Diferencia entre revisiones de «Filosofía inglesa (Siglos XVII y XVIII)»
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| + | La Ilustración del siglo [[XVIII]] fue el arma con que la incipiente clase burguesa enfrentó las bases de la ideología feudal, puntales que entorpecían el avance de la ciencia y de una concepción científica del mundo, que legalizaban el dominio ideológico de la Iglesia y sostenía el poder político de las clases dominantes. | ||
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| + | Los ilustrados, por el contrario, combatían ese dominio, liberaban las mentes y así cooperaban a la emancipación política. En consonancia con la instauración de la sociedad burguesa en Europa Occidental, las ideas de la Ilustración se propagaron al principio en [[Inglaterra]], luego en [[Francia]] y más tarde en [[Alemania]]. | ||
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| + | En centro de la problemática filosófica que interesaba a los hombres de la Ilustración era la cuestión del conocimiento y la fe, de la cosmovisión nueva, científico-natural y los acontecimientos sobrenaturales narrados por las Escrituras. | ||
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| + | Los teólogos habían interpretados los relatos bíblicos de milagros como hechos históricos reales, como compendio de las leyes otorgadas por Dios que definían las reglas de la moral, el régimen político de la sociedad y las normas y las relaciones jurídicas. Las mentes avanzadas de la burguesía pusieron en tela de juicio tal significado de la [[Biblia]] y la religión y lo sometieron a estudio y crítica. Pero no se decidieron a transgredir ciertos límites, cosa entendible si recordamos que todos los movimientos revolucionarios burgueses de los siglos [[XVI]] y [[XVII]] se atribuyeron motivos religiosos, esto es, los propios contendientes entendían sus batallas no tanto como lucha política de clases, lo que realmente era, sino como lindes de los partidos religiosos: entre las Iglesias, las sectas y los teólogos. | ||
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| + | A tono con ello era excepcional el interés por las cuestiones religiosas debatidas, cuestiones que abrigaban diversos contenidos. La historia de la Ilustración inglesa es en buena medida la historia del libre pensamiento religioso y la forma ideológica de este libre pensamiento fue el deísmo, o sea, la religión entendida como fe limitada al reconocimiento de Dios en calidad de causa primaria y la renuncia a todos los demás postulados de la religión como opuestos a la razón. En las circunstancias de los siglos [[XVII]] y [[XVIII]] era a cada paso el deísmo una forma velada de renunciar a la interpretación religiosa del mundo. | ||
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| + | El deísmo inglés alcanza su expresión más alta en el primer cuarto del siglo [[XVIII]] y tiene y tiene un segundo auge en las postrimerías del siglo [[XVIII]]. En el sentido filosófico, los deístas oscilaban entre un materialismo inconsecuente y el idealismo. Elementos deístas encontramos en algunos filósofos que en la doctrina del ser y del conocimiento eran materialistas, por ejemplo [[John Locke|Locke]] y el joven Toland. Llamarles deístas, como a menudo hacen los historiadores burgueses de la [[Filosofía]], y silenciar su materialismo equivale a escamotear lo principal, lo decisivo de sus concepciones. | ||
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| + | John Toland (1670-1722) avanza del deísmo al materialismo. En su obra “Cristianismo no misterioso” admite todavía las verdades reveladas. Pero apunta ya que las proposiciones de la religión cristiana no pueden estar ni en contra ni sobre la razón. | ||
| + | En “Cartas a Serena” (1704) desarrolla el materialismo y hace enmiendas sustanciales a la doctrina de Spinoza. La religión no es una revelación divina, sino un engendro de perjuicios. Toland somete a crítica la doctrina spinoziana de la substancia partiendo de la frase de Newton: “El reposos de la materia es puro disparate”, rechaza la inmovilidad de la substancia spinoziana. El mundo como un todo es eterno, pero cambia sin cesar; la vida y el movimiento caracterizan no sólo a las cosas individuales, sino también a la substancia. Toland formula por primera vez una de las proposiciones más importantes del materialismo: “…el movimiento es propiedad esencial de la materia…, tan inseparable de su naturaleza como son inseparables de ella la impenetrabilidad y la extensión.” La materia es la base del pensamiento. El pensamiento es un movimiento corporal condicionado por la estructura y la actividad del cerebro. Por ello, una enfermedad del cerebro es una enfermedad del pensamiento y la suspensión de las funciones del cerebro comporta la falta de pensamiento. | ||
| + | En su áspera crítica de la religión sostiene que todas las religiones no son más que engaños de sacerdotes y gobernantes para tener embriagadas a las masas populares. Ciertamente, por radical que sea esta crítica y la de otros ilustradores ingleses, en todo ellos adolece de limitación y hasta de ambigüedad. Ante todo, su base social era restringida. El deísmo, la crítica ilustrada de la religión, era cosa destinada a unos pocos, los aristócratas del espíritu. La burguesía inglesa abandonada con disgusto las ilusiones religiosas, que arropaban en su conciencia acciones y afanes políticos reales. No obstante, aun bajo esta forma ambigua, el deísmo inglés y el libre pensamiento inglés en materia religiosa de comienzos del siglo XVIII constituían un serio peligro para la ideología feudal, cuyos defensores no querían replegarse. Precisamente estos medios apoyaron a George Berkeley contra la Ilustración. | ||
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*[http://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/toland.htm Obra y vida de John Toland] | *[http://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/toland.htm Obra y vida de John Toland] | ||
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*[http://www.luventicus.org/articulos/02A036/hume.html Artículos David Hume] | *[http://www.luventicus.org/articulos/02A036/hume.html Artículos David Hume] | ||
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*[http://www.filosofia.net/materiales/tem/berkeley.htm Materiales George Berkeley] | *[http://www.filosofia.net/materiales/tem/berkeley.htm Materiales George Berkeley] | ||
Revisión del 09:26 20 oct 2011
Filosofía inglesa (Siglos XVII y XVIII). La filosofía de John Locke ejerció fuerte influencia sobre el desarrollo de la Ilustración inglesa de los siglos XVII y XVIII dirigida contra la ideología de la sociedad feudal. Los ilustradores trataban de poner fin a la fe a favor de la razón; a la religión a favor de la ciencia y de la concepción científica del mundo; trataban de liberar la moral de las tutelas religiosas y proclamaban que la “luz natural de la razón” era el instrumento principal e independiente de la religión para perfeccionar la sociedad. la instrucción de la sociedad era la fuerza propulsora del desarrollo histórico y la condición del triunfo de la razón.
Ilustración inglesa
La Ilustración del siglo XVIII fue el arma con que la incipiente clase burguesa enfrentó las bases de la ideología feudal, puntales que entorpecían el avance de la ciencia y de una concepción científica del mundo, que legalizaban el dominio ideológico de la Iglesia y sostenía el poder político de las clases dominantes.
Los ilustrados, por el contrario, combatían ese dominio, liberaban las mentes y así cooperaban a la emancipación política. En consonancia con la instauración de la sociedad burguesa en Europa Occidental, las ideas de la Ilustración se propagaron al principio en Inglaterra, luego en Francia y más tarde en Alemania.
En centro de la problemática filosófica que interesaba a los hombres de la Ilustración era la cuestión del conocimiento y la fe, de la cosmovisión nueva, científico-natural y los acontecimientos sobrenaturales narrados por las Escrituras.
Los teólogos habían interpretados los relatos bíblicos de milagros como hechos históricos reales, como compendio de las leyes otorgadas por Dios que definían las reglas de la moral, el régimen político de la sociedad y las normas y las relaciones jurídicas. Las mentes avanzadas de la burguesía pusieron en tela de juicio tal significado de la Biblia y la religión y lo sometieron a estudio y crítica. Pero no se decidieron a transgredir ciertos límites, cosa entendible si recordamos que todos los movimientos revolucionarios burgueses de los siglos XVI y XVII se atribuyeron motivos religiosos, esto es, los propios contendientes entendían sus batallas no tanto como lucha política de clases, lo que realmente era, sino como lindes de los partidos religiosos: entre las Iglesias, las sectas y los teólogos.
A tono con ello era excepcional el interés por las cuestiones religiosas debatidas, cuestiones que abrigaban diversos contenidos. La historia de la Ilustración inglesa es en buena medida la historia del libre pensamiento religioso y la forma ideológica de este libre pensamiento fue el deísmo, o sea, la religión entendida como fe limitada al reconocimiento de Dios en calidad de causa primaria y la renuncia a todos los demás postulados de la religión como opuestos a la razón. En las circunstancias de los siglos XVII y XVIII era a cada paso el deísmo una forma velada de renunciar a la interpretación religiosa del mundo.
El deísmo inglés alcanza su expresión más alta en el primer cuarto del siglo XVIII y tiene y tiene un segundo auge en las postrimerías del siglo XVIII. En el sentido filosófico, los deístas oscilaban entre un materialismo inconsecuente y el idealismo. Elementos deístas encontramos en algunos filósofos que en la doctrina del ser y del conocimiento eran materialistas, por ejemplo Locke y el joven Toland. Llamarles deístas, como a menudo hacen los historiadores burgueses de la Filosofía, y silenciar su materialismo equivale a escamotear lo principal, lo decisivo de sus concepciones.
John Toland
John Toland (1670-1722) avanza del deísmo al materialismo. En su obra “Cristianismo no misterioso” admite todavía las verdades reveladas. Pero apunta ya que las proposiciones de la religión cristiana no pueden estar ni en contra ni sobre la razón.
En “Cartas a Serena” (1704) desarrolla el materialismo y hace enmiendas sustanciales a la doctrina de Spinoza. La religión no es una revelación divina, sino un engendro de perjuicios. Toland somete a crítica la doctrina spinoziana de la substancia partiendo de la frase de Newton: “El reposos de la materia es puro disparate”, rechaza la inmovilidad de la substancia spinoziana. El mundo como un todo es eterno, pero cambia sin cesar; la vida y el movimiento caracterizan no sólo a las cosas individuales, sino también a la substancia. Toland formula por primera vez una de las proposiciones más importantes del materialismo: “…el movimiento es propiedad esencial de la materia…, tan inseparable de su naturaleza como son inseparables de ella la impenetrabilidad y la extensión.” La materia es la base del pensamiento. El pensamiento es un movimiento corporal condicionado por la estructura y la actividad del cerebro. Por ello, una enfermedad del cerebro es una enfermedad del pensamiento y la suspensión de las funciones del cerebro comporta la falta de pensamiento.
En su áspera crítica de la religión sostiene que todas las religiones no son más que engaños de sacerdotes y gobernantes para tener embriagadas a las masas populares. Ciertamente, por radical que sea esta crítica y la de otros ilustradores ingleses, en todo ellos adolece de limitación y hasta de ambigüedad. Ante todo, su base social era restringida. El deísmo, la crítica ilustrada de la religión, era cosa destinada a unos pocos, los aristócratas del espíritu. La burguesía inglesa abandonada con disgusto las ilusiones religiosas, que arropaban en su conciencia acciones y afanes políticos reales. No obstante, aun bajo esta forma ambigua, el deísmo inglés y el libre pensamiento inglés en materia religiosa de comienzos del siglo XVIII constituían un serio peligro para la ideología feudal, cuyos defensores no querían replegarse. Precisamente estos medios apoyaron a George Berkeley contra la Ilustración.
Enlaces externos
Fuentes
- Historia de la Filosofía. Tomo I. Historia de la Filosofía Premarxista. Segunda Edición. Ed. Progreso Moscú. 1983. Cap. II. Pág. 228
- Los materialistas ingleses del siglo XVIII. Moscú. 1967. T. I. pág. 152.

