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José Ángel Fernández

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José Ángel Fernández Rodríguez
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Mártir Revolucionario del Municipio de Batabanó.
NombreJosé Ángel Fernández Rodríguez
Nacimiento29 de octubre de 1907
Surgidero de Batabanó, La Habana Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento24 de febrero de 1955
Carretera de Vento, La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteAsesinato
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
Conocido porMitico

José Ángel Fernández Rodríguez. Mártir revolucionario del Municipio de Batabanó. Se mantuvo en el movimiento revolucionario de la década de 1940.Conocido como Mitico.

Síntesis biográfica

Primeros años

Perteneciente a una familia de combatientes contra la dictadura, nace en el municipio de Surgidero de Batabanó, el día 29 de octubre de 1907.

Cursa sus primeros estudios en la Escuela Pública “José Alonso Delgado”, del propio municipio, después de aprobar el 6to. Grado de enseñanza primaria, matricula en el Instituto de La Habana, donde solo le falta una asignatura para graduarse de Bachiller.

Trayectoria revolucionaria

Su hermano, Francisco Fernández Rodriguez que más tarde fuera asesinado por Pedraza y otros jóvenes revolucionarios como Félix Ernesto Alpízar, Pío Álvarez, conspira y toma parte en diversas actividades, destinadas a derrocar al régimen machadista. Su actividad principal la constituye el trasiego de armas, en colaboración con su hermano Pupi, y su padre José Mª. Fernández, quién en épocas pasadas había ocupado la Alcaldía de Batabanó.

Una vez derrocado el régimen machadista el 12 de agosto de 1933, alineado a las corrientes izquierdistas del país, combate junto a los oficiales del disuelto Ejército Nacional refugiados en el Hotel Nacional y contra el Movimiento derechista que orientado por el ABC, y dirigido por Blás Hernández, se hacía fuerte en el Castillo de Atares. Coadyuva a la organización de la Joven Cuba, y trasiega armas, muchas de las cuales son introducidas en Cuba por las costas de Batabanó, y trasladadas posteriormente hacía la capital en los camiones de su padre, destinados éstos en el transporte de carbón negocio que tenía su padre.

Toma parte en el plan concebido para dar muerte al sanguinario Pedraza, secuestrando a una de las figuras conocidas para llevarlo a la casa de Pluma 53, en Marianao, previamente dinamitada y dar la confidencia a las fuerzas represivas del régimen y cuando llegara Pedraza, volar la casa. Está acción que es descubierta cuesta la vida a su hermano Francisco Fernández (Pupi) director del plan y a José Rey Quintana, cuyos cadáveres aparecen asesinados y salvajemente torturados en la Carretera de Jaimanitas.

Después del año 1944 se incorpora en las actividades políticas en la filas del Partido Auténtico, en el municipio de Batabanó. El certero Golpe de Estado del 10 de marzo lo hace volver de inmediato a las luchas revolucionarias y en la clandestinidad, son sus actividades el trasiego de armas y limpieza de los mismos. Simula el establecimiento una fábrica de escobas en Luyanó la que es fundamentalmente dedicada a la limpieza de armas, almacenaje y distribución de las mismas, ametralladoras Thompson, fusiles Mendoza y M-1, pistola Colt, calibre 45, granadas de fragmentación y otros implentos bélicos son manipulados allí.

Menelao Mora, Mario Fortuny Rodríguez, Jorge Agostini, Domingo Pórtela, Armando Pérez Pinto, sus hermanos y otros compañeros participan en estas riesgosas tareas, que pueden realizar sin problemas o dificultades al amparo de la aparente fábrica de escobas. Durante largo tiempo puede trabajar y moverse libremente sin ser ni siquiera de tenido. Sin embargo al se descubierto por una confidencia el arsenal de la casa de Paquito Cayrol, en el Reparto Country Club, muy pronto conocen los esbirros, la importancia de la labor por él realizada, saben de la cantidad de armas introducidas por las costas de Batabanó y trasladadas a la capital en el camión de su padre.

Muerte

Se encolerizan y prácticamente lo condenan a muerte, a partir de ahí se recrudece la persecución. Al regreso de su viaje a Miami, a donde va a recibir orientaciones para la lucha, es detenido e interrogado durante horas. Cada vez que le preguntan que si es Mitico, el contesta no, yo soy Cheo, con la intención de sorprenderlo le gritaban desde lejos “Mitico”. Pero gracias a su serenidad y valentía pudo ocultar su verdadera identidad, y fue puesto en libertad.

Sin embargo cada día es más férrea la persecución y en la madrugada del 24 de febrero de 1955, mientras la ciudad de La Habana duerme, es acribillado a balazos y arrojando su cuerpo en la Carretera de Vento.

Fuentes

  • Documentos de la Oficina del Historiador Municipio de Batabanó.