Senado romano

Senado romano
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Senado romano era el principal órgano consultivo de los magistrados y estaba integrado por los funcionarios más experimentados y por miembros de la élite social de Roma.

Historia

El Senado romano era el principal órgano consultivo de los magistrados y estaba integrado por los funcionarios más experimentados y por miembros de la élite social de Roma. Aunque sus decisiones no siempre se convertían automáticamente en leyes, tenían una enorme autoridad moral y política. Incluso durante el Imperio conservó influencia, aunque su poder fue disminuyendo progresivamente. ‎ ‎Con el tiempo, el ejército comenzó a intervenir cada vez más en la vida política, y los emperadores manipularon tanto la composición como el funcionamiento del Senado. A pesar de ello, la institución sobrevivió a todos los emperadores. Los senadores continuaron ocupando cargos clave, gobernando provincias, dirigiendo legiones e influyendo en la opinión pública. ‎ ‎=== Orígenes ===

‎El término senatus proviene de senex, que significa “anciano”, lo que refleja su origen como una asamblea de hombres mayores considerados sabios y experimentados. También se llamaba a sus miembros patres (“padres”), reforzando la idea de que el Senado debía orientar al Estado con prudencia y equilibrio. ‎ ‎La tradición atribuye su fundación a Rómulo, quien habría creado un consejo de cien miembros para asesorar al rey. Sin embargo, poco se sabe con certeza sobre su papel durante la monarquía. En la República, el Senado comenzó como órgano consultivo de los magistrados, pero fue ganando poder, especialmente tras la lex Ovinia (siglo IV a.C.), que estableció que sus integrantes debían ser seleccionados entre los “mejores hombres”. Los censores revisaban la lista cada cinco años, aunque el cargo solía ser vitalicio salvo por conducta deshonrosa. ‎ ‎=== Composición y privilegios ===

‎Desde el siglo III a.C., el Senado contaba con unos 300 miembros. Tras las reformas de Lucio Cornelio Sila, el número aumentó a unos 500. Más tarde, Julio César lo amplió hasta 900, incorporando figuras destacadas de distintas ciudades del mundo romano. Finalmente, Augusto redujo la cifra a aproximadamente 600. ‎ ‎El Senado estaba encabezado por el princeps senatus, quien intervenía primero en los debates. Ser senador implicaba prestigio y privilegios: vestían una toga con franja púrpura (latus clavus), llevaban anillo distintivo y ocupaban lugares preferentes en actos públicos. Sin embargo, también enfrentaban restricciones, como no poder abandonar Italia sin permiso ni participar en ciertos negocios. ‎

‎La Curia y su funcionamiento

‎El Senado se reunía en lugares considerados sagrados (templum), generalmente en la Curia. A lo largo del tiempo existieron varias: la Curia Hostilia, la Curia Cornelia y la Curia Julia. Las sesiones eran públicas, permitiendo que los ciudadanos escucharan desde el exterior. ‎ ‎Formalmente, el Senado asesoraba a magistrados como cónsules, pretores o ediles mediante decretos (senatus consulta). En momentos de crisis podía emitir el senatus consultum ultimum, una medida extraordinaria para proteger al Estado. Desde el siglo IV a.C., su influencia creció notablemente: intervenía en finanzas, religión, política exterior, asignación de legiones, creación de provincias y concesión de triunfos militares. ‎ ‎Las actas se registraban y se archivaban en el Tabularium, aunque esta práctica fue limitada en época imperial. ‎ ‎=== El Senado en el Imperio ===

‎Durante el Principado, el Senado siguió siendo prestigioso, pero el poder real pasó a manos del emperador. Aun así, mantenía competencias en asuntos militares, fiscales y religiosos, y juzgaba ciertos delitos graves. Para ingresar era necesario haber sido cuestor, y Augusto estableció requisitos económicos mínimos y consolidó el orden senatorial. Con la expansión del imperio, muchos senadores comenzaron a provenir de fuera de Italia. ‎ ‎No obstante, el emperador controlaba la agenda y, en ocasiones, presidía personalmente las sesiones. Aunque el Senado aprobaba leyes y podía incluso declarar enemigo público a un emperador o condenar su memoria (damnatio memoriae), su margen de acción era mucho menor que en la República. ‎ ‎=== Crisis y transformación ===

‎Durante las guerras civiles de la República, el Senado se dividió en facciones que apoyaban a figuras como Cayo Mario, Pompeyo y Julio César. Muchos senadores fueron víctimas de purgas políticas. ‎ ‎En el Bajo Imperio, las reformas de Diocleciano y Constantino I redujeron aún más su peso político y dividieron el Senado en dos sedes: una en Roma y otra en Constantinopla. Como el emperador residía en esta última, el Senado romano quedó limitado a asuntos locales. ‎ ‎Aunque sobrevivió incluso a la caída del Imperio romano de Occidente, el Senado nunca volvió a tener la influencia decisiva que había alcanzado en los siglos centrales de la República, cuando fue el verdadero corazón político de Roma.

Fuentes