Luis Marquetti

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NombreLuis Marquetti Marquetti
Nacimiento24 de agosto de 1901
Alquizar, Artemisa, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento30 de julio de 1991
Alquizar, Artemisa, Bandera de Cuba Cuba
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónMaestro y Músico
Conocido porEl Gigante del Bolero


Luis Marquetti Marquetti. Maestro y famoso creador musical cubano, su obra lo hizo merecedor de grande reconociemientos.

Contenido

Nacimiento

Alquízar, poblado de 194.25 km2 situado en la parte sur – occidental de la Provincia Artemisa antigua Provincia La Habana, en los 22º 46 min. Norte y 82º35 min. Oeste y que limita al norte con los municipios de Caimito y San Antonio de los Baños, al sur con el golfo de Batabanó, al este con el municipio Güira de Melena y el oeste con el municipio Artemisa, es el lugar donde vio la luz primera Luis Marquetti Marquetti, el 24 de agosto de 1901, a las 5 de la tarde.
Marquetti como virguiano (se les llama así a los que nacen bajo signo zodiacal de Virgo) fue de carácter honesto, muy lúcido, cortés, de espíritu práctico y con gran determinación para no perder tiempo ni eludir deberes. Enfrentaba la vida de forma realista y le gustaba ver sus sueños hechos realidad. Se caracterizó por su tacto, refinamiento, sinceridad, buen gusto y brillante intelecto. Amaba el trabajo y lo desarrollaba con toda su capacidad.

Niñez

Su niñez fue la propia de alguien que dependía de los exiguos ingresos de su padre, los que eran tan escasos y tenían que compartirse entre todo. Tal situación transformó al alumno del profesor Rafael Mohedano en el trabajador que, colocado debajo del conductor (tandem) del Central Fortuna, recolectaba las cañas caídas para que alimentaran los molinos y fueran transformadas en azúcar, esto le proporcionaba ingresos adicionales y facilitaba la adquisición de alguna ropa deseada a sus 10 años de edad.
Al finalizar el quinto grado, la labor de Mohedano pasó a ser ejercida por el profesor José Corós Barreras, alguien con extraordinaria influencia en el ulterior desenvolvimiento de su vida.
Cuando el joven concluyó el sexto grado, no tenía definición alguna sobre su futuro, aunque ansiaba ser abogado o médico. Un día, tratando de profundizar sus conocimientos sobre el río Missisippi llegó a la casa del antiguo maestro. La conversación entre ambos fue derivando hacia el porvenir del joven, con los antecedentes del pasado y la realidad del presente. Corós admiraba los profundos conocimientos y la excelente ortografía adquirida tanto en su aula como en el hogar, donde su padre en una ocasión le hizo copiar íntegramente la novela Yo Acuso de Emilio Zola y le pregunta:
-¿Por qué no te haces maestro?
Varios fueron los argumentos empleados por Luis: vocación, situación económica.....Uno a uno fueron refutados. El aspecto económico fue resuelto de inmediato. Al igual que otros jóvenes alquizareños, recibiría formación gratuita en la Academia donde el profesor impartía las materias objeto de exámenes para el ingreso en la Escuela Normal Para Maestros de La Habana, institución docente que lo acogió entre 1918 y 1922.
Al graduarse, fue nombrado en un aula de primer grado de la Escuela Pública # 1 de Alquízar el día 12 de septiembre de 1922. La plaza estaba vacante ante la negativa de otros maestros en hacerse cargo de la enseñanza de alumnos con notable retraso escolar, pues como el propio Luis relató muchos tenían 15 y 16 años de edad. Él aceptó lo que indiscutiblemente era un reto y así comenzó el ejercicio del magisterio. La escuela comenzó a ser testigo de los novedosos métodos empleados por el joven educador para la formación de hábitos laborales en sus alumnos, combinando sabiamente el estudio con el trabajo agrícola.

Juventud

Desde su adolescencia, comenzó a sentir la necesidad de expresarse y comunicarse con otros por medio de la música. Los estudios de magisterio le brindaron la primera oportunidad para adquirir conocimientos musicales teóricos, aunque lejos estaba de pensar que aquellos rudimentos le servirían para que años después a ellos se sumara la ayuda de valiosos colaboradores y así penetrara en el fascinante mundo de la creación musical.

Catálogo de Obras

A partir de la década del 70, hubo una adecuada revaloración del papel jugado por Luis dentro de la cultura nacional.
El Sindicato Nacional de Artes y Espectáculos le otorgó la Orden 30 Años Dedicados al Arte, equivalente al actual Raúl Gómez García, que se entrega a quienes han trabajado en el Sector de la Cultura, de forma ininterrumpida por 25 o más años.

Reconocimientos recibidos

Fallecimiento

Su vida transcurría sumando años. Diariamente visitaba hermanos, caminaba por las calles alquizareñas donde con respeto le saludaban. Mucho le complacía llegar al centro del pueblo, a las Cuatro Esquinas, para concluir su recorrido en la casa de Dámaso Rosales (Maso) donde conversaba animadamente antes de emprender el regreso al hogar. Su salud se deterioraba. En julio de l988 fue hospitalizado en la sala 13-A del Hospital Clínico Quirúrgico Docente “Hermanos Aimejeiras“. Dos años más tarde, en el verano de 1990 se produce su última hospitalización, ésta en el Centro Asistencial “Miguel Enríquez“, del barrio Luyanó, desde donde partió para recuperarse y establecerse temporalmente, no sin presentar resistencia al hecho de abandonar Alquízar, en el hogar de Mercedes.
Regresó a su querido terruño para jamás volver a salir de él. Sus paseos se redujeron a los de dos afectos muy cercanos. Su hermana Adamina y su amigo Oscar, imposibilitado de recorrer el corto trayecto entre ambas casas por haber perdido la visión.
Para continuar entregándole su aprecio, viejos afectos le visitaban y compartían horas con él. Arribó el verano de 1991. Ya sobre el 20 de julio su salud variaba sensiblemente. No había enfermedad, sólo un extraordinario desgaste físico. Los médicos alertaban sobre el único posible desenlace. Cuando el final ya era inminente se le imponía de la verdad a su hijo mayor, Luisito, en Ciudad de México quien trataba en medio del torrente de pasajeros que afluía a los Juegos Panamericanos, de obtener un pasaje a Cuba.
La noche del 25 parecía que iba a ser la del desenlace. Allí aguardamos. Transcurrieron otros días. Llegó el 30 y cuando el reloj marcaba las 2 y 30 de la tarde su corazón dejaba de latir.
La noticia se difundió. Viejos amigos se reunieron en su casa. La bandera cubana cubría el ataúd, frente al que se mostraban sus condecoraciones.
Guardias de honor se sucedieron.
Este amor le fue retribuido por la patria y por el pueblo, el pueblo que le rinde homenaje a diario con sus aplausos, la patria que le entregó la “Orden Por La Cultura Nacional“, la de “30 Años Dedicados Al Arte“, el “Girasol De Cristal“, la categoría de Miembro Emérito de la UNEAC. También por otras labores recibió la “Orden Por La Educación“ la “Medalla 28 de Septiembre“ y la “Medalla De La Alfabetización“.

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