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Orografía

Orografía
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Concepto:Rama de la geografía física que describe y clasifica los tipos de relieve o elevaciones.

La orografía es una rama de la geografía física que describe y clasifica los tipos de relieve o elevaciones, es decir, las formas de la superficie de la Tierra, sistematizándolas según sus rasgos externos.

Concepto

La orografía (del gr. ὄρος, montaña, y -grafía, descripción), según el diccionario de la RAE se refiere tanto a las elevaciones que puedan existir en una zona en particular (región, país, etc.) como a la descripción de las mismas que realiza la geomorfología. En modelos geocientíficos, como los modelos generales de circulación, la orografía define el límite inferior (excepto donde hay océano, desde luego). Como la representación orográfica se hace en el espacio según el promedio de las alturas en la celda considerada (por ejemplo la representación de las coras de las montañas del Himalaya) dependerá de la resolución horizontal con que se trabaja. Cuanto más alta sea la resolución horizontal, mejor representará la orografía del terreno real. Cuando los tributarios de un río o la estructura de una cuenca son catalogados en secuencia orográfica, los que tienen "orden" más elevado son los que se encuentran próximos a las nacientes del río, mientras los de orden menor se encuentran próximos de la desembocadura. Este método de catalogar tributarios es inverso al Orden de Corriente Strahler, donde los tributarios situados en la cabecera son catalogados con la categoría.

Utilidad

La orografía sirve para comprender el relieve de una región o zona relativamente pequeña, por lo que su representación cartográfica en mapas a gran escala (1:100.000, 1:50.000 o mayor) sirve de manera efectiva para planear obras de infraestructura (por ejemplo, el estudio de pendientes en el trazado de una carretera o de una línea de ferrocarril, en el diseño de una represa o de un puente, etc.). Además, el estudio geomorfológico y topográfico del relieve permite conocer muchas de las características que tienen aplicaciones prácticas en el campo de la investigación del suelo y del subsuelo, de los recursos hidráulicos, minerales, agrícolas y económicos en general de la zona de que se trate.

El clima y la orografía

A lo largo de la historia, la orografía ha realizado numerosos aportes en cuanto a los climas de las zonas geográficas que estudió. Entre ellos se encuentran algunas observaciones o conclusiones sobre la nubosidad, las lluvias y los vientos, entre otros fenómenos meteorológicos:

  • Nubosidad orográfica: por lo general, la mayor nubosidad se encuentra en las zonas de montañas y cordilleras, ya que las mismas obstaculizan la circulación de los vientos obligándolos a ascender, por lo cual disminuyen su temperatura, condensan la humedad que transportan y forman nubes a gran altura en las laderas o vertientes de barlovento (desde donde sopla el viento), y de menor altura en el lado de sotavento (hacia donde sopla el viento).

Una alineación de montañas puede llegar a formar numerosos tipos de nubes, incluso las lenticulares o las “morning glory”, estas últimas muy poco frecuentes pero típicas en el norte de Australia

  • Lluvia o precipitación orográfica: una vez que la columna de aire fue forzada a ascender tras encontrarse con algún obstáculo o barrera (como la montaña, los islotes o la cordillera), la humedad condensada en nubes puede pasar a estado líquido transformándose en lluvia, cuya cantidad, intensidad y duración dependerá del tipo de relieve topográfico, como la anchura o la angostura del obstáculo, la pendiente de la cuesta y la velocidad con la que asciende el viento.
  • Viento orográfico: cuanto más escarpadas sean las cuestas y más estrechas las barreras contra las que chocan los vientos, mayor velocidad alcanzarán los mismos al ascender, por lo que, a su vez, las lluvias que se originan serán más fuertes. Todas las cordilleras o cadenas montañosas tienen en sus crestas áreas de angostura, como por ejemplo desfiladeros, collados, abras, pasos de montaña, etcétera, que hacen que los vientos tomen mucha velocidad al atravesarlas.

A modo de reseña, en nuestro planeta los vientos con mayor velocidad –producto de la orografía- fueron registrados en abril de 1934 en el Monte de Washington, en Nueva Inglaterra, que soplaron a 372 kilómetros por hora.

Fuentes