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Roberto Arlt

Roberto Arlt
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NombreRoberto Godofredo Ckrlistofkersen Arlt
Nacimiento1900
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Fallecimiento26 de julio de 1942
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
OcupaciónEscritor
Obras destacadasLos siete Locos

Roberto Godofredo Ckrlistofkersen Arlt.Uno de los más importantes escritores argentinos.

Síntesis biográfica

Roberto Arlt nació en la ciudad de Buenos Aires en 1900.Hijo de padre alemán y madre triestina, se crió en el barrio porteño de Flores, en un clima de trabajo y una realidad social generalmente hostil. Su infancia quedó marcada a fuego por la mala relación que tuvo con su padre, hombre de carácter despótico.

Asimismo, también lo marcó la difícil situación económica, que siempre lo llevó a probar diferentes trabajos.Luego de su frustrado ingreso en la Escuela de Mecánica de la Armada, se desempeñó como periodista.

Entre 1920 y 1926 se dan sus primeras publicaciones importantes: Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires, en Tribuna Libre, algún cuento en la Revista Popular, algunos textos en la Revista Don Goyo, y en 1925 dos anticipos de lo que luego será su primera novela, en Proa.

Durante este lapso Arlt contrajo matrimonio del cual nació su hija Mirta, residiendo por algún tiempo en Córdoba, donde, tras el fracaso de algunos negocios, siguió, a pesar de los inconvenientes económicos, produciendo literatura con una muy alta conciencia social, sin caer en fáciles denuncias o en ligeros compromisos.

Su particular infancia, teñida por la humillación a la que siempre lo subordinó la autoridad paterna, se verá, en su juventud, expresada en un manifiesto espíritu rebelde, independiente y muy audaz. Toda su literatura estará impregnada de estas características. Por sobre todas las cosas, sostuvo: “... siempre quise ser escritor”.

En 1926 apareció su primera novela, El juguete rabioso donde desnudó a una sociedad que vivía en la más beata y aparente de las formalidades, frente a una literatura que no la cuestionaba en profundidad.

Fue un doble ataque; a aquellas legalidades y a ese sector del mundo cultural argentino que se caracterizó por lo superfluo; es más, avaló, los mates interiores de esa sociedad.

Años después de la publicación, Arlt, esta vez más categórico, dirá: “…Yo con toda sinceridad (...) ignoro para qué sirve la obra de un señor Ricardo Rojas, de un señor Leopoldo Lugones, de un señor Capdevila, para circunscribirme a este país.

Siempre cuestionado, Arlt no perteneció a ninguno de los dos grupos literarios de su época, pero tanto el grupo Florida, como el grupo Boedo, le sirvieron para abrir sus perspectivas en el debate ideológico y literario de ese entonces.

Si bien la obra fue escrita entre 1919 y 1924, años de muchos cambios en nuestra vida política (ya con el sufragio libre, secreto y obligatorio), las instituciones en sí mismas, seguían siendo no muy representativas y evidenciaban marcados signos de deterioro.

La década posterior, iniciada con la crisis del “30, agudizará en Arlt, como en otros pensadores, la angustia social y personal, representando para sí un verdadero reto a sus más auténticos principios.

Pero el ataque real se dio en el campo de la escritura: Arlt revolucionó el “buen escribir” de aquel entonces, con sus numerosas “frases aisladas”, con el desorden de los componentes de sus oraciones; omitió y equivocó artículos en forma conciente, con el objetivo de “ser directo”. También, en cuanto al vocabulario, utiliza términos obscenos, extranjerismos y lunfardismos. Todas provocaciones hacia ese mundo que él desea derribar.

Tanto el argumento de la obra, como su particular estilo, son atacados desde los rincones de la literatura oficial, actitud ante la cual, el autor no se amedrenta y continúa escribiendo.

A comienzos de 1927, empieza a trabajar en el Diario Crítica como reportero policial. El contacto directo con los actos delictivos y con sus famosos “perdularios” no será escaso, y ello le permitirá adentrarse en un mundo que le atrae bajo múltiples aspectos.

A esto se suma que se producían en el país muchos actos anarquistas: la campaña contra la ejecución de Sacco y Vanzetti empalmó con manifestaciones de solidaridad para con los militantes de la época.

La simpatía de Arlt con estos ideales es admitida por la mayoría de los biógrafos de este escritor. Para esta época. Arlt ya participaba en varias publicaciones, y la más destacada, tal vez, haya sido, el Diario El Mundo, donde publicó sus Aguafuertes porteñas.

Esta etapa, en el diario, fue muy productiva: publicó unas mil quinientas “estampas” o “aguafuertes” de Buenos Aires. Con un humor ácido, agudo y a veces hiriente, examinó los caracteres urbanos; los desnudó y realizó una verdadera radiografía de la ciudad.

Trazó un cuadro de las costumbres, de los distintos trabajos, de los defectos y la psicología de los porteños, en un testimonio imprescindible para quien quiera estudiar la Buenos Aires de los años 30.

Los protagonistas fueron las familias, los vagos de barrio, los “vivos” o “sabios” de los cafés, las muchachas “decentes” y las “fáciles”, los estafadores, los mentirosos, los cuenteros, los malandrines y muchos otros más.

Las aguafuertes pueden ser tomadas como una verdadera crítica cívica. Desde aquí, también hizo observaciones políticas, que pueden completarse con una serie de artículos de verdadero compromiso social, denunciando el estado de pobreza, de deterioro de la salud pública y de exclusi6n del sistema, volcando su mirada hacia el interior del país.

Esta tarea dentro del periodismo fue determinante en la obra de Arlt pues a sus planteos personales internos, sumó los de la sociedad en la que vivía, y eso se reflejó en toda su labor literaria.

En 1929 apareció su segunda obra: Los siete locos. Ya en su última página, advirtió el autor que “la acción de los protagonistas continuará en otro volumen titulado “Los lanzallamas”.

Arlt se encargó, en una de sus aguafuertes de resumir el argumento de “Los Siete locos”: “El argumento es simple. Uno de los personajes, llamado ‘el astrólogo', quiere organizar una sociedad secreta para revolucionar y quebrantar el presente estado de cosas. Para llevar a cabo su proyecto necesita dinero.

En estas circunstancias, Erdosain le ofrece el medio para adquirirlo. Se trata de secuestrar a un pariente que lo ha abofeteado...”.

Aunque la trama parecía sencilla, no pudo ocultar la complejidad de las situaciones vividas, de los estados de ánimo descriptos, de los problemas que se fueron planteando.

En medio de un contexto donde la crisis mundial ya hacía sentir sus efectos, y en el que se percibía ya el quiebre del orden institucional argentino que representará el golpe de septiembre de 1930.

Los locos de Arlt, entre fantasías y desvaríos, advertían al lector que el país y el mundo estaban cambiando violentamente, y que lo que se avecinaba, tendría características de tragedia.

Muchos biógrafos del autor coinciden en que la “angustia” que se generó en Arlt tuvo en esta obra, un sentido bien marcado: el de traducir los sacudones de la clase media y la “contradicción en que ella se debatía: haber aspirado a ser creadora y no ser más que un con junto de hombres dependientes y rutinarios.

En el libro, el fondo de la crisis económica no desaparece en ningún momento: “Pareciera que todos los hombres se hubieran vuelto bestias. Dan ganas de salir a la calle y predicar el exterminio o poner una ametralladora en cada bocacalle. ¿Te das cuenta? Vienen tiempos terribles”. Y de ahí la disyuntiva del hombre golpeado y humillado, entre el socialismo y el fascismo: “Ya no se sabe si hay que hacer la revolución social o instalar una cadena de prostíbulos”.

En una nota del Diario El Mundo, Arlt daba su opinión sobre la obra: “El plazo de la novela abarca sólo tres días y tres noches, se mueven aproximadamente veinte personajes.

De ellos, siete son centrales, es decir, construyen el eje del relato. Siete ejes, mejor dicho, que culminan en un protagonista: Erdosain, verdadero nudo de la novela (...) En realidad, yo, él, vos, todos nosotros estamos al otro lado de la vida. Ladrones, locos, asesinos, prostitutas. Todos somos iguales. Yo, Erdosain, el buscador de oro, el rufián melancólico, Barsut, somos todos iguales...”.

En el relato aparecen representaciones, descripciones, estudios, que casi siempre son psicológicos, casi nunca físicos. Siempre va al interior del personaje, y muy rara vez, el autor se detiene en los rasgos exteriores.

Muchos sostienen que Arlt muestra sus “estados de conciencia”, exponiendo sus auto-cuestionamientos. El mismo autor dijo que sentía la angustia del hombre “comtemporáneo” que se desvive en la encrucijada que es para él la vida como un “todo”.

Este fue, sin duda, el mayor mérito de Arlt. Precisamente. Las páginas donde describe la angustia que se apodera de la sociedad -especialmente, los sectores medios hundidos en la crisis económica- constituyen lo más relevante de la obra. Erdosain, “el hombre de los botines rotos, de la corbata deshilachada, del traje lleno de manchas, que se gana la vida en la calle”, dice amargamente: “¿Usted sabe lo que es la angustia? ¿Tener la angustia arraigada hasta los huesos, como la sífilis?”.

A fines de 1931 publica Los lanzallamas, del mismo tono, siendo su texto más poderoso y complejo y de mayor riqueza interpretativa. La última novela. El amor brujo, publicada en 1932, fue una novela de costumbres, sobre la inmoralidad y la hipocresía de las relaciones humanas.

Formuló una crítica expresa de la sociedad de la época, de las familias en el seno de la pequeña burguesía, de la condición de la mujer, y de la institución matrimonial, concebida como un tipo de cárcel para el varón, y realización para la esposa y la suegra. En 1932 presentó su primera obra teatral: Trescientos Millones.

La mística del teatro independiente, llevado adelante por gente común, actores no profesionales y simpatizantes del pensamiento de izquierda, envolvió al escritor, quien, además, experimentó el hecho de llegar a un público mucho más amplio, incluso iletrado o analfabeto, no necesariamente facultado para la lectura pero según él mismo expresara, capaz de valorar el arte a través del teatro. A esa primera pieza teatral se sumaron: Prueba de amor, de 1932, Saverio el cruel y El Fabricante de Fantasmas, de 1936; África y La Isla Desierta, de 1938; La Fiesta del Hierro, de 1940; y El Desierto entre la Ciudad, de 1942 (no terminada).

Raúl H. Castagnino cita también “Escenas de un Grotesco”, publicado por “La Gaceta de Buenos Aires”, del 4 de agosto de 1934, y “Separación Feroz”, publicada en El Litoral de Santa Fe, en 1938.

Por último, se conocen dos burlerías, publicadas en La Nación: La Juerga de los Polichinelas y Un Hombre Sensible Los temas fueron los mismos que tocó en el resto de su obra narrativa: la mentira, el engaño, el sueño, planteos de la vida cotidiana, las distintas situaciones a las que se exponen los seres humanos, y la satírica crítica social.

También su obra como cuentista venía engrosándose desde hacia ya algún tiempo, y fue recopilada en una colección, El Jorobadito, que contenía nueve cuentos: “El escritor fracasado”, “El traje del Fantasma”, “Esther Primavera”, “Las Fieras”, “La Luna roja”, y otros.

“El escritor Fracasado”, merece una mención especial porque en él se da un tema por demás tocado por Roberto Arlt: su crítica aguda al mundo literario, a la necesidad de escribir, a las obras “ya consagradas”, a los momentos y actitudes de los escritores de ese “ambiente literario”.

Si bien su vocación fue la de ser escritor, dicho por él mismo en muchísimas ocasiones, hizo todo por desprenderse de esos intelectuales “ya consagrados”, y que tenían un lugar de privilegio en los estantes de las bibliotecas y librerías del país... Quiso cambiar la literatura para no avergonzarse de formar parte de ese mundo literario que tanto cuestionó, y esto le costó, más de una vez, críticas durísimas hacia su persona, y hacia su forma de escribir.

El mismo dirá: “Se dice de mí que escribo mal. Es posible. De cualquier manera, no tendría dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien y a quienes únicamente leen los miembros de sus familias...”.

En 1941 apareció otra recopilación. El criador de gorilas, que no alcanzó la importancia y el estilo literario de la anterior.

Fallecimiento

Después de un viaje a Chile, en 1941, y luego de su segundo casamiento, su salud se vio seriamente deteriorada. Mirta Arlt recuerda que su padre la visitó en Córdoba, en esa época: “…corrí a comprarle ropa de lana, para que se abrigase. Estaba mal vestido, cansado, parecía no importarle el frío tremendo de la sierra”. Poco después, el 26 de julio de 1942, de regreso en Buenos Aires falleció, muy joven, de un ataque al corazón.

Fueron largos años de escribir contra la corriente, bregando por una literatura auténtica. “Hoy, entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente, no es posible pensar en bordados sostiene Arlt.

Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo, en orgullosa soledad, libros que encierren la violencia de un ‘cross' a la mandíbula”.

Siempre marginado por la elite intelectual. Basta recordar que él, uno de nuestros más grandes escritores, no publicó jamás en la Revista Sur, de Victoria Ocampo, ni en la Revista Martín Fierro, ni en los suplementos literarios de los grandes diarios, lo cual prueba de qué modo fue discriminado por los sectores dominantes.

Trascendencia de su obra

Sin embargo, durante 1996, y los primeros meses de 1997 se dio una suerte de boom local en torno de la vida y la obra de Roberto Arlt. Este interés por el autor de Los siete Locos demuestra que la relevancia de Arlt en la cultura argentina actual es cada vez mayor, en proporción inversa a la de otros escritores que fueron centrales en décadas anteriores y hoy padecen un contundente olvido del público más amplio.

Bibliografía de Roberto Arlt

  • Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires , Buenos Aires, Tribuna Libre bimestral, 28/1/20.
  • El juguete rabioso , Buenos Aires, Latina, 1926.
  • Los siete locos , Buenos Aires, Claridad, 1929.
  • Los lanzallamas , Buenos Aires, Claridad, 1931.
  • El amor brujo , Buenos Aires, Victoria, 1932 (dos ediciones).
  • 300 millones y Prueba de amor , Buenos Aires, Rañó, 1932, prólogo de Córdova Iturburu.
  • 300 millones y La juerga de los polichinelas , Buenos aires, Huemul, 1982, prólogo de Mirta Arlt.
  • Aguafuertes porteñas, Buenos Aires, Victoria, 1933.
  • Nuevas aguafuertes porteñas , Buenos Aires, Hachette, 1960, prólogo de Pedro Orgambide.
  • Nuevas aguafuertes , Buenos Aires, Losada, 1975.
  • Aguafuertes españolas , Buenos Aires, Rosso, 1936.
  • El jorobadito , Buenos Aires, Anaconda, 1933.
  • «Viaje terrible», en Nuestra Novela , Buenos Aires, 1941.
  • El criador de gorilas , Chile, Zig Zag, 1941.
  • Estoy cargada de muerte y otros borradores , Buenos Aires, Torres Agüero, 1984, recopilación y prólogo de Omar Borré.
  • Saverio el cruel. El fabricante de fantasmas. La isla desierta. 300 millones , Buenos Aires, Futuro, 1950.
  • El desierto entra a la ciudad , Buenos Aires, Futuro, 1952, prólogo de Mirta Arlt.
  • Saverio el cruel , Buenos Aires, Kapelusz, colección Golu, 1974 (incluye La isla desierta ), prólogo de Mirta Arlt.

Antologías y compilaciones

  • Cuentos completos , Buenos Aires, Seix Barral, 1996, edición a cargo de Ricardo Piglia y Omar Borré.
  • Teatro completo , Buenos Aires, Schapire, 1968, 2 vols., prólogo de Mirta Arlt.
  • Novelas completas y cuentos , Buenos Aires, Fabril, 1963, 2 vols., prólogo de Mirta Arlt.
  • Roberto Arlt. Antología , México, 1980, selección y prólogo de Noé Jitrik.
  • Obras completas , Buenos Aires, Lolhé, 1981, 2 vols., prólogo de Julio Cortázar.
  • Notas sobre el cinematógrafo (Prólogo de Jorge B. Rivera), Buenos Aires, Simurg, 1997.

Bibliografía crítica

  • Amícola, José, Antología y fascismo en la obra de Roberto Arlt , Weimar ediciones, Buenos Aires, 1981.
  • Arlt, Mirta, Prólogos a la obra de mi padre , Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1985, recopilación y presentación Omar Borré.
  • Arlt, Mirta y Borré, Omar, Para leer a Roberto Arlt , Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1984.
  • Becco, Jorge Horacio, y Masota, Óscar, Roberto Arlt , Buenos Aires, Universidad, Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Literatura Argentina Ricardo Rojas, 1959 (Guías Bibliográficas, 2).
  • Bibliografía Argentina de Artes y Letras , Buenos Aires, 1962-1969. Fondo Nacional de las Artes.
  • Borré, Omar, «Cuentos completos de Roberto Arlt, una poética de la reescritura», en revista Hispamérica , año XXIII, Nº 68, USA, 1994.
  • Borré, Omar , Arlt y la crítica(1926-1990), Estudio, cronología y bibliografía , Ediciones América Libre, Buenos Aires, 1996.
  • Borré, Omar, Roberto Arlt, su vida y su obra , Planeta, Buenos Aires, 2000.
  • Castagnino, Raúl, El teatro de Roberto Arlt , La Plata, Universidad Nacional, 1965.
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  • Corral, Rose, «Introducción al estudio de la imagen simbólica en Los siete locos de Roberto Arlt», en Deslindes literarios , El Colegio de México, 1977 (Jornadas, 82), pp. 125-137.
  • Corral, Rose, «La Sociedad Secreta y la rebelión de los magos: una aproximación a Los siete locos y Los lanzallamas », Nueva Revista de Filología Hispánica , 36: 1988, número 2, pp. 1265-1276.
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  • Masota Oscar, Sexo y traición en Robero Arlt , Buenos Aires, Jorge Alvarez, 1965.
  • Mastronardi, Carlos, «Roberto Arlt», en Formas de la realidad nacional , Buenos Aires, ECA, 1961.
  • Murena, Héctor, El pecado original de América , Buenos Aires, Sur, 1954
  • Murena, Héctor, «El rostro de Roberto Arlt», en La Nación , Buenos Aires, 1113, 1951.
  • Núñez, Ángel, La obra narrativa de Roberto Arlt , Buenos Aires, Nova, 1968.
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  • Piglia, Ricardo, «Roberto Arlt, la ficción del dinero», en Revista Hispanoamericana , Buenos Aires, 1974.
  • Piglia, Ricardo, «La lección del maestro», en Clarín, Buenos Aires, 23-7-1981
  • Prieto, Adolfo, Estudios de literatura argentina , Buenos Aires, Galerna, 1969.
  • Rivera, Jorge B., «Erdosain, la víctima complaciente», en Clarín , Buenos Aires, 31-7-1975.
  • Romano, Eduardo, «Arlt y la vanguardia argentina, en Cuadernos Hispanoamericanos , Nº. 373, Madrid, julio de 1981.
  • Rest, Jaime, El cuarto del recoveco , Buenos Aires, CEAL, capítulo Nº. 158.
  • Sarlo, Beatriz, La imaginación técnica, Sueños modernos de la cultura argentina , Buenos Aires, Nueva Visión, 1992.
  • Seminario sobre Roberto Arlt, dirigido por A. Sicard, Universidad de Poitiers, Francia, 1981.
  • Zubieta, Ana María, El discurso narrativo arltiano , Buenos Aires, Hachette, 1987.

Fuente

Alternativa bolivariana