Ejecución inminente (película)

Ejecución inminente
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| Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Ejecucion-inmediatra-filme.jpg
NombreCrímenes verdaderos o Ejecución inminente
Otro(s) nombre(s)True Crime
DirectorClint Eastwood
Producción GeneralClint Eastwood
RepartoClint Eastwood
PaisBandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos

True Crime (titulada en español: Crímenes verdaderos o Ejecución inminente) es una película estadounidense de 1999, producida, dirigida y protagonizada por Clint Eastwood, basada en la novela homónima (1997) de Andrew Klavan.

Sinopsis

El periodista Steve Everett (Clint Eastwood) que intenta dejar el alcoholismo y con problemas maritales tiene como encargo cubrir la ejecución de un afroamericano (Isaiah Washington) acusado de asesinar a una mujer. Debe entrevistar al condenado a muerte sustituyendo a una compañera suya que falleció dejando el reportaje pendiente. Steve descubre la posibilidad de la inocencia del hombre dadas las nuevas evidencias encontradas. El tiempo vuela y Steve tiene que arañar cada segundo ya que a medianoche se dará la orden de ejecución por inyección letal.

El periodista se entrevista con el reo y lo asombra la sinceridad y valentía del joven negro, y surge la sombra de una duda, porque para condenarlo a muerte se basaron en el testimonio de un solo testigo. El periodista conversa con el alcalde de la prisión y se da cuenta de que en este caso el Alcalde, un hombre, blanco por supuesto, parece ocultar alguna duda razonable.

Prácticamente no hay tiempo. Pero este periodista quiere tratar de aclarar las cosas, porque todavía con algo de conciencia y humanidad. El reportero contacta el testigo clave, quien afirma que vio al negro disparar y asesinar a una joven cajera, de lo que se acusa y condena al joven negro.

El testigo clave resulta ser un fantoche, un blanco empleado de quinta categoría, que está muy orgulloso de ser el testigo que sirvió para condenar al negro. Esta es una forma perversa y terrible del racismo, éste hombre no aprieta el gatillo, pero con un testimonio falso que le sirve para ser “importante”, evidencia la falta de ética para enviar a una persona a la muerte.

El periodista con innumerables carreras descubre que el testigo nunca vio al negro disparar y que no apareció nunca el arma homicida.

Fuente