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Vino tinto

Este artículo trata sobre Vino Tinto procedente mayoritariamente de mostos de uvas tintas. Para otros usos de este término, véase Vino (desambiguación).


Vino tinto
Información sobre la plantilla
Vino-tinto.jpg
Es un tipo de vino procedente mayoritariamente de mostos de uvas tintas
Origen
ColorTinto
VariantesVino Blanco, Vino Rosado
Composición
TipoVino
Graduación alcohólica13 - 14 grados
Servida enCopa

El vino tinto. Tiene su precedente en el mosto de las uvas tintas, cuya elaboración permite la aparición de una materia colorante que tiene el hollejo de la uva. Se usan mucho para acompañar carnes rojas, y son muy "fuertes" (en cuanto a su graduación alcohólica) que los vinos rosados y blancos.

Elaboración

Una vez recogida la uva de los viñedos se traslada a la bodega para comenzar con el proceso de elaboración del vino tinto.

Estrujado

En primer lugar la uva se estruja para hacer salir el jugo y justo después se procede al despalillado donde se separan las partes herbáceas del racimo para evitar se posteriormente el vino tenga sabores herbáceos y amargos después.

Fermentación

Justo después comienza la fermentación. En el caso de los vinos tintos se producen dos fermentaciones. En la primera fermentación, llamada alcohólica, el mosto obtenido de la uva fermentada junto a la pulpa, el hollejo y las pepitas para que éste adquiera el color deseado y los taninos necesarios encargados de aportar astringencia al vino. Esta fermentación es de lo más virulenta -por eso la llaman “tumultuosa”- y en ella los azúcares se desdoblan del alcohol con desprendimiento de anhídrido carbónico mientras que las materias colorantes del hollejo se funden con el mosto. Este gas carbónico empuja los hollejos hacia arriba acumulándose formando una masa que se denomina sombrero y es necesario ir cubriéndolo con mosto (remontado) y romperlo (bazuqueo) con regularidad para que el mosto realmente adquiera color y taninos en las cantidades necesarias. Cuando el mosto tiene el color deseado se separan las partes sólidas (descube) y se comienza la segunda fermentación, llamada manoláctica en la que el ácido málico se transforma en ácido láctico dando al mosto la finura y suavidad características de los vinos tintos.

Clarificación y estabilización

Durante el proceso de elaboración del vino se producen numerosos “trasiegos”, es decir, el vino es transportado de unos contenedores a otros en el momento que comienzan precipitar distintas substancias formando sedimentos. También es necesario añadir al vino sustancias coloidales para clarificarlo. Estas sustancias arrastran al fondo de la vasija los elementos que puedan quedar en suspensión y que no son deseables. Tras la clarificación y estabilización del vino, se procede a su clasificación.

Clasificación

A partir de aquí cada caldo será destinado a su consumo inmediato, como es el caso de los vinos tintos jóvenes, o a la crianza donde reposará durante un determinado tiempo en barricas de madera de roble. Allí se transformará para ir ganando en complejidad. El roble aportará al vino aromas y compuestos fenólicos que mejorarán su calidad aromática y gustativa al mismo tiempo que la porosidad de la madera proporcionará una oxigenación moderada que que estabilizará el color del vino y suavizará su astringencia.

Embotellamiento

Por último el vino se embotellará todavía podrá seguir adquiriendo personalidad.

Beneficios

Los efectos saludables del vino tinto son:

  • Favorece a la digestión, ya que se fomenta la secreción salival.
  • Facilita la digestión de proteínas; por esto es recomendable su consumo al consumir carnes, pescados y quesos.
  • Puede prevenir el inició y el desarrollo de la aterosclerosis.
  • Favorece la merca de la presión arterial; dos copas de vino (250 ml) bajan la presión arterial en personas hipertensas.
  • Reduce la chance de aparición y formación de cálculos renales
  • El vino tinto es considerado un alimento protector del sistema cardiovascular, siempre y cuando se beba con moderación. Posee propiedades cardioprotectoras que ayudan a reducir el colesterol malo o LDL.

Clasificación de los vinos tintos según envejecimiento

Según el tiempo de envejecimiento de los vinos en barrica y en botella, los vinos tintos se clasifican como sigue:

  • Joven o de año: no ha pasado ningún tiempo en barrica o no el suficiente para ser considerado crianza.
  • Crianza: ha pasado entre seis y doce meses en barrica (según lo marcado por las diversas denominaciones de origen), permaneciendo reposando en botella hasta el tercer año tras su elaboración, antes de poder ser comercializado.
  • Reserva: como mínimo un año en barrica y reposo en botella hasta transcurrido el cuarto año desde su elaboración.
  • Gran reserva: al menos dos años en barrica y tres en botella, pudiéndose comercializar tras el sexto año. A esta etapa solo llegan las cosechas excepcionales.

Fuentes