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Marcel Mauss

Marcel Mauss
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NombreMarcel Israël Mauss
Nacimiento10 de mayo de 1872
Épinal, Bandera de Francia Francia
Fallecimiento11 de febrero de 1950
París, Bandera de Francia Francia
Nacionalidadfrancés
OcupaciónAntropólogo y sociólogo

Marcel Mauss.Fue un antropólogo y sociólogo considerado como uno de los «padres de la etnología francesa». Pertenece a la primera generación francesa de etnólogos, sociólogos comparativistas y folcloristas junto con Paul Rivet, Lucien Lévi-Bruhl, Robert Hertz, entre otros, reunidos todos ellos, desde 1896, alrededor de la revista Année Sociologique.

Síntesis biográfica

Nació en Épinal el 10 de mayo de 1872. Estudió Filosofía en la Universidad de Burdeos y en la École Pratique de Hautes Études de Paris, en el mismo periodo en que Durkheim se desempeñaba como profesor primero de una y luego de otra.

Trayectoria

Hasta 1902 “el sobrino de Durkheim”, había publicado una decena de artículos, se había orientado al socialismo desde sus días de estudiante, había participado, junto con su amigo Jean Jaurés, activamente en la defensa de Alfred Dreyfus y Émile Zola y había sido nombrado profesor de Histoire des religions des peuples non civilisés en la École Pratique de Hautes Études de Paris. Un breve repaso de esos artículos muestran ya los intereses que articularían una obra de sesenta y tantos trabajos, publicados entre 1896 y 1939 (es decir hasta el ingreso de Francia en la Segunda Guerra Mundial).

Las líneas de interés, comunes a su generación y compartidas por su maestro cristalizarían en la fundación, junto con Rivet y Lévy-Bruhl, del Institut d’ethnologie de l’Université de Paris en 1926: la cuestión metodológica doble de una heurística para la sociología y de su relación respecto de las demás ciencias; los problemas de organización social o más precisamente de morfología social; los problemas jurídicos y de cohesión social y los problemas de representaciones colectivas.

Estas preocupaciones se verían cruzadas, en el caso de Mauss, por un interés propio acerca de las relaciones entre sociedad y agente. Así pues, la especificidad de su planteo respecto de su tío, y de sus contemporáneos, estuvo motivada por una preocupación por el hombre real, es decir por el cruce complejo de diversos órdenes -desde los procesos psicofísicos hasta las prestaciones económicas, contratos y rituales; desde “las más humildes y concretas de nuestras costumbres” dirá Lévi-Strauss, hasta la morfología social- que conforman la vida de los agentes incluyendo la vida biológica y la muerte. En ese sentido el “hombre real” de Mauss, es una propuesta que concilia el enfoque global de la sociedad con el estudio de las prácticas y, por lo tanto con la multitud de agentes y situaciones sociales.

Esta atención al detalle de la vida y costumbres concretas establecía una diferencia respecto de Durkheim: Mauss no estaba interesado en una teoría social, es decir en un intento sistemático de dar una respuesta definitiva a los problemas planteados . Y esto se traducía en una elección retórica: Mauss expondría los resultados de sus investigaciones bajo la forma de artículos, frecuentemente titulados como “ensayo”, “esbozo” o “fragmento”. Esta diferencia, entre una teoría definitiva y una teoría provisional se expresaba en todo un conjunto de contrastes. Allí donde Durkheim hablaba del hecho social Mauss reorientaba la heurística hacia el hecho social total es decir hacia aquellas situaciones donde:

“se expresan a la vez y de golpe todo tipo de instituciones: las religiosas, jurídicas, morales y económicas (…) a las cuales hay que añadir los fenómenos estéticos a que estos hechos dan lugar, así como los fenómenos morfológicos que estas instituciones producen” .

Si bien el programa de la sociología francesa intentaba un deslinde de la sociología en relación con la psicología (cuestión claramente establecida en Las reglas del método sociológico) Mauss planteó un conjunto de relaciones. Por supuesto estas relaciones se hicieron factibles por el avance en la conformación de estas ciencias como disciplinas claramente diferenciadas.

En 1924, escribía Mauss:

“hace ya tiempo que la sociología se ha separado de su madre nodriza, la filosofía, hace ya más de treinta años que Durkheim supo defenderla contra el simplismo individualista de Tarde (…) Estamos de acuerdo sobre dos hechos fundamentales: sobre el carácter fenomenológico y experimental de nuestras dos ciencias por un lado, y por otro, sobre la división entre ellas”.

Dada esta identidad científica claramente establecida el punto estratégico de las relaciones entre psicología y sociología se encontraba en el simbolismo, noción común a ambas. El símbolo, tal como lo proponía Mauss, era relevante no sólo en plano de las transacciones, por lo tanto en la comunicación, sino que también era eficaz y eran las complejidades de esa eficacia las que le interesaban: las actividades simbólicas de la sociedad, el ritual religioso, el mito, la magia, son eficaces cognitivamente pero también son eficaces en la generación de estados de conciencia como la excitación y el éxtasis, y pueden llevar incluso -fenómeno en el que Mauss se había interesado desde su colaboración en El suicidio de Durkheim- a la muerte, a la tanatomanía. Pero además, en la medida en que una representación significa otra o presupone una costumbre, el simbolismo era una vía de acceso hacia el descubrimiento de la coherencia interna de una sociedad, o hacia el carácter sistemático y holístico de una actividad.

Es en relación con el simbolismo que Mauss plantea una diferencia muy importante respecto de Durkheim. Allí donde las Formas elementales de la vida religiosa propusieron la homogeneidad de lo sagrado como expresión de la colectividad, Mauss (en esta ocasión junto con Hubert) plantea la heterogeneidad de la magia, es decir, la generación de posiciones sociales diferenciadas, ocupadas por cosas y personas de acuerdo a su poder o a su potencialidad de intervención en relación con necesidades igualmente diferenciadas. Aquí es de extrema importancia la noción “idea práctica”, referida al carácter inseparable de actos y representaciones y su formalización en un juicio a priori que da racionalidad a la creencia y al ritual a la vez que los protege de cualquier invalidación a través de la experiencia.

Finalmente, en el periodo de posguerra, mientras preparaba las obras póstumas de Robert Hertz (Mélanges de Sociologie) y de Hubert (Los celtas), y asumía la dirección del L’Année sociologique (Durkheim había muerto en 1917), Mauss planteó, frente a la semejanza de la sociedad segmentaria asegurada por la conciencia colectiva, la heterogeneidad generada por los armónicos del contrato primitivo y por el poder de las cosas, tal como podría interpretarse a partir de las prestaciones totales agonísticas. Las obligaciones morales de la transacción no sólo vinculan sino que también diferencian a través de los objetos; no son sólo obligaciones de un grupo con otro, sino que también remiten al honor, y por lo tanto a diferencias de posiciones similares a las producidas por las operaciones mágicas. Fue este programa propio, que requería una atención enorme en la descripción, el que animó las Instrucciones de etnografía descriptiva, curso dictado por Mauss desde 1926 hasta 1939, y publicados en 1947 como Manual de Etnografía.

Muerte

Murió en París el 11 de febrero de 1950. Su influencia se extenderá, indudablemente, por mucho tiempo.

Fuente