Diferencia entre revisiones de «Actea (Ópera)»

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=== Acto I ===
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=== Acto único ===
  
Escena: Salón en casa de Marietta lujosamente amueblado; en el centro, una mesa  cubierta y ricamente servida. Puertas laterales: una grande al fondo.  
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'''Cuadro I''': Representa la escena un extenso jardín de la casa de Amicles. En segundo término, izquierda, una escalinata de mármol que conduce a la casa; en último término, izquierda, una cascada que figura caer al mar; en último término, derecha, una fuente con estatua. Arbustos, naranjos enanos, adelfas, gladiolos y varias otras flores. Al levantarse el telón, empieza a amanecer, y por ambos lados del fondo van apareciendo grupos de jóvenes de los dos sexos en trajes de fiesta.
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<br>Han de celebrarse los Juegos Olímpicos de Corinto y todos los jóvenes de la ciudad muéstranse entusiasmados por este evento. Carioto, uno de ellos, enamorado de Actea, la hermosa hija del sabio Amicles, se siente muy optimista respecto al triunfo que confía en conquistar, pues él espera, como su mejor lauro, recibir la mano de la joven. Después que los jóvenes han partido para el gimnasio, Actea queda sola y a poco llega un trirreme en la que viaja un extranjero, que no es otro que el malvado emperador de Roma, Nerón, con el supuesto nombre de Lucio, y su fiel esclavo Esporo. Actea da la bienvenida al recién llegado y, al aproximarse Amicles, lo presenta a su padre. El anciano recibe afectuosamente a Lucio, quien manifiesta su intención de tomar parte en los juegos. Cuando regresa Carioto, Actea lo acoge con cierta frialdad, y algo así como una nube de tristeza se alza en el tranquilo clima de sus amores. Retornan los jóvenes, y llenos de optimismo se disponen a tomar parte en el torneo.
  
Marietta,  hermosa y connotada cortesana de la ciudad de Roma, es amante de un  desalmado y sanguinario bandido, al cual llaman Maledetto (Maldito), que  está continuamente perseguido por la justicia.  
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'''Cuadro II''': La escena presenta el mismo decorado del cuadro anterior.
  
Marietta  ha visto a un hombre que tiene un parecido extraordinario con el bandido y concibe un diabólico plan: atraerá al desconocido a su casa,  su amante le dará muerte, vestirá sus ropas, tomará sus documentos, y se  hará pasar por aquél; en cambio, la justicia encontrará el cadáver de Maledetto. La acción se inicia al finalizar un banquete que ofreció Marietta a sus amistades y que ha degenerado en orgía.
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Ha llegado el momento de celebrar la clausura de los juegos con la pugna poética. Están presentes Actea, Amicles, Carioto, el falso Lucio, el procónsul Léntulo y una gran masa de jóvenes y pueblo.
 
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Lucio, que ha resultado vencedor en las pruebas atléticas, también obtiene el triunfo en la contienda literaria al declamar su Poema de Medea, y de manos del procónsul es ceñida a sus sienes la corona que testimonia su éxito.
Cuando  todos se han marchado, se presenta Bianca, confidente de la cortesana, y  dice a su señora que ha logrado hablar con el desconocido, que es un  gallardo caballero español y reconoce su gran semejanza con Maledetto.  Al proponerle la cita con una hermosa dama ha demostrado un gran interés  por acudir a esta, y comenta su generosidad al darle unas cuantas  monedas de oro.
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Todos se marchan y quedan solos Actea y Lucio; este declara su amor a la bella griega, la cual, dominada completamente por la personalidad y gallardía del romano, cede a sus frases ardientes y se deja conducir a su trirreme. Cuando Lucio se dispone a escapar, lleno de orgullo, Actea descubre su identidad: es Nerón, el depravado emperador de Roma, y lo llama por su nombre.
 
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Mas Carioto, que llega, oye sus palabras. Al verse descubierto, Nerón increpa al joven griego
Marietta se siente muy satisfecha de  que sus planes vayan desarrollándose como los concibió. Llega el  desconocido que resulta ser el vizconde del Paular, seguido por su fiel  escudero, Juan; Bianca los recibe con extrema cortesía y les dice que  aguarden un instante para avisar a su señora.  
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por espiarle, pero este avanza resuelto, puñal en mano. Luchan y Carioto cae mortalmente herido. Nerón se apodera de Actea y con rapidez sube a su nave y se aleja rumbo a las playas romanas. Llega Amicles y encuentra a Carioto moribundo; de sus labios se entera del rapto de su hija y del nombre del raptor. Amicles, desesperado, solo atina a maldecir a Nerón
 
 
Al  quedar solos, Juan advierte al vizconde que no le gusta el ambiente de  aquella casa, que sería mejor marcharse de inmediato; el joven se burla  de sus aprensiones y le ordena que salga y lo espere en la calle.
 
 
 
Marietta  causa una grata impresión al caballero. Entablan un galante coloquio y  al fin ella parece que se rinde a sus deseos amorosos. Le invita a tomar  una copa de vino de Chipre en la cual ha vertido un soporífero. La  droga surte su efecto: el vizconde medio adormecido se deja conducir por  la cortesana que le hace entrar en una habitación de su morada.
 
 
 
Marietta  ruega a los demonios protectores de la culpa que la ayuden en su osada  empresa. Llega Maledetto y su amante lo entera de la trama que ha  preparado. El bandido siente escrúpulos de cometer un nuevo crimen, pero  la cortesana lo apremia, burlándose de su vacilación.  
 
 
 
Por  fin Maledetto se decide y entra en la estancia donde está el vizconde.  Hay una pausa larga y aparece el bandido con las ropas del caballero  español. Antes, se ha escuchado un grito que hace que Juan rompa la  puerta y entre en la casa.
 
 
 
Maledetto lo detiene y el  escudero lo toma por el vizconde, aunque nota en su mano un extraño  cambio. Ambos se marchan después de despedirse de Marietta, la cual se  siente satisfecha por el éxito de su intriga.
 
 
 
=== Acto II  ===
 
 
 
Escena:  Jardín del palacio de los condes del Paular, en Toledo. A la derecha,  un pabellón con puerta y escalinata practicable. A la izquierda, la  capilla, varios árboles, un banco.
 
 
 
El falso vizconde  del Paular ha regresado a España y en el palacio de sus padres se  prepara su boda con Leonor, hija del barón y prima suya. Han pasado seis  meses y Maledetto, aunque se considera dichoso por haber escapado a la justicia, siente un extraño temor al futuro.Todos lo han recibido con  afecto, más cuando desciende a los sombríos abismos de su conciencia,  algo así como un raro remordimiento turba su felicidad.
 
 
 
Leonor,  su prometida, nota en Maledetto un cambio que no atina a comprender. La  condesa, madre del vizconde, igualmente halla en aquel hombre que  considera su hijo, una frialdad, una reserva y una falta de cariño, que  antes no tenía. En un momento de intimidad confiesa al barón el cambio  de su supuesto hijo, pero éste la calma diciéndole que después de la  boda, su hija Leonor, con su cariño, lo hará volver a ser lo que era  antes.
 
 
 
Don Gonzalo, un noble caballero, aspirante a la mano de Leonor, informa al barón y a la condesa que en Roma se  encuentra un vizconde del Paular, y opina que la boda debe ser  suspendida hasta que se aclare este extraño asunto, mas la condesa no da  mucho crédito al relato de don Gonzalo e insiste en que la boda se  celebre ese mismo día.
 
 
 
La condesa, en un diálogo con  Maledetto, se queja de su carácter raro y poco afectuoso y le pide que  si algo perturba su alma se lo confíe, sea lo que fuere. El antiguo  bandido consuela a su supuesta madre diciéndole que se siente muy feliz. 
 
 
 
La condesa le da una pequeña llave para que abra el  cofre de sus joyas y elija la que más le guste como regalo a su prometida. Maledetto se dirige a la casa. La condesa se siente más  tranquila, pero de pronto algo la llena de un pavoroso temor y corre  hacia el interior del palacio.
 
 
 
Regresa Maledetto con  un papel en la mano, el cual encontró en el joyero. Lo lee y descubre un  terrible secreto. Una dama española, engañada por un astuto seductor,  tuvo un hijo que confió a una familia italiana el [[30 de mayo]] de  [[1527]]. Más tarde el rey de España la hizo casar con un noble de la  corte. Esa dama era la condesa del Paular.
 
 
 
El papel  estaba dirigido a su hijo, el verdadero vizconde, para ser abierto  después de su muerte. Maledetto se entera así de que el hombre a quien  dio muerte en Roma era su medio hermano, algunos años más joven que él.
 
 
 
El  escudero Juan se acerca muy agitado a su amo y le comunica que una  dama, la que le dio la cita en Roma, ha llegado al palacio e insiste en  verlo. Maledetto y Marietta sostienen un altercado, ella lo amenaza con  decir toda la verdad de lo ocurrido a no ser que él cancele la boda y  abrevie la vida de la condesa para poder heredar su gran fortuna.  
 
 
 
Maledetto,  para ganar tiempo, le promete complacerla. Pero don Gonzalo, que estaba  casualmente en el jardín, ha escuchado el diálogo y se dispone a  impedir la boda y entregar el criminal a la justicia.  
 
 
 
Efectivamente,  cuando los novios se dirigen a la capilla para efectuar la ceremonia, se presenta Marietta y acusa a Maledetto de haber asesinado al vizconde.  Todo es temor y confusión entre los invitados; la condesa se desmaya y  se la llevan; la justicia detiene a Maledetto y a Marietta como  responsables de la muerte del joven caballero.
 
 
 
=== Acto III  ===
 
 
 
Escena: Salón en casa de la condesa del Paular.
 
 
 
El  fiel escudero Juan se lamenta de no haber acompañado a su amo dentro de  la casa de Marietta porque tal vez en esa forma hubiera evitado su  muerte. Por don Gonzalo, que llega al palacio, se entera de que  Maledetto se ha negado a confesar y piensan aplicarle el tormento,  mientras que Marietta ha hecho desaparecer todas las pruebas.
 
 
 
Don  Gonzalo piensa que ahora que se considera muerto al vizconde, Leonor,  al contemplar su constante pasión, caerá en sus brazos, si no amorosa,  al menos agradecida. Leonor llega de la capilla en la que estaba orando. 
 
 
 
Don Gonzalo intenta expresarle sus esperanzas de que  algún día pueda ser su esposa, pero Leonor, categóricamente, le contesta  que ella sigue amando a Maledetto, a pesar de saber que es el asesino  de su antiguo novio. Criminal, bandolero o asesino, lo ama y diera su  vida por salvarlo, y añade que ingresará en un convento.  
 
 
 
Desalentado  queda don Gonzalo, y ambos abandonan el salón. Tras una pausa, se  presenta en la estancia el verdadero vizconde del Paular, el cual se asombra del extraño recibimiento que le ha hecho su familia.
 
 
 
Llega  Juan, espada en mano, pero al hablarle su amo, descubre que éste es el  verdadero hijo de la condesa. Luchando contra los criados que tratan de  detenerla, Marietta entra en el salón para hablar con el vizconde; éste  la reconoce como la cortesana que planeó su muerte en Roma y ordena que  se la lleven, pero ella insiste en hablarle.  
 
 
 
El joven  accede y la diabólica mujer le pide el perdón de Maledetto, y para  presionarlo le hace leer el papel en el cual se detalla el origen del bandido. El vizconde se llena de horror al saber que es hermano de  Maledetto, y promete a Marietta otorgarle su perdón.
 
 
 
Asimismo,  el vizconde escucha de los labios de su prometida, Leonor, que ha  decidido ingresar en un convento porque el verdadero amor de su vida era  aquel hombre infame, al cual sigue amando.
 
 
 
Llega don  Gonzalo, portador de la noticia de que Maledetto se ha suicidado en la  cárcel, ingiriendo un veneno que llevaba consigo. Marietta, al conocer  la noticia, saca un puñal y se lo clava en el pecho. La cortesana, antes  de morir, declara que espera que “el cielo la perdone”, por lo mucho  que amó en la tierra.
 
 
 
Todos comentan que es providencial que los dos malhechores se hayan hecho justicia por su mano.»  
 
  
 
== Bibliografía  ==
 
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[[Category:Drama_sentimental]]
 
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Actea (Ópera) (Hubert de Blanck). Libreto: Ramón Espinosa
 
de los Monteros. La Habana, 1905. Sin estrenar.
 
Personajes
 
«Actea, joven de dieciséis años (soprano); Amicles, su
 
padre, sabio griego (barítono); Lucio (Nerón) (tenor);
 
Carioto, joven griego (bajo); Esporo, esclavo de Lucio
 
(contralto); Léntulo, procónsul romano (bajo). Jóvenes
 
damas, patricios, caballeros, lictores, remeros, pueblo
 
y coro de uno y otro sexo. La acción ocurre en
 
Corinto, en el año 57 d.n.e., bajo el reinado de Claudio
 
César Nerón.»
 
Argumento
 
«ACTO ÚNICO. Cuadro I: Representa la escena un extenso
 
jardín de la casa de Amicles. En segundo término,
 
izquierda, una escalinata de mármol que conduce a la
 
casa; en último término, izquierda, una cascada que
 
figura caer al mar; en último término, derecha, una fuente
 
con estatua. Arbustos, naranjos enanos, adelfas,
 
gladiolos y varias otras flores. Al levantarse el telón,
 
empieza a amanecer, y por ambos lados del fondo van
 
apareciendo grupos de jóvenes de los dos sexos en trajes
 
de fiesta.
 
Han de celebrarse los Juegos Olímpicos de Corinto
 
y todos los jóvenes de la ciudad muéstranse entusiasmados
 
por este evento. Carioto, uno de ellos, enamorado
 
de Actea, la hermosa hija del sabio Amicles, se siente
 
muy optimista respecto al triunfo que confía en conquistar,
 
pues él espera, como su mejor lauro, recibir la
 
mano de la joven. Después que los jóvenes han partido
 
para el gimnasio, Actea queda sola y a poco llega un
 
trirreme en la que viaja un extranjero, que no es otro
 
que el malvado emperador de Roma, Nerón, con el supuesto
 
nombre de Lucio, y su fiel esclavo Esporo. Actea
 
da la bienvenida al recién llegado y, al aproximarse
 
Amicles, lo presenta a su padre. El anciano recibe afectuosamente
 
a Lucio, quien manifiesta su intención de
 
tomar parte en los juegos. Cuando regresa Carioto,
 
Actea lo acoge con cierta frialdad, y algo así como una
 
nube de tristeza se alza en el tranquilo clima de sus
 
amores. Retornan los jóvenes, y llenos de optimismo se
 
disponen a tomar parte en el torneo.
 
Cuadro II. Escena: El mismo decorado del cuadro anterior.
 
Ha llegado el momento de celebrar la clausura de
 
los juegos con la pugna poética. Están presentes Actea,
 
Amicles, Carioto, el falso Lucio, el procónsul
 
Léntulo y una gran masa de jóvenes y pueblo.
 
Lucio, que ha resultado vencedor en las pruebas atléticas,
 
también obtiene el triunfo en la contienda literaria
 
al declamar su Poema de Medea, y de manos del
 
procónsul es ceñida a sus sienes la corona que testimonia
 
su éxito.
 
Todos se marchan y quedan solos Actea y Lucio;
 
este declara su amor a la bella griega, la cual, dominada
 
completamente por la personalidad y gallardía del
 
romano, cede a sus frases ardientes y se deja conducir
 
a su trirreme. Cuando Lucio se dispone a escapar, lleno
 
de orgullo, Actea descubre su identidad: es Nerón, el depravado
 
emperador de Roma, y lo llama por su nombre.
 
Mas Carioto, que llega, oye sus palabras.
 
Al verse descubierto, Nerón increpa al joven griego
 
por espiarle, pero este avanza resuelto, puñal en mano.
 
Luchan y Carioto cae mortalmente herido. Nerón se apodera
 
de Actea y con rapidez sube a su nave y se aleja
 
rumbo a las playas romanas. Llega Amicles y encuentra
 
a Carioto moribundo; de sus labios se entera del
 
rapto de su hija y del nombre del raptor. Amicles, desesperado,
 
solo atina a maldecir a Nerón.»
 

Revisión del 12:30 8 nov 2011

Actea
Información sobre la plantilla
Datos Generales
Autor(es):Hubert de Blanck
Año:1905
País:Bandera de Cuba Cuba

Actea. Drama lírico (sin estreno) de Hubert de Blanck. Libreto: Ramón Espinosa de los Monteros.

Orígenes

Esta ópera de Hubert de Blanck cuyo libreto fue escrito por Ramón Espinosa de los Monteros en La Habana en el año 1905 nunca se llegó a estrenar.

Personajes

  • Actea: joven de dieciséis años (soprano);
  • Amicles: su padre, sabio griego (barítono);
  • Lucio: (Nerón) (tenor);
  • Carioto: joven griego (bajo);
  • Esporo: esclavo de Lucio (contralto);
  • Léntulo: procónsul romano (bajo).
  • Otros:Jóvenes damas, patricios, caballeros, lictores, remeros, pueblo y coro de uno y otro sexo.

Argumento La acción ocurre en Corinto, en el año 57 d.n.e., bajo el reinado de Claudio César Nerón.»


Acto único

Cuadro I: Representa la escena un extenso jardín de la casa de Amicles. En segundo término, izquierda, una escalinata de mármol que conduce a la casa; en último término, izquierda, una cascada que figura caer al mar; en último término, derecha, una fuente con estatua. Arbustos, naranjos enanos, adelfas, gladiolos y varias otras flores. Al levantarse el telón, empieza a amanecer, y por ambos lados del fondo van apareciendo grupos de jóvenes de los dos sexos en trajes de fiesta.
Han de celebrarse los Juegos Olímpicos de Corinto y todos los jóvenes de la ciudad muéstranse entusiasmados por este evento. Carioto, uno de ellos, enamorado de Actea, la hermosa hija del sabio Amicles, se siente muy optimista respecto al triunfo que confía en conquistar, pues él espera, como su mejor lauro, recibir la mano de la joven. Después que los jóvenes han partido para el gimnasio, Actea queda sola y a poco llega un trirreme en la que viaja un extranjero, que no es otro que el malvado emperador de Roma, Nerón, con el supuesto nombre de Lucio, y su fiel esclavo Esporo. Actea da la bienvenida al recién llegado y, al aproximarse Amicles, lo presenta a su padre. El anciano recibe afectuosamente a Lucio, quien manifiesta su intención de tomar parte en los juegos. Cuando regresa Carioto, Actea lo acoge con cierta frialdad, y algo así como una nube de tristeza se alza en el tranquilo clima de sus amores. Retornan los jóvenes, y llenos de optimismo se disponen a tomar parte en el torneo.

Cuadro II: La escena presenta el mismo decorado del cuadro anterior.

Ha llegado el momento de celebrar la clausura de los juegos con la pugna poética. Están presentes Actea, Amicles, Carioto, el falso Lucio, el procónsul Léntulo y una gran masa de jóvenes y pueblo. Lucio, que ha resultado vencedor en las pruebas atléticas, también obtiene el triunfo en la contienda literaria al declamar su Poema de Medea, y de manos del procónsul es ceñida a sus sienes la corona que testimonia su éxito. Todos se marchan y quedan solos Actea y Lucio; este declara su amor a la bella griega, la cual, dominada completamente por la personalidad y gallardía del romano, cede a sus frases ardientes y se deja conducir a su trirreme. Cuando Lucio se dispone a escapar, lleno de orgullo, Actea descubre su identidad: es Nerón, el depravado emperador de Roma, y lo llama por su nombre. Mas Carioto, que llega, oye sus palabras. Al verse descubierto, Nerón increpa al joven griego por espiarle, pero este avanza resuelto, puñal en mano. Luchan y Carioto cae mortalmente herido. Nerón se apodera de Actea y con rapidez sube a su nave y se aleja rumbo a las playas romanas. Llega Amicles y encuentra a Carioto moribundo; de sus labios se entera del rapto de su hija y del nombre del raptor. Amicles, desesperado, solo atina a maldecir a Nerón.»

Bibliografía

  • Jorge Antonio González. La composición operística en Cuba. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1986.

Fuente