Sistemas agrosilvopastoriles

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Sistemas agrosilvopastoriles
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Concepto:Los sistemas agrosilvopastoriles (SASP) son un conjunto de técnicas de uso de la tierra que implica la combinación o asociación deliberada de un componente leñoso (forestales o frutales) con ganadería y/o cultivos en el mismo terreno, con interacciones significativas ecológicas y/o económicas o solo necesariamente biológicas entre los componentes.

Contenido

Los sistemas agrosilvopastoriles en una agricultura sostenible

Los sistemas agroforestales (SAF), que incluyen las combinaciones agrosilvopastoriles, tienen sus antecedentes desde épocas precolombinas en la civilización de los mayas, quienes practicaron roza, tumba y quema de la selva para el cultivo del maíz durante uno a tres años, después de lo cual abandonaban el área para su regeneración natural. También cultivaron huertos con más de 20 especies de uso múltiple junto a sus milpas. Las prácticas agroforestales continuaron durante la época colonial y aun continúan. En el trópico húmedo mexicano se manejan más de 5 millones de hectáreas bajo el sistema de roza-tumba-quema, en donde las superficies cultivadas se destinan principalmente a la agricultura, mientras que las áreas en barbecho se mantienen en aprovechamiento forestal, faunístico y pecuario.

Interacciones entre los componentes del sistema

Las interacciones más frecuentes que se dan entre los componentes de un S-ASP son múltiples.

Los árboles aportan materia orgánica al suelo en forma de hojas, flores, frutos, ramas y raíces muertas que se desprenden periódicamente. Además, absorben elementos en horizontes más profundos y los depositan en la superficie, haciéndolos disponibles para los pastos. En el caso de los árboles fijadores de nitrógeno (AFN) es lógico suponer un beneficio adicional.

Los árboles proporcionan un microclima favorable para los animales (sombra y disminución de la temperatura). La magnitud del sombreado depende de la cantidad de árboles por unidad de superficie, el diámetro de las copas y su frondosidad. La sombra protege al animal del excesivo calentamiento por insolación directa y reduce la temperatura ambiental, la cual se relaciona con el balance térmico del animal; temperatura menor que la corporal se traduce en mayor consumo; aunque es discutido si también es mayor productividad animal.

Los árboles pueden competir con la pastura por agua, nutrientes, luz y espacio y el efecto será mayor en la medida que los requerimientos sean similares. La caída natural de las hojas y la poda, modifican los requerimientos y la disponibilidad de agua, luz y nutrimentos en los componentes del sistema. La adecuada selección de especies, épocas y frecuencias de podas, puede ayudar a atenuar la competencia o dirigirla convenientemente.

Si la carga animal es alta o los árboles están en grupos, debajo de los cuales los animales se concentren en busca de sombra, la compactación de los suelos puede afectar el crecimiento de los árboles y el pisoteo puede afectar la cobertura herbácea y dar origen a focos de erosión.

Las preferencias alimenticias de los animales pueden afectar la composición del bosque (con el tiempo predominan las especies no apetecidas par el ganado).

La presencia del componente animal cambia y puede acelerar algunos aspectos del ciclaje de nutrimentos al retornar al suelo heces y orina.

Los animales pueden diseminar las semillas, o escarificarlas, lo cual favorece la germinación.

Ventajas y desventajas de los sistemas agrosilvopastoriles

Algunos de los factores que favorecen la presencia de la ganadería en los SASP son:

La diversificación de las actividades productivas de la finca reduce el riesgo de catástrofes económicas, elemento esencial en los sistemas del pequeño productor.

Los pequeños productores, con limitaciones de área, pueden llegar a producir en bosques alimentos de origen animal (leche, carne) sin sacrificar el área dedicada a cultivos. Se logra así una diversificación de insumos de mana de obra y la naturaleza de los productos del sistema de finca.

Ademas de las ventajas directas, los productores pueden obtener beneficios económicos resultantes de la leña, pastos, madera y forraje. Los tres últimos son de uso eventual para beneficio del componente ganadero.

La ganadería permite la utilización y control de pastos y malezas que compiten con el desarrollo de árboles juveniles. En el caso de [rboles frutales o palmas, la labor limpieza que hace el ganado sabre el pastizal facilita la cosecha de los frutos.

El pastoreo de la vegetación de cobertura reduce el riesgo de incendios.

En el caso de asociaciones de ganadería con cultivos, la principal ventaja radica en que entre el 60 y 70% de la biomasa vegetal puede usarse en la alimentación del ganado sin causar competencia con la alimentación humana.

En el caso particular de ganadería asociada con AFN, es lógico suponer, que estos contribuirán a la fertilidad del suelo, además de ser un suplemento proteico cuando sus hojas y ramas comestibles son utilizadas como forraje.

Por otro lado, también es importante reconocer que hay desventajas. Las más importantes son:

El efecto compactante que el pisoteo del ganado tiene sobre el suelo podría estar compensado por el efecto que las raíces tienen sobre la porosidad, capacidad de infiltración y aereación del suelo. Sin embargo, este punto requiere de comprobación.

La velocidad de caída y el tamaño de las gotas de agua de las copas de los árboles a las plantas del estrato inferior puede causar daños a las flores y frutos de estas.

Prácticas como cosechas mecanizadas de cultivos, henificación o ensilado se ven dificultadas por la interferencia de los árboles a menos que la plantación de estos se planifique con estos fines en mente, ya sea usando lineas simples o franjas.

En repetidas oportunidades algunos SASP han sido considerados como prácticas de subsistencia y como este termino esta cargado de connotaciones negativas, los SASP podrían no ser aceptados en un ámbito más amplio. Ademas, intentos para mejorarlos pueden interpretarse como la búsqueda de medios para mantener el estatus de pobreza o subsistencia del pequeño productor.

El grado de desconocimiento de técnicas agrosilvopastoriles y la falta de personal entrenado hace que el avance previsto se vea disminuido por escasez de recursos y por la complejidad del tema. La experimentación formal de estas combinaciones es compleja no solo desde el punta de vista práctico sino también biométrico y requiere de un compromiso a largo plaza que pocas in stituciones están dispuestas a asumir.

Consideraciones generales en el contexto de la sostenibilidad

En primer término, los recursos naturales y la degradación ambiental no pueden ser aislados de los procesos económicos. La importancia de la economía en el estudio del ambiente y la producción, ha conllevado a integrar los sistemas sociales y naturales. Estos modelos integrados económico-ecológicos, aunque limitados por su enfoque positivista, han servido para mejorar el entendimiento de los problemas de los recursos naturales, el ambiente y la producción.

La reducción drástica de las áreas boscosas junto con el incremento de la demanda de productos forestales a nivel mundial conllevan a un paradigma en la producción y abastecimiento de los productos derivados del bosque. En este contexto, los SASP, deben ser considerados como un paliativo para suministro doméstico y comunal de recursos arbóreos en un marco referencial ecológico, económico y social.

Ecológico porque debido a su estructura multiespecífica, a veces multiestratificada, aumentan la eficiencia de captura de radiación y ocupación del espacio horizontal y vertical del agroecosistema. Económico por su producción, no solo de alimentos, proteína y fibras del componente agrícola, sino también par la producción del componente arbóreo que se traduce en leña, madera, forraje, pastos, sombra y aporte de materia orgánica al suelo, que es ahorro de fertilizante.

Y social, porque los árboles (sobre todo los de valor maderable) representan una reserva de capital en pie, que es un factor de estabilidad y seguridad interna a nivel del componente socioeconómicos del sistema: la familia rural; y también porque su proyección externa podría subvenir necesidades de abastecimiento maderable a nivel de la comunidad.

En este marco, los SASP podrían ser considerados como un conjunto de prácticas silviculturales complementarias a las actividades pecuarias que ya se estén realizando en una finca o región. Amerita considerarse que bajo este punto de vista estas prácticas puedan ser utilizadas en diversas condiciones no solo ecológico-productivas, sino también socio-económicas, dado que se practican a diferentes niveles, desde las grandes plantaciones arbóreas comerciales con inclusión de ganado, hasta el pastoreo de animales como complemento a la agricultura de subsistencia.

En el contexto de una agricultura sostenible, los SASP deberían ser considerados una estrategia biológica en la búsqueda de la sostenibilidad.

Sostenibilidad en un agroecosistema significa producir sin dañar el ambiente y que sea rentable. De manera que el requerimiento mínimo para lograr este objetivo debe considerar la parte productiva, ambiental y económica; pero quedaría incompleta si no incluyese lo social, política y cultural.

Los SASP no son una solución integral a los problemas del trópico, sino una alternativa idónea que en ciertos cosas permite solucionar algunos de los problemas causados por la desaparición del recurso forestal, en función del marco referencial que viva el productor. No es posible pensar que las plantaciones de los SASP puedan reemplazar a las plantaciones industriales para la producción de celulosa y papel, pero si pueden subvenir a las necesidades locales de aserrío y leña.

El reto actual es producir alimentos y conservar los recursos naturales, objetivos que parecen divergentes; pero, en ciertos casos, con el uso apropiado de las prácticas agrosilvopastorIles es posible desafiar este reto.

Fuente

Ricardo O. Russo. Escuela de Agricultura de la Región Tropical Húmeda Las Mercedes de Guacimo, Costa Rica. [1]