Parafilariasis en bovinos

Parafilariasis en bovinos
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Infección de los bovinos y el búfalo.
Agente transmisor:Nemátodo filaroide parafilaria.

Parafílariasis en bovinos. Infección parasitaria transmitida por vectores, que afecta al ganado bovino y al búfalo. Es producida por el nemátodo filaroide parafilaria.

Historia

Sangrado fresco (varias horas de duración)
Parafilaria bovicola, fue originalmente descrita en 1934 por M. A. Tubangui en las Filipinas y desde entonces ha sido identificada en todos los continentes con excepción de Australia y Sudamérica. P. bovicola no ha sido reportada en los Estados Unidos de Norteamérica.

Signos clínicos

Los signos clínicos son benignos y bastante característicos. La hembra de P. bovicola vive en el tejido subcutáneo y deposita sus huevos sobre la superficie de la piel, llegando a esta posición por penetración en la epidermis y la dermis. Una vez que la hembra penetra la piel del cuello y de la espalda del bovino, aparecen hilos de sangre que son visibles durante algunos minutos y hasta horas.

En el animal vivo el problema se caracteriza por la aparición de nódulos hemorrágicos inflamados y dolorosos en la piel, de aproximadamente 40 mm de diámetro y 10 mm de altura, como resultado de la penetración de la piel por las hembras. Antes de que la hembra penetre, los nódulos son de 12 a 15 mm de diámetro y de 5 a 7 mm de alto.

La parafilariasis

Mosca vector (Musca autumnalis)
La parafilariasis es una infección de los bovinos y el búfalo transmitida por insectos vectores y producida por el nemátodo filaroide parafilaria bovicola. La enfermedad se caracteriza por nódulos hemorrágicos en la piel del bovino y subsecuentemente por lesiones parecidas a moretones en el tejido subcutáneo e intramuscular de las canales de los animales afectados.

Etiología

Las especies del parásito P. bovicola, pertenecen a la familia Filariidae, subfamilia Filariinae, género Parafilaria.

La hembra del parásito mide de 5 a 6 cm de longitud y 500 micras de ancho; el macho tiene aproximadamente la mitad del tamaño de la hembra.

Transmisión y ciclo de vida

Investigaciones realizadas en Sudáfrica han mostrado que las moscas chupadoras Musca xanthomeles, Musca lusoria y una especie no identificada de Musca, son los vectores de P. bovicola. Más recientemente la mosca de la cara M. autumnalis, ha sido implicada como un vector natural de P. bovicola.

En muchas regiones de Europa, M. autumnalis es conocida, habiendo sido también identificada en Nueva Escocia del Continente Norteamericano en 1952. Actualmente se encuentra ya distribuida en una amplia franja que cubre los porciones del sur de Canadá y centro norte de los Estados Unidos de costa a costa.

Dos hembras adultas del P. bovicola en tejido subcutáneo.
El ciclo de vida de P. bovicola, se inicia cuando las moscas se alimentan en puntos sangrantes de ganado afectado por parafilariasis e ingieren la microfilaria infectante (primer estado larvario). Estas moscas entonces se convierten en el huésped intermediario. El tercer estado larvario infectante de la microfilaria se presenta a diferentes tiempos según los lugares de que se trate: En Sudáfrica a los 14 días y en Suecia a los veinte.

Estas larvas son infectantes para el bovino en el cual la mosca vector se alimenta. El desarrollo del ciclo en el bovino desde el tercer estado infectante de la larva hasta la parafilaria adulta, es de 9 a 10 meses en las condiciones de Suecia. Lo anterior es comparable con el período de 7 a 10 meses reportado en Sudáfrica, lo que sugiere que el período prepatente del parásito bajo las condiciones de Suecia pudiera ser más largo que en Sudáfrica debido a diferencias en el clima.

La tercera muda tiene lugar unos 7 días después de la infección y la cuarta muda aproximadamente 65 días después de la misma. Después de 135 días el quinto estado se convierte en adulto, iniciándose la oviposición aproximadamente 240 días postinfección. Los parásitos producen nódulos subcutáneos en las partes superiores del cuerpo, particularmente en la cabeza, el cuello, la cruz, la paleta y los costados del cuerpo.

Algunas horas después de la aparición del nódulo, la hembra hace una abertura de aproximadamente 0.5 a 1 mm de diámetro en la punta del nódulo. Por lo general, los nódulos se desarrollan con rápidez y en pocas horas aparece un exudado con sangre que se coagula y apelmasa el pelo alrededor del nódulo. La hemorragia se suspende dentro de las 24 a 48 horas posteriores y un nuevo nódulo puede desarrollarse en la vecindad del primero, siguiendo la misma secuencia de eventos.

Patrón estacional

Las lesiones y puntos hemorrágicos cutáneos causados por el parásito aparecen en relación a un patrón estacional en el hemisferio norte, los cuales inician en diciembre y febrero, respectivamente, y existen durante todo el primer semestre, desapareciendo gradualmente en época posterior.

En el hemisferio sur y en el continente africano el período es similar; pero bajo un patrón estacional inverso que abarca los meses de junio a enero. El período de desarrollo a la madurez sexual del parásito coincide con la actividad de las moscas vectores durante la estación de pastoreo (mayo a septiembre) en Suecia, lo que produce una aparición estacional de puntos hemorrágicos y lesiones que son detectadas en los mataderos.

Lesiones macroscópicas

Las lesiones subcutáneas en las canales del ganado bovino afectado pueden confundirse fácilmente con moretones causados por el manejo y el transporte antes del sacrificio. Las lesiones agudas tienen una apariencia opaca de color amarillo verdoso. Las áreas de edema se intercalan con zonas con petequias en los tejidos subcutáneos, en la fascia y en las capas superficiales musculares. Las lesiones crónicas tienen una apariencia sucia de color café verdoso debido a la infiltración eosinofílica en los tejidos inflamados.

  • Edema y sangrado en tejido subcutáneo causado por el parásito.
  • Lesiones musculares crónicas (fascia inflamada).

Diagnóstico en el campo

Un diagnóstico provisional en general puede hacerse en áreas endémicas con el examen clínico que mostrará puntos cutáneos sangrantes; sin embargo, muchos focos hemorrágicos pueden pasar desapercibidos y, por lo tanto, un número considerable de animales infectados no es diagnosticado.

Diagnóstico en el laboratorio

El diagnóstico de parafilariasis en bovinos, deberá colectarse en un recipiente apropiado, sangre (fresca o seca) obtenida de un punto cutáneo sangrante de un caso sospechoso. El recipiente deberá contener 1 ml de solución salina al 0.85% y mantenerse frío durante su transporte al laboratorio. El material de prueba se transfiere a un tubo de centrifugación y se centrifuga a 400 gravitaciones por minuto durante l0 minutos. La pastilla sedimentada deberá ser examinada al microscopio para observar los característicos huevecillos que contienen a las microfilarias y/o microfilarias libres que miden de 200 a 300 m de largo por l0 micras de ancho. Una prueba serológica de enzima ligada a un inmunoabsorbente (prueba de ELISA), ha sido desarrollada y evaluada, para el diagnóstico confiable de infecciones por P. bovicola en animales vivos. Los títulos significativos para el diagnóstico aparecen aproximadamente 3 meses después de la exposición.

Diagnóstico diferencial

En bovinos vivos, las hemorragias cutáneas focales pueden confundirse con lesiones producidas por espinas, alambres o mordeduras de moscas o garrapatas. La identificación de microfilarias en las lesiones cutáneas sangrantes, establece el diagnóstico de parafilariasis.

Las lesiones subcutáneas en las canales de bovinos afectados, aparecen como moretones producidos por traumas. La parafilaria induce lesiones que pueden ser fácilmente diferenciadas de moretones traumáticos, por la presencia de una infiltración eosinofílica y por el aislamiento del nemátodo.

Pronóstico

El ciclo de vida del parásito se extiende desde el tiempo en que las moscas vectores se alimentan de los puntos sangrantes en el ganado bovino afectado por parafilaria durante la estación de pastoreo, hasta el momento en que aparecen los primeros puntos sangrantes en febrero. Más tarde en el año, solamente se han encontrado nemátodos estériles y/o calcificados en las lesiones en vía de cicatrización o cicatrizadas. En infecciones nuevas también se encuentran larvas en el cuarto estadio larvario. Estas observaciones indican que los parásitos adultos parecen morirse después de la oviposición y por lo tanto no sobreviven a la siguiente estación y que los animales afectados serán infectados nuevamente cada año. Este es un hecho importante cuando se considera el control del parásito.

Medidas de prevención

La eliminación de P. bovicola infectante del ganado antes de que éste deje el país exportador, pudiera ser el método de elección para prevenir la entrada de parafilariasis en áreas libres como son los Estados Unidos.

La existencia del diagnóstico serológico mediante la prueba de ELISA hace posible la revisión del ganado en zonas endémicas para P. bovicola. El ganado en pastoreo deberá ser revisado tres meses después de que la temporada de pastoreo finalice. Si la prueba se realiza antes, se deberá repetir la prueba tres meses después de que termine la estación de pastoreo. Los animales serológicamente positivos, deberán ser considerados como infectados por P. bovicola durante la estación anterior de pastoreo.

Tratamiento con Ivermectina

El tratamiento con Ivermectina, en dosis de 200 microgramos por kilogramo de peso, disminuye los puntos hemorrágicos en 14 días, tras un tratamiento único. Estos ensayos mostraron que la Ivermectina produce un efecto sustancial en la reducción de lesiones de parafilaria, con mayor probabilidad como resultado de su actividad contra el gusano adulto; sin embargo, se requieren de más estudios para averiguar si esta actividad incluye los estados pre-adultos.

Para importaciones a zonas libres de P. bovicola, tales como los Estados Unidos, donde el vector M. autumnalis es abundante, será altamente recomendable que los animales sean probados serológicamente en el país de origen antes de su exportación.

Control del vector

Las medidas de control contra M. autumnalis como un método para el control de P. bovicola, resultan de utilidad limitada para romper el ciclo de infección en áreas endémicas. Dado que estas moscas ocupan vastas áreas y permanecen sólo por un corto período con el huésped, los métodos convencionales de control basados en aplicaciones repetidas de aspersiones de insecticidas, así como aquellos basados en el uso de autoaplicaciones con bolsas polveadoras o con aceite, han resultado inadecuados; sin embargo, se ha reportado que el uso de aretes impregnados de insecticida, reduce el número de moscas de la cara alrededor del ganado aretado.

  • No se reconoce al ser humano como susceptible a P. bovicola.

Véase también

Fuentes