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Paul Cézanne

Paul Cézanne
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Paulcezann.jpg
Pintor francés
NombrePaul Cézanne
Nacimiento19 de enero de 1839
Aix-en-Provence, París, Bandera de Francia Francia
Fallecimiento22 de octubre de 1906
París, Bandera de Francia Francia
NacionalidadFrancesa
CiudadaníaFrancesa
OcupaciónPintor

Paul Cézanne. Pintor francés postimpresionista, considerado el padre del arte moderno, cuya obra estableció las bases de la transición entre la concepción artística decimonónica hacia el mundo artístico del Siglo XX, nuevo y radicalmente diferente.

Síntesis biográfica

Nace el 19 de enero de 1839. Su familia es oriunda del pueblo italiano Cezana, fronterizo con Francia. El padre del futuro pintor, primeramente un sombrerero en Aix, luego se ha hecho banquero y en 1859 ha adquirido la finca Jas de Bouffan, representada más de una vez en los cuadros de Cézanne.[1]

Procede de una familia adinerada, su padre, de origen italiano, poseía un establecimiento bancario en Aix-en-Provence, Francia. Allí nació el pintor el 19 de enero del 1839. Recibió una esmerada educación y unos conocimientos humanísticos en el colegio de Bourbon, donde conoció a Emile Zola, uno de sus amigos más íntimos.

Cézanne empezó los estudios de Derecho para complacer a su padre y más tarde decidirá dedicarse a la pintura. Con el apoyo materno se traslada a París en 1861 para comenzar su carrera como pintor. Asiste a la Academia Suiza para ejercitarse en el dibujo, allí conoce a Pisarro, también visitará el Louvre para estudiar las obras de los grandes pintores del pasado. Cézanne nunca se acomodó en París, se sintió como un forastero. Era un hombre de provincia, de aspecto tosco, de carácter huraño y desconfiado. Sus amigos siempre lo vieron como a alguien extraño. Hasta sus últimos años, alternó las estancias en la capital con largas temporadas en la casa de campo de su familia, cerca de Aix y otros lugares del sur de Francia como L´Estanque.

Trayectoria artística

Entre 1852 y 1859 estudia en el colegio Bourbon, donde conoce a Zola. Simultanea sus estudios con clases de dibujo con el pintor Gilbert en la escuela nocturna anexa al Museo de Aix. En abril de 1861, tras vencer la obstinada oposición de su padre, Cézanne parte a París. Allí frecuenta el Louvre y el Salón, y en la Academia Suisse conoce a Pissarro y a Guillaumin, al principio, y a Monet, Sisley y Renoir, después. En septiembre del mismo año al fracasar en los exámenes de ingreso en la Escuela de Bellas Artes, retorna a Aix y trabaja en el banco de su padre; pero ya en 1862 se niega a seguir esta senda.[1]

En el llamado período oscuro, o romántico (1862-1870), el artista viaja con frecuencia a París, se encuentra con Edouard Manet y los futuros impresionistas, trata de ser admitido en el Salón. Durante la guerra franco-prusiana permanece en Estaque, cerca de Marsella. Su período impresionista (1873-1879) está vinculado a su permanencia en Pontoise y Auvers: Cézanne trabaja junto con Pissarro y concurre a las exposiciones de los impresionistas de 1874 y 1877. Las piezas creadas entre 1880 y 1888 en Gardanne comúnmente son situadas en período constructivo de la obra del pintor.[1]

En 1887, tras un largo mutismo, Cézanne acude a la exposición XX, en Bruselas. En los noventa (período sintético) la obra del artista despierta el interés de la nueva generación de pintores. En 1895 en la galería Vollard se inaugura la primera exposición personal. Por entonces el pintor vive en Aix, raras veces viaja a París (sus estancias más prolongadas son las de 1895, 1899 y 1904) y crea numerosas variantes de los cuadros Los fumadores, Los jugadores de naipes, La montaña de Santa Victoria, Los bañistas, Las bañistas, también pinta naturalezas muertas y retratos.[1]

Hacia 1901 Cézanne adquiere nombradía. Lo visitan Denis, Bonnard, Vuillard. Se vale de sus consejos el futuro fauvista Camoin. En 1904 viene a verle Bernard, pintor de la escuela de Pont-Aven, aq uien Cézanne expone en cartas su ideario artístico. En el Salón de Otoño de 1904 las obras del pintor han sido presentadas en una sala aparte, y un año después de la muerte de Cézanne, en 1907, es organizada una exposición retrospectiva de su obra.[1]

Muerte

Un día, Cézanne se vio atrapado por una tormenta mientras trabajaba en el campo. Sólo después de haber trabajado durante dos horas bajo el aguacero decidió regresar a casa; pero en el camino se desmayó. Lo llevó a casa un conductor que pasaba. Su ama de llaves le frotó los brazos y las piernas para restaurar la circulación; como resultado, recuperó la conciencia. Al día siguiente, pretendía seguir trabajando, pero más tarde se desmayó; el modelo pidió ayuda; le metieron en la cama, en Lauves, de donde no volvió a salir. Murió unos pocos días después, el 22 de octubre de 1906 en París.

Obra

Bodegón

Tras unos primeros lienzos de concepción romántica, el trato con Pissarro condicionó su pintura, le ayudó a aclarar su paleta, a interesarse por el bodegón y el paisaje; le enseñó a pintar como un impresionista. En esta época, Cézanne ya apuntaba hacia la exaltación de los volúmenes, rasgo que lo diferencia de los demás impresionistas. Su presencia en la primera exposición de los impresionistas (1874) con su Olimpia moderna y La casa del ahorcado, provocó rechazos, ya que ni los miembros del grupo acababan de entender su obra. Lo volvió a intentar en la tercera muestra 1877 repitiéndose las críticas.

Joven italiana
No se aceptó su estilo de pintura, por lo que abandonó el grupo y se trasladó a Aix. El Impresionismo fue para Cézanne una práctica, una técnica que tratará de acomodar a sus intenciones, donde la pincelada pierde espesor y el colorido gana pureza. En 1878 supera definitivamente la pintura impresionista. Para él, el Impresionismo se fundaba demasiado en la sensación y en la superficialidad. Retirado en Aix-en-Provence, aislado de la sociedad, tras romper con la profunda amistad que lo unía a Emile Zola al encontrarse representado por el personaje de un pintor fracasado en una de sus novelas, empieza a plantearse un modo de pintar que responda a la esencia de la realidad, a la esencia propia de los objetos, pero a través de su propia experiencia.
Los jugadores de cartas

Prescinde de la emotividad y del sentimiento para reflexionar sobre el lenguaje pictórico, meditando sobre las relaciones entre la forma y el color. Se concentrará en el bodegón esforzándose por encontrar el color exacto, ya que cuanto más se ajuste el color, con más precisión aparecerá la forma. No aplicó el sistema de claroscuro tradicional y tampoco recurrió al modelado ni al dibujo. Una de sus ideas era: El dibujo y el color no son diferentes, a medida que se pinta se va dibujando; cuanto más armonioso es el color, más se precisa el dibujo. Cuando el color es más rico, la forma está en plenitud. Los contrastes y la relación de las formas constituyen el secreto del dibujo y del contorno.

Entre ellos están: Bodegón con cebollas, Bodegón con manzanas, Bodegón con pañería, Bodegón con cerezas y melocotones.

La línea y el modelado no existen. El dibujo es producido por el contraste o por la relación de los tonos. El dibujo sin colores es una abstracción. Dibujo y color no son diferentes. En la naturaleza todo tiene color". El propósito de subrayar la forma mediante el color, en vez de diluirla como los impresionistas lo detectamos en El muchacho de casco rojo, donde el color marca por sí solo los volúmenes y la atmósfera del cuadro. El retrato pierde el componente psicológico y emotivo. Lo único que importa es la presencia física y el análisis volumétrico.

En Cebollas y botellas prescinde de todo lo superfluo para concentrarse en las formas.

Elige los objetos por su entidad volumétrica, cada uno de ellos se pinta con un punto de vista diferente. La luz y el color les da entidad física. En Los jugadores de cartas, obra plenamente figurativa, donde los protagonistas son campesinos de Aix-en-Provence, llega a una pintura despojada de la anécdota. Las formas se representan simples y contundentes, los colores sobrios, los contornos de las figuras en negro las aíslan del entorno en que se encuentran, los personajes parecen ensimismados.

Cézanne busca en la naturaleza las formas esenciales, que para él son las figuras geométricas, el prisma, la esfera, la pirámide y en consecuencia, plasma lo que contempla. Así, al representar un objeto, no lo hace de un lado solamente, sino que lo muestra desde posiciones diferentes. Realizó algunos paisajes y antes de trasladar al lienzo el motivo, se sentaba ante él y lo estudiaba cuidadosamente.

La montaña de Santa Victoria

La montaña de Santa Victoria, es un tema que trató en serie. Escalonaba los planos sucesivos subrayándolos con el colorido. Concibe los árboles como cilindros y las casas, construidas a base de planos, enfatizan la geometrización del cuadro. A menudo trabajó el tema de las bañistas, que ya había sido tratado con anterioridad en la pintura europea, pero Cézanne lo retoma abordándolo con planteamientos diferentes. Les grandes baigneuses, es una obra construida íntegramente sobre el módulo geométrico del triángulo. Tanto la composición del cuadro como cada una de las figuras pueden ser reducidas a un triángulo. Las figuras se encuentran compuestas a base de contrastes entre colores cálidos y fríos. Prescinde de la perspectiva lineal y el claroscuro, alcanzando mediante el color la superposición rítmica de planos, lo cual puede interpretarse como un anuncio del Cubismo.

Estilo

Cézanne se ejercita desde 1870 en la pintura al aire libre, su repertorio favorito, junto con las naturalezas muertas, durante toda su carrera. En 1869 inicia su relación con Hortense Fiquet, de la que tendrá un hijo tres años más tarde. Esto le causó problemas con su padre, que le redujo su asignación económica, pese a lo cual no se casó con ella hasta 1886. En 1872 se instala en Auvers-sur-Oise, cerca de Pontoise, donde pinta en compañía de Pissarro, el más fiel de sus amigos entre los impresionistas.

Naturaleza cómoda

Ya desde entonces apunta la tendencia a traducir el volumen y la forma a partir de la pincelada fragmentada de los impresionistas que determina la singularidad de su estilo. Ni siquiera sus amigos acaban de entender su pintura. Su presencia en la exposición del estudio de Nadar en 1874, la primera de los lmpresionistas, despierta recelos y sólo la insistencia de Pissarro la hace posible; algunos, como Manet, se excusaron con el pretexto de que no querían exponer junto al rudo provenzal.

Cézanne, no obstante, repite en la tercera muestra de 1877, aunque la incomprensión de crítica y público le hizo abandonar el grupo, con cuyos componentes, a excepción de Pissarro, mantiene relaciones esporádicas. Sólo Victor Chocquet, funcionario de aduanas aficionado al arte, y el mítico Père Tanguy, comerciante de utensillios pictóricos que también ayudó a Van Gogh, compraban cuadros a Cézanne, que a finales de los años setenta redobla su misantropía y se concentra en su obra. El problema de la forma, el espacio y la estructura del cuadro va ganando terreno. Cada vez pasa más tiempo en Aix, y en 1886 rompe con Zola, su amigo de la infancia, al reconocerse en el pintor fracasado que protagoniza su novela L'Oeuvre. Cada vez hace menos vida social y su pintura se vuelve más simple y sintética.

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 Museo del Ermitage Leningrado. Pintura fancesa de la segunda mitad del siglo 19 y principios del 20. Editorial de Artes Aurora, Leningrado, 1983.

Fuentes