Potencial de acción

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Potencial de acción
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Concepto:Un potencial de acción se describe como una alteración brusca, rápida y pasajera que se propaga a lo largo del potencial de membrana en estado de reposo. Esta capacidad de producir un potencial de acción es exclusiva de las neuronas y las células musculares, y se denomina excitabilidad.[1]

El potencial de acción es un cambio rápido y transitorio en el potencial eléctrico a través de la membrana de una célula excitable, como una neurona o una célula muscular. Este fenómeno es fundamental para la transmisión de señales nerviosas y la contracción muscular.[2]

Fisiología

El potencial de acción se genera cuando un estímulo suficiente despolariza la membrana celular, alcanzando un umbral específico. Esto provoca la apertura de canales de sodio (Na+), permitiendo la entrada masiva de Na+ al interior celular y cambiando el potencial de membrana de negativo a positivo.[3]

Etapas del potencial de acción

  • Reposo: La célula se encuentra en un estado polarizado con un potencial de reposo negativo (aprox. -70 mV).[4]
  • Despolarización: Los estímulos provocan la apertura de canales de Na+, permitiendo que Na+ ingrese a la célula y haciendo el potencial más positivo.[5]
  • Repolarización: Los canales de Na+ se cierran y se abren los canales de potasio (K+), permitiendo la salida de K+ y restaurando el potencial negativo.[6]
  • Hiperpolarización: La salida continua de K+ puede hacer que el potencial sea temporalmente más negativo que el de reposo.[2]
  • Recuperación: Los mecanismos de bombeo iónico restablecen el equilibrio iónico original.[3]

Neurofisiología del potencial de acción

En el sistema nervioso, el potencial de acción es crucial para la comunicación entre neuronas y la transmisión de información a lo largo de las fibras nerviosas.

Generación y propagación

En las neuronas, el potencial de acción se genera en el segmento inicial del axón, conocido como el cono axónico. Desde allí, se propaga a lo largo del axón hasta las terminaciones sinápticas, donde desencadena la liberación de neurotransmisores que permiten la comunicación con otras neuronas o células efectoras.[2]

Conducción saltatoria

En las neuronas mielinizadas, la conducción del potencial de acción es más rápida gracias a la conducción saltatoria. Los potenciales de acción "saltan" entre los nodos de Ranvier, que son intervalos en la vaina de mielina, lo que aumenta significativamente la velocidad de transmisión.[4]

Importancia en la sinapsis

Es esencial para la función sináptica. Cuando un potencial de acción llega a la terminación axónica, provoca la apertura de canales de calcio (Ca2+), lo que desencadena la fusión de vesículas sinápticas con la membrana y la liberación de neurotransmisores en la sinapsis.[6]

Endocrinología del potencial de acción

Las hormonas y otros mediadores endocrinos pueden influir en la excitabilidad celular y la generación de potenciales de acción.

Influencia hormonal

  • Adrenalina y noradrenalina: Estas hormonas, liberadas en situaciones de estrés, pueden aumentar la frecuencia y la velocidad de los potenciales de acción en células excitables como las neuronas y las células del músculo cardíaco, mejorando la respuesta del organismo al estrés.[7]
  • Hormonas tiroideas: Las hormonas tiroideas, como la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), incrementan la tasa metabólica y pueden aumentar la excitabilidad neuronal, modificando la propagación de los potenciales de acción.[8]

Mecanismos de acción

  • Modulación de canales iónicos: Las hormonas pueden alterar la expresión y función de los canales iónicos en las membranas celulares, afectando la despolarización y repolarización durante los potenciales de acción.[3]
  • Interacción con receptores de membrana: Algunas hormonas actúan sobre receptores específicos en la membrana celular, desencadenando cascadas de señalización que pueden modificar la excitabilidad de la célula y la generación de potenciales de acción.[7]

Importancia

Permite la comunicación rápida y eficiente entre células nerviosas y la activación de células musculares. Este mecanismo es esencial para funciones vitales como el movimiento, la percepción sensorial y la coordinación interna del organismo.[4]

Aplicaciones clínicas

Las alteraciones en el potencial de acción pueden estar relacionadas con diversas patologías como la epilepsia, arritmias cardíacas y enfermedades neuromusculares. La comprensión de este fenómeno es fundamental para el desarrollo de tratamientos farmacológicos y terapéuticos.[6]

Aplicaciones en otras ciencias

  • Biofísica: Ayuda a entender los mecanismos de la excitabilidad celular y el comportamiento de los canales iónicos en diversas células.[3]
  • Biología molecular: Estudio de los genes que codifican para los canales iónicos y las proteínas asociadas.[5]
  • Ingeniería biomédica: Diseño de dispositivos médicos como marcapasos y neuroprótesis.[6]
  • Farmacología: Desarrollo de medicamentos que modulan la actividad eléctrica de las células.[4]
  • Psicología: Estudio de la neurobiología del comportamiento y la relación entre la actividad neuronal y los procesos mentales.[2]
  • Fisiología del deporte: Entendimiento de la contracción muscular y la fatiga para mejorar el rendimiento deportivo.[6]


Referencias