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Vitral

Vitral
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Concepto:Ventana con vidrios de colores, coloreado en su masa o en su superficie.
Vitral. Ventana con vidrios de colores, coloreado en su masa o en su superficie. Se construyen con piezas de vidrio pintado o coloreado, a veces de formas regulares, otras asimétricas, unidas entre sí por una cañuela de plomo en forma de "H", que sujeta los vidrios por ambos lados. De ahí el origen del término "emplomado".

Historia

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Aunque la mayoría de los vitrales de antaño se colocaron en las iglesias, otros adornaron edificios públicos y casas palaciegas, y en estos casos los motivos eran civiles: dibujos heráldicos, escenas de leyendas, pinturas bucólicas, motivos guerreros o temas de caballería. Con el andar del tiempo y los progresos técnicos, los vitrales europeos, y también los que luego se instalaron en América, se pudieron hacer con planos de vidrio más grandes, gruesos y traslúcidos, y en una mayor variedad de colores, que incluía los muy buscados tonos rojo rubí y amarillo de plata. Así, el vitralismo ganó en brillo y variedad, lo que se puede observar, por ejemplo, en la catedral de Milán, que data del Siglo XV, donde aparecen todavía enriquecidos por los pinceles de talentosos pintores renacentistas.

Los vitrales ya eran usados en los Templos de la época románica pero llegan a su apogeo en la Arquitectura gótica y van generalizandose desde el Siglo XIII. Presentan en este siglo, como en el anterior, la forma de mosaico en el fondo, con varios compartimentos o medallones de figuras en serie de arriba hacia abajo, representándose en cada uno algún asunto religioso, histórico o simbólico, pero sin llevar más de un color cada fragmento de vidrio (salvo el esmalte de color gris o negruzco que se añade para trazar algunos perfiles y contornos de figuras). En el Siglo XIV, dichos compartimentos se hacen de mayor tamaño, lo mismo que las figuras, las cuales se van situando aisladas dentro de su Ojiva y debajo de un Doselete y se tiende a imitar con ellas algo mejor el natural, añadiéndoles el Claroscuro de esmalte gris y a veces el color amarillo mediante el Amarillo de plata. En el siglo XV y principios del Siglo XVI, las imágenes son todavía mayores y están como encerradas en Templetes góticos, erizados de torrecillas y además de los colores gris y amarillo, añadidos por el esmaltado del vidrio, se introduce a veces el color encarnado, también por el mismo procedimiento y se usan vidrios dobles (incoloro uno, y coloreado el otro) para modificar el color del fragmento respectivo.

En el siglo XVI, se elaboran vitrales de una pieza con vidrio incoloro, pintándolas con esmalte gris (grisallas) y a mediados del mismo siglo se inventa el modo de esmaltar de diferentes colores un trozo cualquiera de vidrio, lo que dio por resultado el disponer de Vitrales como si fueran lienzos o tablas de Pintura economizando así muchos accesorios de plomo para armar las piezas. Esta clase de vitrales mucho menos transparentes y brillantes que las de la época anterior, pertenece ya al estilo renacentista y se distingue, además de lo dicho, por la soltura y libertad con que aparecen las figuras desligadas de templetes y combinadas con escudos heráldicos, etcétera.

Entrado ya el Siglo XVII, van sustituyéndose por mosaicos geométricos de vidrios de colores los hermosos vitrales precedentes, desapareciendo así el verdadero arte que tanto brilló en la Edad Media.

Escasas pueden contarse los vitrales de los siglos XVII y XVIII. En el Siglo XIX, se imitan las obras de los anteriores con variados gustos, desde el Románico del Siglo XII al del renacimiento del XVI.

En España, destacan por su antigüedad y mérito las siguientes:

  • Los Vitrales de la Catedral de León, pertenecientes a todas las épocas del estilo ojival, y otros del siglo XV en las catedrales de Toledo, Burgos, Ávila y Barcelona.
  • Del siglo XVI, son notables las de Sevilla y Oviedo.
  • Del siglo XVII, se encuentran algunas de las catedrales de Sevilla y Segovia.

Se consideran como las mejores del mundo los Vitrales de la Catedral de Chartres, seguidas de las de París, Estrasburgo, Colonia, etc. del siglo XIII.

Vitrales románicos

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El arte de los Vitrales se desarrolló en las iglesias de la Isla de Francia ya durante el románico: en el coro gótico de la catedral de Le Mans con sus vitrales del Siglo XII que contienen representaciones de las Artes y oficios, y el vitral románico de la Ascensión del Siglo XI (la más antigua de Europa en un edificio religioso), en las catedrales de Sens o de Sant Pedro de Poitiers, con su Vitral de la Crucifixión y en la Basílica de Saint-Denis en París con sus Vitrales de La infancia de Jesús, El árbol de Jesse, etc, se dan los ejemplos más destacados de este arte durante la transición del románico al gótico. Estos vitrales tienen una gama cálida y brillante, sus composiciones siguen las leyes del encaje superficial en Series de motivos geométricos equivalentes como: medallones, Lóbulos etc.

Vitrales góticos

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El arte gótico se expandió por Europa durante la primera mitad del Siglo XIII, alcanzando su plenitud hacia la década de 1260 cuando se terminan las catedrales de Beauvais en Francia, de Colonia en Alemania y de León en España. Es en esta etapa clásica cuando la arquitectura se hace más compleja: las naves se elevan hasta alturas jamás alcanzadas, los arbotantes se duplican para sostener estas bóvedas tan elevadas y los pináculos se vuelven más voluminosos. En esta etapa las portadas pasan de las tres clásicas de Reims o Amiens a las cinco portadas de Bourges o León. Los ventanales dejan de ser perforaciones en el grueso del muro para transformarse en entrepaños translúcidos, llenos de vidrio entre tracerías o encajes de piedra.

Los vitrales se convierten por el lugar que toman en las iglesias y catedrales de Francia en el siglo XIII, en la verdadera pintura gótica, sustituyen a la pintura mural que se había desarrollado ampliamente durante el periodo románico pero que en el gótico quedó como un arte complementario. El arte de los vitrales se convierte en el arte hegemónico del color y del dibujo, toma las funciones simbólico-docentes de la pintura mural con sus completos programas iconográficos que hicieron converger a la mayor parte de los talleres y centros artísticos europeos, principalmente de Francia, en el dibujo de los cartones que es el paso previo para la realización de un vitral.

La catedral gótica evoca la imagen de la Jerusalén Celestial y constituye la obra colectiva de los habitantes (burgueses) de las ciudades de la Baja Edad Media. Cada nueva generación de albañiles y artesanos, al tomar el relevo de la generación anterior, hará avanzar la construcción del presbiterio o de las capillas laterales y del crucero etcétera. Cada nueva iglesia o catedral hará sus naves más altas que las anteriores, suprimiendo progresivamente el muro de fábrica o muro de carga y sustituyéndolo por lo que se ha denominado el muro translúcido, es decir, por los amplios ventanales con vitrales de color que proporcionan al interior de las iglesias y catedrales una atmósfera cálida, coloreada e irreal. El arte de los Vitrales domina sobre las demás técnicas de pintura a las que impone sus leyes: la composición enmarcada en medallones, nichos u otros compartimentos, los colores vivos y saturados, las formas delimitadas y precisas, etc.; son pautas estéticas que hallamos también en las ilustraciones de libros y miniaturas ampliamente difundidas por Europa.

Este predominio del vitral tiene su excepción en Italia, donde la tradición muralista no se había interrumpido desde la antigüedad, o en otros lugares que como Cataluña acusaban desde el románico las influencias italianas. Sus temas son tomados del Antiguo y Nuevo Testamento, las historias de la Virgen María y de los santos así como las representaciones de las actividades gremiales o escenas de la vida cotidiana, las cuales, progresivamente suben también a lo alto de los vitrales de las catedrales. Al avanzar el estilo se modificó la técnica con una nueva gama de color basada en los fondos incoloros o grises, en los tonos quebrados y los temas más humanizados. La invención del color amarillo de plata llevará al arte de los vitrales, durante el Siglo XIV, a un preciosismo dorado y a una ligereza que constituye su culminación.

Vitrales destacados en el mundo

Un recorrido por las iglesias y catedrales con los vitrales más destacados se ha de iniciar por la Catedral de Chartres, en Francia ya que sus vitrales constituyen el más bello y así mismo el conjunto de vitrales mejor conservado de Europa. Comprende 146 ventanas con 1359 temas de los cuales el vitral de "Notre-dame de la Belle-Verrière" es el más famoso. También son destacados los vitrales de San Eustaquio, los rosetones y la Vitral del Zodíaco.

Algunos de los conjuntos de vitrales más destacados correspondientes al periodo clásico del arte gótico son:

  • La Santa Capilla de París.
  • La Catedral de Colonia declarada Patrimonio de la Humanidad, hacia sus vitrales, entre sus vitrales destacan la ventana de la Adoración de los Magos, junto con las de los Apóstoles y otras, que se caracterizan por sus fondos repletos de arquitecturas enmarcando las figuras o escenas.
  • En España tenemos la Catedral de León, cuyo conjunto de vitrales rivaliza justamente con Chartres o Colonia, destacan el Vitral de "La Cacería" y los conjuntos de las capillas de la girola: las de la Virgen de la Esperanza y las de la Virgen Blanca, ya renacentista, o de san Clemente.

Vitrales contemporáneos

Quizás el resurgimiento más notable del vitralismo tuvo lugar a fines del Siglo XIX y principios del Siglo XX, cuando el movimiento artístico denominado "art nouveau" encontró en los vitrales un medio que se prestaba estupendamente para sus estilizadas representaciones de figuras femeninas, flores y motivos de ramas y hojas envolventes. En el siglo XX, el arte moderno representado por Chagall, Roualt y otros grandes pintores, volverá a diseñar cartones para confeccionar vitrales, que continuarán teniendo su lugar en la Historia de la Pintura. Una de las bellas obras contemporáneas es el telón de vidrio que todavía decora y cubre la boca del escenario del teatro del Palacio de Bellas Artes, en la ciudad de México, que es uno de los más grandes del mundo y fue regalado a ese país. El diseño del telón, que reproduce el valle de México con los volcanes al fondo, se debe al talento del pintor mexicano Gerardo Murillo, el Dr. Atl.

Vitrales en Cuba

Nadie sabe a ciencia cierta de dónde llegaron a Cuba los vitrales; aunque todo hace apuntar hacia el mar Mediterráneo, ya que en el sur de Italia y España abunda la armazón en bellotes, madera ranurada, que empleaba la vidriería colonial cubana para sus montajes, en contraste con la estructura de plomo utilizada en el norte de aquellos mismos países, y en Francia e Inglaterra, desde los tiempos del vitralismo gótico (entre los Siglos XII y Siglo XVI). Tampoco hay referencias rotundas sobre el oficio de envitralar, por lo que esa labor artesanal se asocia lógicamente con alarifes y carpinteros que, provenientes de ultramar, trasladaron sus conocimientos a los ayudantes y aprendices criollos.

Sucedía que el vidrio coloreado era importado a la Isla. El vidriero se especializaba en cortarlo y esmerilarlo, mientras que el carpintero se ocupaba de embellotarlo según el diseño del vitral acordado por ellos, por el arquitecto, el maestro de obra o el dueño de la casa que engalanaban. En todo caso, hay evidencias de que los vitrales aparecieron en Cuba a partir del Siglo XVIII, alcanzaron su apogeo en la tercera década del Siglo XIX y comenzaron a decaer durante los primeros diez años de la próxima centuria. Su florecimiento acontece cuando, paralelamente al desarrollo de nuevas fuentes económicas (caña de azúcar, tabaco, café) y el libre comercio, se consolida una poderosa clase criolla, patrocinadora de las artes y las construcciones.


Los Vitrales de la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales, en la Ciudad de Santiago de Cuba posee un monumental vitral cuyo protagonismo le ha ganado al espacio, la denominación de Salón de los Vitrales. Al admirarlo el espectador queda atrapado por el sorprendente efecto que provoca la dimensión real de la luz y el color percibidos a través de las transparencias del cristal. El Vitral recrea un ambiente especial pues equilibra la carga emocional que provoca la poderosa fuerza épica desprendida por el conjunto monumental y rompe con la impresión de inmersión en un mundo subterráneo al permitir el paso de la luz natural, gracias a su función como lucerna. El sitio muestra además en su interior elementos de nuestra arquitectura tradicional con un novedoso lenguaje. Este es el resultado de un trabajo de creación colectiva, en él se conjugaron talentos y oficios de tres destacados artistas plásticos santiagueros: Julia Valdés, Omar Puente y Pedro Arrate, los cuales tienen como cualidad común ser artistas en madurez que rescatan una técnica tradicional en nuestro país para expresar de manera individual y colectiva un proceso creativo singular, gran “collage”, representativo en sus estilos, sensibilidades y sellos y fue ejecutado por técnicos de la EMPROVA de Ciudad de la Habana, los cuales utilizaron vidrios belgas y la técnica del emplomado.

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En La Habana se crean nuevos espacios urbanos, plazas, como puntos focales de esta nueva clase en la trama urbanística de intramuros, y la ciudad va enriqueciendo su fisonomía a medida que se construyen amplios paseos y alamedas. Incorporados a la arquitectura como elemento interpuesto entre el sol y los espacios cubiertos, los vitrales descollaron como solución constructiva ideal para las condiciones del trópico húmedo, pues no sólo permiten tamizar la fuerte luz solar, aprovechándola de paso con un sentimiento artístico, sino que sirven para detener el viento y la lluvia en época de tormentas.

En las fachadas de los edificios, las lucetas rectangulares ayudaban a disminuir la altura de las puertas a los balcones, las cuales resultan más ligeras. Por lo general se disponían dos hileras de puertas: la apersianada, que asoma directamente a la calle y tiene las lucetas en la parte superior, y la que le sigue detrás, con hojas de madera más largas, que cierran el vano en su totalidad. Esa doble carpintería desaparece cuando se trata de los mediospuntos instalados en las loggias al exterior (Palacio del Conde Jaruco, Plaza Vieja) y en las galerías alrededor del patio central (Palacio del Segundo Cabo; Palacio del Marqués de Aguas Claras, hoy, restaurante El Patio; Casa de Santiago Burnham, actual Casa Simón Bolívar…).

Aquí los vitrales cierran los arcos y, debajo de cada cual, sólo hay puertas o ventanas con persianas. Generalmente, en las construcciones de una sola planta, se ubican entre las columnas de las galerías que bordean el patio, mientras que en las dos plantas, aparecen en el piso superior, nunca en planta baja, excepto en el arco del zaguán del patio. Al coincidir el reflejo de varios mediopuntos aledaños, suele producirse un curioso efecto sobre el piso y las paredes de esas galerías. Depende del ángulo de incidencia solar, para que las imágenes se superpongan y creen un nuevo vitral, fantasmagórico, que cambia lentamente su forma con el decursar del día.

Los hay de tipo carpanel o media elipse, agudo u ojiva, arábigo o herradura, en correspondencia con el tipo de curvatura. Y cuando en su perímetro dominan las líneas rectas formando ya sea un cuadrado, un rectángulo, o hasta un arco escarzano suele denominársele comúnmente luceta, una derivación de la palabra luces, que autores como Anita Arroyo (Las artes industriales en Cuba, 1943) y Yolanda Aguirre (Vidriería cubana, 1971) emplean de manera genética para clasificar toda vidriería coloreada, a la cual también pertenecen por añadidura los óculos y las mamparas.

Colorantes para los vitrales

Para dar color a los vidrios se utilizan:

  • El óxido de cobre1, le dan color rojo, verde o azul.
  • Fluoruro de calcio, blanco lechoso.
  • Dióxido de magnesio, violeta.
  • El óxido de cobalto2, azul.
  • Polvo de oro,rojo, púrpura o azul.
  • Compuestos de uranio, amarillo y verde.
  • El óxido de hierro2, verde.
  • El óxido de fierro3, amarillo y café.

Enlaces externos

Fuentes