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Tulipa

Tulipa
Información sobre la plantilla
| Cuba
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Largometraje cubano
Estreno19 de octubre de 1967
GuiónManuel Octavio Gómez
DirectorManuel Octavio Gómez
Producción GeneralMiguel Mendoza
Dirección de FotografíaJorge Herrera
ProductoraICAIC
PaisCuba

Tulipa. Largometraje cubano estrenado el 19 de octubre de 1967. Producido por el ICAIC y dirigido por Manuel Octavio Gómez. Tiene una duración de 93 minutos. Basado en la obra Recuerdos de Tulipa del escritor cubano Manuel Reguera Saumell.

Ficha Técnica

  • Guión: Manuel Octavio Gómez
  • Dirección: Manuel Octavio Gómez
  • Producción General: Miguel Mendoza
  • Dirección de Fotografía: Jorge Herrera
  • Montaje o Edición: Nelson Rodríguez
  • Sonido: Eugenio Vesa Figueras, Adlaberto Jiménez y Ricardo Istueta

Intérpretes

  • Idalia Anreus
  • Daisy Granados
  • Omar Valdés
  • Alejandro Lugo
  • Teté Vergara
  • José Antonio Rodríguez

Sinopsis

Tulipa, vieja strip-teaser de un circo ambulante, es sustituida por una joven rumbera. Debe enseñarle el oficio a su sucesora o aferrarse a un acto que valora como arte verdadero.

Otros datos de interés

Lo primero que hay que apuntar es que se trata de una obra que se inscribe dentro de la lista de filmes cubanos basados en piezas teatrales. El filme contó con la colaboración del dramaturgo Manuel Reguera Saumell, autor de Recuerdos de Tulipa, quien se encargó de reescribir los diálogos. Gómez le expuso a este su proyecto de llevar a la pantalla grande Recuerdos de Tulipa, que tuvo la oportunidad de ver cuando se montó por primera vez en 1962.

En una entrevista que le concedió a Mario Rodríguez Alemán, poco después de que concluyera el rodaje, el cineasta cuenta que en las primeras conversaciones, Reguera Saumell y él estuvieron de acuerdo en que no iban a hacer una simple adaptación del texto original, ni a trasladar fielmente una obra que, por las necesidades propias del teatro, desarrollaba toda la acción en la carpa de Tulipa. Optaron por conservar básicamente, el argumento, y a partir de él, crearon lo que se puede calificar como un guión original.

Lo que en la pieza de Reguera Saumell solo se adivina, esto es, las funciones del circo, la reacción de los espectadores que acuden cada noche, las giras por distintos pueblos de la Isla, pasó a tener en el guión una presencia real. Un cambio importante fue también el del final. Recuerdos de Tulipa concluye cuando la protagonista y Beba están recogiendo sus cosas para marcharse del circo. No es así como termina la historia en el guión, lo que Manuel Octavio Gómez justificó con este argumento: «Si Beba, el personaje que deviene en sustituta de Tulipa, aceptaba al final abandonar el circo, me atenuaba el desgarramiento del personaje central, el drama de su soledad, de la frustración de sus ideales, de su dignidad llevada a la enajenación, que era para mí el tema eje, el que mueve todo el argumento y el que quería destacar en el filme».

La preocupación por no convertir la película en una adaptación mecánica y literal de la pieza, contrasta con el aprovechamiento de ciertos elementos que son característicos del estilo que se utiliza en el teatro. Manuel Octavio Gómez realizó con los actores un trabajo de mesa similar al que se sigue cuando se monta una obra teatral, aunque en su caso le dio una orientación cinematográfica. Asimismo, los integrantes del elenco hicieron una investigación con los referentes reales de sus personajes, mediante visitas a algunos artistas cirqueros.

Manuel Octavio Gómez, por su parte, se dedicó durante un mes y medio a acompañar en su itinerario a varios circos y en algunas ocasiones permaneció con el mismo circo durante varios días. Durante la prefilmación, los actores, los fotógrafos, el escenógrafo, el vestuarista y otros miembros del equipo, también visitaron circos, para empaparse así de su ambiente, sus personajes, sus costumbres, su lenguaje. Por último, se hicieron ensayos previos a la filmación de cada secuencia, aunque el director cuidó que solo llegasen hasta que los actores consiguieran lo esencial, pues de prolongarlos se corría el riesgo de que perdieran la espontaneidad.

Además del empeño que puso todo el equipo para familiarizarse con el ambiente del circo, algo a lo cual la película debe muchos de sus logros, hubo otros factores que contribuyeron a que se lograra el buen nivel de autenticidad con que ese mundo es recreado. Así, para la filmación se construyeron carpas propias, que eran montadas y desmontadas durante los rodajes. Estos se hicieron en locaciones y pueblos de las tres provincias occidentales, lo que implicó que artistas y técnicos tuvieran que desplazarse de un sitio a otro. De ese modo, al mismo tiempo que filmaban Tulipa, llevaban una vida itinerante, similar a la de los cirqueros. Asimismo, para algunas escenas se realizaron funciones reales con público igualmente real, como fueron la secuencia con la que abre el filme y la de la escenificación del sainete.

Del rodaje de Tulipa quedaron algunas anécdotas que, en su momento, algunos periodistas se encargaron de divulgar. Cuando se filmaba la escena de amor entre Cheo (Omar Valdés) y Beba (Daisy Granados), que ocurre junto a la jaula del león, el animal eligió precisamente ese momento para hacer sus necesidades fisiológicas. Una mosca que había estado paseándose por los excrementos, se coló en la boca del actor, cuando este la abrió para besar a la joven. El desagradable incidente fue la causa de que hubiese que suspender la filmación hasta el otro día. Otra secuencia sucedía en el compartimiento de Tulipa, cuando el tren en el que se desplazaba el circo se hallaba en movimiento. Justo cuando Idalia Anreus tiró la puerta para cerrarla, se escuchó un impacto y actores y técnicos fueron a dar al suelo, con los consiguientes arañazos y contusiones. Se debió a que el tren tuvo un accidente y se salió de los rieles.

El hecho de que Reguera Saumell estuviese de acuerdo en no realizar un simple trasvase de su obra a la pantalla, así como el haber sido uno de los guionistas, beneficiaron de manera significativa al filme, que en ningún momento delata su origen teatral. El tema sigue siendo el mismo: la lucha de la protagonista por vivir con dignidad y mantener sus valores como ser humano. Pero se le agregaron escenas y subtramas que lo enriquecen, sin que con ello el núcleo argumental se afecte ni se desvirtúe. Ejemplos de esas incorporaciones son el incidente del tarugo con la guardia rural, el sainete con que Beba debuta en el circo, la escena en el cementerio, la boda de la hija de Tomasa, el homenaje de despedida a Ruperto, el encuentro de Tulipa con Camelia.

Fuente

  • Mario Rodríguez Alemán: ob. cit., p. 44.
  • Mario Rodríguez Alemán: «Sobre Tulipa. Entrevista con Manuel Octavio Gómez», en: Cine Cubano, no. 40, p. 43.
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