Villa San Cristóbal de La Habana

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Villa San Cristóbal de La Habana
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Villa de Cuba
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Bandera de
Bandera

Escudo de
Escudo

EntidadVilla
 • PaísBandera de Cuba Cuba
 • ProvinciaProvincia La Habana
 • MunicipioMunicipio Habana Vieja
 • Fundación25 de julio de 1515
GentilicioHabaneros
San Cristóbal de La Habana fue la última de las siete villas fundadas en esta Isla por el conquistador de la misma, Adelantado D. Diego Velázquez, natural de Cuéllar, provincia de Segovia.

Contenido

Fundación

Fué asentada primeramente hacia la desembocadura del río Antiguo Mayabeque, el día de San Cristóbal 25 de julio de 1515; por cuya razón lleva el indicado nombre de San Cristóbal. A más del expresado motivo, para dar a La Habana el nombre de San Cristóbal, no dejaría de concurrir, como dice Arrate, el de obsequiar con la memoria y título de este santo mártir, al Almirante de las Indias D. Diego Colón, por haber tenido su glorioso padre este mismo nombre.

El de Habana lo debe a haberse asentado en la provincia india de este nombre. La razón de haberse fundado en la costa del Sur, fué porque en aquel entonces los descubrimientos que se hacían, y empresas que se iniciaban, eran hacia el Sur de la Tierra Firme, donde se facilitaba mejor el comercio con todas las partes descubiertas.

Diego Velázquez- realizó la primera fundación de La Habana en el año 1515, en tierras ubicadas al sur de su localización actual, hoy ocupadas por el Surgidero de Batabanó.

El escudo comunal de Melena del Sur tiene escrito en latín: HIC PRIMO HABANA CONDIDA EST. Aquí primero se fundó La Habana, esta frase sustenta la tesis de que la Séptima Villa se creó en la desembocadura del Antiguo Mayabeque.
Ceiba San Cristóbal.jpg
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El 16 de noviembre de ese año, a la sombra de una Ceiba que por allí existía, casi frente al mar, se celebró la primera misa y el primer cabildo, y se declaró fundada la villa, con el nombre de San Cristóbal de La Habana.

Origen del nombre

Mucha gente se ha preguntado siempre, y continúa preguntándose, por qué nuestra capital fue en sus orígenes fundada con el nombre de villa de San Cristóbal de La Habana.

Habría que comenzar por explicar quién es San Cristóbal, y para ello no queda otro camino que remitirse a la hagiografía cristiana. Según se cuenta, Cristóbal fue un hombre nacido en la antigua tierra de Caanán, Asia Occidental, entre el Mediterráneo y el río Jordán donde destacaba entre sus compatriotas por su gigantesca estatura, la cual, según asegura la leyenda, fue de unos doce codos de altura, lo que significa mucho más de dos metros. Mientras se encontraba al servicio del rey de su país, un día se dijo a sí mismo que, en realidad, él debería servir no a su rey, hombre ambicioso y mortal, sino al señor más poderoso de la Tierra.


Traslado hacia la costa norte

A consecuencia de las plagas de insectos y de reconocerse malsano dicho sitio, sobre todo para los recién nacidos, se trasladó a poco la villa a la desembocadura del río Casaguas (hoy Chorrera o Almendares). (4) En 1519 se hizo la traslación desde la Chorrera, que conservó por algún tiempo el nombre de Pueblo viejo, al punto donde hoy se halla; conociéndose desde entonces por La Habana, pues antes solo se decía Villa de San Cristóbal.

Años más tarde, en 1519, la ciudad devenida capital colonial en 1589, encontró asiento definitivo al norte de la región occidental de la Isla, al lado de una bella bahía de bolsa, muy abrigada y conveniente para puerto y asentamientos humanos.

Los fundadores

Los primeros vecinos de la villa fueron: Juan de Rojas, Pedro Blasco, Antonio de la Torre (2), Antonio de Reina, Baltasar de Ávila, Francisco Martín, Antonio López, Bernardo Nieto, Juan Lobera (que fué luego Alcaide de la Fuerza), Juan de Inestrosa, Juan Gutiérrez, Calixto Calderón, Bernardino de Soto, Antonio de Rojas, Antón Recio, Ambrosio Hernández, Bartolomé Cepero, Juan Núñez, Sebastián Bravo, Francisco Rojas, Juan Díaz, Bartolomé Bazago, Tomás Daza, Manuel Juan (carpintero), Domingo Alonso, Jerónimo Rodríguez, Juan Genovés, Francisco de Aguilera, Antón de Alonso, Martín Ruiz, Cristóbal Galindo, Francisco Pérez Borroto, Reverendo Martín, Pedro Andrés, Domingo de Córdoba, Domingo de Talavera (sastre), Francisco Genovés; y moradores o sean transeúntes, 13; de suerte que por todos eran 50. (3)

Frase del escudo de Melena del Sur

Por campo de azul, una llanura de cinople, unas lomas y un río. Este cuartel simboliza el territorio del municipio, sus campos llanos, sus playas en un punto de la misma, se fundó originalmente la Ciudad de La Habana. El río más importante, Mayabeque, y las lomas donde tuvieron lugar importantes encuentros durante la guerra de 1895.

En campo de oro, un mazo de caña de azúcar, atado con una doble cuerda, significando la riqueza cañera, renglón básico del municipio.

En la actualidad

Hoy por hoy es el principal polo turístico del país. Hoteles de lujo, hostales confortables, cabaret famosos y restaurantes con la más variada gastronomía, tanto autóctona como internacional, pueden satisfacer al gusto más exigente. Además, un rosario de pequeñas playas, de blancas y finas arenas, están a disposición de los bañistas todo el año, al este de la ciudad, a escasos minutos de su centro urbano.

La Habana ha sabido conservar, como pocas ciudades americanas, el patrimonio arquitectónico de su pasado colonial, que el viajero no se cansa de admirar.

Palacios, mansiones coloniales, plazas, calles adoquinadas, iglesias, antiguas fortalezas, viejos muros... La hoy llamada Habana Vieja, por donde empezó a gestarse la urbe, es uno de los conjuntos arquitectónicos mejor conservados de América. Posee 88 monumentos de alto valor histórico-arquitectónico, 860 de valor ambiental y 1760 construcciones armónicas, la Habana Vieja no es una pieza de museo, ni se restaura a la manera de un set cinematográfico. Es una comunidad bullente en la que habitan unas 100 000 personas, interactuando vivamente con su medio.

La Habana, en general, incluida su área moderna, tiene un entorno humanista que genera calidez y acercamiento entre las personas. El Cielo azul, el Sol y el Mar, de presencia muy entrañable para sus habitantes, nunca dejan de estar en contacto con el hombre, haciéndolo más sencillo, alegre y fraterno.

Fuentes