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Atanasio de Alejandría

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Atanasio
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Obispo de Alejandría
San Atanasio 2.jpg
ProvinciaAlejandría
ArquidiócesisAlejandría
IglesiaCatólica
OrdenaciónCatolicismo
PredecesorAlejandro I
SucesorPedro II de Alejandría
Información personal
Nombre secularAtanasio
Nombre religiosoSan Atanasio
TítulosPadre de la Ortodoxia (Doctor de la iglesia)
Nacimiento296 aprox.
Alejandría, Imperio bizantino
Fallecimiento2 de mayo del año 373
Alejandría, Imperio bizantino
EstudiosEscuela teológica de Alejandría
Santidad
Festividad2 de mayo en occidente

18 de enero en oriente

15 de mayo en la Iglesia Copta
AtributosVestiduras de Obispo griego, libro
Venerado enIglesia Católica, Iglesia Anglicana, Iglesia Ortodoxa, Iglesia Copta, antiguas iglesias orientales
SantuarioCatedral Copta de San Marcos, El Cairo, Egipto

Atanasio. Principal opositor al arrianismo. Padre de la Ortodoxia. Aclamado doctor el año 1568 por Pió V. Cercano colaborador de su obispo, el joven eclesiástico participó con él en el Concilio de Nicea, el primero de carácter ecuménico, convocado por el emperador Constantino en mayo del año 325 para asegurar la unidad de la Iglesia. Los Padres de Nicea pudieron de este modo afrontar varias cuestiones, principalmente el problema originado unos años antes por la predicación del presbítero de Alejandría, Arrio. Atanasio ha sido, sin duda, uno de los Padres de la Iglesia antigua más importantes y venerados. Pero sobre todo, este gran santo es el apasionado teólogo de la encarnación del «Logos», el Verbo de Dios que, como dice el prólogo del cuarto Evangelio, «se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Juan 1, 14). Precisamente por este motivo Atanasio fue también el más importante y tenaz adversario de la herejía arriana, que entonces era una amenaza para la fe en Cristo, reducido a una criatura «intermedia» entre Dios y el hombre, según una tendencia que se repite en la historia y que también hoy constatamos de diferentes maneras.

Síntesis biográfica

Nació en Alejandría, Egipto, en el año 295. Estudió derecho y teología. Se retiró por algún tiempo a la vida solitaria, haciendo amistad con los ermitaños del desierto. Regresando a la ciudad, se dedicó totalmente al servicio de Dios. No se sabe mucho de los primeros treinta años de su vida salvo que en el año 320, con veinticuatro años, fue ordenado diácono. Este cargo le permitió acompañar a su obispo, (Alejandro de Alejandría), al concilio de Nicea I en 325. Desde esa fecha se convirtió en defensor a ultranza del símbolo niceano, y enemigo acérrimo de los arrianos.

En su tiempo, Arrio, clérigo de Alejandría, propagaba la herejía de que Cristo no era Dios por naturaleza. Para enfrentarlo se celebró el primero de los ecuménicos, en Nicea, ciudad del Asia Menor. Atanasio, que era entonces diácono, acompañó a este concilio a Alejandro, obispo de Alejandría. Con doctrina recta y gran valor sostuvo la verdad católica y refutó a los herejes. El concilió excomulgó a Arrio y condenó su doctrina arriana.

Pocos meses después de terminado el concilio murió san Alejandro y Atanasio fue elegido patriarca de Alejandría. Los arrianos no dejaron de perseguirlo hasta que lo desterraron de la ciudad e incluso de Oriente. Cuando la autoridad civil quiso obligarlo a que recibiera de nuevo a Arrio en la Iglesia a Arrio a pesar de que este se mantenía en la herejía, Atanasio, cumpliendo con gran valor su deber, rechazó tal propuesta y perseveró en su negativa, a pesar de que el emperador Constantino, en 336, lo desterró a Tréveris.

Durante dos años permaneció Atanasio en esta ciudad, al cabo de los cuales, al morir Constantino, pudo regresar a Alejandría entre el júbilo de la población. Inmediatamente renovó con energía la lucha contra los arrianos y por segunda vez, en 342, sufrió el destierro que lo condujo a Roma.

Ocho años más tarde se encontraba de nuevo en Alejandría con la satisfacción de haber mantenido en alto la verdad de la doctrina católica. Pero sus adversarios enviaron un batallón para prenderlo. Providencialmente, Atanasio logró escapar y refugiarse en el desierto de Egipto, donde le dieron asilo durante seis años los anacoretas, hasta que pudo volver a reintegrarse a su sede episcopal; pero a los cuatros meses tuvo que huir de nuevo. Después de un cuarto retorno, se vio obligado, en el año 362, a huir por quinta vez. Finalmente, pasada aquella furia, pudo vivir en paz en su sede.

Obra Doctrinal

La obra doctrinal más famosa del santo obispo de Alejandría es el tratado sobre «La encarnación del Verbo», el «Logos» divino que se hizo carne, como nosotros, por nuestra salvación. En esta obra, Atanasio, afirma con una frase que se ha hecho justamente célebre, que el Verbo de Dios «se hizo hombre para que nosotros nos volviéramos Dios; se hizo visible corporalmente para que tuviéramos una idea del Padre invisible y soportó la violencia de los hombres para que heredásemos la incorruptibilidad» (54, 3). Con su resurrección, el Señor hizo desaparecer la muerte como si fuera «paja entre el fuego» (8, 4). La idea fundamental de toda la lucha teológica de san Atanasio era precisamente la de que Dios es accesible. No es un Dios secundario, es el verdadero Dios, y a través de nuestra comunión con Cristo, podemos unirnos realmente a Dios. Él se ha hecho realmente «Dios con nosotros».

Entre las demás obras de este gran Padre de la Iglesia, que en buena parte están ligadas a las vicisitudes de la crisis arriana, recordamos también las cuatro cartas que dirigió al amigo Serapión, obispo de Thmuis, sobre la divinidad del Espíritu Santo, en las que es afirmada con claridad, y unas treinta cartas «festivas», dirigidas al inicio de cada año a las Iglesias y a los monasterios de Egipto para indicar la fecha de la fiesta de Pascua, pero sobre todo para intensificar los vínculos entre los fieles, reforzando la fe y preparándoles para esta gran solemnidad.

Por último, Atanasio es también autor de textos meditativos sobre los Salmos, muy difundidos, y sobre todo de una obra que constituye el «best seller» de la antigua literatura cristiana, la «Vida de Antonio», es decir, la biografía de Antonio abad, escrita poco después de la muerte de este santo, precisamente mientras el obispo de Alejandría, en el exilio, vivía con los monjes del desierto egipcio. Atanasio fue amigo del grande eremita hasta el punto de recibir una de las dos pieles de oveja dejadas por Antonio como herencia suya, junto al manto que el mismo obispo de Alejandría le había regalado.

Se creía que el símbolo Quicumque era de Atanasio. Otras obras son:

  • Apología contra los arrianos
  • Epístola sobre los decretos del concilio de Nicea. Defiende la homousios (consubstancialidad) del Padre y el Hijo.
  • Historia de los arrianos. A petición de los monjes entre los que se había refugiado.
  • Carta sobre los sínodos celebrados en Rimini (Italia) y Selencia.
  • Carta en nombre de los concilios.
  • Cuatro cartas a Serapión trata la divinidad del Espíritu Santo.

También tiene obras exegéticas con el tema de la virginidad. En la teología defiende el cristianismo tradicional frente a Arrio. Existe una Trinidad santa y completa: Padre, Hijo y Espíritu Santo; es homogénea, las tres personas tienen el mismo rango.

Muerte

Al morir el obispo Alejandro, Atanasio se convirtió en el año 328 en su sucesor como obispo de Alejandría, e inmediatamente rechazó con decisión todo compromiso con las teorías arrianas condenadas por el Concilio de Nicea. Su intransigencia, tenaz y a veces muy dura, aunque necesaria, contra quienes se habían opuesto a su elección episcopal y sobre todo contra los adversarios del Símbolo de Nicea, le provocó la implacable hostilidad de los arrianos y de los filo-arrianos.

El 1600 aniversario de la muerte de San Atanasio no debe pasar, sin que se haga mención del mismo por lo menos en un comentario. San Atanasio se encuentra entre aquellos escasos Santos a los cuales la Historia ha concedido el calificativo de "el Grande".

Falleció el 2 de mayo del año 373.

Fuentes