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Manco Inca

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Manco Inca
Información sobre la plantilla
Manco Inca1.jpeg
Ilustración animada del Emperador Inca
NombreManco Inca Yupanqui
Nacimiento1516
Cuzco
Fallecimiento1544
Machu Picchu
Causa de la muerteAsesinado por Almagristas
ResidenciaVilcabamba
NacionalidadInca
Otros nombresManco Cápac II
OcupaciónEmperador
PredecesorTúpac Hualpa
SucesorSayri Túpac
Partido políticoHuascarista
CónyugeCora Ocllo
HijosTúpac Amaru, Sayri Túpac, Titu Cusi Yupanqui
PadresHuayna Cápac

Manco Inca. Primero de los cuatro rebeldes incas de Vilcabamba. Escapó de los ejércitos de Atahualpa en el Cuzco.

Síntesis biográfica

Manco Inca Yupanqui nació en 1516, en Tiahuanaco, cerca del Lago Titicaca. Sus padres fueron el emperador Huayna Cápac y la Coya Mama Runtu. Como miembro de la realeza incaica fue educado por grandes amautas en el Yachayhuasi del Cusco.

Cuando estalló la guerra entre sus hermanos Huáscar y Atahualpa, Manco Inca regresó de una expedición al Paititi para reforzar las tropas del primero. Durante el retorno se enteró del triunfo de los atahualpistas que incluso ya controlaban el Cusco (1532). También le informaron de la cercanía de un ejército huascarista que venía acompañado por "emisarios del dios Wiracocha". Se trataba de los españoles.

Entonces, Manco Inca se unió en Jaquijahuana a Francisco Pizarro, y juntos derrotaron al general atahualpista Quisquis en la batalla de Anta. Esto le permitió ingresar al Cusco acompañado de los "divinos" barbudos que lo reconocieron como nuevo Sapa Inca (1533).

En 1534, cuando Pizarro regresó a Jauja, Manco Inca fue apresado por Juan Pizarro, quien lo torturó para que confiese la ubicación de tesoros escondidos. El monarca indígena resistió el tormento, hasta que a comienzos de 1536 logró escapar del Cusco.

La rebelión

En abril de 1536 y tras los saqueos que caracterizaron la toma del Cuzco, Manco Inca se enfrentó abiertamente a los españoles. Ante esta actitud fue mantenido cautivo en su palacio. Un día el Inca, después de haber prometido a Hernando Pizarro traerle unas estatuas de oro macizo, pudo dejar la ciudad y se dirigió a Yucay donde convocó un gran ejército, abriendo tres frentes: una expedición de castigo a los pueblos huancas del valle de Mantaro por apoyar a Pizarro y sus hombres, otra contra la población de Lima y una tercera y muy importante contra el Cuzco, al que mantuvo bajo sitio durante casi un año.

Con su ataque a la capital del Cuzco, en el cual la mayor parte de ella fue demolida, dio un golpe terrible a las armas de Pizarro y por un momento la suerte de los conquistadores estuvo en suspenso en la balanza del destino. Aunque derrotado al fin por la ciencia superior de su adversario, continuó con frecuentes excursiones a las plantaciones vecinas, destruía las construcciones, daba muerte a los habitantes, y se llevaba los ganados. Otras veces atacaba a los viajeros que caminaban solos o en pequeñas caravanas. Varios destacamentos fueron enviados contra él, de unos escapó, y a otros derrotó.

Luego Manco Inca se retiró a Ollantaytambo. Hernando Pizarro trató de capturarlo. Eligió unos ochenta de sus mejores caballos con un pequeño cuerpo de infantes, y dando un largo rodeo por los desfiladeros menos frecuentados de la montaña llegó delante de Tambo sin ser notado por el enemigo. Pero encontró la plaza más fortificada de lo que creía. El palacio, o más bien el fuerte de los incas, estaba situado en un promontorio, cuyos escarpados lados, por el punto a que se aproximaron los españoles, estaban cortados en mesetas defendidas por fuertes muros de piedra y adobe. Por aquel sitio la plaza era inexpugnable. Por el lado opuesto que miraba hacia el Yucay, el terreno descendía en gradual declive hasta la llanura en que corre aquel río por una margen estrecha pero de mucha profundidad. Este era el punto mas susceptible de ataque.

Los españoles cruzando la corriente con gran dificultad, al acercarse a las defensas exteriores, que como en la fortaleza del Cuzco consistían en un parapeto de piedra de gran magnitud construido alrededor del recinto, apresuró el paso confiando encontrar a la guarnición sepultada todavía en el sueño. Pero millares de ojos estaban fijos en él; y así que los españoles llegaron a tiro de flecha, levantándose de repente detrás del parapeto multitud de oscuras formas, mientras que Manco Inca a caballo y con una lanza en la mano dirigía las operaciones.

Al mismo tiempo se oscureció el aire con innumerables piedras, javelinas y flechas y caían como un huracán sobre las tropas mientras las vecinas montañas retumbaban con el salvaje grito de guerra del enemigo. Los españoles, tomados de sorpresa, y muchos de ellos gravemente heridos, se desordenaron, y aunque inmediatamente volvieron a estrechar sus filas e hicieron dos tentativas para renovar el asalto, se vieron por último obligados a retroceder, no pudiendo resistir la violencia de la tempestad. Para aumento de confusión el terreno más bajo adonde se retiraban estaba inundado por las aguas del río.

No era posible ya sostenerse en aquella posición. Se celebró un consejo de guerra y se decidió abandonar el ataque como desesperado y retirarse en el mejor orden posible.

En estos vanos esfuerzos se había pasado el día, Hernando aprovechándose de la oscuridad de la noche, envió delante la infantería y los bagajes, tomó el mando del centro, y confió la retaguardia a su hermano Gonzalo. Cruzó de nuevo el río sin accidente, aunque el enemigo confiando en su fuerza salió de sus parapetos y siguió a los españoles atacándoles con repetidas descargas de flechas.

Más de una vez les estrecharon tanto que Gonzalo Pizarro y su caballería se vieron obligados a volver caras y a dar desesperadas cargas que castigaban su atrevimiento y paralizaban por algún tiempo la persecución.

Pero el enemigo, victorioso todavía, continuó picando la retaguardia de los españoles hasta que estos salieron de los desfiladeros y llegaron a dar vista a los ennegrecidos muros de la capital. Este fue el último triunfo del Inca.

Regreso a Vilcabamba

A pesar de la victoria, Manco consideró que debía replegarse a la región montañosa de Vilcabamba, al norte del Cuzco, donde los incas tenían una serie de establecimientos, para replantear su estrategia y asimilar la nueva situación.

Manco Inca se estableció en Vilcabamba y a pesar de que los españoles conocían su paradero no fueron tras él debido a que se encontraban en guerras intestinas por el control político del territorio y posteriormente por la guerra entre los encomenderos y los representantes de la corona española. No le dieron mucha importancia a la presencia de Manco Inca y su hueste pues sabían que su accionar era limitado y su poder de convocatoria había disminuido.

Así pasaron casi 30 años que en este reducto incaico pervivió una parte de la élite incaica. Vilcabamba era de alguna manera una fortaleza natural rodeada de abismos y cañones. Sus principales centros poblados eran Vitcos (Rosaspata o Ñustahispanan) y Espíritu Pampa (la posible "Vilcabamba la Vieja" de la que hablan las crónicas). Desde allí Manco gobernó una especie de gobierno inca en el exilio, manteniendo las instituciones, ritos y tradiciones andinas y lanzando eventuales incursiones contra los españoles cuya influencia se extendía inexorablemente entre las antiguas naciones andinas que los incas conquistaron.

Muerte

Para salvarse de las represiones de los Pizarro tras las batallas de Chupas, varios almagristas buscaron refugio en las montañas de Vilcabamba; ofreciendo sus servicios a Manco Inca; quien les brindó generoso asilo en su propia fortaleza.

Sin reconocer la hidalguía de aquel gesto, los refugiados tramaron tiempo después el asesinato del Inca, tomando como pretexto diferencias en el juego de herrón. Cayeron sobre Manco Inca siete almagristas, atravesándolo a puñaladas. Los asesinos emprendieron fuga pero fueron alcanzados por la escolta del inca, que les dieron muerte.

El joven rey tuvo una larga agonía, pero aún así ordenó proseguir la lucha, muriendo luego en 1536.

Fuentes

  • Artículo Biografia de Manco Inca, disponible en Resumendehistoria. Consultado el 15 de noviembre de 2012.
  • Artículo Manco Capac II, disponible en Biografiasyvidas. Consultado el 15 de noviembre de 2012.
  • Artículo Revelión de Manco Inca, disponible en Monografias.com. Consultado el 15 de noviembre de 2012.
  • Artículo Manco Inca, disponible en pueblosoriginarios. Consultado el 15 de noviembre de 2012.
  • Artículo La gran rebelión de Manco Inca, disponible en Invasionyconquista. Consultado el 15 de noviembre de 2012.