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Cementerio de Espada

Cementerio de Espada
Información sobre la plantilla
Institución con sede en Cuba Bandera de Cuba
Cementerio de Espada (Small).jpg
Primer cementerio público de Cuba y la América hispana
Fundación:1806
Disolución:1878
País:Cuba Bandera de Cuba
Sede:La Habana
Dirección:La Habana

Cementerio de Espada. Primer cementerio público de Cuba y la América hispana inaugurado el 2 de febrero 1806 en la Villa de San Cristóbal de La Habana. Significó una pionera señal de modernidad para Latinoamérica y la metrópoli española y fue un paso importante para mejorar la higiene y salubridad de la creciente y ya hacinada población de la ciudad. A lo largo de casi un siglo cobijó a nobles, ricos, pobres y usureros, sin distinción de origen ni raleas. Su reglamento fue modelo de los que se redactaron con posterioridad para otros cementerios de Hispanoamérica.

Historia

El Cementerio de Espada, llamado primero Cementerio General de La Habana, fue construido gracias al interés mostrado por el Gobernador General Don Luis de las Casas, Tomás Romay, Don Felipe de Tres Palacios, la Sociedad Económica de Amigos del País en pleno y sobre todo, el obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández Landa, de quien llevará el nombre.

El recinto se edificó luego de la Real Orden que prohibió la continuación de los enterramientos en los templos, por ser esta práctica antihigiénica, caldo de cultivo para la aparición de epidemias.

La obra costó, en su edificación inicial, 46 mil 868 pesos fuertes. Consistía en un rectángulo cerrado perimetralmente por muros, con espacio para cuatro mil seiscientas sepulturas, osarios, y una capilla para dar el último adiós a los difuntos.

Se encontraba situado en el perímetro que conforman las actuales calles de Aramburu, San Francisco, Vapor y San Lázaro.

La puerta de entrada miraba al sur, y tenía en la parte superior del arco de medio punto que la remataba, una inscripción en letras de bronce donde podía leerse en español y en latín la siguiente inscripción: A la Religión, A la Salud Pública.

Arquitecto de la obra

El proyecto y ejecución de la obra estuvieron a cargo del arquitecto francés Etienne-Sulpice Hallet , radicado en Estados Unidos, desde donde se trasladó hacia 1800 a La Habana.

Otro creador que participó con sus frescos en el embellecimiento del interior de la cúpula de la capilla de la necrópolis, fue el pintor italiano Guiseppe Perovani, de quien se dice inició en La Habana una escuela de pintura neoclásica.

Al poco tiempo de fundado el cementerio, se construyó a su lado la sala de anatomía o de San Dionisio, lugar donde sucedieron los hechos que servirían de pretexto para el fusilamiento de los estudiantes de medicina en 1871.

Clausura del cementerio

El cementerio de Espada fue clausurado en 1878. De él sólo se conserva una pared con nichos y tapas, que cierra la calle Aramburu, al norte, en el municipio de Centro Habana, pero en su época y por varias décadas, fue motivo de orgullo para los habaneros. Entre las personalidades enterradas allí, se encontraba el propio Obispo de Espada, cuyos restos fueron trasladados al Cementerio de Colón en 1878; José de la Luz y Caballero; Francisco de Arango y Parreño; el poeta y socialista alemán, George Weerth; el pintor español Juan Bautista Vermay, fundador de la Academia de Pintura de San Alejandro; el doctor Tomás Romay, cuyos restos se encuentran hoy en el Museo de Ciencias Médicas y el Conde de Santa Cruz de Mopox, padre de la célebre Condesa de Merlín.

Otro cementerio habanero

El Cementerio de los Protestantes, también conocido como Cementerio de los Americanos y Cementerio de los Ingleses, fue el primer recinto oficial conocido para depositar los restos de los no católicos residentes o estantes en La Habana.

Desde mayo de 1667, España e Inglaterra firmaron un tratado que en una de sus cláusulas hacía referencia a la sepultura que debería concederle España a los ingleses que fallecieran en alguno de sus dominios.

Pero no es hasta inicios del siglo XIX que se construye el Cementerio de los Protestantes, en los terrenos vendidos por Antonio de Frías en lo que entonces se conocía por el Monte Vedado, exactamente en la superficie comprendida entre las calles 11, 15, B y E, al fondo de la actual Parroquia del Vedado. Desde su fundación contó con un reglamento propio del que fue responsable el Capitán General Marqués de Someruelos.

Para que un cuerpo fuera enterrado se debía abonar la cifra de 30 reales. La ruta a seguir para llegar al cementerio partía desde la puerta de la Punta hacia la batería de Santa Clara, ubicada donde se halla hoy el Hotel Nacional, y de aquí por un camino, tal vez la actual calle Línea, hasta el cementerio.

En 1835 el Cementerio de los Protestantes se encontraba en un estado de descuido y desolación. Con el tiempo acogió menos cadáveres y se convirtió en un lugar tenebroso y temible del que todos querían alejarse.

El 16 de septiembre de 1841, con motivo de la muerte y funeral del teniente inglés Dawson, enterrado en el Cementerio de Espada, el cónsul británico en La Habana, David Turnbull, escribió al capitán general de la isla Don Gerónimo Valdés una protesta por las condiciones del Cementerio de los Protestantes, ¨donde quedaban expuestos los cadáveres a la faz del día y donde las aves de rapiña y los gusanos contienden por su parte en los despojos humanos…¨

Como resultado, se acordó construir una nueva necrópolis para los no católicos en los terrenos del Hospital de San Lázaro. El encargado de confeccionar el proyecto fue Don Tomás O´Naghten, mampostor de dicha institución. Pero el proyecto era muy costoso y nunca se realizó. Finalmente, el cementerio fue clausurado en la segunda mitad del siglo XIX.

Enlaces externos

Fuentes

  • Barcia Paz, Manuel. El cementerio de los protestantes de La Habana. En: Gabinete de Arqueología. Boletín No. 1, 2001, p78-83