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Reino nazarí de Granada

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Nombre oficial: Reino de nazarí de granada
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Escudo
Reino de nazari.jpg
Mapa o ubicación de
Gobierno
Forma de gobierno:Monarquía hereditaria
Capital:Gharnāṭah
Idioma oficial:Árabe clásico
Características Generales
Superficie:1252 km²
Reino de nazarí de granada . Es de gran importancia en los últimos siglos de la Edad Media para la política mediterránea, y su influjo ha quedado impreso en Castilla, Aragón y Génova, y en menor medida en alguna república marítima italiana. Las fuentes que nos proporcionan estos pueblos sobre el pueblo nazarí nos otorgan además información indispensable sobre la política y economía (interna y externa) de Granada) Los documentos propiamente nazaríes, redactados en árabe o traducidos al romance, son anteriores a la conquista, y son un gran recurso aún pendiente de explotar.

Formación y consolidación del reino nazarí.

Lo más profundo es el elemento espiritual que surgió en torno a la Granada nazarí y que se forjó fuera del reino: La poetización de la lucha fronteriza, en que se ensalza el valor, la apostura, o la inteligencia del moro de antaño; que caló a nivel psicológico a conquistadores y repobladores de generación en generación, transmitido a través de cantares, narraciones u obras teatrales. El orientalismo literario del s. XIX se encargó de deformarlos, ampliarlos y expandirlos.

Más allá de la fantasía, Granada sigue interesando por la riqueza de su pasado, y porque se inserta en lo profundo del ser hispánico. Que mientras siga vivo el recuerdo de lo que acaeció entonces, vivirá el espíritu nazarí que quedó en nuestra memoria histórica.

El nacimiento de un país

En el siglo XIII se forma el reino de la dinastía nazarí como resultado de un proceso de declive y desestructuración de Al-Andalus. La desaparición del poder almohade norteafricano representa el fin de esta formación política y el principio de la nazarí. Parte de sus territorio pasa a manos castellanas, el resto peninsular conforma lo que queda de Al-Andalus, y que se llamará Reino Nazarí, el reino de Granada, producto de la presión feudal y de la descomposición del mundo almohade (1147-1242). Es el último reducto del imperio almohade en Occidente, así que sostiene una situación conflictiva (rebelión Valencia, Baleares) pero logra tener el control califal del reino. No obstante, nunca logran una auténtica unidad de los territorios controlados; y nunca se fortaleció al ejército a un nivel competente. Estas debilidades están presentes en toda la historia del reino, a lo que podemos sumar la ambigüedad del poder califal que fallaba en la sucesión, y en los últimos tiempos almohades el conjunto origina una situación dramática que acaba por desacreditar el poder gobernante. La constante agresión exterior del feudalismo europeo conforma el tercer gran elemento de violencia contra el reino. Así, sin poder, sin ejército, sin estructura, llegamos al descontento de las gentes, a la crisis y a la desintegración del imperio.

Los grandes reyes del siglo nazarí

Muhammad Ibn al-Ahman provenía de un noble linaje musulmán, mientras que Ibn Hud era el típico caudillo surgido de las clases bajas. Aquél actuó con mayor sagacidad política y así supo forjar un dominio político que la impetuosidad y la muerte prematura arrebataron al belicista Ibn Hud, quien, además, entendía como misión principal la lucha contra Castilla, tarea en la qe su rival le estorbó a menudo, porque Muhammad vivió siempre más atento a consolidar su dominio frente a propios y extraños (sin importarle demasiado los procedimientos). El pacto de jaén del año 1246 fue el acta de nacimiento del emirato granadino. Muhammad I aprovechaba la antigua oscilación castellana entre la reconquista pura y simple y la política de proteccionismo y conseguía asentar su poder mediante la transformación en vasallo y tributario del rey de Castilla. Le debía, como vasallo, auxilium y consilium, las obligaciones típicas. A la primera respondía yendo a las sesiones de Cortes y dando su parecer al castellano cuando éste se lo pedía; a la segunda, mediante el envío de contingentes para apoyar sus guerras. Las relaciones que mantuvo Muhammad con Castilla mezclan sumisión y hostilidad con vistas siempre a consolidar su dominio. El reinado de Muhammad I es desde 1232 a 1273; su aportación puede verse en su consolidación del poder dentro del reino: restableciendo la seguridad interna; sustituyendo un sistema fiscal que garantizara la paz con Castilla; y organizando el reino bajo gestión administrativa.

Respeta las normas vasalláticas con Castilla, aunque en los primeros veinte años de s mandato se entiende de diversas formas el concepto de vasallaje: o bien por la superación militar, o bien un vasallaje completo de cumplir sus obligaciones con el rey y pagar el tributo feudal.

Durante este reinado se pone de manifiesto la contradicción y ruptura del pacto en la cuestión de Ceuta, donde se rompe el pacto con Castilla (que no al vasallaje), se abre la cuestión del control del Estrecho, y entra en el panorama nazarí la fuerza manní: los benimerines. Ceuta era objetivo económico y geopolítico, además de la puerta hacia África: Muhammad pidió permiso al rey de castilla para atacar ceuta, pero al ser de interés común, el rey nazarí atacó por cuenta propia en 1262, y fracasó en su intento, con lo que obtiene además un enfrentamiento con Castilla. En esta situación apurada los benimerines vienen en su ayuda desde el norte de África en calidad de “combatientes de la fe”, pero no sólo no sirven de nada, sino que pone al rey en una situación amenazante con respecto al resto de familias. Así tienen lugar los primeros levantamientos internos (Málaga, Guadix).

Muhammad II, hijo y sucesor del primer rey, va a heredar de lleno el reinado y la situación total. Su labor puede resumirse en tres puntos: 1- Consolida la alianza con los meriníes de Marruecos; 2- Lucha por el control del Estrecho; y 3- refuerza el control militar del reino nazarí. La actitud de Muhammad segundo venía, empero, condicionada por las circunstancias del momento y variará en cuanto se alteren los elementos de equilibrio que permitían la supervivencia del emirato y de la dinastía. Renovó la tregua con Castilla con el pago de unas parias altísimas (300.000 maravedís al año), con lo que consiguió la paz necesaria. El efecto militar de la presencia meriní resultó desastroso para Castilla; sólo la presencia de Sancho VIII salvó la situación y detuvo las devastaciones meriníes en Andalucía, en especial gracias al bloqueo naval del Estrecho. Muhammad II dio la bienvenida al Abu Yusuf en su regreso a España en 1277 y 1278, y le ayudó hasta que le entregó Málaga, cuando buscó la ayuda del rey de Aragón, que venía de vencer a los rebeldes valencianos, y del emir de Tremezén, con lo que Abu Yusuf tuvo que negociar, y gracias a lo cual salvó sus posiciones de Algeciras y Tarifa del ataque de aragoneses y abd al-wadíes. Os objetivos peninsulares de la guerra santa acaban por el 1282 y 1283, cuando el nuevo sultán meriní brindó la reconciliación con los musulmanes de Muhammad II, con lo que en 1284, mientras los nazaríes estaban en paz con todo el mundo, se libraba una guerra civil entre castellanos y meriníes. En 1286 terminan doce años de lucha que serían la primera fase de una larga batalla.

La segunda fase puede fecharse de 1291 a 1310, y coincide con el reinado de Muhammad III (1302-1309), al que sucede Nasr (1309-1314) e Isma´il I (1314-1325), Individualmente no hicieron gran cosa, pero en conjunto conforman un periodo (1302-1333) en que se vuelve al equilibrio interno y externo de años anteriores, y cambia la dinámica de sucesión: se destituye al sultán Muhammad II por su hermano, cosa nueva, y a partir de ahora se toma la dinámica de sucesión forzosa, asesinatos y abdicaciones. Hasta el periodo de 1331 a 1350, en que gobierna Muhammad IV. Sus acuerdos con castilla de 12.00 doblas anuales de parias y licencia para que los granadinos pudieran comprar cereales, ganado y otros productos de Castilla, desvelaban la eterna insuficiencia de Granada en cuanto a su autoabastecimiento. En 1333 Muhammad IV firmó su última tregua, pero su hermano Yusuf I (1333-1354) se hizo con el poder apoyado por meriníes, que venían ayudados por los genoveses. Este periodo es de acoso castellano, desde el interior y desde la costa. Se pierde Algeciras y se firman nuevos tratos vasalláticos. Se cierra la guerra del Estrecho. Se da un proceso de orientalización y vuelta al Islam, y se dan reformas como el refuerzo de la seguridad, la reorganización territorial y la reorganización administrativa en Distritos Religiosos. El reinado de Muhammad V (1354-1391) supuso la época más tranquila del reino, pese a alguno sobresaltos, aunque no la más próspera a pesar del florecimiento económico. Pero con todo representa la paz más larga de la que disfrutó el emirato en toda su agitada existencia, y se debía tanto a la habilidad y la fuerza de los nazaríes cuanto a los problemas internos y la debilidad de los trastámara castellanos, que ni siquiera estaban en condiciones de pedir el pago de parias. El rey, sucedido por su hijo Yusuf II (1391-1392), y por el hijo de éste Muhammad VII (1392-1408), presenciaron la ruptura de la paz, en que las escaramuzas fronterizas comenzaron a ser más frecuentes y menor el deseo de mantener la paz. En los últimos meses de su vida, el rey castellano preparaba ya abiertamente la guerra contra Granada, después de soportar el incremento de las razzias granadinas, una de las cuales había chocado ya con los cristianos.

Sociedad

El cambio de poder político dominante en el reino no significa el cambio en la vida material, en el poblamiento o en la sociedad, es más, el nuevo reino nazarí no ve crecer sus núcleos en número y, según diferentes indicios, tampoco en habitantes, más que lo que el curso de la historia afecta a todo elemento físico. La constatación de que el medio natural se alteró de una época a otra deja bien explícito que el paisaje lógicamente era distinto en la sociedad que lo creó y lo modificó. En suma, el poblamiento granadino está organizado a partir de los asentamientos rurales, cuya expresión más genuina es la alquería, y aquí se desvela una relación ente el mundo rural y el urbano muy distinto a la que se da en la época contemporánea.

El emirato estaba dividido en coras, cuyo origen era anterior al periodo nazarí. Cada cora estaba dividida en varias circunscripciones. Que, a su vez, estaban formados por distintos climas. Otras formas de división territorial tenían que ver con el mundo agrario: campos, machares u orces. El alfoz era para territorios urbanos, y según el número de población u otras características, los territorios urbanos podían ser medinas, que eran ciudades amuralladas, rodeadas de arrabales y con un castillo o alcazaba importante; alquerías eran pequeños núcleos rurales sin defensa, pero que unidos por torres y puestos de vigilancia unos y otros, constituían una línea defensiva contra el enemigo castellano.

Granada era la tierra que Allah ennobleció con excelsitud y esplendor, y había nacido en el siglo VIII por la fundación de una comunidad judía mientras se arruinaba la romana Illiberis; la gran ampliación se da en el periodo nazarí, pues fue elegida por los emires para dominar el conjunto de las cadenas béticas que constituían la frontera de su país.

Economía

La España musulmana pertenece a una estructura mucho más vasta y perdurable que ella misma, tal es la formación tributaria-mercantil del mundo árabe.

Sector agrario: La agronomía es un fenómeno no sólo intelectual, sino también político y social vinculado a la descentralización de finales del califato con la aparición de los reinos de Taifas. La estabilidad del sistema de regadío se debe tanto a las obligaciones que impone su mantenimiento como a la dificultad para superar el límite impuesto por la acequia principal, por encima de la cual no es posible la irrigación de forma sistemática. La creación de los espacios irrigados es el resultado de una planificación en la que se explota un acuífero; y en la época nazarí nos consta que los trabajos relacionados con esta infraestructura eran realizados de forma conjunta, de manera que participaban todos los vecinos de las alquerías implicadas. Los vecinos de las alquerías constituían una aljama, un conjunto de individuos en su mayor parte unidos por lazos de parentesco, pero también por otros no estrictamente de sangre. La aljama es dueña de su propio término, es tierra sin señor: incluye tierras apropiadas y no apropiadas, que a su vez se dividen en aquellas que son susceptibles de serlo y las que son comunes. El dominio de su territorio era fundamentalmente para garantizar su autonomía frente al Estado Islámico, con el que llega a determinados acuerdos, que incluyen básicamente el pago de una tributación. Lo que seguramente se pretendía con este planteamiento inicial era diferenciar al mundo islámico del feudal, y evitar dar por supuesta una organización feudal en tierras nazaríes. Las propias relaciones de parentesco tendían a impedir la formación en su seno de grandes propietarios.

Muchas fuentes han subrayado cómo Granada hubo de aumentar las fuentes de riqueza agraria y mercantil para hacer posible su supervivencia. El esfuerzo realizado en el terreno agrícola fue manifiesto y está fuera de duda que la repoblación castellana trajo una degradación de la vida agraria granadina. Parte de esa insuficiencia era compensada mediante productos hortícolas, muy apreciados y en cuyo cultivo los granadinos eran auténticos maestros. Huertos y frutales compensaros la escasez de cereales y permitieron montar producción para el exterior mucho más que para consumo propio. Otros cultivos para exportación fueron la caña de azúcar, los frutos secos (pasas, higos y almendras), azafrán y alheña. Aunque es posible que Granada tuviera déficit ganadero, no necesitó nunca importar ni animales ni derivados. Las comunicaciones dentro del reino eran primitivas, el burro era el transporte oficial y todo el tráfico arriero se concentraba en dos puntos: Zalía y Vera. El déficit de carne y cereales provocado por el uso de la tierra en cultivos para exportación, era compensado por la pesca que se practicaba en toda la costa.

Artesanía: Las actividades artesanas fueron ejercidas en el territorio granadino como complemento de las agrarias y como base de la vida económica urbana y del comercio exterior que tenía su centro en las ciudades. La industria de la seda ejerce a la perfección este papel de fusión. En la Alpujarra llegó a ser la segunda profesión de casi todos sus moradores. Era corriente que la seda fuese hilada también en el campo, pero su tejido y su venta para el exterior se realizaba sólo en Málaga, en Granada y en Almería. Las madejas de seda tenían un valor tan estable y reconocido como el de los metales preciosos, y se usó como moneda de cambio por muchos emigrantes a los que se les prohibía sacar dinero del país.

Comercio exterior, moneda y tributo financiero: Si los granadinos colaboraron con su trabajo y con la nueva orientación de sus actividades económicas, quienes organizaron el mercado granadino y colonizaron económicamente al país fueron los mercaderes italianos, en especial los genoveses; que convirtieron el puerto malagueño en base fundamental de operaciones comerciales y englobasen los productos del emirato en sus complejas organizaciones. El emirato, por su parte, ofrecía a Génova un mercado en el que podía vender sin hallar apenas competencia, y recibía a cambio la fluidez del mercado italiano para sus cosechas de exportación. A través de los genoveses llegaban al puerto de Málaga algodón, especias, nuez de agalla para tintes, drogas, plomo y cobre, así como plata, aceite, alumbre y lino. Génova estuvo muy íntimamente relacionada a la economía y mercado del país hasta la reconquista, cuando se rompió el enlace con África del Norte.

Granada era una tierra pobre: las noticias sobre alimentación, vestimenta, vivienda y mobiliario nos revelan la condición humilde de Granada, y sabemos que poseer tierra debía ser cosa difícil; como en casi todas las capitales políticas antiguas, allí sólo vivían bien los muy ricos, por sus rentas o por haber labrado fortuna fuera de la ciudad. La moneda nazarí era de mala calidad, y se resintió de la escasez de oro del país.

La hacienda de los nazaríes estuvo siempre muy gravada por las parias que debían pagar a Castilla. La consecuencia inmediata fue que los emires trasladaron a los hombros de sus súbditos la presión que pesaba sobre los suyos propios, y la mantuvieron incluso en los años favorables, cuando no pagaban parias. Los impuestos que pagaban los granadinos eran ilegales, pues no contaban ni el Corán ni en la Suna, pero la realidad se imponía, y era necesario ejército, política… situación que se agravaba en época de guerra, nada había más impopular en Granada que la guerra, que sólo la defendían algunos linajes y el partido intransigente de ulemas y faquíes, pero la carga tributaria se hacía pesar sobre la población toda. El principal impuesto fue la almaguana (impuesto sobre los bienes raíces), al que acompañaban el alacer (para frutos cosechados), la alfitra (capitación), el zaqui (parte de las cabezas de ganado); y sobre el tráfico y venta de bienes aparecieron el magran (aduana), el tigual (pesca marítima), y otros varios, entre los que puede sobresalir el almahaguala, impuesto específico para frutos del comercio de los genoveses.

Política

Los linajes, como vimos, conforman la base social; la solidaridad que la conciencia de linaje introduce ente muchos individuos ha sido plataforma eficaz de intervención en la vida política de los países musulmanes y europeos también. Los linajes alcanzan su mayor fuerza en el ámbito socio-político en los pueblos nómadas, y se deterioran en el sedentarismo, teniendo en cuenta esto, ya podemos entender la vida política andaluza de la edad media. La sociedad musulmana sufrió con gran fuerza los bienes y males de la lucha entre linajes.

El linaje es la vía casi única a través de la cual la sociedad granadina penetra en los órganos de gobierno y los controla. Granada nació como un país gracias a una alianza entre dos linajes (Ibn Ashkilula & Ibn al-Hakim). Y la unión de linajes que representaban los abencerrajes logró hacer desaparecer el emirato por las luchas internas. El grupo de linajes opuesto a los abencerrajes fue el que permitió que sucediera una lucha que llevaba a deposiciones, desprestigio, violencia, asesinatos… que condujeron en definitiva al desgaste de la maquinaria nazarí. Granada, como los demás países peninsulares, conoció un siglo XV de irregularidades en la sucesión del trono y en la lucha de la nobleza y la monarquía, pero su estructura política era mucho más débil y no pudo resistir a las violencias que la hicieron objeto de los grupos sociales que luchaban por el poder. Este proceso de descomposición interna aclara la muerte del emirato así como la creciente presión militar castellana a lo largo de la centuria.

Características Constructivas

• El primer tipo de fortaleza es el conocido como torre de alquería, que siendo la torre el elemento defensivo más destacado, pueden presentar también una muralla en derredor, y entrambos un refugio, probablemente para albergue del ganado. Esta pequeña muralla se llama cortijo. • La importancia de las alquerías ha quedado históricamente determinada por su tamaño. Otro tipo de estructura más compleja es la de varias torres, que aunque no eran propiamente torres de alquería, cumplían la misma función. Estas alquerías fueron llamadas villas por los castellanos, pero su única diferencia con otras alquerías, para los nazaríes, la establecía la importancia del núcleo urbano.

Fuente

http://html.rincondelvago.com/reino-nazari-de-granada.html