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Infarto


Infarto
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Concepto:Fotografía dramatizada de un varón sufriendo un infarto agudo de miocardio (el músculo del corazón).

Los infartos provocados por el sistema venoso generalmente se presentan sólo en órganos blandos, como los pulmones, el intestino, los ovarios, los testículos, las piernas, los brazos, etc., y los infartos producidos en el trayecto arterial ocurren en órganos sólidos como el corazón, los riñones, el vaso, el hígado, etc.

En el lenguaje coloquial, cuando se menciona la palabra «infarto» sin mencionar a qué órgano se refiere, se da por entendido que se trata de un infarto agudo de miocardio.

Tipos de infartos

Los infartos pueden producirse en cualquier órgano o músculo, pero los más frecuentes se presentan:

Infarto cardioembólico

La base del diagnóstico clínico es la demostración de una fuente cardiaca, transcardiaca, de émbolos, sin evidencia de otra causa de ictus. Cuando la fuente es transcardiaca por un shunt derecha-izquierda se denomina embolismo paradójico. Puede observarse infarto agudo del miocardio, enfermedad del seno, trombo mural, mixoma, estenosis mitral, etc. La causa más frecuente es la fibrilación auricular. Su expresión clínica depende del vaso afectado. En la TAC existe un infarto cortical, principalmente en la distribución de la arteria cerebral media o posterior; un infarto hemorrágico (se reporta entre 43 y 68 %) o infartos cerebrales múltiples que afectan el córtex o cerebelo. Alta frecuencia de infartos silentes. Hallazgo precoz de una porción hiperdensa de la arteria cerebral media. Se observan por TAC áreas hipertensas hemorrágicas en el interior de una zona hipodensa.

Infarto aterotrombótico

Asociado a aterosclerosis, HTA crónica, disminución de la elasticidad, lipohialinosis y trombosis. La placa de ateroma se puede estrechar y producir estenosis con oclusión completa, con o sin trombosis superpuesta. Su traducción clínica se corresponde con la zona cerebral dañada por la arteria ocluida. En las primeras horas la TAC puede ser negativa; a las 12-48 horas (fase aguda) se observa una zona hipodensa de márgenes mal definidos, de base periférica y vértice central, localizada en el territorio vascular afectado, con discreto efecto de masa y borramiento de los surcos.

Infarto anémico

Los infartos anémicos se producen en órganos con irrigación de tipo arboriforme (Terminal). A ellos pertenece el corazón, el riñón y el bazo. El infarto en estos órganos presenta sin embargo un aspecto hemorrágico en las primeras 24 horas. Ello se debe a la extravasación de sangre contenida en los vasos que se necrosan. A partir del segundo día, a medida que se reabsorbe esta sangre, van apareciendo los caracteres macroscópicos típicos de la necrosis de coagulación (figura 3.13). Se trata por lo tanto de un componente hemorrágico inicial y sólo pasajero, que no quita el carácter de anémico de estos infartos, puesto que a la zona comprometida no sigue llegando sangre. En la substancia blanca cerebral el infarto anémico no alcanza a aparecer hemorrágico ni siquiera al comienzo debido a que los vasos son poco numerosos.

Infarto hemorrágico

El hecho general que explica el carácter hemorrágico de algunos infartos es que sigue llegando sangre a la zona isquémica aunque en cantidad insuficiente para mantener la vitalidad de los tejidos (figura 3.14). Las condiciones más frecuentes en que se da este hecho son:

  1. Obstrucción parcial,
  2. Migración de un émbolo trombótico,
  3. Irrigación de tipo anastomótico (reticular) y
  4. Doble circulación.

Infarto séptico

Se produce por una embolia trombótica infectada. La lesión está constituida en parte por un infarto, en parte por una inflamación con frecuencia purulenta. Los infartos sépticos suelen ser múltiples y pequeños por la tendencia del émbolo a disgregarse en pequeñas masas debido a los gérmenes. El infarto séptico pulmonar es menos hemorrágico que el infarto puro y no tiene como condición una hiperemia pasiva.

Infarto venoso

Se denomina así la infiltración hemorrágica de un órgano o de un sector de él, producida por el bloqueo brusco del drenaje venoso. El tejido comprometido se disgrega, las células muestran alteraciones paratróficas y luego necrosis. Las causas más frecuentes son la trombosis venosa, como en el riñón y encéfalo, y la torsión del pedículo vascular, como en el testículo y anexos uterinos. La torsión afecta más a las venas que arterias. La denominación es impropia puesto que la lesión no se produce primariamente por isquemia sino por hiperemia venosa.

Edades donde es más frecuente la enfermedad

La enfermedad cardiovascular es más frecuente en los varones de más de 50 años, no siendo excepcional su aparición a partir de los 30 años. En las mujeres es preponderante a partir de los 60, pero también se observa actualmente un aumento de la frecuencia entre los 40 y los 50 años de edad.

Fuentes