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Combate de Melones

Combate de Melones
Información sobre la plantilla
Tarja combate melones.jpg
Monumento histórico.
Lugar Melones, Rafael Freyre, Holguín
Resultado En este combate ambos ejércitos combatieron heroicamente hasta decretarse la victoria del Ejército Libertador.
Consecuencias Demostró la fortaleza de Ejercito Libertador.
Beligerantes
Ejército Libertador Bandera de Cuba Ejército Español Bandera de España
Comandantes
Mayor General Calixto García Coronel Federico Espada
Fuerzas en combate
670 soldados
Bajas
72 hombres 140 hombres

Combate de Melones. Dirigido por el Mayor General Calixto García al norte de Holguín, demostró la fortaleza de Ejercito Libertador.

Postrimerías del 1873

Las postrimerías del año 1873 no habían sido felices para las armas del General Calixto García Iñiguez. Sucesivas acciones de guerra como la toma de Manzanillo, una serie de combates en la jurisdicción de Bayazo y finalmente el desastroso ataque a Santa Rita, habían rendido pocos frutos y cuando los hubo el costo fue exagerado.

El General García regresó a la jurisdicción de Holguín, tal vez con la intención de reorganizar sus tropas y preparar otras operaciones que enaltecieron su bien ganada fama en el campo de las acciones militares. Así, en los primeros días del mes de enero de 1874, el General retomó su vieja táctica de atacar pequeños poblados, como los de Corralito, Yabazón y Rodin, en el semicírculo de Holguín. Ésto le ofreció la doble ventaja esperada, primero logró la obtención de víveres, carne fresca, armas y hasta hombres que se pasaron para las tropas cubanas.

Sus tropas estaban compuestas por unos 250 hombres que contaban con oficiales de la talla de Antonio Maceo y Belisario Grave de Peralta; enterados los españoles de que estas fuerzas de Oriente se movían hacia Camaguey, vinieron a cortarle el paso en la zona de holguinera. En Melones, el día 9 de enero de 1874.

A las 6 de la mañana de ese día partió desde Junucún una columna española de 670 soldados de infantería y caballería a las órdenes del coronel español Federico Esponda que meses antes había sido derrotado por el propio Calixto García en el territorio de Chaparra.

Ataque

Las fuerzas de Esponda estaban constituidas por batallones de España, La Habana, Matanzas y guerrillas volantes de Holguín. En total media brigada. Debió ser cerca de las 8 de la mañana cuando la extrema avanzada cubana en lo alto de la loma de La Vigía, divisó la avanzadilla de la columna española, en la cima de las lomas de La Ceja de Melones, sobre el camino de Junucún.

Ningún escenario como este pudo ser mejor escogido para esperar al enemigo, debido a las características geográficas del terreno. Calixto García en espera del enemigo había situado sus avanzadas en varios puntos de la margen sur del arrollo Sao Redondo, preferentemente en pequeñas colonias cónicas, desde las que se dominaban los vados y se podía sin dificultad fusilar a cualquier tropa que tratara de avanzar por la pedregosa Loma de La Vigía hacia el río.

Notificado el General García de la proximidad del enemigo emitió las órdenes: una al coronel Francisco García al mando de las tropas de Las Tunas, para que reforzara las avanzadas, la otra a Romero, para que al mando de varios destacamentos de caballería, ocupara posiciones en la retaguardia del enemigo e hiciera su aparición cuando este comenzara a retirarse, y así poder tomarlo entre dos fuegos. La infantería Oriental al mando de Antonio Maceo ocupaba el centro, la caballería bajo las órdenes de Peralta se colocó en ambas alas.

Cerca de las 9 de la mañana las avanzadas cubanas abrieron fuego sobre la columna española que en el acto se desplegó en la línea de fuego, disparando sobre la marcha y protegiéndose en las grandes rocas. El General García dedujo que la acción habría de culminar en el momento en que las columnas españolas llegaran hasta el río que bordeaba el campamento, el cual no sería rodeado por los soldados enemigos, ante la desventaja que le ofrecía y las fuertes avanzadas convenientemente situadas.

Un ataque español más allá de dicho río sería un error táctico por eso desde un principio envía a Rosales a cortar el paso al enemigo y caer sobre él con toda la tropa, posiblemente en el llanito de Melones. Pero un aspecto psicológico debió influir en los acontecimientos, como sabemos al frente de la media brigada española iba el coronel Federico Esponda, el vencido de Chaparra; el dolor de la derrota ya sufrida dejó enigma, esta debió pesar mucho sobre la decisión del oficial español, al tomar media columna bajo su mando y atacó por el centro mientras que en una estimada maniobra envió otros destacamentos en un movimiento envolvente de flanqueo (por la naturaleza del terreno debió ser por el ala derecha). Los españoles rodearon el río con innumerables pérdidas y se adentraron en un espeso manigual surcado de trillos, bajo el fuego de la avanzada mambisa que comenzó a desplegarse lentamente, por espacio de unos 500 metros. La intrincada manigua cooperó con los cubanos, hasta que Esponda y sus hombres logran salir a un potrero al final del cual dentro de un palmar se encontraban Calixto García y sus hombres.

La temeridad intempestiva del oficial español hizo que Calixto García actuara ya a la vista de los españoles; formó un arco con sus tropas que como ya se dijo en ambas alas se encontraba la caballería al mando de Peralta y de él y al centro la infantería bajo las ordenes de Antonio Maceo. El palmar fue propicio para los tiradores cubanos que a pie firme disparaban contra las tropas españolas a las que diezmaban por momentos, pero que organizada y valerosa continuaba el avance por el potrero cuesta arriba incansablemente dirigida por su jefe, el coronel Esponda.

Por unos momentos se escuchó una voz que provenía del centro, posiblemente la de Antonio Maceo que desafiaba a los españoles diciéndoles: !avancen cabrones! y a lo que repetía el oficial español: !avanzando vamos!.

Llegaron los soldados de España a poco pasos del palmar que servía de trinchera a los cubanos sin que estos abandonaran sus posiciones defensivas, firmes y con el probado valor de las fuerzas mambisas. Con un esfuerzo final Esponda y sus hombres lograron desalojar a los cubanos, no sin antes sufrir cuantiosas bajas debido a la temeridad censurable demostrada por su jefe y el valor y la disciplina de los soldados bajo sus órdenes.

El general García inició un movimiento de despliegue hacia el oeste y contraatacó con tan ciego furor que destrozó las formaciones de la infantería española, no logrando estas últimas su objetivo. Esponda inició su retirada con bastante buen orden por escalones, pero no había retrocedido tres kilómetros, cuando al llegar a la bifurcación de un camino las secciones de infantería cubana previamente apostadas cargaron tan briosamente que deshicieron la impedimenta española, obligando a Esponda a huir, dejando el campo 140 muertos, entre ellos 5 oficiales y llevando más de 200 heridos de bala y machete (según datos de José L. Franco) porque Fernando Portuondo dice: 100 heridos y 50 muertos.

Resultados

Calixto después de la contundente victoria de Melones concentró sus tropas en Barajagua para días después continuar rumbo a Camaguey y cumplir así sus objetivos propuestos. El combate de Melones tuvo repercusión en los Estados Unidos. No en balde el comité revolucionario de Nueva York del cual formaba parte José Martí redacta una proclama con motivo del viaje del General García a Cuba para incorporarse a la guerra chiquita en 1879. La misma expresa:
No necesita encomio nuestro General García. Lleva su historia en su frente herida. El que sabe desdeñar su vida sabrá siempre honrarla. Pero es preciso que se sepa que ese hombre de armas que triunfa hoy en Cuba, no es sólo el jefe militar aclamando y solicitado por sus antiguos compañeros(…), no es sólo aquel audaz invasor de Aura, Melones y Corralito, el vencedor de Gámez Diéguez y de Esponda(…) a vencer ha ido el caudillo solo, solo a batallar.

Fuente

  • Wilian González Pérez, Acontecimientos históricos de la localidad de Melones.