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Isidoro de Mileto

Isidoro de Mileto
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Isidoro de Mileto.jpg
NacimientoSiglo VI
Mileto, Jonia Bandera de Turquía Turquía
Obras destacadasEstructuras: Santa Sofía, Iglesia de San Sergio y San Baco
Isidoro de Mileto. Arquitecto griego bizantino, célebre por ser el autor, junto a Antemio de Tralles, de la Basílica de Santa Sofía de Constantinopla por orden del emperador Justiniano entre el año 532 y el 537 d.n.e. La basílica de Santa Sofía (o más propiamente Hagia Sofía, que significa "sabiduría divina") está considerada la obra maestra del arte bizantino. También le fue encomendada la construcción de la iglesia de los Santos Sergio y Baco, entre otras. Enseñó geometría en Alejandría y Constantinopla. Escribió también comentarios sobre los maestros de la arquitectura.[1]

Síntesis biográfica

Probablemente nació en el siglo VI, en la ciudad de Mileto, ubicada en la región de Jonia (actual Turquía), la que fuera sede de una escuela filosófica y literaria que dio nombres tan brillantes como Anaxímenes, Arctino, Ebulides y el célebre Tales (quienes adaptaron el gentilicio de Mileto como apellido), auténtico centro neurálgico de la cultura helenística del siglo sexto.

Trabajó al servicio de Justiniano, quien encargó a Antemio de Tralles la construcción de la "nueva iglesia de la Santa Sabiduría" (Hagia Sophia), comenzada en el año 532.

A pesar de ser su única obra, "Santa Sofía" es uno de los edificios más importantes del mundo, con una cúpula de treinta metros de diámetro. Antemio escogió como colaborador directo a Isidoro para concebir el proyecto, dar forma definitiva al edificio y comenzar su construcción.

Con el mismo nombre de Isidoro de Mileto se conoce al sobrino del anterior, quien se encargó de la reconstrucción del edificio después del terremoto ocurrido en la zona en el año 557.

Por otra parte, existe una edición de los Elementos de Euclides, una recopilación de escritos de Arquímedes y un comentario del Tratado de las bóvedas que están firmados por Isidoro de Mileto, aunque no se sabe a ciencia cierta si fueron escritas por el tío o el sobrino.

Santa Sofía

El exterior de Santa Sofía es compacto y macizo, como un enorme montículo que se elevara sobre el suelo, sensación que desaparece en el interior, donde un espléndido juego de luces contribuye a crear una imborrable impresión de amplitud. Las ventanas abiertas en la base de la cúpula parecen poner en movimiento los rayos de luz que inundan la nave. Los destellos dorados de los mosaicos originales debían acrecentar aún más esta sensación de conjunto. La decoración interior, en la que destacan los capiteles de las columnas, que semejan una obra de filigrana, alivia igualmente el efecto de estatismo.

Al contemplar la obra terminada, un escritor bizantino dijo:
"La cúpula es al mismo tiempo asombrosa y terrible. Parece estar suspendida desde el cielo por una cadena de oro, más que sostenerse sobre una obra de albañilería maciza". Y el propio emperador Justiniano exclamó: "¡Salomón, te he superado!".
En el año 1453, cuando los turcos conquistaron Constantinopla, convirtieron Santa Sofía en mezquita, le añadieron cuatro minaretes y cubrieron los mosaicos con una capa de cal blanca. No obstante, algunos se restauraron cuando, en 1934, el templo se transformó en museo de arte bizantino y otomano.

Referencias

  1. Biografía de Isidoro de Mileto. Tomada de la Enciclopedia Libre Universal en Español. Disponible en: http://enciclopedia.us.es/index.php/Isidoro_de_Mileto. Consultada el 28 de abril de 2015.

Fuentes