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Parque Nacional Alejandro de Humboldt
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Parque Nac Alejandro de Humboldt.JPG
Ubicación Geográfica:Provincias de Holguín y Guantánamo, Bandera de Cuba Cuba

Parque Nacional Alejandro de Humboldt. Patrimonio de la Humanidad. Es uno de los sitios más importantes para la conservación de la flora endémica en todo el Hemisferio Occidental, con casi el 70% de las 1,302 especies de espermatofitas, de un estimado total de 1,800-2,000, son endémicas del parque.

Situación geográfica

El sector este del PNAH, se encuentra en la parte nororiental del archipiélago cubano y en la noroccidental de la provincia de Guantánamo.

Limites

Al norte lo hace con el Océano Atlántico, al este con el río Nibujón y la cresta del parteaguas izquierdo del Nibujón, al sur con el río Jiguaní y por el oeste con el río Cupey y los límites de los charrascales de Yamanigüey.

Extensión

El PNAH tiene una superficie de 70 680 hectáreas (706,8 km²). El Sector Baracoa tiene una extensión de 20 641 hectáreas (206,4 km²), es decir 18 000 terrestres (180 km²) y 2 641 marinas (26,4 km²), por lo que constituye el mayor de los que pertenecen al Parque y representa el 29,2 % de su totalidad.

Área estrictamente conservada: 670 km².
Más de 1200 especies de animales con grupos que superan el 80 % de endemismo.
Más de 1000 especies de plantas conocidas o inventariadas, 80 % endémicas.

Población

Nibujón 823 habitantes
El Recreo 289 habitantes
Santa María 675 habitantes
Yamanigüey 1015 habitantes
Naranjo del Toa 130 habitantes

  • Total de población 2932
  • Densidad de población: 14.2 hab/ km²

Área natural protegida más importante de Cuba, no sólo porque posee la mayor riqueza y endemismo del país, sino porque en ella se encuentra el más grande remanente de los ecosistemas montañosos conservados en Cuba. El Parque Nacional Alejandro de Humboldt, situado en las provincias de Holguín y Guantánamo, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el 2001. Es el núcleo principal de la reserva de la biosfera Cuchillas del Toa (ocupa más de la mitad de su área total), la mayor y más valiosa de las cuatro existentes en Cuba].

La conjunción de las montañas con bosques latifolios y pinares de alto nivel de conservación, ríos de limpias aguas, pozas y cascadas en un entorno de clima lluvioso y fresco, típico de este sitio, lo convierten en uno de los más singulares y contemplativos paisajes de la naturaleza cubana. También presenta suficiente territorio y grado de conservación para garantizar un adecuado funcionamiento de los procesos ecológicos vitales y la supervivencia de las especies que en él habitan.

Historia y desarrollo

De acuerdo a las evidencias encontradas, esta región no fue muy afectada por los cambios climáticos ocurridos durante las glaciaciones del cuaternario y por ello constituyó un refugio para la biota antillana. Su antigüedad y estabilidad relativa, unidas a la complejidad del relieve, a las litologías predominantes y a las grandes variaciones en las precipitaciones, han determinado la gran infinidad de hábitat y microhábitat, donde se han ido originando y acumulando las más diversas especies animales y vegetales a lo largo de millones de años.

Del período precolombino se conoce un sitio arqueológico situado en la zona costera. Durante los siglos XVIII y XIX algunos lugares periféricos fueron utilizados como sitios de refugio (palenques) de negros esclavos fugitivos (cimarrones).

No es hasta principios y mediados del siglo XX que comienza una cierta asimilación del territorio en los valles del sector costero para el cultivo del coco y el cacao. También en esta época se desarrolla en la zona de La Melba la exploración minera, que propicia el establecimiento de un poblado, con el consiguiente desarrollo de pequeñas fincas de autoconsumo a su alrededor. En la década del 40 y 50 se establecen fincas en los márgenes de los ríos Toa y Jaguaní para la extracción forestal y los cultivos, los cuales son abandonados por las dificultades de acceso y la poca producción. En la década de los 60 y 70 se realizan algunas explotaciones forestales en los pinares de la zona de Ojito de Agua, pero estos cesan definitivamente a mediados de los 80 cuando se declara el área Refugio de Fauna.

En las cercanías de este Parque, se encuentra la comunidad Caridad de los Indios, última población descendiente directa de los aborígenes cubanos (cultura Taína), agro-alfarera caribeña), extinguidos por la colonización europea. Esta población se mantuvo gracias al aislamiento de la zona y al bajo nivel de asimilación antrópica a través de la historia en los últimos 400 años, lo cual ha redundado también en que la región en que está enclavada sea la mayor zona conservada de Cuba.

Geología y geomorfología

El Parque está formado geológicamente por rocas ígneas básicas y ultrabásicas (restos transformados de antiguas cortezas oceánicas) de edad cretácica, emergidas de forma continua como mínimo hace más de 40 millones de años, que constituyen de los más viejos macizos evolutivos del Caribe. Sobre estas formaciones se han desarrollado los sistemas de mesetas y parteaguas (cuchillas) alargados y planos más elevados y antiguos de la región Antillana, con grandes cortezas de intemperismo y presencia de fenómenos cársicos (o pseudocársicos) sobre peridiotitas que forman elementos únicos (desarrollo de dolinas, cuencas endorreicas, cuevas, lapiez, etc.) a nivel nacional y poco comunes, incluso sobre otras litologías, a nivel mundial.

Se destaca también el paquete calizo de los Farallones de [Moa], “isla” geológica y biogeográfica de rocas carbonatadas entre serpentinas y peridotitas, donde se encuentra el sistema cársico de la Gran Caverna de los Farallones de Moa, uno de los mayores sistemas cavernarios del Oriente Cubano.

Desde el punto de vista geomorfológico, en el Parque las altitudes varían entre los –200 m y 1175 m.s.n.m (Pico el Toldo) por lo que se incluyen montañas, mesetas, ríos, llanuras, bahías de bolsa, arrecifes coralinos y cayos. El clima de la región es azonal (más cercano a tipos ecuatoriales). Lo vigoroso del relieve y la cobertura boscosa justifican la existencia de los ríos más limpios y caudalosos de Cuba, entre los que se destaca el Toa-Jaguaní, el Duaba, el Jiguaní, el Nibujón, el Moa y otros.

Según A.R. Magaz (1997) en los últimos 350 000 años, la tendencia de la evolución del relieve ha provocado la formación del pseudocarso en las superficies más elevadas de algunas de las mesetas, con la conversión de dichas superficies del drenaje superficial (fluvial) en superficial – subterráneo y subterráneo (fluvio – cársico y cársico), con la formación de lapiez, dolinas, sumideros fluviales, cuevas, embudos cársicos y cuencas endorreicas. Destacan por la amplitud de estos fenómenos las Mesetas del Toldo e Iberia, famosa esta última por sus dolinas inundadas (lagunas).

Valores naturales

Los niveles de biodiversidad y endemismo del Parque son los mayores de las Antillas y se encuentran entre los máximos del mundo. Este sitio es uno de los principales centros evolutivos, puente biogeográfico y sitio de refugio miocénico- pleistocénico (fundamentalmente en la época glacial) de la biota caribeña y americana. Es un ejemplo representativo de combinación de evolución neotectónica en condiciones de desarrollo platafórmico sobre viejas estructuras de evolución de arcos de islas (oligoceno-cuaternaria) con basamento de cortezas oceánicas transformadas (ofiolitas), que han provocado la formación de niveles de planación y cortezas de intemperismo de significativo nivel mundial.

El territorio cuenta con excepcionales ejemplos del desarrollo de formas y sistemas cársicos (“pseudocarso”) sobre litologías no carbonatadas; se evidencian uno de los mejores y más completos ejemplos de los bosques pluviales húmedos tropicales insulares del neotrópico; existen importantes poblaciones (a veces únicas) de especies amenazadas de la flora y la fauna, y en él habitan tres de las especies de vertebrados más pequeños del mundo.

Flora

En Parque se concentra el 2% de las especies de flora de la tierra.

Cuenta con una flora de 905 endémicos, casi el 30% de los reportados para Cuba. De ese total, 343 son exclusivos de la región, y en algunos casos sólo se han visto en una localidad que no sobrepasa decenas de metros cuadrados. Este territorio posee la mayor diversidad vegetal del Archipiélago Cubano y el Caribe Insular.

De estas especies endémicas existen joyas botánicas entre las que se destacan cinco especies carnívoras, una de ellas es la única de hábito epífito en Cuba (Pinguicola lignicola), así como dos especies de los géneros Podocarpus, y Dracaena, pertenecientes a grupos de plantas de los más primitivos del reino vegetal y una especie del reino Buxus documentada como extinta.

El endemismo vegetal identificado en áreas representativas de este macizo (centros clásicos de endemismo de la región, como el Toldo, Alto de Iberia, Cupeyal del norte) alcanza de un 70 a un 80 %, lo que constituye el mayor por ciento de la región y uno de los mayores del mundo.

De las 28 formaciones vegetales definidas para Cuba, aquí se hallan 16, de ellas las 3 pluvisilvas cubanas: la de baja altitud, la submontana y la montana; además, el bosque nublado bajo (pluvisilva esclerófila), el matorral xeromorfo subespinoso sobre serpentinita (charrascal), el Pinar de Pinus cubensis, el bosque siempre verde mesófilo, el bosque semidesiduo, el bosque de galería, el bosque siempreverde micrófilo, el matorral xeromorfo costero, el matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita (cuabal), el manglar y los complejos de vegetación de costa arenosa, rocosa y de mogotes.

Los tipos principales de vegetación (por extensión y endemismo) son las selvas, representadas aquí por todas sus variantes cubanas y que alcanzan su clímax en la pluvisilva de baja altitud, los pinares y los matorrales xeromorfos subespinosos sobre serpentinitas (Charrascales). Los bosques pluviales de esta zona son parte del límite boreal de las selvas americanas, y los matorrales poseen el mayor por ciento de endemismo vegetal en las Antillas (80%) y uno de los mayores del mundo a nivel de formación vegetal. Las selvas de esta región, dentro de ellas la esclerófila, son por la altura de sus árboles, estratos y especies, las más desarrolladas y conservadas para estos tipos de formaciones vegetales.

Fauna

Cotorra del parque
Parque Nacional Alejandro de Humboldt Los bosques albergan gran cantidad de especies endémicas, residentes y migratorias de aves, como las cotorras (Amazona leucephala l.) y el catey (Aratinga euops), amenazadas de extinción.

Entre las especies de vertebrados se encuentran el Carpintero Real (Campephilus principalis bairdi), el Gavilán Caguarero (Chondrohierax wilsoni) y el Almiquí (Solenodon cubanus). Habita además una colonia de Manatí (Trichechus manatus m.).

El Parque es el mayor centro de diversidad de reptiles. Entre los anfibios se encuentra el género Eleutherodactylu, con un 97,4% de endemismo; entre las especies de agua dulce la Gambusia punctata, uno de los pocos endémicos existentes y el mayor reservorio de Cyclasoma ramsdeni, pez también endémico.

De la fauna de invertebrados, se citan las especies de moluscos Polimyta picta, Xenopoma hexidersoni, Caracolus sagemon, Corida purpuragula y C. uba ; otras especies son los escorpiones Centruroides anchorellus y Rhopalurus junceus , ambos de importancia conservatoria y biomédica. En los bosques del área existen numerosas especies nuevas para la ciencia de arácnidos, crustáceos e insectos; las aguas albergan nueve especies de camarones dulceacuícolas (47% especies cubanas) y un número indeterminado de otros invertebrados. La mirmecofauna (hormigas) tiene un endemismo aproximado del 50%, muy alto para este grupo de insectos.

Sitios de Interés

El Parque Nacional Alejandro de Humboldt posee pequeños centros de visitantes y varias instalaciones administrativas, sitios para alojamientos y acampada, senderos rutas, además de personal altamente capacitado.

Piedra la Vela: Unidad administrativa principal del Parque y centro de visitantes de donde parten recorridos y senderos ecoturísticos.

Cabeza de Jaguaní: Río con saltos y cascadas en un entorno natural de bosques tropicales húmedos y pinares.

Loma del mulo: Uno de los mejores miradores del parque donde se aprecia parte del río Jaguaní y la meseta del Toldo.

El Toldo: Pico y meseta que constituyen las mayores alturas del [[macizo Moa-Baracoa.

Cascada Fugaz: Impresionante salto de agua al río Jaguaní desde la vertiente de la Meseta del Toldo.

La Melba: Poblado y zona donde el río Jaguaní presenta grandes pozas y remansos en un entorno de bosques.

Alto de Iberia: Meseta muy conservada, donde se encuentran lagunas únicas de su tipo en Cuba y en el mundo.

Taco: Hermosa bahía ubicada en el municipio de Baracoa, donde puede observarse el manatí.

Farallones de Moa: Zona cársica con un desarrollado sistema cavernario fluvial, la Gran Caverna de los Farallones de Moa, uno de los cinco monumentos Nacionales naturales de Cuba.

De almiquíes y biodiversidad

El monitoreo y búsqueda de poblaciones de almiquíes, especie primitiva en peligro crítico de extinción, está entre los resultados principales de un estudio sobre la fauna silvestre del Parque Nacional Alejandro de Humboldt (PNAH), sitio reconocido por la UNESCO como patrimonio mundial de la naturaleza.

Entre las especies de vertebrados más importantes de esta zona se encuentra el almiquí, mamífero insectívoro considerado un fósil viviente del reino animal. De hábitos exclusivamente nocturnos y hoy confinado a las áreas más intrincadas del Norte de Holguín y Guantánamo, se asegura que en épocas remotas vivió en toda la isla.

Desde que en 1861 el científico alemán W. Peters describió la especie cubana (Solenodon cubanus Peters), hasta los momentos actuales, solo se han capturado 38 ejemplares en el país, el más reciente en el 2003, en La Melba, como parte del mencionado proyecto, titulado Estudio, monitoreo y conservación de la fauna del Parque Nacional Alejandro de Humboldt.

En las áreas muestreadas se obtuvieron hozaduras y excretas frescas, cuevas de entrada y salida del animal, más otras evidencias que prueban la existencia de numerosos individuos y que se están reproduciendo, como lo atestigua la juventud del último ejemplar colectado, aunque no se pudo precisar el tamaño de la población.

Se determinó que es el Gato Salvaje la especie que más amenaza el presente y el futuro del almiquí, aunque otras como la Rata Negra, el Perro Salvaje y el Puerco Salvaje, también ponen en peligro la existencia del antiquísimo mamífero, el cual ha perdurado con pocos cambios desde el período cretácico hasta nuestros días.

La investigación, a cargo de un grupo de especialistas de la Unidad de Servicios Ambientales del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), en esta provincia, se desarrolló durante los últimos cinco años mediante una labor combinada de gabinete y de campo.

Los trabajos exigieron inventariar decenas de especies de anfibios, peces marinos y fluviales, reptiles, mamíferos y aves. Solo de estas últimas se registraron 90 especies, que representan el 92 % de las estimadas en el Parque.

Por su rigor la indagación requirió la asistencia de prestigiosas instituciones científicas del país como el Instituto de Ecología y Sistemática (IES), Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad (BIOECO), Universidad de La Habana, Museo Nacional de Historia Natural, entre otras, las que trabajaron en la clasificación de especímenes, el adiestramiento del personal, impartición de cursos y otros servicios científico-técnicos.

Gerardo Begué Quiala, especialista en ecología y fauna silvestre del CITMA en este territorio, y autor principal del estudio, explica a Loemerío que la región Nipe-Sagua-Baracoa, en la que está enclavado el PNAH, atesora la fauna más rica de Cuba, tanto por su abundancia como por su diversidad y endemismo y, sin embargo, es la menos explorada del país, con localidades donde nunca se han realizado colectas.

Señala que en los últimos años se han incrementado los esfuerzos para el estudio de la diversidad biológica de las diferentes áreas del Parque, pero que a pesar de ello aún son limitados los conocimientos sobre la composición, estructura y función de estos complejos ecosistemas.

"El proyecto -acota- nos permitió aplicar acciones de manejo y conservación con los grupos faunísticos amenazados de extinción, entre ellas la educación ambiental de las comunidades, estudio poblacional de algunas especies como las cotorras y cateyes, creación de pequeñas parcelas de cultivos agrícolas que garantizan alimentos a la fauna silvestre (cítricos, piña, árbol zapotillo, yaba) y el anillado de árboles de madera blanda exóticos e invasores, que una vez secos, sirvan para la construcción de nidos por diferentes aves".

La investigación también permitió incrementar los inventarios de la fauna silvestre del Parque, profundizar sobre las aves migratorias neárticas (de Norteamérica) y su diversidad dentro del área evaluada, e identificar las principales causas naturales y antropogénicas incidentes en la biodiversidad del PNAH.

Entre las razones naturales se relacionan los cambios climáticos, especies con poblaciones muy pequeñas y confinadas a un área específica (Almiquí), escasez de nidos y nichos por la dureza de los árboles, diseminación de enfermedades exóticas por animales migratorios y la influencia de cataclismos (ciclones, grandes deslizamientos de tierra).

Se señalan como principales motivos antropogénicos la caza furtiva, sobreexplotación de algunas especies de la fauna por su elevado valor de uso y comercial, incendios forestales y actividades económicas con fuerte impacto en los ecosistemas.

El PNAH, una de las áreas protegidas del tipo terrestre más importantes del país en lo referente a la biodiversidad biológica, y representante del más grande remanente de los ecosistemas montañosos conservados de Cuba y de las Antillas, ha sido escenario en los últimos años de reportes de varias especies nuevas de anfibios y reptiles.

Constituyen ejemplos las ranitas de Iberia (Eleotherodactylus iberia) y de Teta de Julia (Eleotherodactylus tetadejulia), endémicas de esas comunidades baracoenses. También la Lagartija del Toldo (Anolis toldo).

El proceso de descripción de especies nuevas para la ciencia, especialmente invertebrados, es otro de los impactos científicos más importantes del proyecto, que trasciende como preciado instrumento para el estudio de la fauna cubana, en particular la del Parque Nacional Alejandro de Humboldt.

Declaratoria patrimonio de la humanidad

El Parque Nacional Alejandro de Humboldt fue declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en la categoría de Sitio Natural durante la XXV sesión del Comité de Patrimonio Mundial, celebrada del 11 al 16 de diciembre del 2001 en Helsinki, Finlandia. Para su selección se tuvieron en cuenta los criterios II, IV de la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural.

constituir extraordinarios ejemplos de procesos ecológicos y biológicos de importancia en el desarrollo y evolución de actuales ecosistemas terrestres, de agua dulce, costeros y marinos y comunidades de plantas y animales, y
contener ricos hábitats naturales para la conservación in situ de la diversidad biológica, incluyendo aquellos que albergan especies amenazadas de extraordinario valor universal desde la perspectiva de la ciencia y la conservación.

En el caso particular del Parque Nacional Alejandro de Humboldt, estos criterios tuvieron la siguiente interpretación:

  • El tamaño, la diversidad altitudinal y las litologías complejas de formas terrestres, han traído como resultado una gama de ecosistemas y especies sin igual en el Caribe insular. El Parque constituyó un sitio de refugio en el Mioceno-Pleistoceno, particularmente en las eras glaciares, para la biota del Caribe. Los ríos de agua dulce que fluyen de los picos del Parque están entre los mayores del Caribe insular, debido a esto, poseen una gran diversidad biológica de agua dulce. La geología compuesta por la serpentinita, peridotita, cársica y seudocársica de la región, han llevado consigo a la formación de los procesos actuales en la evolución de especies y comunidades en las rocas ultrabásicas que representan desafíos para la supervivencia vegetal, y
  • El Parque Nacional Alejandro de Humboldt contiene el hábitat natural más importante y significativo de todo el Caribe insular para la conservación in situ de la diversidad biológica terrestre. Posee 16 de las 28 formaciones vegetales definidas por Cuba, la mayor isla del Caribe, que constituye una provincia biogeográfica única.

Es uno de los sitios más importantes para la conservación de la flora endémica en todo el Hemisferio Occidental, con casi el 70% de las 1,302 especies de espermatofitas, de un estimado total de 1,800-2,000, son endémicas del Parque. Es uno de los ecosistemas tropicales terrestres más diversos desde el punto de vista biológico en una isla situada en un punto de la Tierra.

Las tasas de endemismo de vertebrados e invertebrados son altas, muchas de estas especies se encuentran amenazadas debido a su pequeño radio de dispersión; debido a su singularidad y el hecho de que representan procesos evolutivos únicos, estas especies poseen un valor universal relevante desde el punto de vista científico y conservacionista.

Fuente

  • Milhet Rodríguez, Rafael, Correa López, Porfilio. Expediente presentado al Centro de Patrimonio Mundial para declaratoria de Patrimonio de la Humanidad. Baracoa: Grupo Técnico Ambientalista.
  • Periódico "Venceremos" Guantánamo

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