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Parque Honorato (Sancti Spíritus)

Parque Honorato
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Ubicación Geográfica:Sureste del Centro Histórico Urbano de Sancti Spíritus

Parque Honorato (Sancti Spíritus), nombrado así desde 1911, en homenaje a Honorato del Castillo Cancio, patriota independentista espirituano. Fue la segunda plaza conformada en la villa en el siglo XVII. Allí estaba la Iglesia de Jesús Nazareno y hospicio de Santo Domingo (Sancti Spíritus). Desde su fundación tuvo un carácter religioso, comercial y residencial.

Historia

Flanqueado por las calles Pancho Jiménez, Independencia, Padre Noya y Raimundo Sánchez, el Parque Honorato nombrado así desde 1911 se localiza en el sureste del Centro Histórico Urbano. El estar ubicada a escasos metros de la ermita Jesús Nazareno, determinó el nombre de aquella plaza en el siglo XVII. Fue la segunda conformada en la villa y se vinculaba por la antigua calle Real (ahora Independencia) con todo un sistema de plazas. En ella convergían ceremonias y peregrinaciones religiosas de fieles —procedentes de la Iglesia Parroquial Mayor, por la calle Amargura (Pancho Jiménez). A finales del siglo XVII, existían frente a la plaza tres cruces fijas —por el oeste— y una horca —en un lugar no determinado— destinada a castigos ejemplarizantes, las cuales le imprimían un carácter medieval. Durante mucho tiempo, no tuvo ese espacio público ningún tipo de ornamentación ni pavimentación. Lo evidencia la noticia de que para las fiestas con motivo de la proclamación del rey en 1792, se desyerbó. A su carácter religioso y residencial, se añadió el comercial desde que, en 1819, un grupo de mercaderes acudió al Cabildo para pedir que se estableciese allí la venta de carnes, verduras y frutas traídas del campo para el diario consumo. Azotada por un huracán en 1816, la ermita de Jesús quedó en ruinas y se suprimió el Hospicio de Santo Domingo. Por disposición del Obispo Espada y Fernández de Landa se reedificó el templo orientándose la nave de norte a sur y con un campanario en forma de espadaña. Decorados sus muros con altares de formas neoclásicas, la iglesia fue bendecida el 31 de octubre de 1830, fecha en que reinició el culto católico.

La vida en torno a la plaza

Tras la reedificación de la iglesia, en 1830, el área de la plaza se tornó más atractiva para la vida residencial. Al aumentar la actividad comercial se hizo necesario habilitar algún tipo de instalación. En 1845, el contratista Felipe Santiago Hernández entregó un edificio en la calle Amargura, que constaba de 21 puestos de expendio y una pieza dedicada al Regidor Diputado. La construcción era de sólidas tapias de ladrillo y mezcla, con techo de teja; pero no resultó suficiente para todos los comerciantes, pues los que no alcanzaban puestos debían irse a la Plaza de la Caridad, donde también estaba autorizada la venta de viandas desde 1839. Edificios señoriales se alzaron en torno a la plaza, algunos —como los de los ricos propietarios don José Martínez y don Domingo Ramírez— con amplios portales, y otros, solo con los espaciosos patios interiores.

Cáracter religioso, comercial y residencial

Festejos muy importantes ordenados por las autoridades locales al conocerse la proclamación del período constitucional o el reestablecimiento del absolutismo, hicieron muy animada la vida de esta área. Se mantenían, además, las actividades religiosas diarias en el templo. En 1898, el contratista Primitivo Gutiérrez Sañudo remodeló e integró varios edificios en las calles Real, Coco (Ernesto Valdés Muñoz) y San Rafael (Céspedes). La Plaza del Mercado —que esta ahí desde entonces— comenzó a atrapar gran parte de la actividad comercial de la ciudad. La Iglesia Católica decidió cerrar el templo de Jesús Nazareno en 1908, lo que afectó la animación de la zona, no recobrada ni con la remodelación posterior, que comprendió el derribo de los portales ubicados al norte, el ensanchamiento y pavimentación de las calles circundantes y la construcción de un parque. Durante el período republicano aumentó el desplazamiento poblacional hacia el norte, lo que motivó la pérdida de protagonismo de la sureña plaza. Llegado el siglo XXI, se trabaja por el rescate integral de su patrimonio, tangible e intangible.

Fuente

Libro de las construcciones espirituanas.

Jiménez Margolles, María Antonieta. (1995). Plazas de la Villa del Yayabo.Sancti Spíritus: Ediciones Jarao.