Todos los árboles tienen corteza de alguna forma y color. Algunas son lisas y brillosas o como papel, otras son ásperas, gruesas y con salientes. La variedad de coloración de las cortezas es tan diversa como sus texturas los troncos de los árboles se presentan en muy variados matices desde el blanco plateado claro hasta el castaño-naranja oscuro.
La corteza es sensible y es susceptible tanto de "quemaduras por el sol" como de "quemaduras por frío".
Si un árbol que ha crecido durante muchos años en sombra espesa es expuesto súbitamente a la luz solar directamente (cuando todos los árboles a su alrededor han sido cortados, por ejemplo), la corteza puede enrojecerse y escamarse, perjudicando al árbol. En las regiones norteñas, una helada que se presente muy avanzada la primavera o demasiado temprano en el otoño puede matar los nuevos tejidos de corteza, lo mismo que hojas y ramas jóvenes.
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Variación de color y textura
Ciertas características tienen ventajas obvias en ciertos hábitats. La corteza áspera y gruesa de los árboles de pino resisten al fuego mucho mejor que la corteza de otros árboles por lo que más pinos sobreviven los fuegos frecuentes que se presentan en los bosques templados de coníferas.
En otros casos, la ventaja de un tipo de corteza sobre otro es comprendido menos. La corteza lisa puede necesitar menos energía para ser producida, o pudiera no favorecer el crecimiento de musgos y líquenes. La corteza áspera pudiera ser más efectiva en mantener fuera a insectos taladradores del tallo.
Nadie sabe con certeza las razones por las que los diferentes tipos de corteza se han desarrollado de una manera determinada. Una posibilidad es que la apariencia de la corteza no es adaptativa y, mientras que es necesario que todos los árboles tengan corteza de una u otra forma, su color y textura exactos no son particularmente importantes.
Estructura y función
Rodeando el leño de cualquier árbol existe un cilindro de células meristemáticas denominadas cámbium vascular. Estas células se dividen para producir dos tejidos: xilema hacia adentro y el floema hacia fuera. El primero pasa a constituir el leño del árbol, mientras que el floema es el encargado de transportar los productos de la fotosíntesis elaborados por las hojas hacia el resto de la planta.
El desarrollo de los tejidos vasculares secundarios originados por el cámbium vascular es acompañado por la formación de un conjunto de tejidos de protección o PERIDERMIS, conocido vulgarmente como corteza. Desde el punto de vista funcional este tejido reemplaza a la epidermis cuando se cae.
La peridermis se forma a partir de un meristema denominado felógeno, el que produce por divisiones periclinales (paralelas a la superficie) súber hacia fuera y felodermis hacia adentro.
Felógeno
Es un tejido meristemático secundario, pues se origina a partir de células que ya han sufrido diferenciación y vuelve a tornarse meristemático dividiéndose para formar nuevos tejidos. Al igual que el cámbium es un meristema lateral, ya que aparece como un anillo continuo o fracturado en bandas debajo de la epidermis. Al igual que el cámbium, tiene crecimiento estacional, empero sus ritmos no son paralelos al anterior.
Súber
Este tejido se denomina comúnmente "corcho". Son células muertas que tienen la particularidad de que sus paredes primarias (principalmente celulósica) está cubierta hacia el interior de las células por una capa relativamente gruesa de suberina, formada por laminillas alternas de suberina y ceras.
La capa de suberina es impermeable al agua y a los gases y soporta la acción de los ácidos. El protoplasma desaparece y el lumen aparece lleno de aire o de sustancias pigmentadas.
Felodermis
En esta capa las células están vivas y careces de paredes suberificadas. Pueden contener cloroplastos, en cuyo caso la corteza será capaz de realizar algo de fotosíntesis.
Lenticelas
Son aberturas o zonas en la corteza externa con células dispuestas en forma floja, suberizadas o no. Del mismo modo que los estomas permiten el pasaje de aire desde y hacia el interior del tallo. En arbolitos jóvenes usualmente se forman en el lugar donde estaban los estomas. Las larían en forma y tamaño entre las especies, en algunas son microscópicas, mientras que en otras son visibles a ojo desnudo.
El tejido producido por el felógeno en la lenticela tiene abundantes espacios En el corcho comercial las lenticelas permanecen activas por largos períodos, formando largos cilindros de tejido de relleno que se extienden desde el felógeno hasta la superficie.
Por esta característica, el corcho para los tapones debe cortarse siempre paralelo a la superficie del tronco, para que los agujeros de las lenticelas lo atraviesen horizontalmente y no se pierda el preciado contenido de las botellas.
Morfología de la corteza
La apariencia externa de la corteza difiere entre las diferentes especies y puede usarse en algunos casos para la diferenciación de las especies arbóreas.
Las diferencias dependen de tres factores:
- Modo de crecimiento de la peridermis
- Estructura del súber
- Cantidad y tipo de tejidos que se separan con cada peridermis
Cuando los sucesivos felógenos se forman en escamas imbricadas, las capas de corteza se desprenden en este modo y la corteza se denomina escamosa. Este tipo se encuentra en tallos jóvenes de Pinus, Pyrus comunis (peral) y otros. Cuando las peridermis se forman como cilindros enteros, la corteza es en anillos, por ej. Clematis, Cupressus (ciprés) y Lonicera (madreselva). Los Eucaliptus y Platanus son de tipo intermedio, ya que la corteza se desprende en grandes placas lisas.
En los Eucaliptus cada capa de corteza se desprende gracias a la formación de una capa de tejido parenquimático sin paredes engrosadas. En otras plantas, como en Pinus y Quercus, las capas de ritidoma se adhieren unas a otras y permanencen sobre el tallo por muchos años, de modo que la corteza es gruesa y muy agrietada.
Existen árboles de regiones áridas que pierden sus hojas durante la estación seca, de modo de evitar la pérdida de agua por transpiración; tales especies suelen poseer cortezas verdes, capaces de realizar fotosíntesis. Por ej.: Eucaliptus naudiniana, Parkinsonia aculeata conocido en latinoamérica como palo verde.
Desarrollo de la peridermis
El felógeno puede originarse a partir de las células vivas de la epidermis o de células parenquimáticas o colenquimáticas que se encuentras debajo de la epidermis. Estas células se desdiferencian, es decir que retoman la actividad meristemática; para ello pierden sus vacuolas centrales y sufren divisiones periclinales.
Como resultado de la primera división mitótica se forman dos células, la externa pasa a constituir el súber mientras que la interna permanece como células del felógeno. Posteriores divisiones de las células del felógeno formarán la felodermis hacia el interior. Este primer felógeno forma la peridermis que reemplaza en su función a la epidermis. Tanto la epidermis como los tejidos ubicados por dentro de la misma mueren, ya que el súber aísla los mismos de las sustancias nutritivas y el agua.
Con la continuación del crecimiento secundario este primer felógeno es reemplazado con uno nuevo, formado hacia el interior del primero. Para formar estos siguientes felógenos ya son las células del parénquima del floema secundario las que se desdiferencian. Las siguiente peridermis pueden formarse en anillos completos o en bandas.
Con la formación de cada peridermis, mueren los tejidos que quedan por fuera, con lo que resulta en la formación de una capa o costra dura. Estos tejidos muertos ubicados por fuera del último felógeno funcional se denominan técnicamente RITIDOMA o simplemente corteza externa. La parte viva que queda por dentro del felógeno funcional es el floema y se denomina corteza interna.
Si se remueve solo la corteza externa, el árbol puede continuar con su vida, siempre que no sea atacado por patógenos como hongos o bacterias. Esta técnica es tenida en cuenta por aquellas personas que cosechan las corteza de ciertos árboles, también es un método para forzar a un árbol a fructificar. Si se remueve toda la corteza, externa e interna, el árbol muere ya que se desconecta el sistema vascular floemático y la savia elaborada en la copa no llega a las raíces; está técnica es utilizada cuando se quiere destruir un árbol en pie.
Usos
La corteza no es un producto meramente de desecho de las plantas leñosas, que protege e impide el acceso al leño. Es una de las maravillas de la naturaleza que el hombre ha utilizado, dándole múltiples usos.
Corcho comercial
Se extrae de la corteza de algunos árboles, especialmente Quercussuber. El primer felógeno de este árbol se forma en la epidermis y puede permanecer en la planta indefinidamente, pero para su producción comercial debe arrancarse esta primera peridermis cuando el árbol tiene 20 años y 40 cm. de diámetro.
El nuevo felógeno ya es capaz de producir corcho comercial en 10 años. La mejor calidad de corchos se obtiene de árboles de 150 años que han sido descorchados cada 10 años.
Látex
Esta sustancia es una defensa mecánica y química de la plantas contra los insectos. Es un exudado lechoso con partículas en suspensión. Existen unas 2000 especies productoras de gomas, de las cuales la más famosa es Hevea brasiliensis ( familia Euphorbiaceae).
A pesar de la tecnología en la fabricación del caucho sintético, aún se requiere el caucho natural, por ej. las cubiertas radiales llevan por lo menos un 40% de gomas naturales.
Otro conjunto de compuestos de defensa de las plantas, también ayuda al árbol a tapar rápidamente sus heridas. Son comunes en las Coníferas. A menos que se trate con un solvente orgánico, las resinas son indestructibles, las resinas fósiles se denomina ámbar. Más allá de la fama dada por Steven Spielberg y su película Jurassic Park, el ámbar fue considerado sagrado por culturas primitivas, o con carácter curativo.
Una de las razones de la expansión del Imperio romano hacia el Norte fue la obtención de ámbar. El incienso y la mirra de la biblia provienen de las resinas de plantas de la familia Burseraceae. El uso de las resinas extraídas de Coníferas para lacas y barnices es reciente.
Medicinas y Venenos
La mayoría de las culturas indígenas conocen y usan las cortezas con estos propósitos. Un ejemplo notable es la obtención de quinina de la corteza de Cinchona (flia. Rubiaceae) que durante mucho tiempo fue la única cura para la malaria. Este árbol crece en los Andes y su uso fue del monopolio de los jesuitas por mucho tiempo, quienes lo aplicaron contra la malaria, que llegó a América con la conquista. También se usa en la elaboración del Agua tónica.
Entre los venenos más conocidos se encuentra el "curare", cada población indígena del Amazonas tiene su propia receta de este veneno, con mezclas de cortezas de distintos árboles, usado en las puntas de lanzas y flechas. Recién en 1930 se encontró su uso medicinal como relajante muscular y anestésico.
Condimentos
Uno de lso más conocidos es la canela, que se extrae del Cinnamomum zeylanicum, árbol nativo de Sri Lanka e India. El alcafor también se extrae de la corteza de Cinnamomun camphora.
Taninos
Las aplicaciones de este compuesto se extienden más alla de la curtiembre de cueros, se aplica en medicina natural, en la fabricación de bebidas como vino, chocolate, te, como colorantes de tintas, etc. Muchos árboles proveen de tanino desde sus cortezas, por ej.: Tsuga canadensis tiene hasta un 12 % de tanino.
Telas, papel y construcciones
En distintas regiones tropicales los indígenas usan las capas internas de la corteza de diferentes especies para telas o papel. Uno de los más conocidos es el AMATE mexicano, que se confecciona a partir de cortezas de Ficus.
