Arcilla roja
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La arcilla roja es una porción grasa de tierra sobre la cual no germina ninguna planta. Su color depende de la zona: puede variar entre el rojo, el amarillo, el blanco, el gris y el verde.
La arcilla es una roca sedimentaria descompuesta, constituida por agregados de silicatos de aluminio hidratados ―procedentes de la descomposición de rocas que contienen feldespato (como el granito)―. Presenta diversas coloraciones según las impurezas que contiene, desde el rojo anaranjado hasta el blanco cuando es pura.
Sumario
Tipos de arcilla roja
Las arcillas pueden clasificarse de distintas maneras según el aspecto que se tenga en cuenta: color, plasticidad, fusibilidad, según se encuentren en la naturaleza, factores todos ellos a tener en cuenta a la hora de elaborar una pieza puesto que son de vital importancia en el desarrollo y acabado de la misma.
Arcillas primarias
Las arcillas primarias se pueden hallar en los lugares en los que se encuentran las rocas de las que proceden. Son muy raras. Siendo sus principales características las de ser: de color blanco o tirando al gris, poco plásticas y muy puras por lo que no son muy útiles, en su estado primario, para el ceramista. Sus yacimientos más conocidos se encuentran en Cornwall (Reino Unido), Meissen (Alemania), Limoges (Francia) y en los estados de Georgia, Alabama y Carolina del Sur.
Arcillas secundarias
Las arcillas secundarias son las más comunes: se han formado a lo largo de los años separándose de las rocas de origen y sedimentándose, en ocasiones a distancias considerables. Sus características principales son: tienen colores muy diversos, según su composición, desde el rojo al negro, pasando por el amarillo y el gris; en contra de las arcillas primarias, éstas, resultan muy plásticas por lo que resultan fáciles de trabajar y es con la que la mayoría de los ceramistas están identificados y familiarizados. También se les conoce con el nombre de margas.
Terapia con la arcilla
Curar con barro (geoterapia) es una forma que ha existido desde hace miles de años. En todas las culturas humanas, cuando no existían medicamentos, los antiguos utilizaban la arcilla para untarse o para comerla, y le atribuían la curación de sus dolencias.
