Diferencia entre revisiones de «Monasterio de Santa María de Poblet»

(Etiqueta: nuestro-nuestra)
Línea 44: Línea 44:
 
Fueron designados también vicarios generales de la Orden del        Císter en los reinos de Aragón y Navarra, por lo que es innegable        el poder que llegó a alcanzar el Monasterio de Poblet, sus abades y        monjes en la sociedad de aquella época.
 
Fueron designados también vicarios generales de la Orden del        Císter en los reinos de Aragón y Navarra, por lo que es innegable        el poder que llegó a alcanzar el Monasterio de Poblet, sus abades y        monjes en la sociedad de aquella época.
  
==El complejo monástico==         
+
==La visita al monasterio==         
Todo el conjunto monástico está conformado por 3 recintos bien
+
El monasterio de Poblet, que al igual que los monasterios de         Guadalupe o del Escorial cuenta con el reconocimiento de haber sido        declarado Patrimonio de la Humanidad, se ha convertido en un         atractivo turístico, a pesar de que todavía esta habitado por         monjes de clausura.
diferenciados y comunicados entre sí por unas puertas de acceso. Pasada
+
       
la actual carretera de L’Espluga de Francolí (que antaño fue el Paseo
+
El visitante puede recorrer los edificios que se encuentran a los         largo de los tres recintos que forman el complejo, a excepción de         los destinados a la vida de clausura. Cada recinto está         diferenciado del otro y separados por puertas de acceso como la        Puerta de Prades o la Puerta Dorada.
de San Bernardo, propiedad de los monjes) se llega a las inmediaciones
+
       
del primer recinto.
+
Sería imposible citar aquí cada uno de los atractivos que acoge        esta belleza cisterciense, que alberga joyas como el retablo        renacentista obra de Damián Forment o las majestuosas sepulturas        reales.
 
+
       
===Primer recinto===
+
El conjunto del Monasterio de Poblet es una joya del arte, y como        otros aclamados tesoros arquitectónicos        que se encuentran en nuestro país, la mejor        opción es poder conocerlo in situ, adentrándose en su         interior y recorriendo cada espacio del complejo. Pero antes de         hacerlo, cierra los ojos para percibir la magia que este lugar        desprende.
Se llama Puerta de Prades a la entrada a este recinto; es de arco de medio punto con grandes dovelas en la parte exterior, y de arco apuntado por su cara interior. Sobre la puerta se encuentra un nicho con una imagen de la Virgen María como advocación del monasterio. Muestra también el escudete del abad Fernando de Lerín ([[1531]]-[[1545]]), la jarra con azucenas o lirios (símbolo de pureza) y las iniciales PO que se refieren a Poblet.
+
       
 
 
En este primer recinto había un espacio donde estaban las
 
habitaciones de los labradores, obreros, legos y demás “familia” del
 
monasterio. El abad Guimerá ([[1564]]-[[1583]]) había mandado construir un
 
pozo, un abrevadero y unas conducciones de agua y para constancia de su
 
mandato se imprimió su escudo en piedra: dos fajas rojas en campo de
 
oro. Todavía subsiste la casa del monje portero que fue edificada en
 
tiempos del abad Fernando Lerín, cuyo escudo también se conserva.
 
 
 
Después de pasar una alameda se llega a la puerta de acceso al 2ª
 
recinto. Se llama Puerta Dorada haciendo alusión al chapeado de
 
planchas de bronce que la recubrían y que fueron doradas por voluntad
 
de Felipe II en 1564 cuando pasó la Semana Santa en este monasterio. Se construyó esta puerta bajo los prioratos de los abades Delgado y Juan Payo Coello
 
(1480-1499) y es un ejemplo de puerta castrense. Los escudetes de estos
 
dos abades están situados en la fachada bajo los otros escudos de mayor
 
tamaño con las divisas de la Corona de Aragón, Sicilia y Castilla, que
 
hacen alusión a los reyes Juan II y Fernando el Católico. La
 
construcción de la puerta debió terminarse en 1493 para recibir en ella
 
a los Reyes Católicos que en ese año visitaron el monasterio acompañados de sus hijos el infante Juan y las infantas Juana, Isabel y Catalina.[7]
 
 
 
Ante esta puerta tenía lugar la ceremonia de bienvenida a los reyes
 
que visitaban Poblet. Se preparaban ricos reclinatorios y una vez
 
arrodillados, el abad les daba a besar el Lignum Crucis. A continuación marchaban en procesión bajo palio, entonando el Te Deum
 
y acompañados de su séquito y de los monjes de la comunidad. Entraban
 
en el 2º recinto a través de la Puerta Dorada y en la capilla de Santa
 
Catalina volvían a pararse para orar antes de entrar definitivamente en
 
el recinto de la clausura.
 
 
 
Junto a la puerta citada se halla la capilla de San Jorge mandada construir por Alfonso V de Aragón el Magnánimo, en acción de gracias por la victoria obtenida en la conquista de Nápoles en 1442, en tiempos del abad Conill. Se llama capilla de San Jorge pero en realidad está consagrada a la Virgen del Rosario, San Miguel Arcángel y San Jorge
 
porque se supone que los tres fueron protectores del rey en la
 
conquista de Nápoles. Las tres representaciones escultóricas de estos
 
protectores estaban situadas en el desaparecido retablo de la capilla.
 
 
 
La capilla de San Jorge es de planta cuadrada, con puerta gótica flanqueada por columnas que terminan en pináculos.
 
La fachada ostenta los escudos reales de Alfonso V de Aragón, y de
 
Nápoles más el escudete del abad Conill (con un conejo labrado como
 
símbolo de su nombre) sostenido por dos tenantes. Tiene bóveda de crucería en estrella.
 
 
 
Atravesando la Puerta Dorada se llega al 2º recinto.
 
 
 
==Segundo recinto==
 
Una vez traspasada la Puerta Dorada se llega a una gran plaza Mayor
 
de planta irregular donde se conservan algunos vestigios de edificios
 
antiguos. En línea recta con la puerta y al fondo, se ve la puerta de
 
acceso al atrio de la iglesia del monasterio, abierta en la muralla que
 
rodea el 3º recinto. Es una puerta barroca del siglo XVII que mandó
 
edificar el duque de Cardona en 1670. Da entrada al atrio o galilea
 
que era desde donde se entraba a la iglesia cuando la clausura era
 
estricta. A ambos lados de la puerta están colocadas las estatuas de San Benito y San Bernardo, más la imagen de la Virgen en una hornacina. A ambos lados se abrieron unos óculos con mucha ornamentación barroca y columnas salomónicas.
 
 
 
En medio de la plaza y frente a esta puerta se alza la gran cruz en
 
piedra del abad Guimerá del siglo XVI sobre un podio de cuatro
 
escalones.
 
 
 
Al norte de la plaza se ve una capilla muy austera que en 1251 se
 
dedicó a Santa Catalina. La mandó construir Ramón Berenguer IV y era el
 
lugar donde oraban los visitantes de honor antes de acceder a la
 
clausura. Durante muchos años guardó la imagen de la Virgen de los
 
Cipreses. Se accede al interior por una puerta románica muy sencilla;
 
está cubierta por bóveda de cañón apuntada.
 
 
 
Otras edificaciones dentro de la gran plaza que en su día fueron importantes, son:
 
 
 
Hospedería, hacia el sur (quedan sólo vestigios).
 
Palacio moderno abacial, edificio comenzado por el abad Francisco
 
Oliver de Boteller en 1583. El corredor o galería (obra de Genover,
 
1732) daba directamente a la iglesia. Cuando se construyó este palacio
 
estaba todavía en zona de huertas, fuera del recinto de clausura.
 
Hospital de pobres, construido en 1207 gracias a los donativos de Bernardo de Granyena.
 
Palacio antiguo abacial, donde se alojaron las damas que iban en el
 
séquito de Isabel la Católica cuando visitó el monasterio con su
 
familia.
 
 
 
===Tercer recinto===
 
A unos metros de la puerta barroca de acceso a la iglesia se encuentra la Puerta Real (P.R. en el plano) encajonada entre dos torres, cuyo aspecto recuerda las Torres de Serranos de Valencia.
 
 
 
Este último recinto comprende todas las estancias del monasterio
 
propiamente dicho, es decir, lo que fue la verdadera clausura. Está
 
rodeado por una muralla de fortificación mandada construir por Pedro IV
 
como protección, a raíz de haber ordenado que se dedicase en la iglesia
 
un espacio a panteón real. Su mandato dice así:
 
 
 
«Para custodia de las osamentas de los más gloriosos reyes que jamás fueron de la Casa de Aragón»
 
 
 
Dirigió las obras su lugarteniente fray Guillén de Agulló
 
(1367-1382). La muralla tiene un perímetro de 608 m por 11 de alto y 2
 
de espesor; consta de almenas y aspilleras, más el camino de ronda
 
propio de una muralla. La fortificación está defendida por 12 torres de
 
planta poligonal. Dos de ellas son las que flanquean la Puerta Real;
 
las dos que están en las esquinas a ambos lados de esta puerta fueron
 
torres-cárceles. La torre que está pegada a la sacristía nueva (n.º 16 en plano) lleva el nombre de torre de las Hostias y la siguiente hacia el nordeste, de los Locos. Otras son conocidas como del Prior, del Aceite, del Rincón, de las Armas, de San Esteban, del Zapatero y del Cardenal.
 
 
 
La Puerta Real (P.R. en plano) es una construcción
 
militar del siglo XIV. El hueco de la puerta es de arco de medio punto
 
con grandes dovelas en cuya clave un ángel tenante presenta el escudo
 
de la Corona con dos leones rampantes. A ambos lados se ven dos timbres
 
del rey Pedro IV; en uno de ellos puede leerse en latín y con
 
caracteres pequeños
 
 
 
«Esta obra comenzó en tiempo de Pedro, rey de Aragón. »
 
 
 
Por encima de la puerta están labrados los escudetes reales alternando con el del abad Guillermo Agulló (1361-1393), que fue su constructor.
 
 
 
Una vez traspasada la puerta, el visitante se encuentra a su
 
izquierda con los vestigios de lo que fueron en su día las habitaciones
 
de conversos y donados. Hacia la derecha unas escaleras en piedra
 
conducen al palacio del rey Martín el Humano,
 
de principios del siglo XV (destinado a museo en la actualidad). Frente
 
a la Puerta Real se ve el atrio o vestíbulo del claustro (n.º 15 en plano), obra del abad Copons. A la izquierda del atrio están las bodegas (n.º 14 en plano),
 
edificio que anteriormente fue comedor del legos o conversos. Sobre
 
esta estancia se construyó en el siglo XIV el dormitorio de monjes
 
jubilados. En 1983 se ubicó aquí el museo del la restauración del
 
monasterio.
 
 
 
A la derecha de este atrio están los lagares del siglo XIII (n.º 10 en plano) que fueron en su origen el dormitorio de legos.
 
El muro sur está pegado al muro norte de la iglesia. Dentro del atrio o
 
vestíbulo se accede a la esquina de confluencia con la panda
 
norte-oeste del claustro.
 
 
 
Al este del recinto amurallado se encuentran las instalaciones más antiguas del siglo XII: capilla de San Esteban.
 
También se encuentran en esta zona las Cámaras Reales construidas en el
 
siglo XIV sobre la muralla. En el ángulo nordeste se construyeron las
 
habitaciones modernas de monjes jubilados.
 
 
 
 
==Fuente==
 
==Fuente==
 +
     
 
*[http://beatrizmoragues.suite101.net/monasterio-de-poblet-patrimonio-de-la-humanidad-a24691 Turismo tematico]
 
*[http://beatrizmoragues.suite101.net/monasterio-de-poblet-patrimonio-de-la-humanidad-a24691 Turismo tematico]
*[http://www.jdiezarnal.com/poblet.html jdiezarnal]
 
*/[http://www.patrimonio-humanidad.com/pagina.php?id=1015 Patrimonio de la Humanidad]
 
 
[[Category:Arquitectura]] [[Category:Patrimonio_arquitectónico]]
 
[[Category:Arquitectura]] [[Category:Patrimonio_arquitectónico]]

Revisión del 12:44 13 mar 2012

Monasterio de Santa María de Poblet
Información sobre la plantilla
Obra Arquitectónica  |  (Edificio)
260px
Vista del Monasterio.
Descripción
Tipo:Edificio
Localización:Bandera de España España
Otros datos
Premios:Patrimonio de la Humanidad

Monasterio de Santa María de Poblet. Joya arquitectónica fruto del arte cisterciense, es uno de los monasterios que conforman la denominada Ruta del Císter.

Ubicación del Monasterio

Entre manantiales, álamos y las montañas de Prades oteando el horizonte, se alza el Real Monasterio de Santa María de Poblet. Ubicado entre los términos municipales de Vimbodí y Poblet en la provincia de Tarragona, este monasterio cuenta con la distinción de la UNESCO de ser considerado Patrimonio de la Humanidad, título que ostenta desde el año 1991.

Su singular atractivo, es motivo suficiente para escaparse por unos días a disfrutar de su belleza y conocer a la vez, los otros monasterios que próximos a este, comprenden la denominada Ruta del Císter.

Fundación del monasterio

El Monasterio de Poblet fue fundado por monjes procedentes de la abadía francesa de Fontfroide, bajo el apoyo del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV.

No todos los territorios eran adecuados para los asentamientos cistercienses, pero las tierras ofrecidas por Ramón Berenguer contaban con las condiciones requeridas por la orden del Cister, vegetación y agua abundantes, un emplazamiento aislado y cuantiosas tierras a su alrededor aptas para el cultivo agrícola.

La primera comunidad de monjes llegó a Poblet en el año 1153, teniendo como autoridad al abad Guerau. Aún tuvieron que esperar diez años para ver el inicio de las obras del monasterio, que comenzaron en 1163 y que continuaron hasta bien entrado el siglo XVIII entre ampliaciones y reformas. Y es que el monasterio fue benefactor de grandes donaciones provenientes tanto de miembros de la realeza como de la nobleza catalana.

La desamortización de Mendizábal en el año 1835 originó que Poblet quedara vacío, no volviéndose a restaurar la vida monástica hasta la segunda mitad del siglo XX.

Siglo XIV, época de máximo esplendor

Durante siglos, vivió tiempos gloriosos. Entre los dominios de Poblet se encontraban diecisiete granjas. Estas granjas estaban dirigidas por un monje, quien se responsabilizaba a su vez de los trabajadores de la misma, legos, hortelanos y guardas rurales.

Poblet se convirtió en el productor de su propia subsistencia, lo cual significaba que poseía los alimentos y servicios necesarios para no tener que salir del recinto, convirtiéndose así en un núcleo de población similar al que se puede encontrar hoy día. Además de las dependencias monásticas, contaba con panadería, farmacia, enfermería y otros servicios que hacían más fácil la vida de la comunidad.

El dominio del Monasterio de Poblet se extendió con el paso del tiempo a otros territorios del país, creándose monasterios filiales de este, como fueron el Monasterio de Piedra en Aragón o el de Pobla de Benifassà en Castellón.

También los abades y monjes contaron con un gran poder gracias al apoyo de la realeza. El abad contaba con la misma potestad que un señor feudal y podía mandar a un infractor a los calabozos, los cuales se hallaban en el mismo complejo monástico. Tuvieron un lugar destacado en las Cortes de Cataluña, y algunos abades llegaron a convertirse en consejeros de los propios reyes, a los que acompañaban en las batallas u otras misiones.

Fueron designados también vicarios generales de la Orden del Císter en los reinos de Aragón y Navarra, por lo que es innegable el poder que llegó a alcanzar el Monasterio de Poblet, sus abades y monjes en la sociedad de aquella época.

La visita al monasterio

El monasterio de Poblet, que al igual que los monasterios de Guadalupe o del Escorial cuenta con el reconocimiento de haber sido declarado Patrimonio de la Humanidad, se ha convertido en un atractivo turístico, a pesar de que todavía esta habitado por monjes de clausura.

El visitante puede recorrer los edificios que se encuentran a los largo de los tres recintos que forman el complejo, a excepción de los destinados a la vida de clausura. Cada recinto está diferenciado del otro y separados por puertas de acceso como la Puerta de Prades o la Puerta Dorada.

Sería imposible citar aquí cada uno de los atractivos que acoge esta belleza cisterciense, que alberga joyas como el retablo renacentista obra de Damián Forment o las majestuosas sepulturas reales.

El conjunto del Monasterio de Poblet es una joya del arte, y como otros aclamados tesoros arquitectónicos que se encuentran en nuestro país, la mejor opción es poder conocerlo in situ, adentrándose en su interior y recorriendo cada espacio del complejo. Pero antes de hacerlo, cierra los ojos para percibir la magia que este lugar desprende.

Fuente