Liceo de La Habana

Liceo Artístico y Literario de La Habana
Información sobre la plantilla
Institución con sede en Cuba Bandera de Cuba
Liceo-artistico.jpg
Mural del Liceo Artístico y Literario de La Habana
Disolución:14 de abril de 1869
Tipo de unidad:cultural
Director/a :Ramón Pintó y Llinás
País:Cuba Bandera de Cuba
Dirección:calle Mercaderes
Publicación:El Artista

Liceo Artístico y Literario de La Habana. Se inauguró el 15 de septiembre de 1844, por iniciativa de José de Imaz, José Miró y Ramón Pintó, quienes solicitaron de las autoridades la transformación de la antigua Sociedad Filarmónica Santa Cecilia (creada en 1829) en un liceo para el fomento de las bellas artes y de las letras.

Introducción

Difícil es transitar por la calle Mercaderes entre O’Reilly y Empedrado, sin ver el mural que parece salir al paso de los transeuntes habaneros y reconstruir pasajes de la historia cubana de mediados del siglo XIX. Si desde el punto de vista artístico es una realización espléndida —su autor Andrés Carrillo Carrillo la cataloga “una creación totalmente experimental, sin antecedentes en la muralística cubana”—, como documento visual al alcance del transeúnte deviene una lección inmejorable de historia de una época.

Fundación

De la fundación del Liceo Artístico y Literario de La Habana, que así se llamó la institución que el mural vivifica, se cumplen ahora 165 años. Se inauguró el 15 de septiembre de 1844. El Liceo, enclavado muy próximo a la Plaza de Armas, se localizaba en el corazón mismo de la ciudad y ofrecía a los habaneros de entonces un espacio para el intercambio de opiniones, escuchar conferencias, presentar exposiciones y, al quedar abierto para las damas, le abría a ellas un lugar donde mostrar su belleza, y las modas y ajuares de la aristocracia.

Secciones de la institución

La institución estaba constituida por varias secciones: de Literatura y Lenguas, Ciencias, Música, Pintura, Escultura y Arquitectura, y Declamación. También contaba con un presidente, cuatro conciliarios, un contador, un depositario y un secretario, además de otros cargos que garantizaban su funcionamiento y organización interna. De que el Liceo no era en modo alguno un sitio abierto a todos, lo prueba el título nobiliario de Conde de Fernandina que ostentó su primer presidente: José María Herrera y Herrera. Además, el acceso era solo para blancos, y de entre estos, tampoco para todos.

Órgano oficial del Liceo

El Liceo Artístico y Literario contó con su órgano oficial, que se publicó entre los meses de agosto de 1848 y noviembre de 1849. Se denominó: El Artista, y allí se incluyeron principalmente los textos correspondientes a la Sección de Literatura. Por el Liceo pasaron casi todas las personalidades de la cultura cubana de mediados del siglo XIX. El mural de Carrillo que lo recrea en un momento de esplendor supuestamente un día de Juegos Florales), así lo atestigua: Antonio Bachiller y Morales, José Amón Betancourt, Ignacio Cervantes, Úrsula Céspedes de Escanaverino, Domingo del Monte, José Antonio Echeverría, Nicolás Escobedo, José Fornaris, Francisco Frías (Conde de Pozos Dulces), los González del Valle, Joaquín Lorenzo Luaces, Luz Caballero, Rafael María de Mendive, José Morales Lemus, Luisa Pérez de Zambrana, Ramón Pintó, Felipe Poey y Cirilo Villaverde.

Protector de los artistas nacionales y extranjeros

El Liceo fue protector de todos los artistas nacionales y extranjeros que solicitaban sus salones, en donde sin pagar nada por el alumbrado y el servicio, daban a conocer sus talentos y facultades. También daba funciones públicas, cuyos productos se dedicaban a fines caritativos o patrióticos.

Cierre de sus puertas

Con la irrupción de la que sería la Guerra de los Diez Años, en 1868, la polarización de las opiniones y el incremento de la represión de las actividades políticas de oposición, el Liceo comenzó a languidecer, pues varios de los miembros de su directiva emigraron y otros se declararon partidarios de la fórmula independentista, y finalmente cerró sus puerta en abril de 1869. De todos modos, queda el Mural de la calle Mercaderes —concluido en el año 2000— como retrato de una época y documento histórico para conocer más de la historia cubana.

Fuente