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El Encanto

Tienda "El Encanto"
Información sobre la plantilla
Institución con sede en Bandera de Cuba Cuba
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Cadena de tiendas por departamentos.
Fundación:siglo XX
Disolución:13 de abril de 1961
Tipo de unidad:Comercial
País:Bandera de Cuba Cuba
Sede:La Habana
Dirección:Calle Galiano entre San Rafael y San Miguel
El Encanto. Conocido como Tiendas El Elcanto o Almacenes del Encanto, fue una cadena de grandes y medianos almacenes por departamentos que se expandieron por toda Cuba. Desde su emplazamiento original en La Habana, fueron considerados un modelo a seguir por la industria debido a su capacidad de innovación, prácticas comerciales y modelo de negocio siendo sus prácticas imitadas y desarrolladas al pasar de los años.

Historia

En 1888 dos hermanos asturianos emigrados a Cuba, José (Don Pepe) y Bernardo Solís, establecieron una tienda de telas, denominadas en aquélla época «sederías», en la esquina de la calle Galiano entre San Rafael y San Miguel en La Habana. El éxito que obtienen y las nuevas prácticas de comercio que  aportaron fueron más allá de la ampliación a los aledaños.

Su crecimiento fue imparable y además del negocio textil, comienzaron a crear departamentos dedicados a las distintas secciones de la tienda configurándose desde principios del siglo XX como una tienda por departamentos e introduciendo prácticas comerciales novedosas en la época, como el control y la inteligencia de negocio, el escaparatismo o «vidrieras», escaleras mecánicas, concentración vertical en ciertos productos, etc.

Surgimiento de El Encanto

En el primer tercio del siglo XX El Encanto se configura como un almacén muy novedoso y de gran éxito empujado por la innovación de sus propietarios y gerentes entre los que cabe destacar al también asturiano César Rodríguez González (Don Cesáreo), que tras regresar a España en 1934 fue primer presidente de El Corte Inglés y socio fundador de Sederías Carretas, y que había empleado en el negocio a su primo Pepín Fernández, luego fundador de Galerías Preciados en España, y a su sobrino Ramón Areces, primer Director general y posterior presidente de El Corte Inglés.

Tras la conflagración mundial, El Encanto no sólo continua su ampliación y proceso de constante innovación sino que se convierte en la tienda de lujo por excelencia gracias a la precaria situación del comercio en el Estado Unidos de la posguerra y a su cercanía a Florida.

Su consolidación como modelo de Gran Almacén, con un edificio de seis plantas y 65 departamentos, su expansión por el territorio cubano con sucursales en las principales ciudades y su fama se acrecientan en los años 1950 al conseguir en 1952 la exclusiva de la marca Dior en Norteamérica, convirtiéndoles en uno de los establecimientos favoritos de las estrellas de Hollywood y teniendo entre sus clientes a John Wayne, César Romero, María Félix o Tyrone Power, protagonista este último de un anuncio del almacén.

El desarrollo de El Encanto

El desarrollo excepcional de El Encanto y su gran prestigio comercial dentro y fuera de Cuba, obedecieronn a tres de las ideas básicas que presiden su compleja actividad desde su fundación:

La idea de que el comercio moderno debe estar animada por un fuerte espíritu de Servicio Público; debe sentirse parte integrante de la comunidad, identificándose con los intereses morales y materiales de la misma; y considerarse a sí mismo como representante y agente de compras del público en los mercados y centros de producción, no actuando con fines meramente lucrativos desentendidos de la conveniencia del público, sino con un criterio de servicio social, de servicio público, cuya prestación eficaz constituye una de las más importantes funciones económicas de la sociedad presente.

Estas tres ideas básicas permitieron al Encanto organizarse según el más moderno y avanzado concepto del comercio, en el doble concepto de su significación social y económica y de su responsabilidad mercantil.

Al triunfo de la Revolución

Tras el triunfo de la Revolución cubana, en 1959, y con el proceso de nacionalización, es intervenida en 1960, por lo que resultaba sitio emblemático del sistema económico en vías de extinción, razón por la cual estaba en la mira de los terroristas tarifados de la CIA.

El incendio

El 13 de abril de 1961 un misterioso incendio, provocado por varias bombas incendiarias, derriba el edificio, produciendo la muerte de Fe del Valle, miliciana que se encontraba de guardia en el centro. Se detuvieron como autores a algunos activistas contrarrevolucionarios que habían mostrado, tras el triunfo de la Revolución cubana, críticas al rumbo que había tomado.

Tras el incendio la manzana que ocupó el edificio se convirtió en un parque con un monumento dedicado a la miliciana fallecida.

Véase también

Fuente