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Arsenio Rodríguez

Arsenio Rodríguez
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NombreIgnacio Loyola Rodríguez
Nacimiento30 de agosto de 1911
Güira de Macurijes, Matanzas, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento31 de diciembre de 1971
Los Ángeles, California, Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Otros nombresIgnacio Arsenio Travieso Scull
OcupaciónMúsico y compositor
Conocido porEl ciego maravilloso
Obras destacadasMe quedé sin ti
Confórmate
Sandunguera

Arsenio Rodríguez. Tresero y compositor. Con el formato instrumental del Conjunto de Arsenio Rodríguez, se inició la era de los conjuntos y una nueva etapa en la sonoridad e interpretación del son cubano, con mayor riqueza sonora y armónica, posibilidad que le daba la inclusión de más trompetas, piano y tumbadora, así como el destaque del cantante como solista dentro de la agrupación. Su nombre oficial es Ignacio Loyola Rodríguez, pero nunca ha sido llamado por otro que el de Arsenio Rodríguez, "El Ciego Maravilloso".

Síntesis biográfica

Nació el 30 de agosto de 1911 en Güira de Macurijes, Matanzas, Cuba.

Trayectoria profesional

Arsenio

En 1936 ingresa en el septeto Boston, dirigido por su primo Jacinto Scull, y en 1938, funda el septeto Bellamar, integrado por José Interián, director y trompeta; Esteban Regueira, guitarra y segunda voz; Arsenio Rodríguez, tres; Luis Regatillo, contrabajo; Manuel Manrique (Moro), voz prima y maracas; Mario Carballo, bongó, y José R. Ortiz, cantante. Con esta agrupación actuó en la academia de baile Sport Antillano que fue la génesis del conjunto de Arsenio Rodríguez; en este período graba un disco con la orquesta Casino de la Playa. Tocó en el cabaret Sans-Souci con la banda de Tommy Dorsey, con Buddy Rich en la batería; en Tropicana, trabajó con Wooddy Herman.

El propio Arsenio explica los cambios que él introduce en el son:

«Comencé a trabajar en mi música nueva en 1934, y ya en 1936 lograba mis frutos. Pero la consolidación de mis ideas novedosas dentro del género del son vino en 1938.»

Y precisa:

«Organicé un nuevo sistema de conjunto. Pensé que el antiguo formato de septeto, con la trompeta, la guitarra y el tres no tenía la armonía necesaria y le agregué un piano y tres trompetas. También le incorporé la tumbadora. Al año siguiente, desaparecieron los septetos y todo el mundo usaba las tres trompetas y el piano […].»

Pero no fue sólo la ampliación del formato instrumental lo que aporta, sino también —y esto quizás sea lo más importante— un nuevo repertorio y una mayor variedad de ritmos y conceptos armónicos que enriquecieron no sólo al son, sino también al bolero, la guaracha y algunas combinaciones como el bolero-mambo y el bolero-cha. Además, se cuenta entre los precursores del mambo; Arsenio utilizó desde sus primeras obras, según Helio Orovio, «una base ritmática de origen congo, que mezclaba con pasajes instrumenta-les ejecutados por las trompetas, inspirados en figuraciones propias de los sones montunos tocados por los treseros orientales, daban los elementos definidores del nuevo género. Arsenio le llama diablo […]». Y Arsenio precisa:

«Los descendientes de congo tocan una música que se llama tambor de yuka y en la controversia que forman uno y otro cantante, siguiendo el ritmo, me inspiré y esa es la base verdadera del mambo […]. Lo primero que compuse en este estilo fue Yo son kangá; el primer “diablo” o mambo que se grabó en disco fue So caballo.»

En 1940 Arsenio funda, como un desprendimiento del septeto Boston, el conjunto que lleva su nombre, integrado por Arsenio Rodríguez, director y tres; Lino Frías, piano; Rubén Calzado y Miguel Molinet, trompeta; Nilo Alfonso, contrabajo; Gregorio López, guitarra; René Scull y Conrado Cepero, cantantes; Marcelino Guerra, voz segunda y maracas; Antolín Suárez (Papa Kila), bongó; e Israel Rodríguez (Kike), tumbadora.

En otras etapas el conjunto tuvo los siguientes músicos: Adolfo O’Reilly, Rubén González y Luis Martínez Griñán (Lilí), piano; Benito Bustillo (Benitín), Oscar Velazco (Florecita) y Félix Chappottín, trompeta; Carlos Ramírez, guitarra; Lázaro Prieto, Agustín García y Luis Regatillo, contrabajo; Félix Alfonso Vidal (Chocolate), y Arístides Soto (Tata Güines), tumbadora; Miguelito Cuní, Joseíto Núñez, Pedro Luis Sarracén, René Álvarez, Tazio Vila y Estela Rodríguez, cantantes.

Los arreglistas del conjunto fueron Rubén González y Lilí Martínez. Con esta agrupación debuta en el Eden Concert y en el Sans-Souci. Aunque se ha dicho y repetido, no fue Arsenio Rodríguez el primero en utilizar la tumbadora y el piano en las agrupaciones de son; antes la tumbadora formaba parte del septeto Afrocubano, dirigido por Santos Ramírez, y el piano, por los septetos Gloria Cubana, conducido por Feliciano García, y el Cuba, de Fernando Collazo.

Indiscutiblemente que el de Arsenio fue uno de los primeros y más importantes conjuntos de son, por haber dado una fisonomía nueva al género. Llega a este en el momento en que estaban en su clímax los sextetos y septetos. Conoce esa sonoridad pero no le satisface, de ahí que se decida a ampliar el formato agregándole dos trompetas, piano y la singular tumbadora. Tres aspectos hay que destacar en su conjunto:

  1. Crea un estilo de ejecutar el tres, distinto al de los sextetos y septetos de son
  2. El piano hace un empaste con el tres a la vez que sus figuraciones armónicas enriquecen este aspecto, además de arpegios y “tumbaos” que aun hoy son de una vitalidad y originalidad sorprendentes
  3. Se destaca la trompeta, en boca de Félix Chappottín, quien a partir de escalas de la época del swing hace improvisaciones netamente cubanas. El primer gran cambio en el son lo hace Arsenio con su conjunto. Desde entonces, el género comienza una evolución que aún no termina.

Arsenio se radicó en los Estados Unidos en 1954, y allí siguió trabajando en su música: creó otros conjuntos, en los que trabajaron los cantantes Bobby Capó, Cándido Antomatei y Santiago Cerón (Sandi). Grabó nuevos discos, y fue una figura influyente en el desarrollo de la música bailable del mundo latinoamericano y caribeño de Nueva York y Los Ángeles.

Sobre su estancia en Estados Unidos, dice César Miguel Rondón:

«Arsenio Rodríguez, uno de los más importantes e influyentes tresistas que han existido, vivió los últimos años de su vida en Nueva York. Es cierto que lo que hizo el Ciego Maravilloso que grabó en esta última etapa neoyorkina quizá era lo más opaco, o lo menos importante y entusiasmante, de toda la vasta y exuberante producción que realizó a lo largo de su vida. Sin embargo, la presencia de Arsenio ya fue determinante en cierta medida para no pocos músicos que recién se iniciaban llenos de inquietudes en el medio de Nueva York, no en balde, el estilo del tresista cubano para concebir estructuras y atacar el son, sería con el tiempo demasiado influyente y definitorio en el sonido global de la salsa. Y esto, en algún sentido, tendría algo que ver con la incorporación del tres a la nueva expresión.

Para corroborar esta afirmación es bueno recordar que el primer disco de salsa donde el tres es usado en todas sus proporciones, posibilidades y significados es el disco Homenaje a Arsenio, grabado por Larry Harlow y su orquesta algunos meses después de la muerte del cubano. El otro disco de Harlow, donde se saluda la memoria de Arsenio Rodríguez, ya basaría su importancia en elementos musicales, de mucha mayor solidez y trascendencia. Este fue el primer disco donde se oficializó la influencia de Arsenio en la salsa, con todas las consecuencias que esto implicaba. Se reunieron aquí seis números, cuatro de ellos composiciones originales de Arsenio y dos concebidos especialmente para la ocasión.

Los temas del cubano (No llores, Suéltala, El terror, Quique y Chocolate —rebautizado en Nueva York como Tumba y bongó) fueron presentados con el mismo espíritu original, tan sólo readaptado, según los giros y modos que caracterizaban al sonido salsoso, los mismos arreglos que estrenara la orquesta de Arsenio. Y en otra parte precisa Rondón:

«No deja de ser lastimoso, por ejemplo, escuchar las últimas grabaciones de Arsenio Rodríguez, uno de los grandes genios que ha brindado la música del Caribe, responsable directo de muchas de las innovaciones que años más tarde se utilizarían como bandera salsosa, que tuvo que terminar grabando un boogaloo harto mediocre que de ninguna manera le correspondía. Los discos que hizo el Cieguito Maravilloso en Nueva York poco o nada tienen que ver con los trabajos previamente realizados en Cuba, de aquel fabuloso Me boté de guaño al Hang on Sloopy que ahora sonaba sin aliento, sólo resta la tristeza y el bochorno.»

Con el compositor y director de orquesta Mario Bauzá, viajó a Copenhague, Suiza. En Nueva York, grabó con Kenny Clarke, quien los tumbaos que se realizaban generalmente en la tumbadora, los hacía en la batería; también lo hizo con Dizzy Gillespie, Bobby Richard, Al Blake, Max Roach y Al Taylor.

En el último concierto ofrecido por Arsenio Rodríguez en el Parque Central de Nueva York, estrenó un nuevo ritmo al que llamó quindembo, en el que utilizaba, además de los instrumentos de su antiguo conjunto, los tambores yuka, a la vez que los textos de las piezas interpretadas eran en lengua conga. Según Fernando Ortiz:

«Quindembo. Masculino. Baile afrocubano traído por los congos. Se baila al son de tres tambores llamados: yuca, mula y caja.»

Y Ortiz, citando a Francisco P. Gelabert, reproduce este texto de la «danza quindembo»:

Plátano maduro
plátano pintón
ahí viene quindembo
pata de jamón.

Muerte

Fallece el 31 de diciembre de 1971 en Los Ángeles, California, Estados Unidos.

Obras

Bolero

A Puerto Rico, Acerca el oído, Agonía, Amor y misterio, Camagüey, Cárdenas, Conozco al mundo, Contéstame, El último amor, En su partir, Estaré contigo, Falso desprecio, Feliz viaje, Eres la canela, Gevario, La vida es un sueño, Lo sabía, Me enteré de todo, Me lo imagino, Me quedé sin ti, Me siento muy solo, Nacer y morir, Nada me agobia, No llores, Nos estamos alejando, Orgullo inútil, Qué susto, Se ama una vez, Si ella vuelve, Todo terminó, Triste lucha, Tú, ella y yo, Una experiencia más, Vive el recuerdo, Ya lo verás, Zenaida.

Bolero-mambo

Qué pasará.

Bolero-son

Cuqui, Mirar subyugante, Oye mi consejo, Por qué la trajiste.

Chachachá

Cuba chachachá, Graciela tú lo sabes, No nos entendemos, Suéltame, Titi, tu kundungo quiere papá.

Conga

Todos seguimos la conga.

Guaracha

A Belén le toca, ¡Ay, qué prieta!, Camina a trabajar, haragán, Como le gusta el chismecito a Caridad, Como traigo la yuca, Confórmate, Corazón de chivo, El Cerro tiene la llave, Me alborota, Me estoy comiendo un cable, Mujeres enamórenme, No puedo comer vistagacha, Sacando candela, Sandunguera, Vamos al río a buscar camarón.

Lamento

Amor a mi patria, Aquí como allá, Pobre sitiero.

Mambo

No hay cáscara peor, Pobre chinito.

Pregón

Casera mira que caña, Se va el caramelero.

Ritmo quindembo

Alabanciosa, Baila simbalé, Canto abakuá, Compay cimarrón, Los teenagers bailan changüí, Mona, Oración lucumí, Quindembo hot, Torongombe ya cayó, Yimbila, 1964.

Rumba

Adiós África, Batista y su mortero, La ruñidera, Llora timbero, Meta y guaguancó, Qué negra pa’celerá.

Son

Abuscar camarón, Adiós África, Aida, yo siempre te he querido, Alicia mi tormento, Bruca maniguá, Camina a trabajar, haragán, Caminante y Laborí, Cangrejo fue a estudiar, Carraguao alante, Casera mira que caña, Dame un besito, Dame un cachito pa’huelé, Dame tu yoyo María Belén, Delia, si yo pudiera, Dundumbanza, El palo tiene curujey, El reloj de Pastora, Esa china tiene coimbre, Esas no son, Flor perfumada, Fuego en el 23, Fufuñando, Gloria, eres divina, Güira de Macurijes, Ilusiones muertas, Jagüey, Juégame limpio, Juventud de Cayo Hueso, Kila, Quique y Chocolate (Tumba y bongó), La yuca de Catalina, Lo dicen todas, Matanzas, Me boté de guano, Me dijo que sí y le dije que no, Mi china me botó, Mulense, No hay yaya sin guayacán, No he sentido, Aída, No me llores, No toque el guao, No vuelvas por aquí, Ñañaseré, Para que gocen, Pobre mi Cuba, Préstame el cubo, Recuerdo lucumí, Rincón caliente, Se va el caramelero, So, caballo, Soy el terror, Setenta y dos hacheros pa’un palo, Tintorera ya llegó, Tocoloro, Tumba palo cucuyé, Vacuno, Ven acá, Tomás, Yo no engaño a las nenas, Yo soy kangá, Yo soy Makuá.

Bibliografía

  • Jesús Blanco Aguilar. Ochenta años del son y los soneros del Caribe. Caracas, Fondo Editorial Tropykos, 1992.
  • Cristóbal Díaz Ayala. Música cubana. Del areyto a la nueva trova. San Juan, Editorial Cubanacán, 1981.
  • Raúl Fernández. Latin jazz. The Perfect Combination/ La Combinación perfecta. San Francisco, Smithsonian Institution, 2002.
  • Radamés Giro. «Los motivos del son. Hitos en su sendero caribeño y universal». En Panorama de la música popular cubana. Selección y prólogo de Radamés Giro. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1995.
  • Helio Orovio. «Arsenio Rodríguez y el son cubano». Revolución y Cultura (La Habana) (7): 14-17, julio de 1985.
  • Fernando Ortiz. Nuevo catauro de cubanismos. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1974.
  • Luis Ignacio Pérez. «Después que uno vive. El autor del bolero La vida es un sueño vuelve a sentirse». Bohemia (La Habana)año 93 (13): 10-12, 29 de junio de 2001.
  • César Miguel Rondón. El libro de la salsa. Crónica de la música del Caribe Urbano. Caracas, Editorial Arte, 1980.

Fuente

  • Giro, Radamés (2009): Diccionario enciclopédico de la música en Cuba. La Habana: Letras Cubanas, 2009.