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Carl Mayer

Carl Mayer
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Nacimiento20 de noviembre de 1894
Graz, Bandera de Austria Austria
Fallecimiento1 de julio de 1944
Londres, Bandera del Reino Unido Reino Unido
Causa de la muerteCáncer
OcupaciónGuionista cinematográfico

Carl Mayer. (Graz, 20 de noviembre de 1894 - Londres, 1 de julio de 1944), guionista cinematográfico austríaco, el más original de su generación. Su trabajo conjunto con Robert Wiene y F. W. Murnau lo consagró como una de las figuras más importantes del expresionismo alemán.

Biografía

Carl Mayer nació en Graz, ciudad austriaca, el 20 de noviembre de 1894. Su padre, jugador de bolsa, se quitó la vida después de arruinar totalmente a su familia. Mayer tuvo que abandonar la escuela a los quince años viéndose obligado ha trabajar en todo tipo de oficios para poder sacar adelante a sus hermanos.

Carrera artística

Luego se mudó a Viena, donde inició su carrera de dramaturgo. Durante la Primera Guerra Mundial se hizo pacifista. En 1917, viajó a Berlín. Trabajó en el Residenztheater, como ayudante de Eugen Roberts. Allí conoció a Gilda Langer, una reconocida actriz, y se enamoró de ella. Su primer gran texto fue el guión de El gabinete del doctor Caligari, basado en una historia de Hans Janowitz y pensó en Langer para el papel femenino, pero la actriz murió inesperadamente en 1920. Mayer se hizo cargo de su lápida y las notas de Wagner "Tristán e Isolda", fueron grabadas en el mismo (tumba descubierta por Olaf Brill en 1995). Finalmente, el guion fue filmado por Robert Wiene y protagonizado por Werner Krauß, Conrad Veidt y Lil Dagover.

La carrera de Mayer comenzaba con paso firme, pues su historia se convirtió rápidamente en uno de los pilares de la renovación del cine alemán, dado que esta película abre los nuevos itinerarios sobre los que se consolidará buena parte de la producción alemana de los años veinte, caminos que profundizan básicamente en el expresionismo y el kammerspiel. Carl continuó con estas corrientes que, de alguna manera, alcanzaron a la pantalla irradiando nuevas imágenes, renovadores conceptos espaciales y una inteligente atmósfera propiciada por el uso dramático de la luz. Sus guiones recogieron puntualmente estas indicaciones y los resultados fueron lo más interesante de la época.

Tras la película de Wiene, la actividad de Mayer no decae, y sus historia se envuelven de tratamientos más arriesgados, apostando por personajes inquietos y psicológicamente inestables, innovando en cada nuevo proyecto. En su carrera trabajó para Lupu-Pick, Karl Gerhardt, Paul Leni y Leopold Jessner, entre otros. No obstante, su trayectoria creativa se vio marcada, indiscutiblemente, por su colaboración con Friedrich W. Murnau, con quien trabajó en ocho películas.

De su estrecha relación salieron, entre otras, películas como La luz que mata (1920), sobre una historia nórdica, El último (1924), con uno de los grandes papeles de Emil Jannings, El hipócrita-Tartufo (1925) y la película estadounidense Amanecer (1927), que Carl escribió en Berlín, puesto que se negó desde un principio a viajar a Hollywood. La capacidad creativa de Mayer le permitió desarrollar la historia de Berlín, sinfonía de una gran ciudad (1927), de Walter Ruttmann, uno de los más importantes documentos visuales de la historia del cine sobre un espacio urbano.

Difícilmente se puede hablar del cine alemán de entreguerras sin mencionar los guiones escritos por Carl Mayer. Quien creó un universo de reflexión en torno a la condición humana desde todos los ámbitos de la vida. Muchos de sus textos no sólo son reflejo de las inquietudes culturales de la época que le tocó vivir sino que, además, le convirtieron en un auténtico director, pues precisó en sus guiones indicaciones creativas que debían ser tenidas en cuenta para la historia visual.

Exilio y muerte

Al ser un judio, así como un pacifista, tuvo que huir de Alemania en 1933 cuando los nazis llegaron al poder. Se fue a Inglaterra, donde trabajó como asesor de Paul Czinner y Paul Rotha en la industria cinematográfica británica.

En 1942 se le diagnosticó un cáncer. Cerca del final de su vida que él quería hacer un documental sobre Londres, pero debido a los sentimientos anti-alemana fue incapaz de encontrar un productor. Su enfermedad fue empeorando y murió en 1944, pobre y casi olvidado, sólo dejó veintitrés libras y dos libros. Fue enterrado en el cementerio de Highgate, y su epitafio se lee "Pionero en el arte del cine".

Fuentes