Diferencia entre revisiones de «Juan Gualberto Gómez»
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== Periodista <br> == | == Periodista <br> == | ||
| − | Primero por necesidad y luego porque fue poco a poco adquiriendo el oficio, empezó su larga carrera como periodista, primero de noticias sueltas y después comenzó a involucrarse directamente en la política. En esa línea fue profundizando cada vez más, sus conocimientos acerca de la cultura, el idioma y la historia de Europa, conoció a las personalidades más importantes en ese mundo y participó en los debates parlamentarios donde se discutían las ideas y corrientes socio - políticas más modernas de ese momento. Durante esos años y bajo la supervisión de importantes dueños de periódicos, creció como periodista, se desarrolló como polemista y sobre todo se imbuyó de los principios liberales y de los valores patrióticos tan necesarios en cualquier líder. Finalizaba ya el año de 1877 cuando la personalidad política de Juan Gualberto estaba sólidamente formada, como periodista, polemista y orador público. Sale de Francia y se traslada a Méjico donde conoce al reformista y anti –esclavista Nicolás Azcarate, quien lo convenció de regresar a la Habana, pues ya había sido firmada la Paz del Zanjón y el gobierno prometía reformas liberales para la Isla. <br>Inmediatamente que regresa a Cuba Juan Gualberto Gómez se incorpora a la intensa vida socio- política que se vivía en la Isla, durante estos años sus pasos iniciales van a estar muy ligados a los reformistas Adolfo Márquez Sterling y Nicolás Azcarate, éste último, abogado de profesión, también había regresado a Cuba y establecido en la Habana un bufete. | + | Primero por necesidad y luego porque fue poco a poco adquiriendo el oficio, empezó su larga carrera como periodista, primero de noticias sueltas y después comenzó a involucrarse directamente en la política. En esa línea fue profundizando cada vez más, sus conocimientos acerca de la cultura, el idioma y la historia de Europa, conoció a las personalidades más importantes en ese mundo y participó en los debates parlamentarios donde se discutían las ideas y corrientes socio - políticas más modernas de ese momento. Durante esos años y bajo la supervisión de importantes dueños de periódicos, creció como periodista, se desarrolló como polemista y sobre todo se imbuyó de los principios liberales y de los valores patrióticos tan necesarios en cualquier líder. Finalizaba ya el año de 1877 cuando la personalidad política de Juan Gualberto estaba sólidamente formada, como periodista, polemista y orador público. Sale de Francia y se traslada a Méjico donde conoce al reformista y anti –esclavista Nicolás Azcarate, quien lo convenció de regresar a la Habana, pues ya había sido firmada la Paz del Zanjón y el gobierno prometía reformas liberales para la Isla. <br>Inmediatamente que regresa a Cuba Juan Gualberto Gómez se incorpora a la intensa vida socio- política que se vivía en la Isla, durante estos años sus pasos iniciales van a estar muy ligados a los reformistas Adolfo Márquez Sterling y Nicolás Azcarate, éste último, abogado de profesión, también había regresado a Cuba y establecido en la Habana un bufete. <br> |
| − | <br> | + | == Lucha por la integración racial <br><br> == |
| − | + | A la vez que a sus quehaceres políticos comenzó a dedicarse a uno de los problemas más trascendentales y vulnerables de la nación cubana: la población negra y mulata. Ya desde entonces Juan Gualberto percibió que uno de los problemas más importantes que tenían que resolver los cubanos para lograr la unidad, era el tema de la integración racial, no bastaba con haber abolido la esclavitud, se debían también abolir determinados prejuicios y formas notoriamente públicas de discriminación racial.<br> | |
| − | [[Category:Personajes_Históricos|Categoría: | + | Esa labor, en su concepto, debía partir de los propios cubanos y debían darse pasos concretos para resolverse si se quería lograr atraer a este importante grupo poblacional a la causa de la independencia, pues por esos años el gobierno español, había tomado medidas específicas dirigidas a contentar a la población negra y ganarse su fidelidad a la corona española. También el gobierno había dedicado recursos especiales a promover publicaciones periódicas, Casinos españoles de color por toda la Isla y a realzar la imagen de algunos líderes negros que defendían a la corona española. Esta labor estaba surtiendo sus efectos que podían considerarse peligrosos para la futura causa de la independencia, si se tenía en cuenta que los negros y mulatos representaban un importante grupo poblacional dentro de la Isla y que muchas personas habían quedado desanimadas de los ideales independentistas, con la paz del Zanjón.<br>Otro “enemigo” importante a tener en cuenta fue el Partido Liberal Autonomista que por estos años apenas comenzaba una amplia labor para ganar adeptos y con independencia de el desempeño de sus líderes más renombrados, en los rincones más apartados de las provincias, si logró durante la Tregua Fecunda gran popularidad en los niveles más humildes y atraer hacia sus filas a muchas personas de la raza negra, algunas de las cuales habían luchado en el Ejército Libertador. <br>Para combatir estas tendencias, en abril de 1879 Juan Gualberto fundó el periódico La Fraternidad , con el cintillo: “Diario general para la defensa de la raza de color en Cuba” y desde su título, el cual hacía alusión a uno de los principios de la Revolución Francesa, hacia manifiestas las aspiraciones que tenía con respecto al problema racial en Cuba, a pesar de que en la Isla todavía no se había abolido la esclavitud. También en ese período y al calor de la nueva Ley de Asociaciones que se aprobó para la Isla, fundó Sociedades de Instrucción y Recreo para pardos y morenos e hizo campañas y visitas personales a distintas localidades, para que estas proliferaran por toda la Isla, especialmente en aquellas zonas de grandes pasiones independentistas donde rápidamente Juan Gualberto logró ganar seguidores que lo apoyarán en las distintas contiendas a lo largo de su vida.<br>Con su desempeño de estos años, logró agrupar en torno suyo a algunos de los más sobresalientes intelectuales negros y mulatos, principalmente periodistas, y a numerosos integrantes de la clase media de su raza promoviendo entre ellos y a través de ellos sus ideas políticas a favor de la independencia y la igualdad racial, comenzando así a formarse en torno suyo un grupo de negros y mulatos con un discurso propio que marcará pautas en cuanto a que camino debía seguir la población negra y mulata de la Isla para lograr la integración racial. <br>Sin dudas las ideas que promovía este grupo de intelectuales eran muy polémicas pues entendían que los negros y mulatos principalmente en los sectores más humildes, debían abandonar las costumbres y tradiciones africanas como los bailes y tambores, los cabildos, el ñañiguismo, las ceremonias africanas y todo aquello que recordara el “pasado ominoso de la esclavitud” y promover la instrucción, la cultura y la superación, <br> |
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| + | Con su desempeño de estos años, logró agrupar en torno suyo a algunos de los más sobresalientes intelectuales negros y mulatos, principalmente periodistas, y a numerosos integrantes de la clase media de su raza promoviendo entre ellos y a través de ellos sus ideas políticas a favor de la independencia y la igualdad racial, comenzando así a formarse en torno suyo un grupo de negros y mulatos con un discurso propio que marcará pautas en cuanto a que camino debía seguir la población negra y mulata de la Isla para lograr la integración racial. <br>Sin dudas las ideas que promovía este grupo de intelectuales eran muy polémicas pues entendían que los negros y mulatos principalmente en los sectores más humildes, debían abandonar las costumbres y tradiciones africanas como los bailes y tambores, los cabildos, el ñañiguismo, las ceremonias africanas y todo aquello que recordara el “pasado ominoso de la esclavitud” y promover la instrucción, la cultura y la superación, había que asumir los patrones de cultura y refinamiento de la sociedad blanca como la manera de lograr el adelanto social y paulatinamente la integración racial. <br>Como uno de los aspectos más atacados y desvalorizados dentro de la raza negra eran las mujeres, también se promovió una imagen de la mujer negra que desmintiera los estereotipos creados en torno a ellas y la equiparara con las blancas. En esa labor participaron importantes periodistas femeninas, poetisas y maestras, de las cuales por vez primera se divulgaron sus nombres. No sólo se abogaba por su preparación intelectual, sino que se divulgó a través de la prensa una imagen de mujeres negras vestidas con elegancia y refinamiento, que celebraban bailes de estaciones, rifas, y otras actividades de sociedad hasta el momento sólo conocidas entre las mujeres blancas, pero sobre todo, se hizo especial hincapié en la importancia del matrimonio y el lugar de la mujer negra dentro del hogar como esposa legítima y respetada, compañera y madre de familia. <br>A esta inmensa tarea, se intentó encaminar la labor de las sociedades de instrucción y recreo, en ellas se fundaron bibliotecas y escuelas diurnas y nocturnas con profesores que impartían conocimientos elementales tanto a los niños, como a las mujeres y los trabajadores para los que había horarios especiales. Pero no sólo eso, también se promovieron actividades culturales y festivas de alta distinción como representaciones teatrales de obras clásicas, interpretaciones musicales por orquestas respetables, coros, declamaciones, etc. Estas actividades no siempre encontraban apoyo en los niveles más populares de la población que tenían preferencias y costumbres más sencillas y que estaban profundamente arraigadas de mucho tiempo atrás con las cuales se sentían bien y no estaban de acuerdo en cambiar. Este aspecto del pensamiento de Juan Gualberto Gómez y de sus amigos, ha sido ampliamente debatido y criticado, lo cierto fue que estos esfuerzos para lograr “una nueva imagen” entre la población negra no tuvieron mucho éxito. <br>Esta labor de las Sociedades estaba estrechamente ligada y respaldada por el periódico la Fraternidad , el cual no sólo se dedicó a promover estas ideas, sino que también constantemente a través de el se hacían denuncias y manifestaciones en contra de los atropellos y discriminaciones que sufrían los negros y mulatos, principalmente los africanos, y se informaba las condiciones de vida, las principales inquietudes y preocupaciones que tenía este sector de la población a lo largo de toda la Isla. Es esta quizás la parte más encomiable de su labor y la que le ganó más seguidores. Este periódico se convirtió en un verdadero vocero y defensor de su raza, llegando incluso a hacer públicas las cartas de las personas del pueblo que escribían contando sus infortunios y experiencias. <br>La Fraternidad llegó incluso a elevar al gobierno múltiples peticiones para acabar con las separaciones por razón del color de la piel en los centros de instrucción, empleos, parques, paseos públicos, restaurantes y cafeterías, libros de matrimonios, bautismos y enterramientos. Debemos destacar que este periódico a pesar de ser el más conocido no estuvo solo en su desempeño, en muchas provincias se fundaron publicaciones periódicas con los mismos objetivos lo que más concentrados en los sucesos locales, sus cuerpos de redacción en la mayoría de los casos tenían las mismas ideas que promovían Juan Gualberto Gómez y sus amigos de la Habana. <br>A pesar de las adversidades, escasez de recursos y falta de comunicación propias de aquella época, estos periodistas dedicaron especial empeño en diseminar sus publicaciones por los rincones más apartados de la Isla para en muchos casos conocerse a través de la prensa, comunicarse, identificar intereses, limar asperezas, fortalecerse, ganar cada vez más adeptos y hacer su campaña lo más abarcadora y nacional posible. <br>De este período de su quehacer hay dos aspectos que se deben destacar. Primero, debido a las condiciones en que se encontraba la población de color en la Isla durante estos años y a las condiciones políticas que imperaban, su labor pública y periodística en estos años estuvo más encaminada a organizar en la medida de lo posible a este sector de la población y aunque la campaña antirracista y antidiscriminatoria no estuvo desligada de su ideas independentistas, éste último aspecto se desarrolló más a nivel personal y privado, todo lo contrario de lo que sucederá a partir de 1890 en que su campaña política será la prioridad de su desempeño y la temática racial ocupará un segundo plano. El otro aspecto a destacar es que si bien en los inicios muchos de sus seguidores eran hombres de letras, en la medida que su campaña antirracista se tornaba más agresiva y profunda, Juan Gualberto fue ganando cada vez más seguidores en toda la Isla, muchos de ellos antiguos combatientes de las filas insurrectas de la zona centro -oriental de la Isla. Es en estos años que con esta labor logró convertirse desde ese momento y para siempre, en la figura de su raza más sobresaliente y reconocida por todos. <br>A principios de 1880, su intensa y fructífera labor quedó trunca con su detención por su participación en los preparativos de la Guerra Chiquita. De la Habana es deportado a Ceuta. Allí no se mantuvo inactivo, como periodista envió colaboraciones para los periódicos La Discusión y la Fraternidad en la Habana, éste última seguía publicándose por sus amigos y también se mantiene informado de todo cuanto ocurre en la Isla y Europa. <br>Durante ese período ocurre otro hecho importante en su vida, y es que entabla por recomendación de Nicolás Azcarate un activa correspondencia con Rafael María de Labra, prestigioso abogado y abolicionista, quien en los próximos años será su defensor en distintos pleitos judiciales, su benefactor y ejercerá una influencia decisiva en su vida. <br>A fines de 1881, se traslada a Madrid donde al amparo de Rafael María de Labra, y allí despliega una intensa labor política y periodística. Es nombrado secretario de la Sociedad Abolicionista Española, escribe crónicas parlamentarias, sueltos e informaciones para los periódicos El Abolicionista y La Tribuna . Asume la dirección de dos nuevas publicaciones El Progreso y El Pueblo y pronuncia discursos en actos públicos a favor de la abolición del patronato y de la autonomía colonial. La repercusión en Cuba de sus crónicas es tal, que se levanta toda una ola de censura en contra de su proceder y se entablan fuertes polémicas con algunos de los más prestigiosos autonomistas residentes en la Isla. <br>Un hecho profundamente significativo en el pensamiento de Juan Gualberto Gómez, es la publicación en 1885, estando todavía en España, de Un Documento Importante , texto que a mi juicio marca la madurez política que este líder había logrado alcanzar con respecto al análisis de la situación socio –política y económica de Cuba, este texto es sin dudas, el fruto de largos años acumulando información y experiencias políticas por haber tenido la posibilidad de presenciar y/o participar como actor en escenarios históricos claves y junto a algunas de las más sobresalientes personalidades políticas vinculados a Cuba y la realidad colonial. En el exhaustivo análisis que hace no solo se aprecia su inmensa capacidad para entender la realidad cubana de ese momento sino principalmente el futuro que se avizoraba.<br><br><br><br> | ||
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Revisión del 14:12 21 dic 2009
Plantilla:Personaje históricoUno de los patriotas más consecuentes con los principios independentistas que ha tenido la Historia de Cuba. Mencionado por la historiografía cubana casi siempre por ser la persona elegida por José Martí para organizar los preparativos dentro de la Isla para la Guerra de Independencia de 1895, este es apenas un hecho en su larga trayectoria. La grandeza de su vida y obra estriba en la capacidad que tuvo para desempeñarse con acierto y de manera sobresaliente en distintos ámbitos de la esfera pública y política dentro y fuera de Cuba a lo largo de su existencia.
Sumario
Vida:
Tuvo la suerte de nacer libre, pues sus padres Fermín Gómez y Serafina Ferrer, esclavos domésticos en ese entonces, ahorraron dinero para comprarlo desde que estaba en el vientre de su madre. Debido a la natural y manifiesta inteligencia que demostró desde pequeño, sus padres una vez que lograron libertarse y ahorrar algún dinero, decidieron trasladarse a vivir a la Habana para proporcionarle una mejor educación a su único hijo, este hecho también estuvo favorecido por la dueña del ingenio Catalina Gómez, que sentía un especial cariño por el por el pequeño y por el matrimonio de ex -esclavos, que durante años le habían servido fielmente.
Una vez en la Habana los padres pusieron a Juan Gualberto a estudiar en los mejores colegios al que podían acceder los niños negros en aquel entonces y ya había llegado al límite de conocimientos que podía adquirir, cuando estalló la Guerra de los Diez Años. Su inevitable avance hacia el occidente de la Isla llenó de temor a los padres, que temerosos de las consecuencias que la guerra podría traerles al hijo que con tanto esmero había educado, decidieron mandarlo a Europa a estudiar, previo consejo de su antigua ama, la cual residía en la Habana en ese momento, quien les prometió que si lo enviaban a Francia ella los llevaría consigo cuando fuera de vacaciones para que pudieran visitar a su hijo.
En 1869, partió rumbo a París, una de las capitales del mundo más adelantadas en cuanto a los derechos ciudadanos en aquel entonces. Por el día estudiaba carruajería, pero en las noches comenzó a imbuirse de los conocimientos más avanzados y del espíritu revolucionario que dominaban aquella ciudad donde todos los hombres eran tratados por igual sin importar el color de la piel.
Poco tiempo después es deportado a España por su vinculación con los conspiradores de la Guerra Chiquita. Regresa en 1890 y en 1895 es desterrado nuevamente al fracasar el alzamiento independentista del 24 de febrero. Antes de concluir la dominación española pasa a Francia y luego a Estados Unidos, donde coopera con el Partido Revolucionario Cubano. En 1898 regresa a su Patria definitivamente, y a partir de entonces tiene una activa participación en contra de la Enmienda Platt y los gobiernos de turno hasta su muerte.
Participación en el Ejercito Libertador
. Conspiró durante la preparación de la Guerra Chiquita, por lo que fue detenido el 25 de septiembre de 1879 y confinado a la prisión de Ceuta hasta 1882. Después de fundado el Partido Revolucionario Cubano (10.de abril de 1892), Martí delegó en él para la preparación de la guerra en toda la Isla.
Participó en el fallido alzamiento de Ibarra, Matanzas, el 24.de febrero de 1895. Cinco días después se vio obligado a presentarse a las autoridades de Sabanilla. Fue condenado a 20 años de prisión en los calabozos de Ceuta y Valencia. Al constituirse el gobierno autónomo español en Cuba, el 1 de enero de 1898, fue puesto en libertad y marchó a Nueva York. Resultó elegido delegado a la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana, la cual inició sus sesiones el 24.10.1898. Se desempeñó como vocal de ella del 11.11.1898 al 30.6.1899. En diciembre de 1898 acompañó al mayor general Calixto García a Washington, Estados Unidos, como miembro de la comisión enviada para gestionar el reconocimiento a la Asamblea y los fondos necesarios para el licenciamiento del Ejército Libertador. Aprobó la destitución del mayor general Máximo Gómez como General en Jefe del Ejército Libertador (11.3.1899). El 15.9.1900 fue electo delegado, por Oriente, a la Asamblea Constituyente, en la cual combatió a la enmienda Platt. Durante la segunda intervención militar norteamericana (1906-1909) fue miembro de la Comisión Consultiva, con el cargo de vocal. Ocupó los escaños de la Cámara de Representantes (1914-1917) y del Senado (1917-1925), por la provincia de La Habana. Fue redactor de varios periódicos y destacado orador. Realizó una gran campaña en defensa de la raza negra.
Juan Gualberto Gómez y Martí:
Existe un hecho importante que ocurre el 17 de septiembre de 1879. Ese día Juan Gualberto almorzaba en casa de la familia Martí-Zayas Bazán. Para entonces había nacido Pepito (José Francisco). Carmen atendía hacendosa al querido amigo de la casa, cuando Martí es avisado de la orden de su detención por las autoridades españolas.
El criollo mulato aprovecha entonces y oculta documentos comprometedores de la conspiración asociados a la Guerra Chiquita.
Ya en el bufete de Nicolás Azcarate y en el trato diario Juan Gualberto y Martí comienzan una amistad y comunidad de ideas en torno a la patria que rebasarán los marcos de las futuras distancias y de la muerte. Prontamente comenzaron a conspirar juntos en la preparación del nuevo levantamiento que se gestaba en el interior de la Isla y ambos fueron nombrados secretarios de distintos clubes revolucionarios en la Habana.
Periodista
Primero por necesidad y luego porque fue poco a poco adquiriendo el oficio, empezó su larga carrera como periodista, primero de noticias sueltas y después comenzó a involucrarse directamente en la política. En esa línea fue profundizando cada vez más, sus conocimientos acerca de la cultura, el idioma y la historia de Europa, conoció a las personalidades más importantes en ese mundo y participó en los debates parlamentarios donde se discutían las ideas y corrientes socio - políticas más modernas de ese momento. Durante esos años y bajo la supervisión de importantes dueños de periódicos, creció como periodista, se desarrolló como polemista y sobre todo se imbuyó de los principios liberales y de los valores patrióticos tan necesarios en cualquier líder. Finalizaba ya el año de 1877 cuando la personalidad política de Juan Gualberto estaba sólidamente formada, como periodista, polemista y orador público. Sale de Francia y se traslada a Méjico donde conoce al reformista y anti –esclavista Nicolás Azcarate, quien lo convenció de regresar a la Habana, pues ya había sido firmada la Paz del Zanjón y el gobierno prometía reformas liberales para la Isla.
Inmediatamente que regresa a Cuba Juan Gualberto Gómez se incorpora a la intensa vida socio- política que se vivía en la Isla, durante estos años sus pasos iniciales van a estar muy ligados a los reformistas Adolfo Márquez Sterling y Nicolás Azcarate, éste último, abogado de profesión, también había regresado a Cuba y establecido en la Habana un bufete.
Lucha por la integración racial
A la vez que a sus quehaceres políticos comenzó a dedicarse a uno de los problemas más trascendentales y vulnerables de la nación cubana: la población negra y mulata. Ya desde entonces Juan Gualberto percibió que uno de los problemas más importantes que tenían que resolver los cubanos para lograr la unidad, era el tema de la integración racial, no bastaba con haber abolido la esclavitud, se debían también abolir determinados prejuicios y formas notoriamente públicas de discriminación racial.
Esa labor, en su concepto, debía partir de los propios cubanos y debían darse pasos concretos para resolverse si se quería lograr atraer a este importante grupo poblacional a la causa de la independencia, pues por esos años el gobierno español, había tomado medidas específicas dirigidas a contentar a la población negra y ganarse su fidelidad a la corona española. También el gobierno había dedicado recursos especiales a promover publicaciones periódicas, Casinos españoles de color por toda la Isla y a realzar la imagen de algunos líderes negros que defendían a la corona española. Esta labor estaba surtiendo sus efectos que podían considerarse peligrosos para la futura causa de la independencia, si se tenía en cuenta que los negros y mulatos representaban un importante grupo poblacional dentro de la Isla y que muchas personas habían quedado desanimadas de los ideales independentistas, con la paz del Zanjón.
Otro “enemigo” importante a tener en cuenta fue el Partido Liberal Autonomista que por estos años apenas comenzaba una amplia labor para ganar adeptos y con independencia de el desempeño de sus líderes más renombrados, en los rincones más apartados de las provincias, si logró durante la Tregua Fecunda gran popularidad en los niveles más humildes y atraer hacia sus filas a muchas personas de la raza negra, algunas de las cuales habían luchado en el Ejército Libertador.
Para combatir estas tendencias, en abril de 1879 Juan Gualberto fundó el periódico La Fraternidad , con el cintillo: “Diario general para la defensa de la raza de color en Cuba” y desde su título, el cual hacía alusión a uno de los principios de la Revolución Francesa, hacia manifiestas las aspiraciones que tenía con respecto al problema racial en Cuba, a pesar de que en la Isla todavía no se había abolido la esclavitud. También en ese período y al calor de la nueva Ley de Asociaciones que se aprobó para la Isla, fundó Sociedades de Instrucción y Recreo para pardos y morenos e hizo campañas y visitas personales a distintas localidades, para que estas proliferaran por toda la Isla, especialmente en aquellas zonas de grandes pasiones independentistas donde rápidamente Juan Gualberto logró ganar seguidores que lo apoyarán en las distintas contiendas a lo largo de su vida.
Con su desempeño de estos años, logró agrupar en torno suyo a algunos de los más sobresalientes intelectuales negros y mulatos, principalmente periodistas, y a numerosos integrantes de la clase media de su raza promoviendo entre ellos y a través de ellos sus ideas políticas a favor de la independencia y la igualdad racial, comenzando así a formarse en torno suyo un grupo de negros y mulatos con un discurso propio que marcará pautas en cuanto a que camino debía seguir la población negra y mulata de la Isla para lograr la integración racial.
Sin dudas las ideas que promovía este grupo de intelectuales eran muy polémicas pues entendían que los negros y mulatos principalmente en los sectores más humildes, debían abandonar las costumbres y tradiciones africanas como los bailes y tambores, los cabildos, el ñañiguismo, las ceremonias africanas y todo aquello que recordara el “pasado ominoso de la esclavitud” y promover la instrucción, la cultura y la superación,
Con su desempeño de estos años, logró agrupar en torno suyo a algunos de los más sobresalientes intelectuales negros y mulatos, principalmente periodistas, y a numerosos integrantes de la clase media de su raza promoviendo entre ellos y a través de ellos sus ideas políticas a favor de la independencia y la igualdad racial, comenzando así a formarse en torno suyo un grupo de negros y mulatos con un discurso propio que marcará pautas en cuanto a que camino debía seguir la población negra y mulata de la Isla para lograr la integración racial.
Sin dudas las ideas que promovía este grupo de intelectuales eran muy polémicas pues entendían que los negros y mulatos principalmente en los sectores más humildes, debían abandonar las costumbres y tradiciones africanas como los bailes y tambores, los cabildos, el ñañiguismo, las ceremonias africanas y todo aquello que recordara el “pasado ominoso de la esclavitud” y promover la instrucción, la cultura y la superación, había que asumir los patrones de cultura y refinamiento de la sociedad blanca como la manera de lograr el adelanto social y paulatinamente la integración racial.
Como uno de los aspectos más atacados y desvalorizados dentro de la raza negra eran las mujeres, también se promovió una imagen de la mujer negra que desmintiera los estereotipos creados en torno a ellas y la equiparara con las blancas. En esa labor participaron importantes periodistas femeninas, poetisas y maestras, de las cuales por vez primera se divulgaron sus nombres. No sólo se abogaba por su preparación intelectual, sino que se divulgó a través de la prensa una imagen de mujeres negras vestidas con elegancia y refinamiento, que celebraban bailes de estaciones, rifas, y otras actividades de sociedad hasta el momento sólo conocidas entre las mujeres blancas, pero sobre todo, se hizo especial hincapié en la importancia del matrimonio y el lugar de la mujer negra dentro del hogar como esposa legítima y respetada, compañera y madre de familia.
A esta inmensa tarea, se intentó encaminar la labor de las sociedades de instrucción y recreo, en ellas se fundaron bibliotecas y escuelas diurnas y nocturnas con profesores que impartían conocimientos elementales tanto a los niños, como a las mujeres y los trabajadores para los que había horarios especiales. Pero no sólo eso, también se promovieron actividades culturales y festivas de alta distinción como representaciones teatrales de obras clásicas, interpretaciones musicales por orquestas respetables, coros, declamaciones, etc. Estas actividades no siempre encontraban apoyo en los niveles más populares de la población que tenían preferencias y costumbres más sencillas y que estaban profundamente arraigadas de mucho tiempo atrás con las cuales se sentían bien y no estaban de acuerdo en cambiar. Este aspecto del pensamiento de Juan Gualberto Gómez y de sus amigos, ha sido ampliamente debatido y criticado, lo cierto fue que estos esfuerzos para lograr “una nueva imagen” entre la población negra no tuvieron mucho éxito.
Esta labor de las Sociedades estaba estrechamente ligada y respaldada por el periódico la Fraternidad , el cual no sólo se dedicó a promover estas ideas, sino que también constantemente a través de el se hacían denuncias y manifestaciones en contra de los atropellos y discriminaciones que sufrían los negros y mulatos, principalmente los africanos, y se informaba las condiciones de vida, las principales inquietudes y preocupaciones que tenía este sector de la población a lo largo de toda la Isla. Es esta quizás la parte más encomiable de su labor y la que le ganó más seguidores. Este periódico se convirtió en un verdadero vocero y defensor de su raza, llegando incluso a hacer públicas las cartas de las personas del pueblo que escribían contando sus infortunios y experiencias.
La Fraternidad llegó incluso a elevar al gobierno múltiples peticiones para acabar con las separaciones por razón del color de la piel en los centros de instrucción, empleos, parques, paseos públicos, restaurantes y cafeterías, libros de matrimonios, bautismos y enterramientos. Debemos destacar que este periódico a pesar de ser el más conocido no estuvo solo en su desempeño, en muchas provincias se fundaron publicaciones periódicas con los mismos objetivos lo que más concentrados en los sucesos locales, sus cuerpos de redacción en la mayoría de los casos tenían las mismas ideas que promovían Juan Gualberto Gómez y sus amigos de la Habana.
A pesar de las adversidades, escasez de recursos y falta de comunicación propias de aquella época, estos periodistas dedicaron especial empeño en diseminar sus publicaciones por los rincones más apartados de la Isla para en muchos casos conocerse a través de la prensa, comunicarse, identificar intereses, limar asperezas, fortalecerse, ganar cada vez más adeptos y hacer su campaña lo más abarcadora y nacional posible.
De este período de su quehacer hay dos aspectos que se deben destacar. Primero, debido a las condiciones en que se encontraba la población de color en la Isla durante estos años y a las condiciones políticas que imperaban, su labor pública y periodística en estos años estuvo más encaminada a organizar en la medida de lo posible a este sector de la población y aunque la campaña antirracista y antidiscriminatoria no estuvo desligada de su ideas independentistas, éste último aspecto se desarrolló más a nivel personal y privado, todo lo contrario de lo que sucederá a partir de 1890 en que su campaña política será la prioridad de su desempeño y la temática racial ocupará un segundo plano. El otro aspecto a destacar es que si bien en los inicios muchos de sus seguidores eran hombres de letras, en la medida que su campaña antirracista se tornaba más agresiva y profunda, Juan Gualberto fue ganando cada vez más seguidores en toda la Isla, muchos de ellos antiguos combatientes de las filas insurrectas de la zona centro -oriental de la Isla. Es en estos años que con esta labor logró convertirse desde ese momento y para siempre, en la figura de su raza más sobresaliente y reconocida por todos.
A principios de 1880, su intensa y fructífera labor quedó trunca con su detención por su participación en los preparativos de la Guerra Chiquita. De la Habana es deportado a Ceuta. Allí no se mantuvo inactivo, como periodista envió colaboraciones para los periódicos La Discusión y la Fraternidad en la Habana, éste última seguía publicándose por sus amigos y también se mantiene informado de todo cuanto ocurre en la Isla y Europa.
Durante ese período ocurre otro hecho importante en su vida, y es que entabla por recomendación de Nicolás Azcarate un activa correspondencia con Rafael María de Labra, prestigioso abogado y abolicionista, quien en los próximos años será su defensor en distintos pleitos judiciales, su benefactor y ejercerá una influencia decisiva en su vida.
A fines de 1881, se traslada a Madrid donde al amparo de Rafael María de Labra, y allí despliega una intensa labor política y periodística. Es nombrado secretario de la Sociedad Abolicionista Española, escribe crónicas parlamentarias, sueltos e informaciones para los periódicos El Abolicionista y La Tribuna . Asume la dirección de dos nuevas publicaciones El Progreso y El Pueblo y pronuncia discursos en actos públicos a favor de la abolición del patronato y de la autonomía colonial. La repercusión en Cuba de sus crónicas es tal, que se levanta toda una ola de censura en contra de su proceder y se entablan fuertes polémicas con algunos de los más prestigiosos autonomistas residentes en la Isla.
Un hecho profundamente significativo en el pensamiento de Juan Gualberto Gómez, es la publicación en 1885, estando todavía en España, de Un Documento Importante , texto que a mi juicio marca la madurez política que este líder había logrado alcanzar con respecto al análisis de la situación socio –política y económica de Cuba, este texto es sin dudas, el fruto de largos años acumulando información y experiencias políticas por haber tenido la posibilidad de presenciar y/o participar como actor en escenarios históricos claves y junto a algunas de las más sobresalientes personalidades políticas vinculados a Cuba y la realidad colonial. En el exhaustivo análisis que hace no solo se aprecia su inmensa capacidad para entender la realidad cubana de ese momento sino principalmente el futuro que se avizoraba.