Evolución del Ministerio de Salud Pública de Cuba

De EcuRed

Centenario del Ministerio de Salud Pública de Cuba

Contenido

Introducción

En la historia de la salud pública[1] cubana hay 3 momentos verdaderamente culminantes: primero, en 1643 cuando se fundó el Real Tribunal del Protomedicato de La Habana, tercero de América, precedido solamente por los de los virreinados de México y Perú;1 segundo, en 1909, cuando se elevó a categoría ministerial la organización de la salud pública, con la creación de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, primer país del mundo en hacerlo2 y tercero, en 1970, cuando se completó la integración de nuestro Sistema Nacional de Salud único, primero de América.3

El 28 de enero del año 2009 se cumplió el primer centenario del segundo de los citados acontecimientos, a mi juicio el de mayor trascendencia histórica, por lo que he creído indispensable traer a este importante evento histórico-médico una breve reseña de su fundación y posterior desarrollo centenario.

Antecedentes                                                                                                   

Al alcanzar Cuba su independencia formal el 20 de mayo de 1902, y digo esto pues su soberanía quedaba limitada y dependiente de Estados Unidos de Norteamérica por una enmienda constitucional, el Presidente de la nueva República, licenciado don Tomás Estrada Palma (1902-1906), nombró como Secretario de Gobernación, a cuya Secretaría correspondía la organización sanitaria del país, al eminente médico doctor Diego Tamayo Figueredo (1852-1926), ilustre patriota y discípulo del sabio Louis Pasteur (1822-1895), en París.

El doctor Tamayo Figueredo tuvo el extraordinario acierto de nombrar como Jefe Nacional de Sanidad al genial investigador doctor Carlos J. Finlay Barrés (1833-1915), cuya teoría metaxénica del vector biológico en la transmisión de enfermedades infecciosas -que desde 1881 había sido expuesta por él en la V Conferencia Sanitaria Internacional, Washington y en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, para explicar la transmisión de la fiebre amarilla-, había sido plenamente demostrada con la prueba de campo en 1900.4

El doctor Finlay Barrés también fue nombrado al frente de la Junta Municipal de Sanidad de La Habana, la más importante del país, y al crearse, en 1903, la Junta Superior de Sanidad ocupó igualmente su presidencia.

En todos estos cargos se va a rodear de una pléyade de ilustres profesores y académicos sanitaristas, entre ellos, los doctores Juan Guiteras Gener (1852-1925), a quien nombró como Presidente de la Comisión de Fiebre Amarilla, cargo que él había ocupado hasta 1902 y, a partir de entonces, esa comisión se convirtió en la de Enfermedades Infecciosas, Enrique B. Barnet Roque de Escobar (1855-1916), Arístides Agramonte Simoni (1868-1931), José A. López del Valle Valdés (1875-1937), Jorge Le Roy Cassá (1867-1933) y otros, con los que llegaría a fundar lo que se conoce como Escuela Cubana de Higienistas de principios del siglo XX.5

Los importantes logros alcanzados por esta Escuela puedo resumirlos en: la erradicación definitiva de la fiebre amarilla del país, en 1908; la sólida organización de las 2 grandes vertientes de la salud pública, la Sanidad y la Beneficencia y la redacción de 2 obras, verdaderamente clásicas de la sanidad cubana, el "Manual de Práctica Sanitaria", La Habana, 1905,6 redactado por el doctor Finlay y otros 34 colaboradores, bajo la dirección del Dr. Barnet Roque de Escobar y "Ordenanzas Sanitarias", La Habana, 1906,7 primer código sanitario cubano, de rigor técnico a la altura de los mejores de su época en el mundo.

Creación de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia

Dado el desarrollo que prometía alcanzar la organización de la salud pública, bajo la dirección del doctor Finlay Barrés, se hizo evidente para muchos salubristas cubanos la necesidad de unificar todos los servicios de la administración de salud en un solo organismo, con categoría ministerial.

De ahí que 2 médicos legisladores, los doctores José A. Malberti Delgado (1854-1927) y Gonzalo García Vieta (1862- ?), aprovecharan que el Senado de la República había aprobado un proyecto de Ley sobre las Secretarías de Despacho, que debía ser discutido y aprobado también en la Cámara de Representantes, a la cual pertenecían, para presentar el 5 de noviembre de 1902 un proyecto de enmienda a esa ley, en el cual pedían se incluyera entre las secretarías una de Sanidad y Beneficencia.

El proyecto fue discutido y aprobado por la Cámara el 28 de abril de 1903 y con esta y otras enmiendas referentes a distintas secretarías pasó de nuevo al Senado, donde fueron rechazadas el 28 de mayo del propio año, por lo que fue llevada su discusión a la Comisión Mixta, integrada por 5 senadores y 5 representantes, la que también las rechazó después de discutirlas ampliamente en sesiones de los días 6 y 9 de junio siguiente.8

No fue hasta la etapa de la segunda ocupación militar norteamericana (1906-1909) que la Comisión Consultiva, organismo creado por el gobierno interventor en sustitución del Congreso de la República, al discutir y aprobar la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, incluyó entre las Secretarías de Despacho la de Sanidad y Beneficencia. En representación de la Jefatura de Sanidad era asesor de la Comisión Consultiva el Dr. Barnet Roque de Escobar, lo que mucho influyó en que se tomara tal decisión.

Esta ley fue promulgada por Decreto No. 78 del Gobierno Provisional y apareció publicada en la Gaceta Oficial el 26 de enero de 1909, para entrar en funciones 2 días después al restaurarse en esa fecha la República.9

De esta forma quedaba nuestra organización de la salud pública unificada, independiente y elevada a categoría ministerial para tener Cuba la prioridad de hacerlo en todo el mundo, ya que otros países lo lograron años después. Así, Austria elevó la suya en 1917; Checoslovaquia, en 1918; Gran Bretaña, en 1919; Francia, en 1920; República Dominicana y Líbano, en 1921 y Turquía, en 1923, entre los primeros.2

Por la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, la organización de la Sanidad y Beneficencia, en todos sus niveles, pasaba a formar parte de la nueva Secretaría, la que quedaba integrada por 2 direcciones nacionales, una de Sanidad y otra de Beneficencia y por una Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia.

La Dirección de Sanidad, a su vez, la constituían 6 Negociados: Central; Servicios Sanitarios de La Habana; Servicios Generales y de Cuarentenas; Higiene Especial; Estadísticas, Correspondencia y Archivos; y Personal, Bienes y Cuentas.

La Dirección de Beneficencia la formaban 4 Negociados: de Administración e Inspección; de Hospitales y Asilos; de Menores; y de Personal, Bienes y Cuentas.

Y la Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia, organismo de carácter consultivo y asesor dentro de la Secretaría, quedaba integrada por el Director de Sanidad como presidente; el Director de Beneficencia como vicepresidente; 7 cargos de vocales que ocupaban: el Jefe del Servicio de Cuarentenas, el Presidente de la Comisión de Enfermedades Infecciosas, el Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana, el Presidente de la Liga Contra la Tuberculosis, el Presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País, el Jefe Local de Sanidad de La Habana y el Presidente de la Comisión de Higiene Especial, así como otros 4 vocales designados por el Presidente de la República, de los cuales uno debía ser abogado y otro ingeniero.9

En esta forma se mantendrá la Secretaría hasta la puesta en vigor de la Constitución de 1940, momento en el que se le dará una nueva estructura y cambiará su nombre por el de Ministerio de Salubridad y Asistencia Social.

Secretaría de Sanidad y Beneficencia                                                                          

El primero que ocupó la dirección de la Secretaría fue el Dr. Matías Duque Perdomo (1869-1941), Coronel del Ejército Libertador, con una sólida preparación científica que puso de manifiesto en originales trabajos de investigación, pero muy comprometido en la política de la época, sólo ocupó el cargo menos de un año.10

Fue durante el gobierno del Mayor General del Ejército Libertador Mario García-Menocal Deop (1913-1921), época de bonanza económica por el alza del precio del azúcar con motivo de la Primera Guerra Mundial, que la Secretaría alcanzó mayor esplendor, dirigida sucesivamente, por los notables cirujanos, profesores universitarios Enrique Núñez de Villavicencio Palomino (1872-1916) y Raimundo García-Menocal y García-Menocal (1856-1917) y el Dr. Fernando Méndez Capote (1853-1947). Esta etapa se completa con los 2 primeros años del gobierno del Dr. Alfredo Zayas Alfonso (1921-1925), en ella la Secretaría dio muestras de una honesta y ejemplar dirección sanitaria nacional, bajo la dirección del doctor Guiteras Gener, que con este cargo cerraba su brillante carrera de administrador de salud pública.

Pero ya a mediados de 1922, sumido el país en la crisis económica mundial de la posguerra y con la mayor injerencia norteamericana de nuestra historia, lo que determina la cesantía del doctor Guiteras de su cargo, comienza una época para la Secretaría de creciente deterioro, que si bien tiene momentos de recuperación aparente, estará siempre permeada por la peor política de la época durante todo el gobierno dictatorial del General de Brigada del Ejército Libertador Gerardo Machado Morales (1925-1933).

En los años posteriores a la caída de este dictador, caracterizados por la inestabilidad política, se suceden 9 presidentes en 7 años. La Secretaría, a pesar de haber contado en su dirección con destacadas figuras de la medicina cubana, como los profesores universitarios y académicos José A. Presno Bastiony (1876-1953), Carlos E. Finlay Shine (1868-1944), Emilio Martínez Martínez (1864-1948) y Manuel Mencía García (1884- ? ), no logra nada beneficioso en su organización, sino que por el contrario se deteriora aún más.3

Ministerio de Salubridad y Asistencia Social

Al promulgarse una nueva Constitución de la República, aparecida en la Gaceta Oficial el 8 de julio de 1940,11 pero que no va a entrar en vigor hasta el 10 de octubre de ese año, cuando toma posesión el nuevo gobierno electo, la denominación de Secretaría de Despacho será sustituida por la de Ministerio, pasando a ser la antigua Secretaría de Sanidad y Beneficencia, Ministerio de Salubridad y Asistencia Social.

La Dirección de Sanidad cambia entonces su nombre por el de Dirección de Salubridad, la de Beneficencia por el de Asistencia Social y la Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia por el de Junta Nacional de Salubridad y Asistencia Social y aunque se trató de estructurar una nueva organización sanitaria para el país elevada como proyecto de ley orgánica al Congreso de la República, donde fue aprobada por la Cámara de Representantes, la misma se vio frustrada al no ser aprobada por el Senado.

No obstante lo cual, se llevaron a cabo algunos cambios organizativos como fueron la creación de la Subsecretaría de Salubridad y Asistencia Social -que mejor debió llamarse Viceministerio- y la incorporación de los organismos autónomos de la salud pública como el Instituto "Finlay", el Centro de Orientación Infantil, la Corporación Nacional de Asistencia Pública, el Consejo Nacional de Tuberculosis, el Instituto Técnico de Salubridad Rural y el Patronato para la Profilaxis de la Lepra, Sífilis y Enfermedades Cutáneas, los que al funcionar fuera de la jurisdicción de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, con evidentes bajos fines políticos, habían debilitado considerablemente el sistema estatal de salud pública.12

Aunque la nueva Constitución en su Artículo 160 especificaba que el Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, junto a los de Educación, Agricultura y Obras Públicas, actuaría exclusivamente como un organismo técnico, la característica de la organización de salud pública estatal en esta etapa, que se extiende desde la promulgación de la Constitución de 1940 hasta el final de la república liberal burguesa en 1958, va a ser precisamente lo contrario a dicho precepto constitucional, pues la misma quedará a merced de todos los rejuegos políticos de la época y esto se pondrá de manifiesto en los frecuentes cambios de dirección nacional que impedían desarrollar planes de salud pública efectivos a largo plazo.

Así, durante el gobierno del Mayor General Fulgencio Batista Zaldívar (1940-1944) se suceden 6 ministros, en el del Dr. Ramón Grau San Martín (1944-1948) se llevan a cabo 4 sustituciones ministeriales y en el del Dr. Carlos Prío Socarrás (1948-1952), otras 4. Esta situación se agudizará aun más durante la dictadura del General Batista Zaldívar (1952-1958) en la cual, en algo más de 6 años ocurren 8 cambios ministeriales.13

Ministerio de Salubridad y Asistencia Hospitalaria y Ministerio de Salud Pública

El triunfo revolucionario, el 1 de enero de 1959, traerá al país grandes transformaciones basadas en la justicia social y un desarrollo verdaderamente increíble en su sistema nacional de salud, para una nación del mundo subdesarrollado.

El 5 de enero del citado año se nombra la primera dirección revolucionaria al frente del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, con la designación como ministro del eminente profesor de Ortopedia de la Universidad de La Habana Dr. Julio Martínez Páez (1908-2000), Comandante, jefe de los Servicios Médicos del Ejercito Rebelde y 20 días después, por resolución ministerial, quedaban fuera de la organización todos los funcionarios corruptos o vinculados a la dictadura del General Batista.

El 6 de febrero siguiente se crea el Ministerio de Bienestar Social el cual va a contar con una Dirección de Asistencia Social para la Salud que agrupará las instituciones de tipo asistencial como: creches, hogares de niños, asilos de ancianos, instituciones de impedidos físicos, preventorios, colonias infantiles, casas de beneficencia y otras, pertenecientes al Estado, y supervisará las instituciones privadas, paraestatales o religiosas similares. Desde ese momento, la organización de salud pública estatal cambiará su nombre por el de Ministerio de Salubridad y Asistencia Hospitalaria, el cual fue ratificado por Ley No. 436, Artículo 7, de 7 de julio de 1959.

En este mismo mes se inicia la preparación de las campañas sanitarias que se llevarían a cabo en el país, al firmarse convenios con la Oficina Sanitaria Panamericana para la ejecución de los Programas de Erradicación del Paludismo y de Control del Aedes aegypti. De esta forma comienza también lo que será el cambio de enfoque de la organización que de puramente asistencial y poco preventiva se orientará fundamentalmente a la prevención.

Por Decreto No. 709 de 20 de marzo de 1959 se establece la rebaja del precio de los medicamentos, en 15 % los de producción nacional y en 20 % los extranjeros. Esta medida conmovió a los productores y comerciantes de fármacos, quienes comenzaron a disminuir sus importaciones en el país.3

Como primer paso para llevar la asistencia médica calificada a los campesinos de las zonas más apartadas del país se promulgó la Ley No.100 de 23 de febrero de 1959 que creó el Departamento de Asistencia Técnica, Material y Cultural al Campesino, del Ejército Rebelde, heredero de la labor médica asistencial realizada por la Sanidad Militar de este ejército entre los campesinos de las zonas montañosas donde se había llevado a cabo la guerra de liberación.

Fue precursor del organismo de la salud pública más importante creado en estos años, el Servicio Médico Social Rural, fundado por la Ley No. 723 de 22 de enero de 1960, a través del cual llegará el sistema de salud estatal a los lugares más apartados del país.14

Ese mismo día en el que se dejó creado el Servicio Médico Social Rural, por Ley No. 717 se cambió el nombre del ministerio por el de Ministerio de Salud Pública y se le estableció una nueva estructura que comprendería una Subsecretaría (Viceministerio), 3 Direcciones Generales en el nivel central y 6 Direcciones Regionales Ejecutivas correspondientes a las antiguas provincias, con lo que se le daba una sólida estructura al sistema de salud estatal en todo el país.

En los cursos de historia de la salud pública cubana que imparto en la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSAP), he dejado establecida una periodización de la historia de la salud pública nacional en el período de Revolución Socialista,15 que por ser historia actual, y por lo tanto en constante cambio, es susceptible de diferentes interpretaciones y que consta de las siguientes etapas:

1. De integración del Sistema Nacional de Salud único, que comprende 1959 y años de la década de 1960.

2. De consolidación del Sistema Nacional de Salud único, años de la década de 1970.

3. De incorporación y desarrollo de alta tecnología médica, impulso a las investigaciones y dispensarización de acciones de salud a toda la población del país a través del modelo de atención primaria El Médico y la Enfermera de la Familia, años de la década de 1980.

4. De lucha por la preservación de las conquistas logradas en el campo de la salud pública y por su desarrollo en condiciones de crisis económica, años de las décadas de 1990 y 2000.

Primera etapa

En 1959 existían en nuestro país 3 sistemas nacionales de salud, por llamarlos con una misma denominación a todos, aunque 2 de estos no reunían las características de un sistema, y eran: el estatal, el mutualista y el privado.

El único de ellos que pasó inmediatamente al poder revolucionario fue el estatal, el cual va a sufrir muy tempranamente un importante desprendimiento con la creación del citado Ministerio de Bienestar Social, pero éste existirá por muy breve tiempo, ya que por Ley del 1 de agosto de 1961 se extingue y pasan nuevamente al Sistema Nacional de Salud estatal las instituciones de asistencia social que por el carácter de sus funciones debían ingresar al mismo.

En agosto de 1959 se comienza verdaderamente la integración del Sistema Nacional de Salud único con la incorporación de todos los hospitales de los municipios, así como de organismos autónomos o subvencionados por el Estado, al entonces Ministerio de Salubridad y Asistencia Hospitalaria.

Los dueños de unidades privadas asistenciales y de diagnóstico médico, a partir de las nacionalizaciones de septiembre a octubre de 1960, comienzan su éxodo al extranjero y no se harán esperar los miembros propietarios de cooperativas médicas y grupos dirigentes de instituciones regionales españolas mutualistas, lo cual determina que algunas de esas unidades se cierren o pasen como hospitales al ya Ministerio de Salud Pública.16

El 1 de agosto de 1961 se da un gran paso de avance en la integración del Sistema Nacional de Salud único al promulgarse ese día la Ley No. 959, la cual señala al Ministerio de Salud Pública como rector de todas las actividades de salud del país, incluyendo las de las unidades mutualistas y privadas.

Por Decreto Ministerial de 31 de diciembre de 1962 quedan integradas las unidades privadas y mutualistas en la Empresa Mutualista, organización dependiente de la Subsecretaría de Asistencia Médica, pero que conservaba su propio carácter.

El desarrollo que va tomando la salud pública cubana hará que en forma paulatina las unidades de la Empresa Mutualista se conviertan en hospitales u otros tipos de instituciones estatales, según sus condiciones o las necesidades del momento, para pasar de 226 unidades existentes en 1961, poco antes de constituirse la Empresa, a 27 en 1968, para hacerlo la última, el histórico Centro Benéfico Jurídico de Trabajadores de Cuba, en septiembre de 1970.

Se llegaba así al establecimiento del primer Sistema Nacional de Salud único e integral en la historia de nuestro país y del Continente Americano y quedaba preparado el camino para continuar su perfeccionamiento y desarrollo.17

Segunda etapa                                                                                                               

La implantación del Sistema Nacional de Salud único permitió el primer intento de planificación a largo plazo en la esfera de la salud, lo que se produjo a finales de 1969, con la elaboración del Plan de Salud 1970-1980, que abarcaba un período de 10 años.

Los principios de la salud pública socialista, que habían sido introducidos en la primera etapa como rectores de la política de salud del Gobierno Revolucionario, se consolidarán en ésta y toman en muchos casos características nacionales propias, muy principalmente: el carácter integral de las acciones de salud, con especial acento preventivo; la participación activa de la comunidad organizada, con su colaboración desde un principio en la higiene ambiental, las campañas de vacunación y la educación para la salud; la accesibilidad a los servicios de salud, que comenzó a ser una realidad mediante el establecimiento de la gratuidad de los mismos en sus componentes de más alto costo y, por último, la proyección internacionalista de nuestra salud pública, que se extendió en esta etapa por países en vías de desarrollo de 3 continentes.

Tercera etapa

Al comenzar la década de los años de 1980, el desarrollo en extensión del Sistema Nacional de Salud único permitió iniciar una etapa más ambiciosa, por lo costosa, que las anteriores. En ella se va a acumular y desarrollar en Cuba una destacada experiencia en el empleo de las técnicas más avanzadas a escala mundial.

Esta nueva tecnología podía ser asimilada por el desarrollo alcanzado en los 11 institutos de investigaciones creados o reactivados en las 2 etapas anteriores y en el nuevo Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas, a los que se agregarán otras instituciones de más amplia proyección en el área de las técnicas médicas modernas, como el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, Centro de Inmunoensayo y el Centro Nacional de Biopreparados.

Pero lo que quizás constituya la medida más importante para el desarrollo del Sistema Nacional de Salud único, en esta etapa, lo es la implantación del tercer modelo de atención médica primaria del período revolucionario, El Médico y la Enfermera de la Familia, con el que se proyectó la dispensarización de acciones preventivas, curativas, de promoción y de rehabilitación de salud a la totalidad de la población del país y el cual, iniciado en 1984, al final de la etapa ya cubría casi la mitad de los habitantes del archipiélago cubano.

Cuarta etapa

Entre diciembre de 1989 y diciembre de 1991 caen sucesivamente los gobiernos marxista-leninistas de Europa del Este, se desintegran la Unión Soviética y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) y con todo ello pierde Cuba sus mercados más ventajosos y seguros y comienza para el país una etapa de crisis económica profunda, que se agudiza más al aprobar el Congreso y sancionar el Ejecutivo de Estados Unidos de Norteamérica, en octubre de 1992, la llamada Ley Torricelli o "Acta para la Democracia en Cuba", con la que se hizo más férreo el bloqueo económico impuesto al país desde febrero de 1962.

Esta crisis económica interrumpió el desarrollo del Sistema Nacional de Salud único en su tercera etapa para dar paso a la cuarta, caracterizada principalmente por las dificultades para la obtención de equipos y materiales médicos y medicamentos de toda clase en los mercados capitalistas, pero que se singularizó también por la lucha denodada de nuestro pueblo y su dirección revolucionaria, por preservar las conquistas logradas en las etapas anteriores.

Así, no dejaron de funcionar ninguna de las unidades asistenciales del país; se extendió la dispensarización de acciones de salud a todo el archipiélago con el modelo El Médico y la Enfermera de la Familia; en octubre de 1993 se inauguraron nuevas instalaciones del Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kourí", uno de los más importantes de América Latina y se crearon nuevas instituciones como el Centro Iberoamericano para la Tercera Edad, entre otras.

Ya en los años de la década del 2000, en completa fase de recuperación económica del país, se inicia lo que pudiera considerarse una quinta etapa del desarrollo del Sistema Nacional de Salud único, caracterizada principalmente por el crecimiento en extensión de la educación médica superior que abarca gran parte de los municipios del país (municipalización de la enseñanza médica superior).

De una Facultad de Medicina y una de Estomatología que existían antes del período Revolucionario Socialista, en las etapas anteriores se habían creado 4 institutos superiores de Ciencias Médicas (La Habana, Villa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba), 20 facultades de Medicina, 3 facultades de Estomatología, 20 filiales de Ciencias Médicas, el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón", la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (La Habana), la Escuela de Medicina Caribeña (Santiago de Cuba) y se reestructuró y amplió el antiguo Instituto "Finlay", primero como Instituto de Desarrollo para la Salud y, actualmente, como Escuela Nacional de Salud Pública.

Otra característica del desarrollo alcanzado en los años de la primera década del 2000 lo es el programa de salud "Operación Milagro", el cual llevado primero a todas las provincias del país, a partir de julio del 2004, impulsado también por Venezuela, ha beneficiado con los progresos de la oftalmología cubana a más de 900 000 pacientes latinoamericanos y caribeños, en nuestros centros de salud y en sus propios países.

Conclusiones

El Sistema Nacional de Salud cubano, elevado a categoría ministerial hace un siglo, mantiene en la actualidad un alto ritmo de crecimiento, basado en sus principios, que son:

1. La salud es un derecho de la población.

2. La salud de la población es responsabilidad del Estado.

3. Los servicios de salud alcanzan toda la población por igual.

4. Las prácticas de salud tendrán una sólida base científica.

5. Las acciones de salud tendrán una orientación preventiva.

6. La participación social es inherente al manejo y desarrollo de los servicios de salud.

7. La solidaridad internacional será práctica de los servicios de salud.18

Fuente

Cuadernos de Historia de la Salud Pública

Véase También

El Protomedicato de La Habana

Conferencias de Historia de la Salud Pública en Cuba

Referencias

  1. Salud Pública
Desarrollo_histórico_de_la_enseñanza_médica_superior_en_Cuba