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Rincón (Cuba)

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Rincón
Información sobre la plantilla
Localidades de Cuba
EntidadLocalidades
 • PaísBandera de Cuba Cuba
 •La Habana
 •Boyeros
 • Fundaciónsiglo XVII
Población 
 • Total4 102 habitantes hab.

Rincón. Localidad ubicada muy próxima al poblado de Santiago de las Vegas en el municipio Boyeros, perteneciente a la actual provincia de La Habana.

Ubicación geográfica

Rincón es un pintoresco pueblo habanero, situado a diecisiete kilómetros del centro de La Habana y muy próximo a Santiago de las Vegas, perteneciente al actual municipio de Boyeros. Esta localidad limita con los poblados de Bejucal, San Antonio de los Baños, Wajay y Bauta, territorios que hasta abril de 2011 pertenecían a la provincia de La Habana, hoy convertida en las de Mayabeque y Artemisa.

Extensión territorial

Esta localidad tiene una extensión de 16,2 kilómetros cuadrados y forma parte del Consejo Popular Santiago-Rincón, fundado el 10 de octubre de 1990.

Población

En la actualidad su población asciende a 4 102 habitantes, de ellos 2 800 residen en el casco histórico de Rincón.

Hidrografía

Parte de las tierras llanas y bajas de su zona oeste y sur están ocupadas por la laguna de Ariguanabo, donde desemboca el río Govea, el más importante del territorio. Cuenta además con manantiales y aguas subterráneas de gran valor para el consumo humano. Esta población es beneficiada por un régimen de lluvias periódicas.

Suelo

Una capa rojiza de tipo fersialítico cargada de Óxido de hierro cubre el suelo de esta localidad.

Economía

En el área rural existe un marcado desarrollo de la agricultura y la ganadería. El sector urbano se caracteriza por una economía donde predomina la prestación de servicios y el Trabajo por cuenta propia.

Topografía

De este a oeste del territorio corren elevaciones en cordilleras pertenecientes al grupo orográfico Bejucal-Madruga-Coliseo, cuyo punto más alto es la Sierra de Bejucal, con 321 metros.

Clima

Su clima es fresco y agradable por lo que fue por muchos años acogedor para el fomento de fincas de recreo.

Historia

Fundación

El surgimiento del caserío de Rincón tuvo lugar a finales del siglo XVII, etapa en que aparecieron los primeros labradores de origen canario que se dedicaron al cultivo del Tabaco, a la par que se estableció el cultivo de la Caña de azúcar y florecieron algunos trapiches y pequeños ingenios, así como varios sitios y potreros dedicados a la siembra de frutos menores y a la cría de ganado. Según el padrón levantado en la jurisdicción en 1766, su población ascendía a 432 habitantes dispersos en los campos. El favorable panorama económico de la comarca y su ventajosa situación geográfica, que la hicieron un punto de tránsito de viajeros, hizo pensar tempranamente en la creación de un pueblo. A partir de 1768 se produjeron dos intentos en este sentido, que no llegaron a materializarse, fundamentalmente porque en esa época se inició el cultivo del tabaco en la región de Pinar del Río, y muchos cosecheros emigraron hacia esa zona lo que explica la reducción demográfica y languidecimiento del caserío de Govea. Además, las fuertes contradicciones y luchas entre los vecinos de la comarca, que se apropiaron de tierras, con el propósito de hacerse de un mayor control económico en el futuro poblado, frustraron finalmente las iniciativas surgidas en el siglo XVIII. En consecuencia los vecinos de la zona continuaron desperdigados. Solo un acontecimiento como la introducción del primer Ferrocarril cubano pudo conducir al agrupamiento de las viviendas y al nacimiento de la primitiva aldea en el lugar donde la senda a San Antonio de los Baños se corta con el camino de hierro Habana-Bejucal. Las primeras familias que se establecieron allí procedieron de Santiago de las Vegas, y de las fincas cercanas a la cuenca del río Govea. Así en 1837 se inauguró la primera localidad cubana surgida bajo el efecto poblante del suceso tecnológico-vial de más importancia en el continente en el siglo XIX.

Origen del nombre

Durante los Siglos XVI y parte del XVII, su poblamiento fue ínfimo, y ya desde entonces era conocido como Rincón. El nombre de esta población es una mezcla de leyenda y realidad, que se ha ido trasmitiendo de generación en generación. Según el investigador Eduardo M. Bernal Alonso: «Al no existir documentos que permitan su esclarecimiento, su denominación ha suscitado diversas interpretaciones, pero en estudios recientes se plantean dos hipótesis fundamentales»:

  • El hecho de encontrarse este sitio dentro del corral de Sacalohondo y ser el punto más alejado y distante de su centro.
  • Por estar situado exactamente en el lugar donde el camino a Bejucal describe una curva o vuelta con rumbo noroeste, que se conserva hasta la actualidad. Este accidente geográfico en el viejo camino, sirvió desde tiempos remotos como punto de referencia para que los viajeros lo identificaran como Vuelta de Rincón.

Sigue diciendo Bernal Alonso que: «Es probable que ambas hipótesis se complementen; de lo que si no hay dudas es que su nombre viene de mucho antes del trazado del ferrocarril Habana-Bejucal, pues en el padrón de la jurisdicción de Santiago de las Vegas de 1766 aparece indistintamente como Buelta del Rincón (así aparece en el documento original) o Rincón de Santiago. También en el documento Historia de la Isla de Cuba (1813) de Antonio José Valdés, se menciona un sitio denominado Rincón, en la jurisdicción de La Habana». A partir de 1837, con la construcción del primer Ferrocarril cubano y su cruce por allí, en terrenos donde proliferaba la siembra de calabaza, se le comenzó a identificar como Rincón de la Calabaza. En lo adelante el pequeño caserío que se formó próximo a la Estación Ferroviaria fue llamado Aldea de Rincón de la Calabaza o Aldea de Rincón, y con el paso del tiempo y el habla de sus vecinos se simplificó el nombre: Rincón, como se conoce en la actualidad.

Presencia aborigen

Hallazgos arqueológicos en la Sierra de Bejucal y sus alrededores mostraron evidencias de que en el territorio que hoy ocupa el poblado de Rincón hubo presencia de aborígenes cubanos, aunque estos fueron exterminados por la voraz Colonización española.

Período colonial

A partir de 1837, con la construcción del ferrocarril y su cruce por el poblado, comenzó un lento crecimiento del caserío, pero a medida que avanzó el siglo se experimentó el desarrollo de una población favorecida por una red de comunicaciones que la enlazaron con diferentes localidades del territorio nacional. Con el establecimiento del cabildo de Santiago de las Vegas en 1749, su territorio fue incorporado a la nueva villa y finalmente, en 1878 se convirtió en barrio del territorio cabecera.

Actividad económica

El hecho de contar con una estación de trenes y un embarcadero, le sirvieron de poderoso atractivo para el asentamiento de nuevos vecinos, que se ocuparon de las labores vinculadas al ferrocarril. Ello contribuyó a la apertura de algunos comercios y al crecimiento poblacional, proceso que fue interrumpido por la Guerra de Independencia de 1895, así como por la Reconcentración de Weyler en 1897.

Salud pública

Durante el período colonial la comunidad rinconense no contó con servicios médicos, salvo la enfermería militar de campaña y un botiquín instalado por las autoridades españolas mientras duró la guerra; solo en caso de epidemia acudía al lugar uno de los pocos médicos pagado por el ayuntamiento.

Educación y cultura

En esta población era prácticamente inexistente el interés por la instrucción pública y la cultura. Fue en la década de los ochenta de siglo XIX, que con el asentamiento de algunos pobladores procedentes de Santiago de las Vegas comenzó a manifestarse una corriente favorable a la creación de escuelas de enseñanza elemental. Las primeras se abrieron alrededor del año 1885: una destinadas a las niñas, en el camino a Santiago de las Vegas, y la de varones, en una casa situada al final de la ruta hacia Bejucal. Estas estaban preparadas solo para enseñar a leer y a escribir y las reglas de la aritmética.

Servicio religioso

En la localidad existió una pequeña y distante ermita católica en Govea, pero los vecinos que requerían de otros servicios religiosos se trasladaban a Santiago de las Vegas o a Bejucal. A pesar de ello, las creencias, costumbres y tradiciones de la fuerte ascendencia canaria mantuvo latente la vida religiosa de los primeros pobladores de Rincón.

Guerra de los Diez Años

El hecho de ser una población integrada mayoritariamente por humildes labradores y trabajadores del ferrocarril que soportaban el peso del dominio colonial, hizo que entre los vecinos de Rincón se formaran sentimientos patrióticos y de rebeldía. No es casual que a raíz de la gesta independentista iniciada el 10 de octubre de 1868, fuera descubierto en la localidad un núcleo conspirativo que fue desarticulado por la represión colonial en 1869.

Tregua Fecunda

Durante este período (1878-1895), en las proximidades del pueblo se produjo lo que ha quedado en la historia local como el “suceso de la guagua”. Este ocurrió el 5 de agosto de 1888 cuando el coche tirado por caballos que conducía a un grupo de jóvenes a un baile en el “Liceo de Bejucal”, fue tiroteado por un grupo de españoles a su paso por la finca Los Cocos. En la emboscada resultó muerto uno de los jóvenes y otros dos heridos de gravedad, los que contribuyó a profundizar los sentimientos anticolonialistas de los vecinos de la jurisdicción.

Guerra de Independencia

Con el estallido de la guerra de 1895 y la formación del regimiento de Caballería de Santiago de las Vegas, al mando de los coroneles Juan Delgado y Dionisio Arencibia Pérez, se constituyó en esta localidad una efectiva retaguardia encargada de abastecer de víveres, medicamentos e información militar a las tropas cubanas asentadas en los contornos. Entre los patriotas que se sumaron a las fuerzas de emancipación, se destacó el matrimonio integrado por Pedro Lemus y Catalina Pérez. Ella confeccionaba banderas cubanas y él suministraba víveres y medicamentos.

Dado su carácter estratégico-militar, sus redes ferroviarias y su importante ubicación geográfica, Rincón fue reforzado por las autoridades españolas con grandes contingentes militares estacionados en cuarteles y fortines. A pesar de esta superioridad, las tropas colonialistas sufrieron varias derrotas en las cercanías del poblado; la acción más relevante se produjo el 25 de octubre de 1896, al ser atacada y destruida la denominada «guerrilla de Rincón», con un saldo de 18 bajas.

El 12 de enero de 1898 ocurrió un hecho de nuestra historia poco conocido: el fusilamiento del Comandante Militar de Rincón. El oficial español, acompañado de un ayudante, se presentó en el campamento del coronel Juan Delgado, para ofrecerle la autonomía de la Isla, un cargo en el gobierno y 22 000 pesos, además de mil a cada uno de sus soldados, si aceptaba deponer las armas. Apenas escuchada la infame propuesta, el coronel cubano ordenó la formación de un Consejo de Guerra sumarísimo, que tomó el acuerdo unánime de aplicarles la pena de muerte por el delito de ofensa a la dignidad de la patria. Tanto el oficial español como su acompañante fueron pasados por las armas ese mismo día.

También esta comarca fue protagonista de un suceso que enlutó a los cubanos; la inhumación de los restos mortales del general Antonio Maceo Grajales y de su ayudante Francisco Gómez Toro, Panchito, (caídos en combate el día 7 de diciembre de 1896), en la madruga del 8 de diciembre de 1896, en la finca Cacahual, que en esos años pertenecía a Rincón. Sus cadáveres fueron sepultados secretamente por el campesino Pedro Pérez y sus hijos, quienes en lo adelante se convirtieron en depositarios y celosos guardianes del secreto, que solo se conoció concluida la contienda. En el mismo sitio donde los cadáveres fueron enterrados se erigió el Mausoleo del Cacahual, inaugurado oficialmente por el Generalísimo Máximo Gómez Báez, el 7 de diciembre de 1900. Al concluir la guerra del 95, la localidad quedó sumida en una profunda miseria; salvo la agricultura, la ganadería y las labores en el ferrocarril, no existían otras fuentes de trabajo. Esta crisis económica se reflejó en la demografía y en todas las esferas de la vida de la sociedad.

Etapa republicana (1902-1959)

En esta etapa no se produjeron cambios sustanciales en el panorama socio económico y demográfico de Rincón. Según los censos realizados por las autoridades norteamericanas en:

  • 1899, el territorio contaba con 920 habitantes.
  • 1907, el territorio contaba con 1 022 habitantes.

Actividad económica

En esta etapa se abrieron pequeños comercios, creados por cubanos y peninsulares residentes en Cuba, aprovechando el ambiente propicio que le ofrecía la localidad, su condición de punto de tránsito hacia el sur y el este de la provincia. En cuanto a las industrias, entró en funcionamiento “La Cubana”, una de las primeras en la Isla que produjo agua mineral y una gaseosa conocida popularmente como Chichipó; pero no se llegó a fomentar un sector fabril significativo.

La comunidad mantuvo un carácter eminentemente agrícola y la mayoría de los vecinos se ocupaban en la cosecha de tabaco para abastecer despalillos, escogidas y fábricas existentes en la región. Aunque continuaba siendo centro de las comunicaciones ferroviarias.

El pequeño poblado permaneció siendo una de los más ignorados del país, sin recursos propios y víctima del aislamiento y el abandono oficial. Las únicas obras que se emprendieron fueron frutos de la iniciativa y las gestiones de sus moradores.

No obstante, la gran crisis mundial de 1929 –1934, en este período Rincón comenzó a experimentar cierto crecimiento del comercio y la pequeña industria artesanal, así como un modesto aumento poblacional, pues a las familias ya establecidas se sumaron otras nuevas afectadas por la lepra, que requerían aproximarse al hospital para recibir tratamiento médico. También arribaron nuevos pobladores que avizoraban la oportunidad de establecer allí sus negocios. En este contexto, se reinició la actividad comercial y se abrieron algunas pequeñas industrias.

A partir de 1943 hubo un mejoramiento de las comunicaciones, al inaugurarse una piquera de autos de alquiler que hacían el recorrido desde Santiago de las Vegas hasta el leprosorio.

El sector agropecuario también dio muestras de un marcada crecimiento, con fincas dedicadas a la siembra de caña de azúcar, frutos menores y a la cría de ganado mayor. No obstante, este ambiente de prosperidad no fue sostenido, en tanto no iba a la raíz para dar solución a las causas que le dieron origen.

Entre 1955 y 1956 se produjo un colapso, y con ello la desaparición de algunas industrias, talleres y comercios.

Salud pública

En cuanto a la atención médica, los habitantes de Rincón carecían de instalaciones de salud, servicios que tenían que buscar en las poblaciones más próximas, o visitar la casa de Doña Lola, la curandera de los pobres.

Educación y cultura

La vida espiritual y cultural de la villa, solo se limitada a los guateques campesinos, y a las escuelas públicas. Pero su silencio fue roto con la apertura en abril de 1922 de la sociedad de instrucción y recreo “El Liceo” y a la iniciativa de algunos vecinos que siguiendo el ejemplo del cercano poblado de Bejucal, comenzaron a celebrarse en el mes de febrero las “Charangas de Rincón”. Estas fiestas populares de alto nivel artístico representaron uno de los aportes culturales más importantes de la época en la localidad, hasta que desaparecieron por diversas causas a principio de la década de los años treinta del siglo XX.

Aunque el 26 de mayo de 1929 se creó la Logia “El Apóstol”, la número 25 de la Orden Caballeros de la Luz; existían dos modestas salas de cine: Masía y Cuba; se celebraban bailes y fiestas ocasionales en la fonda-posada “La Catalana”, la población participaba en el desfile ante el Mausoleo del Cacahual cada 7 de diciembre, la vida cultural de los rinconenses era muy escasa. La manifestación cultural de mayor masividad fueron las fiestas tradicionales del 17 de diciembre y la peregrinación al santuario.

En la década del cuarenta del siglo XX, se crearon dos escuelas rurales: una en la finca Majagua y otra en la Bachona, pero la obra de mayor relevancia fue la construcción del edificio del Centro Escolar Calixto García Íñiguez, inaugurado en 1948 y donde se instaló un gabinete dental que atendía a la población en edad escolar.

Servicio religioso

En la primera década del siglo XX, el único templo construido en Rincón fue la iglesia metodista, además de una casa de culto católico que funcionó por algunos años en una casa particular. De manera que entre los rinconenses, la religiosidad se manifestó con la asistencia a culto los días señalados, adoración a imágenes en los hogares, y celebración o veladas en ocasión de la festividad de algún santo.

En 1911 fue donada una parcela de tierra en el sitio de Asiento de Lima, en la carretera Habana-Bejucal, para levantar una iglesia o capilla católica. La solicitud fue presentada al Obispado de La Habana y este designó al arquitecto Enrique Martínez para preparar el proyecto constructivo de la iglesia de Rincón. Por diversas razones el proyecto no fue aprobado, y al año siguiente fue presentado otro, que tampoco prosperó porque coincidentemente, ya se iniciaban las gestiones para trasladar hacía allí el hospital antileproso y la iglesia de san Lázaro.

A partir de 1917, Rincón alcanzó renombre con el traslado hacía allí del Real Hospital de San Lázaro (hoy Hospital Especializado Dermatológico Guillermo Fernández Hernández – Baquero) y la iglesia de san Lázaro, (hoy [[Santuario Nacional de San Lázaro). Pero paradójicamente, con la apertura del hospital se produjo el cierre de algunos comercios y la desaparición de sus únicas industrias, al tiempo que descendió el número de pobladores, pues aunque la existencia del hospital y el templo representaron para unos, una nueva fuente de trabajo y de aliento espiritual, para otros constituyó el riesgo de contraer la Lepra.

Luego del impacto derivado de aquel acontecimiento, la población de Rincón comenzó a sentir un autentico fervor religioso y sentido de pertenencia e identidad con el lugar. En alguna medida, aquella población desatendida halló alivio espiritual y material. Las recaudaciones procedentes de las limosnas y donaciones destinadas a la iglesia no solo se distribuyeron entre los pacientes del asilo, sino que se dedicaron a obras caritativas en la comunidad que recibió orientación para evitar enfermarse de lepra. También se promovieron campañas de vacunación en las escuelas. La asociación Hijas de María contribuyó a la superación de la mujer, impartiendo cursos de corte y costura y de otras labores domésticas.

Lucha contra Gerardo Machado

La villa no permaneció al margen de las luchas contra el gobierno de Gerardo Machado y organizó un importante movimiento que enroló a tabaqueros, comerciantes, alfareros, ferroviarios, obreros agrícolas, trabajadores y pacientes de hospital, siendo estos dos últimos grupos los que más se destacaron. Uno de los líderes locales fue el joven Pedro Varela, incansable luchador social, también vinculado al boletín literario “El Faro” y director del periódico local “Arcoíris”.

Triunfo de la Revolución

En la actualidad

El poblado de Rincón ha cambiado poco en sus dimensiones físicas en los últimos años. Constituye un centro urbano compuesto por una calzada central que se extiende desde el hospital-templo de san Lázaro hasta la salida a Santiago de las Vegas, con la presencia de algunos cortes de cuadra en forma perpendicular y varias callejuelas interiores, que le dan a la parte urbana forma triangular de norte a sur. El poblado ha devenido lugar de asentamiento de personas que fueron pacientes del hospital, los que comparten la villa con descendientes de las familias más antiguas, un importante número de trabajadores del ferrocarril y otros vinculados a la alfarería, los servicios y las labores agrícolas. Aún hoy es imposible desligar el desarrollo de esta comunidad, del hospital, el santuario y las tradicionales festividades del 17 de diciembre, instituciones que ejercen una marcada influencia en los ámbitos económicos, demográficos, de las costumbres, tradiciones y formas de manifestación de la conciencia social de sus pobladores. Con la Nueva División Político Administrativa instituida en el país en 1976 y la constitución de los Consejos Populares en el territorio al inicio de la década de los noventa, comenzó a darse una participación cada vez más popular en las tareas de carácter prioritario de la comunidad.

Crecimiento demográfico

En el año 2011, Rincón contaba con 2 800 habitantes y este crecimiento demográfico es resultado del incremento del índice de natalidad y el establecimiento de nuevos vecinos (población flotante y residentes fijos) que proceden principalmente de otras provincias del país, atraídos por los modernos tratamientos que se aplican en el hospital para las enfermedades dermatológicas.

Actividad económica

La actividad económica principal continúa siendo la agropecuaria. El territorio cuenta con una cooperativa de créditos y servicios, la finca “Amalia”, dedicada a la agricultura urbana y centro de referencia nacional, así como la Empresa Pecuaria Bijirita. En su núcleo urbano la actividad económica y social sigue desarrollándose en torno al hospital, el ferrocarril, los servicios y el trabajo por cuenta propia, (venta de alimentos, flores, artesanías y artículos religiosos). Hasta hace poco, la actividad industrial se centraba en la fábrica de cerámica electrotécnica Gilberto León Alfonso, que producía aisladores, líneas eléctricas y de comunicaciones en general. En la actualidad, su línea de producción ha variado. En la localidad se encuentra también la Unidad Territorial Santiago de las Vegas, que funciona como matadero de aves.

Salud pública

En materia de salud el poblado dispone hoy del moderno Hospital Especializado Dermatológico Guillermo Fernández Hernández – Baquero, (antiguo leprosorio), donde se da una atención esmerada a pacientes de todo el país con distintas afecciones dermatológicas. Además la población se beneficia con varios consultorios médicos de la familia, uno dedicado a servicios de urgencias en horario nocturno

Educación y cultura

En este ámbito, al Centro Escolar Calixto García Íñiguez se le ha sumado la Escuela Secundaria Básica Pepito Mendoza, primera de su tipo en la comunidad. También existe una Facultad Obrero Campesina para la superación de jóvenes y adultos. Desde 1989, el acontecimiento cultural más significativo es la ya tradicional celebración de la Fiesta de la calabaza, que rememora la antigua denominación que tuvo este sitio a partir del trazado del ferrocarril.

Fuente

  • Bernal Alonso, Eduardo M. Rincón y la peregrinación de San Lázaro. Raíces de una centenaria tradición cubana. La Habana: Editorial José Martí, 2011. P. 19-47.