José Tadeo Arreaza Calatrava

José Tadeo Arreaza Calatrava
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Poeta venezolano
Nacimiento21 de junio de 1885
Aragua de Barcelona, Bandera de la República Bolivariana de Venezuela Venezuela
Fallecimiento1 de mayo de 1970
Caracas, Bandera de la República Bolivariana de Venezuela Venezuela
NacionalidadVenezolano
CiudadaníaVenezolana
EducaciónDoctor en Ciencias Políticas
Alma materUniversidad Central de Venezuela
OcupaciónPoeta, periodista, abogado y diplomático.
PadresDiego Arreaza Monagas y Petronila Calatrava

José Tadeo Arreaza Calatrava. Poeta, periodista, abogado y diplomático venezolano. Fue miembro de una generación de poetas modernistas en la que figuran otros autores venezolanos tan notables como Andrés Mata, los hermanos Enriqueta y Alfredo Arvelo Larriva, Gabriel Muñoz, Udón Pérez, Juan Santaella y Sergio Medina.

Síntesis Biográfica

Infancia y juventud

Nació el 21 de junio de 1885 en Aragua de Barcelona, estado de Anzoátegui, Venezuela, en la ciudad llamada La Atenas del Oriente venezolano, en una acogedora y amplia casa llanera colmada de tradiciones heroicas y populares que avivarán el bardo que en él existe. Fueron sus padres el general Diego Arreaza Monagas y Petronila Calatrava. Realizó los estudios de primaria y secundaria en su pueblo natal.

En 1899 ingresó en la Universidad Central de Venezuela para estudiar ciencias políticas. El 31 de diciembre de 1906 presentó su tesis de doctorado, previamente editada, con el título "Recurso de casación en Venezuela" y recibió el grado de doctor en ciencias políticas el 19 de febrero de 1907.

Muerte

Falleció el 1 de mayo de 1970 en el hogar clínica San José de Tarbes de Caracas, Venezuela.

Carrera profesional

Como poeta y periodista

Alternando con su carrera universitaria, cultivaba la poesía y se dedicaba a la bohemia literaria. En tal sentido, desde 1902 colaboró asiduamente, como poeta, prosista y dibujante, en "El Cojo Ilustrado".

En 1913 edita en París su segundo libro de poesía: "Odas. La triste y otros poemas", donde inserta al final, una misiva de Rodó, en la que lo estimula sobre sus anteriores producciones; es un poemario donde destaca más su gozo personal, sin abjurar en ningún momento del credo modernista. Este poemario le granjea la notoriedad entre escritores de la lengua española en Europa y América. Es un testimonio depurado del sensualismo, en un infrecuente arte del desasosiego y el tedio amoroso.

Durante su permanencia en Europa trató personalmente a literatos y artistas, como Marcelino Menéndez y Pelayo, Benito Pérez Galdós, Rubén Darío, Miguel de Unamuno, Sarah Bernhardt y otros.

Tras su regreso a Venezuela a principios de 1915, se entregó a actividades literarias, políticas y jurídicas.

Fue colaborador de los principales periódicos y revistas de esa época:

  • "El Nuevo Diario".
  • "El Universal".
  • "Cultura Venezolana".
  • "Actualidades".
  • "La Revista".

La Venezuela minera tiene en él su poeta cimero con el poema "El Canto al Ingeniero de Minas", en 1924, es una exaltación cuasi futurista de la tecnología de las minas, con un vocablo “fetiche” esbozo de la próxima vanguardia y donde el poeta, se torna en modernista tardío, y empieza a liberarse casi totalmente de las influencias del modernismo.

Con motivo de la celebración del primer centenario del Congreso de Angostura (1919), fue nombrado jurado en el concurso literario programado y realizado en Ciudad Bolívar; en esa ciudad fue miembro fundador de la Sociedad de la Historia, y se le encomendó el discurso inaugural de la misma.

Es el autor de uno de los poemas infantiles más hermosos del folklore venezolano, "Noche Bíblica", cuyo tema es la Navidad, y en el que agolpa los recuerdos de su niñez en Aragua de Barcelona.

Como diplomático

Cónsul de Venezuela en Santander (España, 1909-1912), publica el "Canto a Venezuela" y su primer poemario titulado "Cantos de la carne y del reino interior" (1911). Posteriormente, fue encargado del consulado de Venezuela en Amsterdam (1912-1914).

Como abogado

Ejerció a intervalos su profesión de abogado o de juez en distintos lugares como:

  • Zaraza.
  • Ciudad Bolívar.
  • Tucupita.
  • Margarita.
  • Caracas.

Intervino como abogado defensor de algunos militares y civiles implicados en la sublevación del 7 de abril de 1928, por lo cual fue encarcelado en La Rotunda y estuvo preso hasta 1931. Aunque había sido seleccionado como uno de los candidatos para formar la Junta de Gobierno en el caso de la supuesta caída del régimen del general Juan Vicente Gómez, la noticia de la muerte de su padre le produjo la pérdida de sus facultades mentales, por lo cual fue puesto en libertad pero desde entonces quedó impedido para desarrollar una labor literaria, profesional o política.

Para recobrar su salud, fue llevado a Trinidad e internado en un sanatorio y a la muerte del general Gómez, retornó a Venezuela. En 1957, sufrió una parálisis y el 15 de enero de 1962 ingresó en el hogar clínica San José de Tarbes, en donde se mantuvo retirado hasta su muerte.

Premios

  • En 1916, ganó el premio en el certamen literario promovido por "El Nuevo Diario" con su poema "XIX de Abril".
  • En 1921, con motivo del centenario de la batalla de Carabobo obtuvo el primer premio en el concurso promovido por la Academia Nacional de la Historia con su "Canto a la batalla de Carabobo".
  • En 1965, recibió el Premio Nacional de Literatura correspondiente al bienio 1963-1964 estando ingresado en el hogar clínica San José de Tarbes.

Opiniones acerca de su obra

"José Tadeo Arreaza Calatrava es, sin duda, una de las voces más firmes de nuestra poesía modernista. Pero tuvo la mala suerte de llegar a su plenitud cuando esta tendencia comenzaba a declinar entre los imitadores del gran Rubén. De haber surgido años antes, su nombre de poeta, “muy artista y muy sensible a la vez” como dijo Rodó, figuraría hoy entre los más grandes de América en ese periodo de renacimiento y definición americanista, que corre desde el año 1898 hasta el de 1914."
Fernando Paz Castillo
"Los largos cantos que Arreaza Calatrava concluyó responden al proyecto de hacer una épica con materias tanto civiles como militares y, en verdad, los logros de su obra saltan a la vista. Vence los problemas estructurales, atrapa al lector en un discurso y hace gala de un lenguaje suntuoso que no atenta contra el sentido del canto (…) Recogen un momento de principio de siglo cuando no se veían claramente las nubes del horizonte.
Rafael Arráiz Lucca

Enlaces externos

Fuentes