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Tierra inerme

Tierra inerme
Información sobre la plantilla
Tierra-inerme-dora-alonso.jpg
Autor(a)(es)(as)Dora Alonso
Editorial:Arte y Literatura
ColecciónHuracán
GéneroNovela
EdiciónTercera. 1998
Primera edición1994
PaísBandera de Cuba Cuba
PremiosCasa de las Américas 1961

Tierra Inerme Aborda los desmanes y abusos de los caciques de provincia, la lujuria y sedicia de los testaferros del imperialismo, usufructuarios del estado seudoburgués, que hacían del campo y del campesinado cubano el escenario de sus violencias y mecanismos explotadores.

Dora Alonso puso a vivir en escenarios muy concretos, muy suyos – ya sea porque los tomaras de sus relatos cortos, de sus piezas teatrales o de sus vivencias – seres que, con otros nombres y en ambientes familiares, ya se conocían o habían de conocerse.

Tierra Inerme cierra fila en una larga línea literaria que tiene en Cuba y en toda Latinoamérica modeles preclaros desesperantes. En esta novela hay dibujo de los autóctonos, la violencia encarnizada del neocolonialismo, el ambiente montaraz de la gente de a caballo y de los estragos de las creencias, mitos y tradiciones y el fondo de la servidumbre agriaría.

Resumen

El terror, el bandolerismo y los mitos alimentadores de la indefensión sociocultural hallan aquí su asiento y expresión, dibujando una atmósfera peculiar de aquellos tiempos de penuria. El mundo de Tierra Inerme, por efecto de lo dicho, es enteramente real. La obra concentra en sus páginas realidades como puños, situaciones y conflictos que fueron el malvivir cotidiano de mucha gente de carne y hueso.

Dedicatoria

A Juan Marinello Vidaurreta.

Libro

Tierra Inerme está estructurado:

Prólogo donde aparecen datos más significativos de la autora así como sus obras más relevantes.

Estructura capitular:

  • Primera parte.

La Gente de Arboleda.

  • Segunda Parte.

El Mundo de los Juanes.

Datos del autor

Dora Alonso, nacida en Máximo Gómez, provincia de Matanzas, en 1910, en el seno de un clan criollo de recia cepas campesinas, comienza escribir cuando cumple veinte años. Escribe un relato contra la discriminación racial “Humildad”, este ensancha la sabana de sus sueños, se traslada para la Habana y sigue escribiendo.

Periodista, narradora, dramaturga, trabajo durante años para la radio en una época en que las emisoras eran empresas comerciales vendedoras de jabones y bisuterías y no medios organizados para la superación cultural del pueblo. En 1959, inflamada aún por la presencia de los barbudos y el encuentro de la libertad, comparte el premio nacional de teatro de la Dirección Nacional de cultura, con su comedia la casa de los sueños. En 1961 acude al combate de Playa Girón como corresponsal de Bohemia y resulta ganadora en el concurso Casa de las Américas con su novela tierra Inerme.

[1]
En Tierra inerme, las tres cuartas partes de la obra están afincadas en vivencias personales. Esa novela es una especie de visión en cámara lenta sobre lo que fue el campo cubano antes de 1959, y en ella el ambiente, los personajes, muchas situaciones constituyen un reflejo de una realidad que yo conocí y viví de cerca. Mi padre fue un ganadero rico, y en la familia de mi madre había finqueros, sitieros, jornaleros. Un verdadero mosaico del paisaje humano de nuestros campos. Fue ella quien tuvo la idea de mandarme a conocer ese mundo. De ahí que haya tomado personajes que existían en aquel medio. Clemente Muñoz es uno de ellos. En fin, se trata de un mundo que conocí porque lo viví, porque fui testigo y partícipe de sus esperanzas y de sus desgracias.

Fragmentos

Se llama Chacha Vera desde que puede recordar, cuando ya barría con escoba de palmiche más grande que ella la tierra polvorienta de junto al casucho donde hozaban los puercos criollos, flacos como huesos y de trompa larga y vibrátil. Los pelos lacios y sucios le tapaban los ojos a la niñita de Andrea.

Chacha se criaba entre la miseria, los gritos, y el vecindario pobre que arrastraba la misma vida sobre la tierra de otros estirando el hambre cada vez más, como una soga que acercara la muerte a cada casa chata cubierta de flecos de guano, a cada cosa que se moviera… Siempre la seguían las moscas que se posaban, persistentes y obstinadas, en sus ojitos de tracoma y pus mientras por allí se apareaban las bestias y morían y nacían los animales y los hombres. Como Andrea le había enseñado el único camino para matarse el hambre, diariamente acudió a la casa de Clemente Muñoz, a servir de criada. Echaba cuerpo en los trillos que morían en la casa del dueño de Arboleda.

La chiquilla lista, alegre y flacucha, con piernas comidas de ronchas y mugre, siempre junto a la saya escurrida de Andrea. A Chacha se le prendió el camino de Arboleda a los pies, como zapato diario. Le crecieron bejucos de necesidad y de hábito. Murió Andrea; ella lloró y al otro día hizo el diario camino, limpiándose las lágrimas que se le secaron con el Sol. En esos menesteres Chacha fue creciendo…

Es un texto literario, por supuesto, donde se observan diferentes recursos literarios como por ejemplo: Imagen hiperbólica: ella lloró, limpiándose las lágrimas que se le secaron al Sol; símil: los puercos flacos como huesos; metáfora: le crecieron bejucos de necesidad y de hábito. Con una descripción viva del personaje de Chacha: desde que puede recordar ya barría con escoba de palmiche más grande que ella[…] la seguían las moscas que se posaban, persistiendo y obstinadas, en sus ojitos de tracoma y pus[…] la chiquilla lista, alegre, flacucha, con piernas comidas de ronchas y mugre. El léxico muy común, donde sobresalen términos de empleo frecuente en nuestros campos: escoba de palmiche, puercos, flecos de guano, soga, criada, trillos, bejucos.

Al decir de Imeldo Álvarez:
“Con todas las sabidurías del que ama y todos los entusiasmos del que se sabe amado, la vida y la obra de Dora Alonso, más rebosante que nunca de sueños y sazones, vienen alcanzando registros en los que su gran poesía, esa conmovedora manera suya de mirar al mundo y de ennoblecer al hombre, se ha impuesto la divisa de transparentarse más, de darse con mayor esplendor y pureza al llamado de sus sangres”.

Referencias

  1. http://www.cubaliteraria.cu/autor/dora_alonso/mosaico.htm

Fuente