Extintores

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Extintores: Un extintor es el equipo más útil para apagar un principio de incendio, es como un aparato autónomo, diseñado como un cilindro, que puede ser desplazado por una sola persona y que usando un mecanismo de impulsión bajo presión de un gas o presión mecánica, lanza un agente extintor hacia la base del fuego, para lograr extinguirlo.

Los Extintores

El extintor puede ser completamente inútil y hasta perjudicial si se usa de forma impropia. Puede apagar un incendio pequeño en pocos segundos o hacer que este se propague o extienda, de acuerdo con la ocasión y forma en que se use. El equipo es efectivo y seguro, si se conocen sus particularidades. Hay extintores, por ejemplo, que son rápidos y eficaces para extinguir el fuego en un latón de basura, pero al aplicarlos sobre un motor eléctrico en llamas, no solo no logran apagar el fuego, sino que también dañan a éste y pueden electrocutar a aquel que los manipula.

Extintor de Soda Ácido

El extintor de soda – ácido excelente para los fuegos pequeños de la clase “A” que son los más comunes, especialmente en el hogar, hoteles, teatros, escuelas, tiendas y almacenes. El agente extintor de estos equipos es el agua. El extintor consiste en un recipiente o cilindro de metal resistente, de una capacidad aproximada a 2 ½ gal, una pequeña botella para el ácido sulfúrico rebajado al 66 % ligeramente tapada y colocada en un comportamiento en la parte superior del cilindro. Mientras el ácido sulfúrico se mantiene en esta botella, la soda se vierte en el agua. (No se deberá llenar totalmente el cilindro a fin de dejar espacio para que el agua se expansione cuando ocurra la reacción química al mezclarse el ácido con la soda.)

Aunque hay varias formas y marcas de extintores de soda – ácido, la inmensa mayoría de estos usan fórmulas y medidas muy parecidas en las cargas. El extintor más común es el que utiliza 1 ½ lb de bicarbonato de sodio (soda) disuelto en 2 ½ gal de agua. La cantidad de ácido sulfúrico usado está marcado en la botella (4 oz aproximadamente).

Método de uso

Como en el caso de todos los extintores el uso de un extintor de soda – ácido es limitado; si se actúa en forma rápida y correcta es excelente, pero si se espera a que el incendio se propague y tome mayores proporciones, resulta inefectivo. Para hacer funcionar un extintor de este tipo, basta solo con invertir su posición, es decir, virarlo, de manera que el ácido entre en contacto con la solución de bicarbonato y agua.

¿Qué ocurre en el interior del extintor al invertirlo? Es muy sencillo: el tapón de la botella de ácido que está tapando ligeramente cae haciendo que el ácido se mezcle con la solución bicarbonatada; inmediatamente reacciona produciendo una presión capaz de expulsar el agua – en la que esta disuelto el bicarbonato -, a través de la única salida existente: la boquilla que comunica con la manguera de goma; este chorro alcanza una distancia de 25 a 30 p, si es lanzado horizontalmente.

El chorro expelido está compuesto totalmente de agua, ya que el bicarbonato de sodio disuelto en la misma, entró en reacción con el ácido. Por tanto el agua es el agente extintor en estos equipos y su función es disminuir la temperatura del fuego hasta extinguirlo. Es decir, el ácido sulfúrico rebajado al 66 % y la solución bicarbonatada al entrar en contacto o unirse, son los que producen la reacción química que originan la presión interior en el cilindro, capaz de expulsar el agua.

Para obtener buenos resultados en la extinción, el chorro debe aplicarse a la base misma del fuego. Como e agua es buen conductor de la electricidad, no debe utilizarse para extinguir principios de incendios en equipos eléctricos de ninguna clase. Tampoco es aconsejable usarlo, para apagar aceites, pintura, etc. (fuego clase “B”), ya que el agua no logra extinguirlo y por el contrario, contribuirá a esparcir aún más estos líquidos y pinturas, propagando las llamas.

Cuando se usa un extintor debe vaciarse totalmente, limpiarlo y volverlo a cargar. Si pasa un año entero sin que haya sido usado el equipo, se debe cambiar la carga.

En las fábricas y talleres, los miembros de la Brigada de Bomberos Voluntarios aprovechan esta operación de recambio de la carga de los extintores para efectuar simulacros en coordinación con la DPEI.

Método de carga

Primero hay que desenroscar y quitar la tapa superior. Al llegar a realizar esta operación, debe mantenerse dicha tapa en dirección contraria al operador, ya que es posible que el recipiente bajo presión, explote como resultado de ésta. Algunos extintores tienen en la tapa una serie de hoyos que al girar comunican el interior del recipiente con el exterior y así, cualquier residuo de gas, podrá evacuarse. Estos orificios no son revisados frecuentemente por lo que en ocasiones están tupidos; sin embargo, vienen a ser válvulas de seguridad del equipo, por lo que deben revisarse convenientemente y mantenerse limpios.

La segunda operación consiste en retirar la jaula de la botella usada, si esta es separable. Lave completamente el recipiente removiendo las sustancias sólidas, cristales rotos, etc., que pueden encontrarse en el interior. Debe tenerse gran cuidado al manejar la botella de ácido sulfúrico. Estas botellas están tapadas con un sella muy fino el cual se puede romper fácilmente, derramándose el contenido.

Mezcle el bicarbonato de sodio con una cantidad de agua tibia en un cubo limpio – el agua no debe estar muy caliente, ya que se descompone el bicarbonato. Ponga la solución (agua + bicarbonato) en el recipiente del extintor y rellénelo con agua fría corriente, velando porque no sobrepase el nivel requerido – muchas veces indicado por una línea en el interior del cilindro -, ya que al colocar la botella de ácido, puede subir el nivel de este peligrosamente. Instale la botella de ácido sulfúrico rebajado, en la jaula metálica o plástica, teniendo cuidado de que se coloque derecha; entonces sitúe la jaula con la botella, en el interior del cilindro metálico del extintor. Engrase ligeramente la rosca de la tapa del recipiente. Nunca se alteran las proporciones o medidas indicadas para cada sustancia.

Extintor de Espuma

El extintor de espuma es un extintor muy conocido y de gran utilización para las Brigadas de Bomberos Voluntarios que funciona en los centros de trabajos, es muy parecido al anterior, fundamentalmente, por su apariencia exterior, tamaño y funcionamiento, ya que también debe invertirse de posición para que funcione.

Se compone de dos cámaras: en la mayor, o sea el cilindro grande, se almacenan 2 ½ gal de agua en la que se disuelven 1 ½ lb de bicarbonato de sodio y 1 ½ lb de raíz de regaliz. En la segunda cámara o cilindro interior más pequeño, se colocan 1 ½ lb de sulfato de aluminio (polvo), disueltas en 1 ¼ l de agua.

Método de uso

Al invertir el extintor y mezclarse ambas soluciones, se produce una reacción química que da lugar a que se forme espuma, cuyo volumen producido es ocho veces mayor que el del propio extintor y por tanto sale a presión por la manguera y pitón exterior del equipo.

El extintor de espuma es el ideal para apagar pequeños fuegos producidos por fuegos inflamables y lacas (gasolina, alcohol, luz brillante, pintura, lacas, barnices, acetona, etc.). Sin embargo, como su fundamento consiste en el empleo de agua en las dos soluciones, nunca deberá utilizarse para apagar incendios en equipos eléctricos, pues se corre el peligro de electrocución (recuerde que el agua es buena conductora de la electricidad).

La espuma producida por este extintor esta compuesta, totalmente, por burbujas del gas llamado bióxido de carbono (CO2), gas carbónico, anhídrido carbónico, son otros nombres por los cuales se conoce. Cuando se realizan las mezclas correctamente, la espuma es consistente y se adhiere a la superficie encendida, eliminando el oxígeno e impidiendo que este alimente el fuego, a la vez que enfría la superficie (recuerde el triángulo del fuego).

El extintor de espuma no es efectivo en fuegos provocados por alcohol, bisulfuro de carbono y otros líquidos, cuando la superficie incendiada es mayor de 3 p2. Esto se debe a que en estos combustibles, la espuma se disuelve y no forma una capa que cubra el fuego.

Al usar el equipo se deberá recordar, que el objetivo principal es cubrir la superficie incendiada con la capa de espuma y con esto ahogar o asfixiar las llamas; por tanto, el chorro deberá aplicarse hacia uno de los bordes o extremos del fuego y gradualmente irlo moviendo hasta cubrir totalmente la superficie en llamas. En los casos de tanques o recipientes que contengan líquidos inflamables, el chorro se dirigirá hacia uno de los costados y se dejará que la espuma vaya cubriendo, ella sola, la superficie del líquido.

Método de carga

1º. Desenroscar y quitar la tapa; extraer el recipiente interior y lavar completamente todas las partes.

2º. Preparar la solución para el recipiente o cilindro mayor (exterior) diluyendo el bicarbonato y la raíz de regaliz en el agua, operación que se realizará en un cubo bien limpio. Preparada la solución, se echará en el cilindro.

3º. Preparar la solución para el recipiente más pequeño (interior), diluyendo el sulfato de aluminio en polvo en 1 ¼ l de agua, en un cubo bien limpio. Vierte la solución en el cilindro menor y colócalo con cuidado de que el mismo no desplace peligrosamente la solución bicarbonato-regaliz, pues si este entra en contacto con la del cilindro pequeño, se produce la reacción.

4º. Sopla la boquilla exterior para cerciorarte de que está limpia. Si el equipo es del tipo que emplea sello, retira el pasador de la posición abierta.

5º. Engrasa ligeramente la rosca de la tapa y enróscala fuertemente.

Al igual que ocurre con el extintor de soda – ácido, cuando se invierte el de espuma hay que dejar que se descargue totalmente. La descarga dura aproximadamente de 1 a 1 ½ min, con un alcance horizontal del chorro entre 25 0 30 p.

Extintor de Bióxido de Carbono

El bióxido de carbono es un gas, a temperatura y presión atmosférica normal. Es 1 ½ veces más pesado que el aire. Puede transformarse en líquido aumentando la presión. Es completamente inerte e incombustible, a la vez que asfixiante. Una libra de este gas, en estado líquido, cuando se convierte en gas cubre un espacio de cerca de 9 p3, o sea casi 500 veces su volumen.

El extintor de bióxido de carbono, es de fácil manipulación y resulta eficiente en distintas clases de fuegos. Se fabrica en varios tamaños, siendo los más usados: 2, 4, 7 ½, 10, 15 y 20 lb. El tamaño indica el número de libras de bióxido de carbono que contiene el equipo. El gas, como se inyecta a presión dentro del cilindro, se encuentra en estado líquido. El extintor está compuesto de tres partes:

1. Un cilindro de acero contiene el gas a alta presión.
2. Una válvula que evita que entre o salga aire o gas del cilindro.
3. Una manguera corta con un pitón en forma de bocina o corneta.

Método de uso

Cada extintor lleva pegada al frente las instrucciones con respecto a la forma de uso, y al cuidado que se le debe dar. Nadie debe manipular estos equipos sin haber primero leído las instrucciones.

El alcance del extintor de bióxido de carbono es de cerca de 8 p, pero los mejores resultados se obtienen, si se usa lo más cerca posible del fuego, acercando el pitón a la parte inferior del fuego y abanicándolo gradualmente, de manera que el gas a presión aísle la llama del material que se quema, continuando la descarga hasta que se compruebe que el fuego ha sido liquidado del todo.

Para usar este tipo de extintor, se siguen los pasos siguientes:
1º. Tomar el extintor y llevarlo lo más cerca posible al fuego.
2º. Quitar el pasador de seguridad o sello, si lo tiene.
3º. Se abre la válvula, girando hacia la izquierda, con lo que se dará salida al bióxido a presión.
4º. Aplique la descarga lo más cerca posible de las llamas, siempre sobre la base, moviendo el pitón de un lado a otro.

Hay extintores que en lugar de la válvula, poseen un gatillo o disparador que se acciona luego de liberarse el pasador de seguridad.

El extintor de CO2 es el idóneo para fuegos en equipos eléctricos, ya que el gas no es conductor de la electricidad y extingue sin dañar los equipos.

Puede aplicarse también contra fuegos clase “A” y “B”.

Véase también

Fuente

  • Mildo Man y Mercedes Mármol. Manual de Instrucciones para círculos de Interés de Prevención y Extinción de Incendios. Editorial ORBE, La Habana, 1976. 116 p.
  • Investigación realizada por los instructores del Joven Club Manzanillo IV.