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Homeopatía

Homeopatía
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Homeopatía. La Homeopatía es una pseudociencia que pretende curar a los enfermos a partir de unos principios inventados por el doctor Christian Friedrich Samuel Hahnemann en 1810. Desde entonces casi no ha sufrido modificaciones y aunque su uso mermó bastante durante el siglo XX en las últimas décadas comenzó a usarse nuevamente dentro del marco de la proliferación de disciplinas New Age.

Los principios inventados por Hahnemann son mucho más cercanos al curanderismo y la brujería que a la ciencia, y a pesar de ser bellos y fáciles de recordar como muchas otras pseudociencias, contradicen los principios básicos de la biología, la química, la física y el sentido común.

Aún así la homeopatía tiene gran aceptación en muchos países e incluso recibe financiación de algunos gobiernos, por el supuesto éxito entre los pacientes. El éxito de la homeopatía se explica casi exclusivamente por el Efecto Placebo, ya que cura enfermedades de origen mayormente psicológico.

Los estudios realizados jamás han encontrado una eficiencia estadística mayor al Placebo en los preparados homeopáticos (que por definición son exclusivamente agua o a veces azúcar o alcohol, sin componentes activos).

Historia

El auge de la homeopatía en el siglo XIX puede explicarse, porque la medicina tradicional en ese momento era muchas veces peor que las enfermedades mismas, y tampoco tenía mucho sentido: con tratamientos de sangrado, sanguijuelas y otros de carácter anticientífico.

A medida que avanzó la medicina y dio mejores resultados, la homeopatía se fue extinguiendo, hasta que rebrotó a fines del siglo XX, con una gran cantidad de disciplinas basadas en el pensamiento mágico que se hacen llamar científicas para ganar credibilidad, y no lo son por no tener argumentos, lógica, metodología de estudio o evidencias científicas.

Postulados

  1. Toda sustancia farmacológicamente activa, genera un conjunto de síntomas característicos sobre un individuo.
  2. Todo individuo enfermo presenta ciertos síntomas que caracterizan una enfermedad.
  3. La curación puede realizarse con una muy pequeña dosis de la sustancia cuyos síntomas coinciden con los del enfermo.


O sea, lo mismo se cura con lo mismo. Una afirmación que no tiene ningún sentido ni fundamento desde la medicina, la biología o la química.

Hahnemann inventó el principio de las dosis infinitesimales: Para curar cualquier enfermedad bastaría darle al paciente una serie de sustancias infinitamente diluídas cuyos efectos del anterior catálogo coincidieran con el cuadro de síntomas que padezca cualquier enfermo. Cuanto más diluído esté el principio activo original, más potente es el remedio (incluso, alcanza una enorme potencia cuando no queda ni una molécula de la tintura original dentro del preparado homeopático).

Fuentes