Diferencia entre revisiones de «Usuario:El flaco»
(Etiqueta: revisar proyecto) |
(Etiqueta: revisar proyecto) |
||
| Línea 58: | Línea 58: | ||
En 1928, los Parrott llegaron a Boise, Idaho. Para este entonces habían adquirido una carpa y tenían una pianista llamada Helen Gulliford. Pero sus problemas maritales habían aumentado, por lo que Everett siguió hacia Dakota del Sur, mientras Myrtle, Kathryn y Helen se quedaron para tener las reuniones en Boise. Después de dos semanas, las ofrendas ni siquiera alcanzaban para pagar el alquiler del lugar, ni el pequeño apartamento donde se alojaban, ni para comprar comida. Las tres mujeres vivían a pan y atún. Myrtle creía que su única salida era reunirse con su esposo; pero Helen y Kathryn no veían ninguna esperanza para el futuro si continuaban viajando con los Parrott. Así que, como Pablo y Bernabé en la iglesia del Nuevo Testamento, decidieron separarse. Un pastor de Boise les ofreció la posibilidad de predicar en un pequeño salón de billar que había sido reacondicionado para servir como salón de reuniones. Ese fue el comienzo del "Ministerio Kathryn Kuhlman". Luego de predicar en esa obra misionera, fueron hacia Pocatello, Idaho, donde Kathryn predicó en un viejo teatro de ópera. El edificio estaba muy sucio y debía ser limpiado antes que pudieran usarlo. Podemos imaginar quién hizo la limpieza... ¡la evangelista, naturalmente! Después fueron a Twin Falls, Idaho, en medio del más crudo invierno. Allí Kathryn resbaló sobre el hielo y se rompió la pierna. Aunque el médico le había dicho que no apoyara el pie en tierra durante dos semanas, Kathryn insistió en predicar enyesada Ella nunca permitió que su carne interfIriera en su cumplimiento de la voluntad de Dios.Muchas veces, durante esos primeros años, las comodidades eran "escasas", por decirlo de alguna manera. En cierta ocasión, la familia con quien debía alojarse no tenía ningún cuarto donde ella pudiera dormir, así que tuvieron que acondicionar el gallinero. Kathryn solía decir que ella hubiera dormido sobre una parva de paja, tan grande era su necesidad de predicar. Años después comentaría, riendo, que algunas veces cerraba con llave la puerta para no dejar salir a la gente hasta asegurarse de que todos habían sido salvados. Era una broma, por supuesto; pero lo que era cierto era que se quedaba junto al púlpito hasta la madrugada y oraba con cualquier persona que se hubiera quedado dando vueltas por allí. Otros lugares donde Kathryn se alojó quizá hayan sido más limpiopios que aquel gallinero, pero no estaban mejor calefaccionados. En aquella época, los cuartos de huéspedes no tenían calefacción. Años más tarde, Kathryn recordaría que solía acurrucarse bajo una pila de mantas hasta calentar la cama. Cuando lo lograba, se ponía boca abajo y estudiaba la Palabra durante horas. Su corazón estaba totalmente entregado al Señor. Ese fue el secreto de su ministerio. Su corazón estaba "fijo" en Jesús. Estaba decidida a serIe fiel a él y a no contristar al Espíritu Santo. En estos primeros años de su núnisterio, podemos ver dos características que Kathryn desarrolló: dedicación y fidelidad a Dios y a su pueblo. Kathryn creció y extendió su entendimiento espiritual a partir de ese fundamento básico de carácter que desarrolló muy tempranamente en su vida.Después de predicar en todo Idaho, Kathryn y Helen fueron hacia Colorado. Luego de una campaña de seis meses en Pueblo, llegaron a Denver. Un hombre de negocios, Earl F. Hewitt, se había unido a ella en Pueblo, como administrador del ministerio. En ese año, 1933, la Depresión estaba en su punto más alto; los negocios cerraban, millones de personas quedaban sin trabajo, y las iglesias luchaban por permanecer abiertas. Kathryn era una evangelista itinerante sin ninguna organización denorninacional que la apoyara, pero creía firmemente en un Dios grande, cuyos recursos no tenían límites. Ella creía que si servimos a un Dios de recursos limitados, entonces estamos sirviendo al dios equivocado. Kathryn vivía por el principio de fe y confiaba en Dios. Por eso dijo a Hewitt que fuera a Denver y actuara como si tuvieran un millón de dólares. Cuando él le indicó que en realidad sólo tenían cinco dólares, Kathryn contestó: | En 1928, los Parrott llegaron a Boise, Idaho. Para este entonces habían adquirido una carpa y tenían una pianista llamada Helen Gulliford. Pero sus problemas maritales habían aumentado, por lo que Everett siguió hacia Dakota del Sur, mientras Myrtle, Kathryn y Helen se quedaron para tener las reuniones en Boise. Después de dos semanas, las ofrendas ni siquiera alcanzaban para pagar el alquiler del lugar, ni el pequeño apartamento donde se alojaban, ni para comprar comida. Las tres mujeres vivían a pan y atún. Myrtle creía que su única salida era reunirse con su esposo; pero Helen y Kathryn no veían ninguna esperanza para el futuro si continuaban viajando con los Parrott. Así que, como Pablo y Bernabé en la iglesia del Nuevo Testamento, decidieron separarse. Un pastor de Boise les ofreció la posibilidad de predicar en un pequeño salón de billar que había sido reacondicionado para servir como salón de reuniones. Ese fue el comienzo del "Ministerio Kathryn Kuhlman". Luego de predicar en esa obra misionera, fueron hacia Pocatello, Idaho, donde Kathryn predicó en un viejo teatro de ópera. El edificio estaba muy sucio y debía ser limpiado antes que pudieran usarlo. Podemos imaginar quién hizo la limpieza... ¡la evangelista, naturalmente! Después fueron a Twin Falls, Idaho, en medio del más crudo invierno. Allí Kathryn resbaló sobre el hielo y se rompió la pierna. Aunque el médico le había dicho que no apoyara el pie en tierra durante dos semanas, Kathryn insistió en predicar enyesada Ella nunca permitió que su carne interfIriera en su cumplimiento de la voluntad de Dios.Muchas veces, durante esos primeros años, las comodidades eran "escasas", por decirlo de alguna manera. En cierta ocasión, la familia con quien debía alojarse no tenía ningún cuarto donde ella pudiera dormir, así que tuvieron que acondicionar el gallinero. Kathryn solía decir que ella hubiera dormido sobre una parva de paja, tan grande era su necesidad de predicar. Años después comentaría, riendo, que algunas veces cerraba con llave la puerta para no dejar salir a la gente hasta asegurarse de que todos habían sido salvados. Era una broma, por supuesto; pero lo que era cierto era que se quedaba junto al púlpito hasta la madrugada y oraba con cualquier persona que se hubiera quedado dando vueltas por allí. Otros lugares donde Kathryn se alojó quizá hayan sido más limpiopios que aquel gallinero, pero no estaban mejor calefaccionados. En aquella época, los cuartos de huéspedes no tenían calefacción. Años más tarde, Kathryn recordaría que solía acurrucarse bajo una pila de mantas hasta calentar la cama. Cuando lo lograba, se ponía boca abajo y estudiaba la Palabra durante horas. Su corazón estaba totalmente entregado al Señor. Ese fue el secreto de su ministerio. Su corazón estaba "fijo" en Jesús. Estaba decidida a serIe fiel a él y a no contristar al Espíritu Santo. En estos primeros años de su núnisterio, podemos ver dos características que Kathryn desarrolló: dedicación y fidelidad a Dios y a su pueblo. Kathryn creció y extendió su entendimiento espiritual a partir de ese fundamento básico de carácter que desarrolló muy tempranamente en su vida.Después de predicar en todo Idaho, Kathryn y Helen fueron hacia Colorado. Luego de una campaña de seis meses en Pueblo, llegaron a Denver. Un hombre de negocios, Earl F. Hewitt, se había unido a ella en Pueblo, como administrador del ministerio. En ese año, 1933, la Depresión estaba en su punto más alto; los negocios cerraban, millones de personas quedaban sin trabajo, y las iglesias luchaban por permanecer abiertas. Kathryn era una evangelista itinerante sin ninguna organización denorninacional que la apoyara, pero creía firmemente en un Dios grande, cuyos recursos no tenían límites. Ella creía que si servimos a un Dios de recursos limitados, entonces estamos sirviendo al dios equivocado. Kathryn vivía por el principio de fe y confiaba en Dios. Por eso dijo a Hewitt que fuera a Denver y actuara como si tuvieran un millón de dólares. Cuando él le indicó que en realidad sólo tenían cinco dólares, Kathryn contestó: | ||
{{Sistema:Cita|"El [Dios] no depende de lo que poseemos o de lo que somos....ciertamente puede obrar un milagro semejante al de los panes y los pescados, y multiplicar nuestros cinco dólares... Ahora, ve a Denver. Alquila el edificio más grande que encuentres. Consigue el mejor piano disponible para Helen. Llena el local de sillas. Manda a publicar un anuncio grande en el Denver Posty haz propagandaporradio, en todas las emisoras. Este es el negocio de Dios, y vamos a hacerlo a su manera: ¡A lo grande!"}} | {{Sistema:Cita|"El [Dios] no depende de lo que poseemos o de lo que somos....ciertamente puede obrar un milagro semejante al de los panes y los pescados, y multiplicar nuestros cinco dólares... Ahora, ve a Denver. Alquila el edificio más grande que encuentres. Consigue el mejor piano disponible para Helen. Llena el local de sillas. Manda a publicar un anuncio grande en el Denver Posty haz propagandaporradio, en todas las emisoras. Este es el negocio de Dios, y vamos a hacerlo a su manera: ¡A lo grande!"}} | ||
| + | |||
| + | ==prueva=== | ||
Revisión del 08:41 10 may 2018
| ||||||||||||||||
Kathryn Joanna Kuhlman fue una predicadora y evangelista estadounidense. Integraba la corriente del cristianismo protestante y afirmaba realizar milagros por medio del poder del Espíritu Santo
Sumario
Síntesis biográfica
Nacimiento y Niñes
Concordia, Misuri, fue el lugar donde se establecieron los inmi, grantes alemanes que comenzaron a llegar a fines de la década de 1830. La madre de Kathryn, Emma Walkenhorst, se casó con Joseph Kuhlman en 1891. Según su registro de la escuela secundaria, Kathryn Johal1na Kuhlman nació el 9 de mayo de 1907, en la granja familiar, aproximadamente a 8 kilómetros de Concordia. Kathryn fue llamada con los nombres de sus dos abuelas. No recibió un certifica, do de nacimiento, ya que los mismos sólo fueron obligatorios en Mi, suri a partir de 1910. Cuando Kathryn tenía dos años de edad, su padre vendió la gran, ja de 64 hectáreas, y construyó una casa grande en la ciudad, a la que Kathryn siempre llamaría su "hogar". Una amiga de su infancia describía a Kathryn de esta manera: "...Facciones grandes, pelirroja, con pecas. No podía decirse que Kathryn fuera bella. No era femenina ni atrayente físicamente en nin, gún sentido de la palabra. Era más alta que las chicas de 'nuestra barra'(1,73 m), larguirucha y de contextura masculi, na, y sus pasos largos nos hacían jadear para mantenemos a su ritmo cuando ca, minábamos juntas". De joven, Kathryn también se desta, caba por su "independencia y autocon, fianza y su deseo de hacer las cosas a Sll manera". Se las arreglaba para manejat a su padre, y conseguía casi cualquiet cosa que deseara de él. Según Kathryn, la disciplina siempre estaba a cargo de su madre, una mujer dura, que nunca elogiaba a su hija ni le daba muestras de afecto. Pero Kathryn nunca se sintió que le faltaba amor o que no era deseada. Su padre le daba todo el afecto y el amor que necesitaba. En realidad, Kathryn adoraba de tal manera a su padre que aun treinta años después de su muerte, al hablar de él, los ojos se le llenaban lágrimas.Cierta vez, cuando Kathryn tenía aproximadamente nueve años, quiso hacer algo especial para el cumpleaños de su madre, y decidió darle una fiesta sorpresa. Pues bien, la niña, sin darse cuenta de que el cumpleaños de su madre caía un lunes, fue por las casas de sus vecinos pidiéndoles que en ese día vinieran todos a su casa con una torta para Emma. Los lunes eran día de lavado para los Kuhlman. Todos los demás días de la semana, Emma Kuhlman se vestía con sus mejores ropas de pies a cabeza. Nunca se sabía cuándo podía aparecer una visita inesperada, y a ella le espantaba la idea de que alguien pudiera verla mal vestida, desarreglada. Llegó el lunes, y Emma Kuhlman estaba vestida como para lavar. Mientras trabajaba inclinada sobre la tina de agua caliente, con su cabello húmedo de sudor cayéndole sobre el rostro, su ropa húmeda y sucia, y las piernas descubiertas, sonó un golpe en la puerta. Cuando Emma abrió, vio que todos sus vecinos habían venido a saludarla, vestidos con sus mejores ropas, y allí estaba ella, fatigada y sucia por el trabajo de lavado. Con su orgullo profundamente herido, Emma prometió a Kathryn, por lo bajo, que más tarde se ocuparía de ella.3 iy lo hizo! Emma Kuhlman hizo que su hija se pusiera de pie y comiera hasta el último trozo de todas las tortas que habían traído los vecinos. El padre de Kathryn le enseñó los principios comerciales. Era dueño de un establo. A su hija le encantaba ircon él cuando visitaba a sus clientes para cobrar, y años más tarde reconocería que había aprendido de él todo lo que sabía sobre organización y negocios.
Convercion
Kathryn tenía catorce años cuando nació de nuevo. Durante su vida relató muchas veces la historia de cómo respondió a lo que parecía ser un llamado soberano proveniente en forma directa del Espíritu Santo, no de ninguna persona. Ella venía de un trasfondo "religioso", más que espiritual, por lo que las iglesias a las que asistía nunca hacían llamados para recibir la salvación. Acerca de esto, Kathryn escribió: Kathryn tenía catorce años cuando nació de nuevo. Durante su vida relató muchas veces la historia de cómo respondió a lo que parecía ser un llamado soberano proveniente en forma directa del Espíritu Santo, no de ninguna persona. Ella venía de un trasfondo "religioso", más que espiritual, por lo que las iglesias a las que asistía nunca hacían llamados para recibir la salvación. Acerca de esto, Kathryn escribió:
"Allí, de pie, comencé a temblar de tal forma que no podía sostener el himnario, así que lo dejé en el banco... y comencé a sollozar. Sentí el peso de la convicción y me di cuentade que era pecadora. Mesentía la personamás baja, la peor del mundo entero. Pero sólo tenía catorce años. Yo estaba de pie junto a mamá, y las agujas del reloj estaban ubicadas en las doce menos cinco minutos del mediodía. No recuerdo el nombre del pastor, nisiquiera una palabra de su sermón, pero algo me sucedió. Es tan real paramíhoy como en ese momento; lo más real que me ha sucedido en mi vida. "Allí, de pie, comencé a temblar de tal forma que no podía sostener el himnario, así que lo dejé en el banco... y comencé a sollozar. Sentí el peso de la convicción y me di cuentade que era pecadora. Me sentía la personamás baja, la peor del mundo entero. Pero sólo tenía catorce años. "...Hice lo único que sabía bacer: me deslicé de donde estaba y fui hacia el primerbanco; me senté allíen un rincón y lloré. ¡Oh, cómo lloré!
"...Me había convertido en la persona más feliz del mundo. El tremendo peso había sido levantado. Experimenté algo que nunca me abandonó. Había nacido de nuevo, y el Espíritu Santo había hecho justo lo que Jesús dijo que haría: (Juan 16:8)El padre de Kathryn estaba de pie en la cocina cuando ella llegó corriendo de la iglesia para compartir la buena noticia con él. Ella acostumbraba contarle todo. En sus propias palabras, se lanzó sobre él y le dijo:Papá... ¡Jesús ha entrado en mi corazón! "Sin mostrar ninguna emoción, su padre sólo dijo: "Me alegro. "5 Kathryn recordaba que nunca estuvo realmente segura de si su padre había comprendido en verdad lo que le había dicho. Finalmente, la jovencita decidió asistir a la iglesia bautista a la que iba su padre, en lugar de la metodista a la que iba su madre. Aun entonces, ya tenía ideas propias. Kathryn decía que nunca estuvo segura de si su padre era nacido de nuevo. Algunas veces, en público, aseguraba que sí. Pero otras veces, en privado, expresaba su frustración por no poder estar segura. Sin embargo, Kathryn sabía que su padre sentía una profunda aversión por los predicadores. En realidad, según ella, los despreciaba. Si Joseph Kuhlman veía a un predicador viniendo en dirección a él por la calle, se cruzaba a la acera opuesta para no tener que hablarle. Pensaba que todos los predicadores "sólo buscaban dinero". Y las únicas ocasiones en que asistía a la iglesia era en festividades especiales o para algún culto en que Kathryn recitaba. Hasta donde su hija sabía, Joseph Kuhlman nunca oraba ni leía la Biblia.
Juventud
Según Kathryn, asistir a la iglesia eratan importante como ir a trabajar. Al principio asistió a la Iglesia Metodista con su madre. Fue allí, en 1921, que nació de nuevo. Pero a partir de 1922, toda la familia se hizo miembro de la Iglesia Bautista. Aunque venía de un trasfondo denominacional, el ministerio de Kathryn, en los últimos años, se volvería ecuménico, ya que ella se movía libremente con todas las iglesias, desde pentecostales hasta católicas. Ninguna denominación cerraba las puertas al ministerio de Kathryn Kuhlman. Ella se negaba a integrar denominación alguna y no daba crédito por su ministerio a ningún grupo, sólo a Dios. Cuando Kathryn era adolescente, su madre enseñaba en las reuniones de jóvenes de la Iglesia Metodista. Una vecina dijo que la señora Kuhlman era "una excelente maestra de la Biblia, y Kathryn, sus hermanas y su hermano deben de haber recibido muy buena enseñanza y formación en su hogar". La vecina también mencionó que escuchaba a alguien que tocaba elpiano por las noches en la casa de los Kuhlman, y alguien que cantaba.6 A pesar de ser considerada "una excelente maestra" del grupo de jóvenes de su iglesia, aparentemente la madre de Kathryn no nació de nuevo sino hasta 1935, en una de las reuniones que su hija realizó en Denver, Colorado. Kathryn había invitado a su madre a la campaña. Después de terminada la primera reunión, la evangelista fue al cuarto de oración, situado detrás del púlpito, para orar por aquellos que habían respondido a la invitación. Unos pocos minutos después su madre entró en ese mismo cuarto y dijo que quería conocer a Jesús como Kathryn lo conocía. Kathryn, embargada por la emoción, extendió su mano posándola sobre la cabeza de su mamá. En el preciso instante en que los dedos de su hija la tocaron, la mamá comenzó a temblar y a llorar, en lamisma forma en que Kathryn lo había hecho a los catorce años, junto a ella, en la pequeña Iglesia Metodista de Concordia. Pero esta vez había algo más. Emma levantó lacabeza y comenzó a hablar, lentamente al principio, y luego más rápido. Pero las palabras no eran en inglés: los sonidos, audibles y melodiosos, pertenecían a una lengua desconocida. "Kathryn cayó de rodillas junto a ella llorando y riendo al mismo tiempo... Cuando Emma abrió los ojos, le echó los brazos a Kathryn y la abrazó fuertemente. Era la primera vez que su madre la abrazaba." La señora Kuhlman no durmió durante tres días y dos noches después de lo sucedido. Era una nueva persona, y durante el resto de su vida en Concordia, Emma Kuhlman tuvo una maravillosa y dulce comunión con el Espíritu Santo.Una característica de aquellos que Dios usa en gran manera es que están dispuestos a dejarlo todo y seguir su dirección. En 1913, la hermana mayor de Kathryn, Myrtle, se casó con un joven y apuesto evangelista que estaba terminando sus estudios en el Instituto Bíblico Moody. Myrtle y Everett Parrott comenzaron un ministerio como evangelistas itinerantes. Aproximadamente diez años más tarde, en 1924, Myrtle y Kathryn persuadieron a sus padres de que la voluntad de Dios era que Kathryn viajara con ellos.En ese momento, los Parrott tenían su base en Oregon. Habían conocido a un renombrado maestro y evangelista, el Dr. Charles S. Price, quien tenía un ministerio de sanidad y les enseñó sobre el bautismo en el Espíritu Santo. Sin embargo, a pesar esta maravillosa experiencia, el matrimonio de Myrtle y su esposo no era feliz, y ahora los problemas económicos agregaban tensión a la relación. En ese momento, hubiera sido fácil para Kathryn tener compasión por sí misma. Pero por el contrario, se ocupó de trabajar en la casa, haciéndose cargo del lavado, los lunes, y del planchado, los martes Durante este tiempo, además de aprender a tener paciencia en la adversidad, Kathryn también aprendió a no ceder ante la autoconmiseración. Años después, muchos de sus mensajes surgirían de su propio crecimiento espiritual en estas áreas. La autoconmiseración y el egocentrismo, para Kathryn, eran una misma cosa. Obviamente, desde su adolescencia, decidió no permitir que ninguna de estas dos características tendrían lugar en su vida, sin importar lo que le sucediera.Kathryn aprendió temprano en su vida que el egocentrismo, junto con los demás pecados del "yo", la autoindulgencia, la compasión por si mismo, o incluso el odio a uno mismo, hacen que una persona se juzgue o se condene a sí misma, yeso es obstáculo para la obra del Espíritu Santo en su vida. Ella siempre decía que cualquiera puede tener al Espíritu Santo obrando en su vida... si está dispuesto a pagar el precio. Nunca se paga el precio una sola vez. Es algo que comienza con un compromiso inicial y un acto de decisión de seguir a Dios cada día de tu vida. Hubo muchos momentos y lugares en que Kathryn podría haber elegido no someterse a la corrección del Espíritu Santo. Pero, afortunadamente para el cuerpo de Cristo en la actualidad, ella tomó las decisiones correctas y es un ejemplo que podemos seguir.Kathryn pasó cinco años con su hermana y su cuñado, preparando lo que sería la base de su propio ministerio. Trabajaba en la casa para aliviar cualquier carga que su presencia pudiera significar, y pasaba muchas horas leyendo y estudiando la Palabra.
Primeros Comienso en el Ministerio
En 1928, los Parrott llegaron a Boise, Idaho. Para este entonces habían adquirido una carpa y tenían una pianista llamada Helen Gulliford. Pero sus problemas maritales habían aumentado, por lo que Everett siguió hacia Dakota del Sur, mientras Myrtle, Kathryn y Helen se quedaron para tener las reuniones en Boise. Después de dos semanas, las ofrendas ni siquiera alcanzaban para pagar el alquiler del lugar, ni el pequeño apartamento donde se alojaban, ni para comprar comida. Las tres mujeres vivían a pan y atún. Myrtle creía que su única salida era reunirse con su esposo; pero Helen y Kathryn no veían ninguna esperanza para el futuro si continuaban viajando con los Parrott. Así que, como Pablo y Bernabé en la iglesia del Nuevo Testamento, decidieron separarse. Un pastor de Boise les ofreció la posibilidad de predicar en un pequeño salón de billar que había sido reacondicionado para servir como salón de reuniones. Ese fue el comienzo del "Ministerio Kathryn Kuhlman". Luego de predicar en esa obra misionera, fueron hacia Pocatello, Idaho, donde Kathryn predicó en un viejo teatro de ópera. El edificio estaba muy sucio y debía ser limpiado antes que pudieran usarlo. Podemos imaginar quién hizo la limpieza... ¡la evangelista, naturalmente! Después fueron a Twin Falls, Idaho, en medio del más crudo invierno. Allí Kathryn resbaló sobre el hielo y se rompió la pierna. Aunque el médico le había dicho que no apoyara el pie en tierra durante dos semanas, Kathryn insistió en predicar enyesada Ella nunca permitió que su carne interfIriera en su cumplimiento de la voluntad de Dios.Muchas veces, durante esos primeros años, las comodidades eran "escasas", por decirlo de alguna manera. En cierta ocasión, la familia con quien debía alojarse no tenía ningún cuarto donde ella pudiera dormir, así que tuvieron que acondicionar el gallinero. Kathryn solía decir que ella hubiera dormido sobre una parva de paja, tan grande era su necesidad de predicar. Años después comentaría, riendo, que algunas veces cerraba con llave la puerta para no dejar salir a la gente hasta asegurarse de que todos habían sido salvados. Era una broma, por supuesto; pero lo que era cierto era que se quedaba junto al púlpito hasta la madrugada y oraba con cualquier persona que se hubiera quedado dando vueltas por allí. Otros lugares donde Kathryn se alojó quizá hayan sido más limpiopios que aquel gallinero, pero no estaban mejor calefaccionados. En aquella época, los cuartos de huéspedes no tenían calefacción. Años más tarde, Kathryn recordaría que solía acurrucarse bajo una pila de mantas hasta calentar la cama. Cuando lo lograba, se ponía boca abajo y estudiaba la Palabra durante horas. Su corazón estaba totalmente entregado al Señor. Ese fue el secreto de su ministerio. Su corazón estaba "fijo" en Jesús. Estaba decidida a serIe fiel a él y a no contristar al Espíritu Santo. En estos primeros años de su núnisterio, podemos ver dos características que Kathryn desarrolló: dedicación y fidelidad a Dios y a su pueblo. Kathryn creció y extendió su entendimiento espiritual a partir de ese fundamento básico de carácter que desarrolló muy tempranamente en su vida.Después de predicar en todo Idaho, Kathryn y Helen fueron hacia Colorado. Luego de una campaña de seis meses en Pueblo, llegaron a Denver. Un hombre de negocios, Earl F. Hewitt, se había unido a ella en Pueblo, como administrador del ministerio. En ese año, 1933, la Depresión estaba en su punto más alto; los negocios cerraban, millones de personas quedaban sin trabajo, y las iglesias luchaban por permanecer abiertas. Kathryn era una evangelista itinerante sin ninguna organización denorninacional que la apoyara, pero creía firmemente en un Dios grande, cuyos recursos no tenían límites. Ella creía que si servimos a un Dios de recursos limitados, entonces estamos sirviendo al dios equivocado. Kathryn vivía por el principio de fe y confiaba en Dios. Por eso dijo a Hewitt que fuera a Denver y actuara como si tuvieran un millón de dólares. Cuando él le indicó que en realidad sólo tenían cinco dólares, Kathryn contestó: