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Gabriel de la Concepción Valdés

(Redirigido desde «Plácido»)
Diego Gabriel de la Concepción Valdés
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Grabiel placido.jpg
Es considerado por algunos críticos entre los iniciadores del criollismo y también del siboneyismo en la lírica cubana.
NombreDiego Gabriel de la Concepción Valdés
Nacimiento18 de marzo de 1809
ciudad de La Habana,
capitanía de Cuba,
Reino de España Bandera de España
Fallecimiento28 de junio de 1844 (31 años) 
villa de Matanzas,
capitanía de Cuba,
Reino de España Bandera de España
Causa de la muertefusilamiento
ResidenciaLa Habana
Nacionalidadcubana
Otros nombresPlácido
Ciudadaníaespañola
PadresConcepción Vázquez y
Diego Ferrer Matoso
Obras destacadas* Poesías de Plácido (1838).
  • El veguero. Poesías cubanas. (1841, 1842).
  • Poesías escojidas [sic] de Plácido (1842).
  • El hijo de maldición (1843).

Gabriel de la Concepción Valdés, también conocido por su seudónimo Plácido (La Habana, 18 de marzo de 1809 - Matanzas, 28 de junio de 1844) fue un poeta afrocubano. Tal vez haya sido el poeta de mayor aceptación popular entre los escritores cubanos del siglo XIX. Versificador espontáneo como pocos antes o después, algunos críticos lo consideran entre los iniciadores del criollismo y también del siboneyismo en la lírica cubana. Normalmente se le incluye entre los románticos cubanos, donde corresponde de acuerdo al período, pero gran parte de la obra de Plácido es mucho más alegre, sin dejar de ser fina, y carente del exceso romántico.

Plácido escribió muchos poemas de carácter popular y para las fiestas familiares también fueron muchas las improvisaciones que redactó. Algunos críticos han caracterizado estas obras como vulgares, cuando en realidad exponían la vida cotidiana de aquellos años en Cuba como sólo los criollos lograron hacerlo.

Es considerado por algunos críticos entre los iniciadores del criollismo y también del siboneyismo en la lírica cubana.

Otros aun reclaman que no debe ser incluido en la literatura afrocubana ya que su obra es muy refinada, semejándose demasiado a la de los blancos. Irónico que su obra también haya sido juzgada con el mismo perjuicio que fue su piel. Eso es lo que quería decir ser mulato en la isla durante los años de Gabriel de la Concepción Valdés: no ser aceptado ni por los de la raza blanca, ni por los de la casta negra.

Es cierto que las poesías de Plácido no tienen la perfección ni la profundidad ideológica de Heredia o Milanés. Sin embargo, la versificación es tan natural que algunos de sus poemas eran escuchados cien años más tarde en las calles de La Habana, repetidos de memoria en muchos casos sin saber el declamador quien era el autor. En el siglo XIX Plácido fue el poeta de mayor aceptación y divulgación en Cuba, y en la literatura cubana uno de los de mayor sensibilidad.

Síntesis biográfica

Nace el 18 de marzo de 1809 en la ciudad de La Habana. Fruto de los amores clandestinos entre la bailarina burgalesa Concepción Vázquez y el mulato peluquero Diego Ferrer Matoso, su nacimiento quiso mantenerse en secreto, por lo que fue depositado por su madre en la Casa de Beneficencia y Maternidad a los pocos días de nacido. Algunos meses después su padre lo sacó de allí. Hasta los diez años de edad no asistió a la escuela. A los doce años escribió sus primeros versos, un soneto titulado "Una hermosa". La inestabilidad económica de su padre le llevó a trabajar en una carpintería. Ese mismo año ingresó como alumno en el taller del retratista Vicente Escobar. Abandonó estos estudios en 1823 para aprender el arte de la tipografía en la imprenta de José Severino Boloña. Los requerimientos económicos le impulsaron a la búsqueda de otro oficio más remunerativo: la fabricación de peinetas y otros objetos de carey. Su maestría en esta labor lo llevó a trasladarse a Matanzas a fines de 1826. Después de cinco años de permanencia en Matanzas (1826-1832), donde aumentó su fama de poeta, regresó a La Habana. Estudió literatura, gracias a la ayuda económica que le prestó el farmacéutico Francisco Prendes. Obtuvo éxito con su poema "La siempreviva"en el certamen literario denominado Aureola Poética.

En 1836 se unió maritalmente con una hermosa mujer de piel blanca que ocultó en sus poesías con el nombre de Celia. Regresó a Matanzas ese mismo año. Ya en esta ciudad comenzó a trabajar en el periódico La Aurora de Matanzas. A fines de 1836, José María Heredia le hizo una visita en el taller donde trabajaba con el fin de conocerlo. Su pobreza conmovió a Heredia, quien le propuso pagarle los gastos para que se fuera a vivir a México, invitación que declinó con distintos pretextos. En 1840, se trasladó a Villaclara, donde permaneció unos diez meses. Trabajó en una platería y colaboró en el periódico El Eco, de Villa Clara. Su activa vida social atrajo las suspicacias de las autoridades españolas. Una noche fue reducido a prisión de manera inesperada, pero fue puesto en libertad gracias a gestiones uno de sus admiradores. En 1842 al regresar de un viaje a Cienfuegos fue detenido, y remitido a la cárcel de Trinidad (Las Villas). Aunque no pudo comprobarse su supuesta actividad conspirativa, permaneció en la cárcel durante más seis meses. Ya libre, regresó a Matanzas a fines de noviembre de 1843.

Copia de la imagen que ilustra el inicio de este artículo.

Poco tiempo disfrutaría de libertad, pues fue detenido nuevamente el 30 de enero de 1844, acusado de ser uno de los supuestos jefes de la conspiración que luego fuera denominada "De la Escalera". En un proceso amañado, carente de garantías, fue sentenciado a morir fusilado por la espalda, junto con otros diez acusados. El 28 de junio de 1844 fue fusilado en Matanzas bajo la acusación de ser uno de los integrantes en la Conspiración de la Escalera.

Siempre firmó su obra literaria con el seudónimo Plácido, por el cual es universalmente conocido este representante del Romanticismo.

Antología poética

Fueron muchas las poesías de Plácido que recibieron halagos por sus contemporáneos y otros poetas posteriores. Entre los poemas más reconocidos de este poeta cubano se encuentran:

  • A Dorila de Almendar en su día
  • A Doris
  • A mi amada
  • A una ingrata
  • Al aniversario de la muerte de Napoleón
  • Fatalidad
  • Invocación
  • Jicotencal
  • La flor de caña
  • La flor de la piña
  • La flor del café
  • La luna de enero
  • La muerte de Gesler
  • La primavera
  • La primera sensación de amor
  • La rosa de Trinidad
  • Las palmas del Yumurí
  • Los ojos de mi morena
  • Plegaria a Dios
  • Recuerdos

Se comenta que durante sus últimos días, en la cárcel, compuso Plegaria a Dios y que cuando era dirigido del calabozo al lugar de su fusilamiento iba declamando esta poesía.

Algunas de sus composiciones

Plegaria a Dios

Ser de inmensa bondad, Dios poderoso
A vos acudo en mi dolor vehemente;
Extended vuestro brazo omnipotente,
Rasgad de la calumnia el velo odioso,
Y arrancad este sello ignominioso
Con que el mundo manchar quiere mi frente.

Rey de los reyes, Dios de mis abuelos,
Vos solo sois mi defensor, Dios mío.
Todo lo puede quien al mar sombrío
Olas y peces dio, luz a los cielos,
Fuego al sol, giro al aire, al Norte hielos,
Vida a las plantas, movimiento al río.

Todo lo podéis vos, todo fenece
O se reanima a vuestra voz sagrada:
Fuera de vos Señor, el todo es nada,
Que en la insondable eternidad perece,
Y aún en esa misma nada os obedece,
Pues de ella fue la humanidad creada.

Yo no os puedo engañar, Dios de clemencia
Y pues vuestra eternal sabiduría
Ve al través de mi cuerpo el alma mía
Cual del aire a la clara transparencia,
Estorbad que humillada la inocencia
Bata sus palmas la calumnia impía.

Mas si cuadra a tu suma omnipotencia
Que yo perezca cual malvado impío,
Y que los hombres mi cadáver frío
Ultrajen con maligna complacencia,
Suene tu voz, y acabe mi existencia...
Cúmplase en mí tu voluntad, Dios mío!
La primera sensacion de amor

De la vida en la dulce primavera,
Ora llámese acaso, ora destino,
Hay un solo momento peregrino
Que fija nuestra suerte venidera.

Más rápida que el rayo en su carrera
Nos hiere el corazón con raro tino
En un fuego inflamándolo divino:
Tal es de amor la sensación primera.

Chispa sublime, emanación sagrada
Del Supremo Hacedor, que el cuerpo inerte
Abandona al morar la tumba helada;
Pero el alma inmortal eterna y fuerte
Lleva al cielo su imagen adorada,
Que no puede arrancarle ni la muerte.
A una ingrata

Basta de amor: si un tiempo te quería
Ya se acabó mi juvenil locura,
Porque es, Celia, tu cándida hermosura
Como la nieve, deslumbrante y fría.

No encuentro en ti la extrema simpatía
Que mi alma ardiente contemplar procura,
Ni entre las sombras de la noche obscura,
Ni a la espléndida faz del claro día.

Amor no quiero como tú me amas,
Sorda a los ayes, insensible al ruego;
Quiero de mirtos adornar con ramas

Un corazón que me idolatre ciego,
Quiero besar a una deidad de llamas,
Quiero abrazar a una mujer de fuego.
Al aniversario de la muerte de Napoleón

El águila caudal dejando el Sena
Bate sus alas al rayar el día,
Y de los aires la región vacía
Mide veloz con majestad serena:
Baja, y tiende la garra en Santa Elena
Con que la Europa un tiempo estremecía,
Pugnando por alzar la losa fría
Que yerto cubre al vencedor de Jena.

Suspende al fin el mármol atrevida
Mirando absorto con turbada frente
Tanta grandeza en polvo convertida;
Y aunque el estrago de sus triunfos siente;
De Bonaparte el nombre al sol levanta
Su muerte llora, y sus victorias canta.

Obras literarias

Obras fundamentales

  • Poesías de Plácido (1838).
  • El veguero. Poesías cubanas (1841, 1842).
  • Poesías escojidas [sic] de Plácido (1842).
  • El hijo de maldición (1843).

Publicaciones donde colaboró

Publicaciones del siglo XIX donde aparecen sus poesías

  • El Papalote (La Habana).
  • El Siglo (La Habana).
  • Gaceta de Puerto Príncipe
  • Liceo de La Habana
  • Revista de Cuba (La Habana).
  • Palenque Literario (La Habana).

Bibliografía activa

  • Poesías. Matanzas: Imprenta de Gobierno y Marina, 1838.
  • El veguero, poesías cubanas, dedicadas por Plácido a sus amigos de Villa Clara. Matanzas: Imprenta del Comercio, 1841; 2a. ed., Id., Matanzas, 1842; Matanzas, 1854.
  • El hijo de maldición, poema del tiempo de las cruzadas. Matanzas: Imprenta del Gobierno por Su Majestad, 1843.
  • Poesías, Veracruz. Matanzas: Imprenta del Censor, Matanzas, 1845.
  • Poesías escojidas [sic]. Matanzas: Imprenta del Gobierno, Matanzas, 1842 (i.e. 1846).
  • Poesías. Matanzas: Nueva Orleans, Imprenta de la Patria, 1847.
  • Poesías. Palma de Mallorca (España): Imprenta de Pedro J, Umbert, 1847.
  • Poesías. Nueva York: Roe Lockwood and Son (c. 1854); Id. (c, 1855); 3a. ed. corr. y aum. Nueva York, Roe Lockwood. París: Chez Boudry (c. 1856), 2 tomos; Nueva York: J. Durand, c. 1856, i.e. [[1857) (2 tomos).
  • Poesías completas. París: C. Denné Schmitz, 1856; última edición corregida y aumenada con algunas composiciones inéditas, Id., 1857; 3a. ed. corr. y aum. con algunas composiciones inéditas sobre la muerte de Plácido, París, Librería Española de Mme, C. Denné Schmitz, 1862.
  • Colección de las nuevas poesías de Plácido, Nueva York: Imprenta de Sebastián Falet, edición económica, 1858.
  • Plácido: su biografía; juicio crítico y análisis de sus más escogidas poesías, por el doctor Pedro Laso de los Vélez. Barcelona: Imprenta Barcelonesa, 1875.
  • Colección escogida de poesías. Barcelona: Seix Editor, c. 1910.
  • El parnaso cubano, colección escogida de las mejores poesías del inolvidable Plácido. La Habana: Librería La Publicidad, 1885. Bruselas: nueva edición, 1890.
  • Poesías completas, con doscientas diez composiciones inéditas, su retrato y un prólogo biográfico por Sebastián Alfredo de Morales. La Habana: La Primera de Papel, 1886.
  • Nueva edición ilustrada, por ocho láminas fotograbadas y en color, Buenos Aires-La Habana: Casa Editorial Maucci-José López Rodríguez, 1903; Con doscientas diez composiciones inéditas. La Habana: Cultural (sin año).
  • Poesías. Nueva edición. París; Viuda de Ch. Bouret, 1894; ibídem, 1904.
  • Poesías selectas, introducción de A. M. Eligio de la Puente. La Habana: Cultural, 1930.
  • Plácido como poeta cubano, antología y ensayo biográfico crítico por Jorge Casals. La Habana: Publicaciones del Ministerio de Educación, Dirección de Cultura (Cuadernos de Cultura, sexta serie, 4), 1944.
  • Musa cubana. París: Casa Editorial Franco-Ibero Americana, sin año.

Bibliografía pasiva

  • Arrom, José Juan: «Mitos taínos en las letras de Cuba, Santo Domingo y México», en Cuadernos Americanos, 29 (168) págs. 110-123, ene.-feb. México, D. F., 1970.
  • Augier, ÁngeI: «Silueta de Plácido», en Policía, 3 (30) págs. 3-25, may., La Habana, 1944.
  • Bachiller y Morales, Antonio: «Plácido», en Revista Cubana, 2; págs. 547-561. La Habana, dic., 1885.
  • Bueno, Salvador: «Plácido, el poeta mártir», en su Figuras cubanas. Breves biografías de grandes cubanos del siglo XIX. La Habana: Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, 1964, págs. 121-126.
  • Entralgo, Elías: «Aponte y Plácido», en Gaceta del Caribe, 1; págs. 4- 32. La Habana, junio de 1944.
  • Feijóo, Samuel. «Plácido: flores e indio azteca» y «Plácido: inicio prematuro de la escuela siboneísta», en su Sobre los movimientos de una poesía cubana hasta 1856, La Habana: Dirección de Publicaciones, de la Universidad Central de Las Villas. 1961, págs. 36-42 y 42-45, resp.
  • Hostos, Eugenio María de: «Plácido», en su Hostos y Cuba, recopilación de Emilio Roig de Leuchsenring. La Habana: Ciencias Sociales, 1974, págs. 150-174.
  • Montoro, Rafael: «Plácido», en La Discusión, 21 (77): 5, La Habana, mar. 18, 1909.
  • Portuondo, José Antonio: «Miseria y soledad de Plácido, el mulato», en Mediodía, 1 (2) pp.9-10, La Habana, jul., [[1936.
  • Varona, Enrique José: «La nueva edición de Plácido», en Revista Cubana, 4, págs. 372-373, La Habana, 1886.
  • Vitier, Cintio: «El Juglar», en su Poetas cubanos del siglo XIX; Semblanzas, publicado en Cuadernos de la Revista Unión. La Habana, 1969, págs. 13-17.
  • Ximeno y Cruz, Dolores María de: «La conspiración. Plácido», en su Aquellos tiempos... Memorias de Lola María. Prólogo de Fernando Ortiz, Imp y Papelería El Universo, La Habana, 1928, págs. 47-58.

Fuentes