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Con poco más de un cuarto de siglo de labor con varias generaciones de bailarines y bailarinas de [[Santiago de Cuba]], la calidad de sus integrantes, y un repertorio en el que se mezclan con armonía obras clásicas universales y cubanas, confieren a la agrupación el aval para ser considerada entre las mejores de Cuba.
 
Con poco más de un cuarto de siglo de labor con varias generaciones de bailarines y bailarinas de [[Santiago de Cuba]], la calidad de sus integrantes, y un repertorio en el que se mezclan con armonía obras clásicas universales y cubanas, confieren a la agrupación el aval para ser considerada entre las mejores de Cuba.
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==Historia==
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En la década de [[1980]] surgió la iniciativa de fundar en [[Santiago de Cuba]] una nueva compañía de ballet clásico.  La ciudad ya  se distinguía por su tradición danzaria y el alto nivel en la enseñanza de esa expresión artística. La presencia de un gran número de bailarines graduados de la Escuela Nacional de Ballet y de la Escuela de ballet de Camagüey, indicaba la necesidad de aprovechar a un prometedor material artístico.
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La década de los años 80 fue una etapa prodigiosa  para las artes  en Santiago de Cuba. Según palabras de la directora provincial de Cultura en aquellos momentos,  la señora [[María Elena Castiñeira]]:{{Sistema:Cita| "la ciudad vivía un auge cultural admirable".}}
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Con motivo de la ejecución de la escultura dedicada a Frank País, confeccionada por el escultor Mariano Frómeta,  vino a Santiago de Cuba a asesorar esta actividad  Vilma Espín, quien  manifestó la necesidad de que en la ciudad se creara una compañía de ballet. Muchos opinaron que la danza clásica no se ajustaba a la idiosincrasia de los santiagueros, más apegados a las manifestaciones folclóricas y populares.
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El Ministerio de Cultura en esta etapa  decide realizar proyectos y programas para fortalecer el desarrollo  de todas las especialidades danzarias. Se planeaba consolidar las compañías folclóricas existentes, crear una compañía de danza moderna, cuyo fundador fue  [[Eduardo Rivero Walker]], primera figura de la danza moderna en [[Cuba]].
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Para la instrucción del público y con la intención de generar una afición por el ballet,  los directivos de cultura invitaron a [[Alicia Alonso]], que conmemoraba su 35 aniversario.
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El [[2 de mayo]] de [[1989]] se designa a la María Elena Martínez, procedente del Ballet de Camagüey, con 22 años de vida profesional, avalados por varios premios nacionales y asesorías técnicas en escuelas de Colombia y México, como directora general y a Jorge Lefebre como director artístico del proyecto que haría realidad el sueño de formar el ballet santiaguero. Lefebre debido a su inesperado fallecimiento no pudo ocupar el cargo, responsabilidad que fue asumida por María Elena, quien a pesar de innumerables dificultades y escépticos pensamientos, se propuso crear, mantener y desarrollar el incipiente conjunto artístico.
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A partir de esta fecha y hasta el 20 de mayo de 1990, María Elena junto a un colectivo de profesionales de la danza y la cultura trabajaron en las gestiones informativas de conocimientos y profundización sobre las características y especificidades de la especialidad de ballet, así como la dimensión, complejidad y costo de una compañía profesional. Durante un año y tres meses se gestionaron y crearon las condiciones mínimas requeridas para dar inicio a este proyecto con una estructura sólida, rigor profesional y un presupuesto económico que garantizara su creación, desarrollo y proyección artística.
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El 24 y 25  agosto de 1989 se realiza una audición para jóvenes bailarines residentes en las cinco provincias orientales y en Camagüey,  ante un jurado constituido por personalidades de la cultura; Jorge Lefebre, director artístico del Ballet Royal de Wallonie de Bélgica, Lila Martínez, Maître del Ballet de Camagüey; Lázaro Martínez, coreógrafo del Ballet de Camagüey, y la propia María Elena Martínez. Comienza entonces un trabajo paciente, muy técnico, para consolidar a la naciente compañía.
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El 21 de mayo de 1990 llega el primer grupo de bailarines,  graduados de la Escuela Nacional de Ballet  y de la Escuela Provincial de Camagüey, asignados a cumplir su servicio social por un período de tres años en la compañía. Iniciaron las clases técnicas y el montaje riguroso. Comenzó de esta manera el trabajo coreográfico, fortalecido con las clases de ballet, punta y adagio, los primeros montajes son las obras premiadas de María Elena Martínez en los Festivales Nacionales de las Escuelas de Ballet y Danza, obras conocidas como Creación para un instante y Joyas.
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En septiembre la dirección de la compañía recibe con beneplácito la colaboración del coreógrafo Lázaro Martínez, quien de inmediato prepara  varias obras suyas laureadas en anteriores presentaciones como: Yaku runa (el espanto de las aguas), Reflexión, Sentimental Saraband y el estreno absoluto de Rondó Capriccioso. En ese mismo mes María Elena realiza el montaje de Bella Cubana, del coreógrafo Alberto Méndez. El conjunto en ese entonces  estaba integrado por  22 bailarines, 14 muchachas y 8 jóvenes, que realizaron un arduo trabajo, señalando el inicio de una nueva institución que marcaría pautas en la historia del arte danzario de la ciudad.
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No es hasta el 20 de octubre de 1990, que debuta la naciente compañía como parte del acto de conmemoración al día de la Cultura Cubana en el Teatro Oriente, en la calle Enramadas, en el centro histórico de esta urbe suroriental de Cuba. En aquella ocasión se exhibieron obras como: Bella Cubana, con coreografía de Alberto Méndez y  montaje de María Elena Martínez. Esa tarde otras obras hicieron gala en las que se incluyen: Creación para un instante, Reflexión, Sentimental Saraband, Diana y Acteón, Corsario y Joyas. A esta función asistieron figuras relevantes del gobierno y la cultura como Armando Hart, Ministro de Cultura en aquel entonces, Esteban Lazo Hernández, Primer Secretario del Partido en la provincia, María Elena Castiñeira, Directora Provincial de Cultura y  Miguel Ángel Botalín Pampín, entre otros.
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Dos meses después llega un segundo grupo de bailarines a la compañía. A finales de 1990 integraban el conjunto, 26 jóvenes, procedentes de todo el país, con una edad promedio de 18 años,  egresados de las escuelas de nivel medio de Camagüey y Ciudad de la Habana, quienes al concluir sus estudios fueron adiestrados en la joven guardia del Ballet Nacional de Cuba, y en el ballet de la ciudad agramontina, con el objetivo de adquirir experiencia profesional y artística.
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Algunos de los objetivos de este joven colectivo compuesto por nuevos y talentosos valores fueron : la presentación de espectáculos de alta calidad artística profesional con nuevas formas expresivas hacia todas las tendencias existentes y con concepciones contemporáneas; contribuir a la elevación del nivel técnico artístico y profesional del nivel elemental de ballet en la provincia; mantener un intercambio permanente de trabajo con los grupos danzarios de la provincia, así como los nacionales y extranjeros; elevar el nivel cultural de la población  en cuanto a esta manifestación artística realizando un amplio trabajo didáctico-demostrativo y contribuir a la difusión de nuestras tradiciones populares y formas más auténticas de expresión.
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Es una institución cultural que posee una línea artística basada en la técnica clásica, donde asume la creación coreográfica al desarrollo danzario universal. El debut de la agrupación tuvo lugar en el Teatro Oriente, bajo la dirección artística y general de María Elena Martínez de la Torre, directora fundadora.
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==Galería de imágenes actuales==
 
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Revisión del 10:42 27 ago 2019

Ballet Santiago de Cuba
Información sobre la plantilla
Institución con sede en Cuba Bandera de Cuba
Ballet Santiago de Cuba.jpg
Importante compañía cubana de ballet
Siglas o Acrónimo:BSC
Fundación:1990
País:Cuba Bandera de Cuba
Sede:Cuba
Dirección:Santiago de Cuba

Ballet Santiago de Cuba. Dirigido por la maestra Zuria Salmon, es la tercera compañía en importancia en Cuba en relación con el ballet clásico, precedida en este orden por el Ballet Nacional de Cuba y Ballet de Camagüey.

Con poco más de un cuarto de siglo de labor con varias generaciones de bailarines y bailarinas de Santiago de Cuba, la calidad de sus integrantes, y un repertorio en el que se mezclan con armonía obras clásicas universales y cubanas, confieren a la agrupación el aval para ser considerada entre las mejores de Cuba.

Historia

En la década de 1980 surgió la iniciativa de fundar en Santiago de Cuba una nueva compañía de ballet clásico. La ciudad ya se distinguía por su tradición danzaria y el alto nivel en la enseñanza de esa expresión artística. La presencia de un gran número de bailarines graduados de la Escuela Nacional de Ballet y de la Escuela de ballet de Camagüey, indicaba la necesidad de aprovechar a un prometedor material artístico.

La década de los años 80 fue una etapa prodigiosa para las artes en Santiago de Cuba. Según palabras de la directora provincial de Cultura en aquellos momentos, la señora María Elena Castiñeira:

"la ciudad vivía un auge cultural admirable".

Con motivo de la ejecución de la escultura dedicada a Frank País, confeccionada por el escultor Mariano Frómeta, vino a Santiago de Cuba a asesorar esta actividad Vilma Espín, quien manifestó la necesidad de que en la ciudad se creara una compañía de ballet. Muchos opinaron que la danza clásica no se ajustaba a la idiosincrasia de los santiagueros, más apegados a las manifestaciones folclóricas y populares.

El Ministerio de Cultura en esta etapa decide realizar proyectos y programas para fortalecer el desarrollo de todas las especialidades danzarias. Se planeaba consolidar las compañías folclóricas existentes, crear una compañía de danza moderna, cuyo fundador fue Eduardo Rivero Walker, primera figura de la danza moderna en Cuba.

Para la instrucción del público y con la intención de generar una afición por el ballet, los directivos de cultura invitaron a Alicia Alonso, que conmemoraba su 35 aniversario.

El 2 de mayo de 1989 se designa a la María Elena Martínez, procedente del Ballet de Camagüey, con 22 años de vida profesional, avalados por varios premios nacionales y asesorías técnicas en escuelas de Colombia y México, como directora general y a Jorge Lefebre como director artístico del proyecto que haría realidad el sueño de formar el ballet santiaguero. Lefebre debido a su inesperado fallecimiento no pudo ocupar el cargo, responsabilidad que fue asumida por María Elena, quien a pesar de innumerables dificultades y escépticos pensamientos, se propuso crear, mantener y desarrollar el incipiente conjunto artístico.

A partir de esta fecha y hasta el 20 de mayo de 1990, María Elena junto a un colectivo de profesionales de la danza y la cultura trabajaron en las gestiones informativas de conocimientos y profundización sobre las características y especificidades de la especialidad de ballet, así como la dimensión, complejidad y costo de una compañía profesional. Durante un año y tres meses se gestionaron y crearon las condiciones mínimas requeridas para dar inicio a este proyecto con una estructura sólida, rigor profesional y un presupuesto económico que garantizara su creación, desarrollo y proyección artística.

El 24 y 25 agosto de 1989 se realiza una audición para jóvenes bailarines residentes en las cinco provincias orientales y en Camagüey, ante un jurado constituido por personalidades de la cultura; Jorge Lefebre, director artístico del Ballet Royal de Wallonie de Bélgica, Lila Martínez, Maître del Ballet de Camagüey; Lázaro Martínez, coreógrafo del Ballet de Camagüey, y la propia María Elena Martínez. Comienza entonces un trabajo paciente, muy técnico, para consolidar a la naciente compañía.

El 21 de mayo de 1990 llega el primer grupo de bailarines, graduados de la Escuela Nacional de Ballet y de la Escuela Provincial de Camagüey, asignados a cumplir su servicio social por un período de tres años en la compañía. Iniciaron las clases técnicas y el montaje riguroso. Comenzó de esta manera el trabajo coreográfico, fortalecido con las clases de ballet, punta y adagio, los primeros montajes son las obras premiadas de María Elena Martínez en los Festivales Nacionales de las Escuelas de Ballet y Danza, obras conocidas como Creación para un instante y Joyas.

En septiembre la dirección de la compañía recibe con beneplácito la colaboración del coreógrafo Lázaro Martínez, quien de inmediato prepara varias obras suyas laureadas en anteriores presentaciones como: Yaku runa (el espanto de las aguas), Reflexión, Sentimental Saraband y el estreno absoluto de Rondó Capriccioso. En ese mismo mes María Elena realiza el montaje de Bella Cubana, del coreógrafo Alberto Méndez. El conjunto en ese entonces estaba integrado por 22 bailarines, 14 muchachas y 8 jóvenes, que realizaron un arduo trabajo, señalando el inicio de una nueva institución que marcaría pautas en la historia del arte danzario de la ciudad.

No es hasta el 20 de octubre de 1990, que debuta la naciente compañía como parte del acto de conmemoración al día de la Cultura Cubana en el Teatro Oriente, en la calle Enramadas, en el centro histórico de esta urbe suroriental de Cuba. En aquella ocasión se exhibieron obras como: Bella Cubana, con coreografía de Alberto Méndez y montaje de María Elena Martínez. Esa tarde otras obras hicieron gala en las que se incluyen: Creación para un instante, Reflexión, Sentimental Saraband, Diana y Acteón, Corsario y Joyas. A esta función asistieron figuras relevantes del gobierno y la cultura como Armando Hart, Ministro de Cultura en aquel entonces, Esteban Lazo Hernández, Primer Secretario del Partido en la provincia, María Elena Castiñeira, Directora Provincial de Cultura y Miguel Ángel Botalín Pampín, entre otros.

Dos meses después llega un segundo grupo de bailarines a la compañía. A finales de 1990 integraban el conjunto, 26 jóvenes, procedentes de todo el país, con una edad promedio de 18 años, egresados de las escuelas de nivel medio de Camagüey y Ciudad de la Habana, quienes al concluir sus estudios fueron adiestrados en la joven guardia del Ballet Nacional de Cuba, y en el ballet de la ciudad agramontina, con el objetivo de adquirir experiencia profesional y artística.

Algunos de los objetivos de este joven colectivo compuesto por nuevos y talentosos valores fueron : la presentación de espectáculos de alta calidad artística profesional con nuevas formas expresivas hacia todas las tendencias existentes y con concepciones contemporáneas; contribuir a la elevación del nivel técnico artístico y profesional del nivel elemental de ballet en la provincia; mantener un intercambio permanente de trabajo con los grupos danzarios de la provincia, así como los nacionales y extranjeros; elevar el nivel cultural de la población en cuanto a esta manifestación artística realizando un amplio trabajo didáctico-demostrativo y contribuir a la difusión de nuestras tradiciones populares y formas más auténticas de expresión.

Es una institución cultural que posee una línea artística basada en la técnica clásica, donde asume la creación coreográfica al desarrollo danzario universal. El debut de la agrupación tuvo lugar en el Teatro Oriente, bajo la dirección artística y general de María Elena Martínez de la Torre, directora fundadora.


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