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Franz Liszt

Franz Liszt
Información sobre la plantilla
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Datos generales
Nombre real:Franz Ritter von Liszt
Fecha de nacimiento:22 de octubre de 1811
Raiding, Bandera de Hungría Hungría
Fecha de fallecimiento:31 de julio de 1886
Bayreuth, Bandera de Alemania Alemania
Padres:Adam Liszt
Maria Anna Liszt
Cónyuge:Marie d’Agoult
Hijos:Blandina (18351862), Cósima (18371930) y Daniel (18391859)
Ocupación:Compositor y pianista

Franz Liszt. Compositor y pianista húngaro. Su vida constituye una de las novelas más apasionantes de la historia de la música. Virtuoso sin par, durante toda su trayectoria vital, y sobre todo durante su juventud, se rodeó de una aureola de artista genial, violentamente escindido entre el arrebato místico y el éxtasis demoníaco.

Síntesis biográfica

Liszt nació en Hungría; su padre era un administrador para la familia Esteráis (la misma a la cual servía Haydn). A los once años, el pequeño estudió en Viena, donde conoció a Schubert y Beethoven; durante su adolescencia y los años veinte vivió en París, una ciudad donde florecía el romanticismo y era una meca para los virtuosos. Cuando tenía 19 años y ya era aclamado, Liszt se aterró por el gran violinista Paganini, quien conducía a la audiencia a un frenesí por lo cual se sospechaba que había pactado con el diablo. El joven Franz estaba determinado a convertirse en el Paganini del piano. El se apartó del escenario de los conciertos por unos pocos años, practicando de ocho a doce horas por día, y emergió como probablemente el mejor pianista de su tiempo. Para mostrar su incomparable maestría, Liszt compuso sus "Estudios trascendentales" e hizo versiones para piano de las piezas de violín de Paganini. “Mi piano” escribió, “es mi alma ya que mis diez dedos tienen el poder de reproducir las armonías que son creadas por cientos de compositores.” Una vez, luego de una presentación orquestal de un movimiento de la Sinfonía Fantástica de Berlioz, Liszt tocó su propio arreglo para piano y generó un efecto más poderoso que la orquesta entera. Viajó infatigablemente por toda Europa entre 1839 y 1847, tocando principalmente su propia música para piano y recibiendo adulaciones sin precedentes.

Infancia y juventud

Liszt

Paradigma del artista romántico, fue un niño prodigio que llegó a provocar el entusiasmo del mismo Beethoven, músico poco dado por naturaleza al elogio. Alumno en Viena de Carl Czerny y Antonio Salieri, sus recitales causaron sensación y motivaron que se trasladara con su padre a París, donde en 1825 dio a conocer la única ópera de su catálogo, Don Sanche, ou Le Château d’amour, fríamente acogida por un público que veía en el pequeño más un prodigioso pianista que un compositor.

En la capital gala conoció a dos de los músicos que habían de ejercer mayor influencia en su formación: el compositor Hector Berlioz con su Sinfonía fantástica y, en mayor medida aún, el violinista Niccolò Paganini. La audición de un recital de este último en 1831 constituyó una revelación que incidió de modo decisivo en la forma de tocar del joven virtuoso: desde aquel momento, el objetivo de Liszt fue lograr al piano los asombrosos efectos que Paganini conseguía extraer de su violín. Y lo consiguió, en especial en sus Estudios de ejecución trascendente.

Adultez

Ídolo de los salones parisinos, del año 1834 data su relación con Marie d’Agoult, condesa de Flavigny, de la cual nació su hija Cosima, futura esposa del director de orquesta Hans von Bülow primero, y de Richard Wagner después. Su carrera musical, mientras tanto, proseguía imparable, y en 1848 obtuvo el puesto de maestro de capilla de Weimar, ciudad que convirtió en un foco de difusión de la música más avanzada de su tiempo, en especial la de Wagner, de quien estrenó Lohengrin, y la de Berlioz, del que representó Benvenuto Cellini.

Si hasta entonces su producción se había circunscrito casi exclusivamente al terreno pianístico, los años que vivió en Weimar marcaron el inicio de su dedicación a la composición de grandes obras para orquesta, entre las que sobresalen las sinfonías Fausto y Dante, sus más célebres poemas sinfónicos (Tasso, Los preludios, Mazeppa, Orfeo) y las versiones definitivas de sus dos conciertos para piano y orquesta. Fue la época más prolífica en cuanto a nuevas obras, favorecida por el hecho de que el músico decidió abandonar su carrera como virtuoso para centrarse en la creación y la dirección.

Sin embargo, diversos conflictos e intrigas con las autoridades de la corte y el público lo indujeron a dimitir de su cargo en 1858. Se iniciaba así la última etapa de su vida, dominada por un profundo sentimiento religioso que le llevó a recibir en 1865 las órdenes menores y a escribir una serie de composiciones sacras entre las que brillan con luz propia los oratorios La leyenda de santa Isabel de Hungría y Christus, aunque no por ello el abate Liszt –como empezó a ser conocido desde aquel momento– perdió su afición a los placeres terrenales.

Etapa final de la vida de Liszt

Liszt en sus últimos años

Liszt fue a Roma por estudios religiosos en 1861, y en 1865 se unió a las órdenes de santos menores, convirtiéndose en el Abad Liszt. Esta aparente incongruencia —un notorio Don Juan y un diabólico virtuoso como sacerdote— dejó atónitos a sus contemporáneos. En Roma, compuso oratorios y misas.

Durante sus últimos años, Franz viajó entre Roma, Weimar y Budapest, donde fue presidente de la nueva Academia de Música. Allí comenzó a escribir curiosas piezas de piano experimentales que prefiguraron algunos rasgos de la música del siglo XX. Si bien esos últimos trabajos fueron despreciados, el autor se ha convertido en una leyenda viviente.

El Gran Duque de Weimar dijo:

"Liszt fue lo que un príncipe debe ser".

Aportes a la música

Su aportación a la historia de la música puede resumirse en dos aspectos fundamentales: por un lado amplió los recursos técnicos de la escritura y la interpretación pianísticas, y por otro dio un impulso concluyente a la música de programa, aquella que nace inspirada por un motivo extramusical, sea éste literario o pictórico. Padre del poema sinfónico, su influencia en este campo fue decisiva en la obra de músicos posteriores como Smetana, Saint-Saëns, Franck o Richard Strauss. No menos interés tiene la novedad de su lenguaje armónico, en cuyo cromatismo audaz se anticipan algunas de las características de la música de su amigo y más adelante yerno Richard Wagner e, incluso, de los integrantes de la Segunda Escuela de Viena. Todas estas características hacen de Liszt un músico revolucionario.

Enlaces externos

Fuentes