Ermitaño

Ermitaño
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Pablo, el egipcio que vivió noventa años en el desierto (desde 250 a 340 d.C.).
NombrePablo el ermitaño

Ermitaño. En el cristianismo primitivo, y actualmente en la iglesia católica ortodoxa, es una persona que decide llevar una vida solitaria, ascética y austera , alejado de los ruidos pecaminosos- a su parecer- del mundo circundante, con el fin de alcanzar una relación con Dios que considera más perfecta. En sentido lato, el término se extendió para significar a todo aquél que vive en soledad, apartado de los vínculos comunitarios.

Significado

El vocablo ermita procede del latín eremīta, que a su vez deriva del griego ἐρημίτης o de ἔρημος, que significa del desierto. La vida del ermitaño está por lo general caracterizada por valores que incluyen el ascetismo, la penitencia, el alejamiento del mundo urbano y la ruptura con las preferencias de éste, el silencio, la oración, el trabajo y, en ocasiones, la itinerancia. Se considera que el eremitismo en el cristianismo nace a fines del siglo III y principios del siglo IV, particularmente tras la paz constantiniana, cuando los llamados Padres del Desierto abandonaron las ciudades del Imperio romano y zonas aledañas para ir a vivir en las soledades de los desiertos de Siria y Egipto, sobresaliendo el desierto de la Tebaida.

Leyenda del primer ermitaño

La vida del primer ermitaño fue escrita en latín por San Jerónimo, y luego popularizada por la Leyenda Dorada. No acusa elementos históricos sino que es una variante de la vida de San Antonio. Nacido en Tebas en el 229, se habría retirado al desierto para escapar de la persecución de Decio. Vestido con una túnica hecha de hojas de palmera trenzadas que se habría confeccionado él mismo, era alimentado por un cuervo que le traía todos los días pan en el pico. Un día recibió la visita de Antonio, quien creía ser el primer ermitaño, pero a quien un sueño le habría revelado la existencia de otro más viejo que él. Cuando se puso a buscar en el desierto de la Tebaida, fue guiado hasta Pablo por un centauro y un sátiro. El anacoreta se había encerrado porque no quería que nadie turbase su soledad; pero vencido por las plegarias de Antonio, le abrió la puerta y aceptó recibirle. Al llegar la hora del almuerzo, el cuervo trajo doble ración de pan. Cuando Antonio regresaba vio pasar por encima de él a dos ángeles que se llevaban el alma de Pablo. Volvió y encontró el cuerpo del anciano ermitaño. Cuando pensaba en la manera de darle sepultura, llegaron dos leones que comenzaron a cavar una fosa con sus garras.

El ermitaño cristiano

El eremitismo es un modo de vida nacido en Oriente, particularmente en Egipto y Siria, hacia el siglo III, pero con algunos precedentes precristianos, como el de la comunidad judía de los Terapeutas, curadores de almas, con asiento en Alejandría, que propugnaba la soledad y el aislamiento como camino para alcanzar la perfección espiritual. Ermitaño fue el nombre dado desde el siglo III al V al cristiano que, para entregarse con toda libertad a la vida contemplativa y penitente en busca de Dios, se apartaba de los vínculos sociales usuales, para habitar en los desiertos de la Tebaida (a unos mil kilómetros del delta del Nilo) y en las comarcas vecinas. La norma de vida de aquellos eremitas era de un ascetismo llevado a sus límites: vivían en el desierto, se alojaban en albergues precarios o en cuevas, y subsistían gracias al trabajo manual. Sus ayunos eran muy prolongados y mantenían una vida espiritual durísima. El modelo inicial de eremitismo, propio de los anacoretas orientales del siglo III, tendría más tarde imitadores aunque con reservas en la vida monástica occidental. Sucesivamente y por extensión, se asignó el mismo nombre a todos los que se retiraron a lugares solitarios para vivir una vida libre de las ataduras de la sociedad. Algunos fijaban su misión en el cuidado y protección de una ermita dedicada a algún santo, por lo general, en algún territorio despoblado y poco visitado. El retiro del ermitaño se consideraba parte de su vida espiritual y de su entrega cristiana. En su evolución posterior, la Iglesia generó una tendencia hacia la transformación de aquellas primeras comunidades eremíticas en órdenes religiosas estables, que permitieran una vida ascética pero evitando prácticas extravagantes o exageradas, reglando las horas de oración, de trabajo y de estudio. Se mantenía la pobreza, pero con vestimenta y comida adecuadas. Así, se dio el nombre de ermitaños a ciertas órdenes religiosas como las de San Pablo, San Jerónimo o San Agustín.

Algunos ejemplos de eremitismo temprano

  • El primer ermitaño egipcio se llamo Pablo, vivió noventa años en el desierto (desde 250 a 340 d.C.).
  • San Jerónimo de Estridón

Entre los ejemplos más notables de eremistisno de los siglos III a VI se cuentan:

  • Antonio Abad, también llamado Antonio de Egipto, siglo IV, Egipto, uno de los Padres del Desierto, considerado el fundador de la vida monástica
  • Jerónimo de Estridón, siglo IV, Doctor de la Iglesia, considerado el padre espiritual de la orden eremítica de los Hieronimitas
  • San Palemón y su discípulo San Pacomio, siglo IV, fundadores del monasterio de Tabennisi
  • Macario el Viejo, siglo IV, fundador del monasterio de San Macario el Grande, presunto autor de las llamadas "Homilías espirituales"
  • San Onofre, ermitaño que vivió en el desierto egipcio en el siglo IV.
  • Sinclética de Alejandría, siglo IV, Egipto, una de las más tempranas Madres del desierto, sus máximas se suelen incluir entre los dichos de los Padres del Desierto
  • Gregorio I el Iluminador, siglo IV, evangelizador de Armenia y considerado su patrono
  • María de Egipto, siglos IV-V, Egipto y Transjordania, penitente
  • Simón el Estilita, siglos IV-V, Siria, "el ermitaño de la columna"
  • Sara del Desierto, siglo V, Egipto, una de las Madres del desierto, sus máximas se suelen incluir entre los dichos de los Padres del Desierto
  • Millán, también conocido como San Emiliano, siglos V-VI, actual patrono de Castilla
  • Benito de Nursia, siglo VI, Italia, autor de la llamada Regla de San Benito, considerado uno de los fundadores del monasticismo de occidente.

El Código de Derecho Canónico y el eremitismo

El Código de Derecho Canónico, promulgado por la autoridad de Juan Pablo II el 25 de enero de 1983, contempla el eremitismo diocesano-canónico en el canon 603: Además de los institutos de vida consagrada, la Iglesia reconoce la vida eremítica o anacorética, en la cual los fieles, con un apartamiento más estricto del mundo, el silencio de la soledad, la oración asidua y la penitencia, dedican su vida a la alabanza de Dios y salvación del mundo. 2. Un ermitaño es reconocido por el derecho como entregado a Dios dentro de la vida consagrada, si profesa públicamente los tres consejos evangélicos, corroborados mediante voto u otro vínculo sagrado, en manos del Obispo diocesano, y sigue su forma propia de vida bajo la dirección de éste Código de Derecho Canónico. En España y en distintos países de América hispana existen hoy ermitaños y ermitañas consagrados según este canon.

Fuentes