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Edgar el Pacífico

Edgar
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Rey de Inglaterra
Edgarelpacifico.jpg
Reinado 959 - 975
Coronación 11 de mayo de 973
Nacimiento 943
Wessex, Inglaterra
Fallecimiento 8 de julio de 975
Winchester, Wessex
Entierro Abadía de Glastonbury, Somerset
Predecesor Edwy el Bello
Sucesor Eduardo el Mártir
Consorte Elfrida
Cónyuge/s Ethelfleda la Bella
Elfrida
Descendencia Edith
Eduardo el Mártir
Edmundo
Etelredo II el Indeciso
Casa Real Casa de Wessex
Padre Edmundo I
Madre Elgiva

Edgar el Pacífico nació en el año 943, siendo el menor de los tres hijos de Edmundo I el Magnífico, rey de Inglaterra, y de su primera esposa, Santa Elgiva.

Sintesis biográfica

Siendo solo un niño de unos tres años, su padre fue asesinado en el año 946, por lo que subió al trono su tío Edred (Edredo), que se hizo cargo del cuidado de sus sobrinos, que eran todos menores de edad. Edredo murió en el año 955, sucediéndole en el trono un hermano de Edgar, llamado Edwy.

A pesar de su apodo de "el Pacífico", fue un rey fuerte y decidido, llegando a tomar los reinos de Northumbria y Mercia en 958, arrebatándoselos a su hermano mayor, el rey Edwy. Fue aclamado rey del norte de Thames por un concilio de nobles de Mercia poco después de su conquista, pero esperó suceder a su hermano en el trono hasta su muerte (1 de octubre de 959).

Inmediatamente, llama de vuelta al reino a Dunstán, después de su auto-exilio por las pugnas con el difunto Edwy, y lo nombra obispo de Worcester y luego arzobispo de Canterbury.

Edgar tuvo también comos consejeros en cuestiones eclesiásticas a Etelvoldo, que era abad de Abingdon y al que nombró obispo de Winchester en el año 963 y a Oswaldo, obispo de Worcester y posteriormente de York. Estos tres obispos: Dunstano, Etelvoldo y Oswaldo, ayudados por el rey Edgar promovieron una profunda reforma monástica en Inglaterra, aunque tuvieron una fuerte resistencia promovida por el clero secular que estaba muchísimo “más relajado” en cuestiones religiosas. En alguna ocasión el rey tuvo que utilizar la fuerza para someter a dicho clero.

Detalle de la vidriera, All Souls College Chapel, Oxford.

En el año 970 hubo un sínodo en Winchester en el que se redactó un código de normas monásticas que se impuso en todo el reino y que es conocido como “Codex Regularis Concordia”. El rey fue declarado protector “ex officio” de todos los monasterios. Las normas eclesiásticas conocidas como “Los cánones de Edgar” son en realidad obra de Wulfstano, arzobispo de York entre los años 1002 y 1023.

Entre los códigos o normas de conducta daba algunas normas de carácter administrativo en las que se comprometía a tutelar los derechos de sus ciudadanos independientemente de que estuvieran censados o no y a dar a los daneses, grupo numeroso que vivía en Inglaterra, los derechos a un cierto autogobierno. Esta última norma se encuadra dentro de la política general de descentralización que él puso en marcha en su reino. Esta forma de gobernar, aunque le proporcionó algunas críticas internas le ayudó muchísimo en sus relaciones con los reinos vecinos.

El, en sus documentos, se definió como “Albionis Imperator Augustus” (Emperador augusto de Albión) y con otras expresiones similares, indicando con ellas el carácter imperial de su soberanía.

Tenía gran fama fuera de su país contrayendo alianzas con Otón el Grande y posteriormente, con Otón II. Construyó una gran flota de barcos dedicados a proteger sus costas y al comercio con los países vecinos y de ahí la prosperidad que adquirió el país durante su reinado. En general, ejerció el poder de forma brillante, favoreció la paz entre todos aunque eso no le libró de que a niveles muy locales tuviese que imponer su forma de gobierno a quienes se oponían.

Guillermo de Malmesbury dice de él:

“Nullum nec eius, nec superioris aetatis Regem in Anglia recto et aequilibri iudicio, Edgaro comparandum. Ita nihil eius sanctius, nihil iustitia probabilius fuit, exceptis vitiis, quae postea amplis virtutibus delevit” (Comparado con Edgaro, nadie, ni incluso los reyes de Inglaterra de más edad, fue tan recto y de juicio tan equilibrado. Así que nadie fue más santo ni de justicia más probada, aunque tuvo algunos defectos, borrados por la amplitud de sus virtudes).

Aunque hay que decir que este Guillermo no era del todo imparcial ya que el mismo dependía de los monjes de Glastonbury, abadía en la que Edgar era especialmente venerado.

Se sabe el por qué no fue coronado hasta la fiesta de Pentecostés del año 973 (era rey desde el 957), se alega de que Dunstán se negó en un primer momento coronar a Edgar como rey a causa de su poco edificante vida privada, se referían discretamente a que el impetuoso monarca había raptado del convento de Winton a su abadesa, la monja Wulfrida -luego canonizada-, y la hizo su amante, naciendo de esta unión una hija:

  • Edith (n. 961 - m. 984), monja, abadesa de Barking y Nunnanminster, canonizada igual que su madre más adelante.

No obstante, Dunstán sigue apoyando incondicionalmente a Edgar durante todo su pacífico reinado, en el cual se mostró como firme defensor de la Iglesia y sobre todo de la orden benedictina, a la que protegió, mientras que consolida la unidad de Inglaterra como reino. El 11 de mayo de 973, en la abadía de Bath, Edgar y Elfrida fueron coronados como rey y reina de Inglaterra por Dunstán, en una elaborada y soberbia ceremonia imperial, que, descrita en la Crónica Anglosajona, sería la base para las coronación del monarca de los reyes ingleses hasta la actualidad.

Matrimonio y decendencia

Edgar se casó en 961 con la bellísima Ethelfleda, hija del caballero Ordmaer, la cual falleció al dar a luz a su único hijo:

En 964, Edgar contrae su segundo matrimonio, con Elfrida, hija del conde Ordgar, justicia de Devon; para poseerla, el rey asesinó a su esposo Ethelbaldo, justicia de Anglia del Este, en complicidad con la propia Elfrida. De este matrimonio nacieron dos hijos:

Muerte

Murió en Winchester, el 8 de julio de 975, a los 32 años de edad, siendo sepultado en la abadía de Glastonbury, en Somerset. En el año 1052 sus reliquias fueron trasladadas desde su primitivo sepulcro y colocadas en una urna en el altar de la iglesia, junto con reliquias de San Vicente y San Apolinar.

Fuentes