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[[Image:Pelotagtm.jpg|left|224x157px|Pelotagtm.jpg]]'''¿Un quinto lugar será poco? '''  
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[[Image:Pelotagtm.jpg|left|224x157px|Pelotagtm.jpg]]'''A Gerardo Simón lo enseñó a batear Marrero'''  
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Guantánamo.- Haber aprendido los secretos del bateo con Conrado Marrero constituye un gran orgullo para Gerardo Simón Limonta Duvergel, un ex jardinero de los antiguos equipos de Orientales y Serranos, hoy integrante del colectivo técnico de Guantánamo.
  
[[Guantánamo]] (Redacción Digital Venceremos) - Entre el 25 de marzo y el dos de abril tuvo lugar el play off entre los equipos de Guantánamo y [[Granma]], el cual terminó cuatro victorias por tres a favor de los Alazanes, cuando todo parecía indicar anunciar que el triunfo de los del Guaso era inevitable.  
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Fue durante un entrenamiento en la provincia de Granma con vistas a integrar el colectivo del Este cubano a la Serie Selectiva cuando El Guajiro de Laberinto, apelativo de Marrero, reparó no solo en la elegante manera de fildear del guantanamero, sino en algunas deficiencias en su bateo.
  
El acontecimiento mantuvo en vilo a la afición de ambos territorios y pendiente de su desarrollo al resto del país, tanto por la cerrada disputa entre ambos conjuntos, que se ganaron el privilegio de acceder a una postemporada, cuanto por la exclusión de esta de los “poderosos” [[Santiago de Cuba]] e [[Industriales]].  
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El entonces miembro de la Comisión Técnica Nacional  hizo notar los puntos débiles y preguntó a Simón si quería que le ayudara a erradicarlos. A la respuesta positiva, siguió una enérgica advertencia: "Pero a condición de que no le digas a nadie que te estoy enseñando a batear, pues no es mi función".
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"Esas palabras fueron estribillo constante, mientras me indicaba los movimientos necesarios para mejorar la mecánica de conectarle a la bola", recuerda el entrevistado, casi tres décadas después.
  
Consumada la eliminación de capitalinos e indómitos, la atención se centró también en los restantes choques correspondientes a la etapa de cuarto de finales: [[Ciego de Ávila]] – [[Villa Clara]], [[Cienfuegos]]-[[La Habana]], y [[Pinar del Río]]-[[Sancti Spíritus]], de la que emergieron airosos aquellos cuyos nombres aparecen en versalitas.  
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Aunque Simón (así lo llaman todos) no era por naturaleza un slugger, aquel breve curso le permitió en 15 series nacionales alcanzar 269 de average: 828 hit, 76 jonrones, 137 tubeyes y 12 triples, además del campeonato de bateo en la Selectiva 1981-1982.
  
Guantánamo estaba al borde de la semifinal, y de asegurarse el tercer lugar de la Serie de Oro. Cuando la semana pasada salió publicado en esta sección el comentario cautelosamente titulado A un paso de la semifinal, pero hay que darlo, Guantánamo se encontraba en situación envidiable, al borde de la semifinal.  
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Parado en el home, junto a las instrucciones del coach, siempre cumplió con obediencia las instrucciones que le impartió Marrero, en particular la de cómo batear la slider, el lanzamiento con que su maestro hizo estragos en todas las ligas en que participó.
  
Los Alazanes habían abandonado el 31 de marzo la grama del Van Troi con balance de 2-3, un pitcheo más agotado que el de sus contrarios y abocados a la única opción de ganar el sexto y séptimos desafíos ante sus parciales, a los cuales, justo es reconocerlo, no defraudaron.  
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Sirvan estas declaraciones del atleta de Guantánamo como modesto homenaje al Premier (el otro sobrenombre de Marrero), quien este 25 de abril arriba a los 100 años con el cariño de su pueblo y un récord intacto: 360 victorias en todas las categorías profesionales de béisbol.
  
Guantánamo, por su parte, no dio el paso esperado (prescindamos, por harto conocido de lo que pasó en el Mártires de Bárbados), pero tampoco quedó mal con su pueblo, si se analiza el fenómeno beisbolístico, en su conjunto y no desde una de sus partes: conquistó el quinto lugar nacional. Fue superior a 11 conjuntos.  
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La mayoría de esos triunfos los protagonizó con la franela de los Senadores de Washington, equipo sotanero de las llamadas Ligas Mayores, y desde el cual empequeñeció a bateadores de todos los linajes.
  
En medio de la congoja ocasionada por el inesperado revés frente a los discípulos de Carlos Ortega, la afición local no ha tenido tiempo de reflexionar que si los organismos e instituciones de la provincia ocuparan un sitio igual entre sus similares de otros territorios, Guantánamo pudiera merecer la condición de Destacada o al menos un Reconocimiento en la Emulación Especial por el 26 de Julio.
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Por  Pablo Soroa Fernández
 
 
Que era factible ganarle a Granma, es algo que no se discute, y con lo cual el primero en estar de acuerdo es el mentor Agustín Lescaille, el cual aseguró a Venceremos: “Yo estaba convencido de que íbamos a ganar el play off, a más tardar en el quinto desafío, si el bateo respondía”.
 
 
 
La no materialización de una realidad que casi pudo tocarse con las manos, dejó un sabor amargo en todos los simpatizantes de los Indios Guerreros, pero ello no justifica la hipercrítica a ultranza...
 
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Revisión del 12:07 26 abr 2011

A Gerardo Simón lo enseñó a batear Marrero

Guantánamo.- Haber aprendido los secretos del bateo con Conrado Marrero constituye un gran orgullo para Gerardo Simón Limonta Duvergel, un ex jardinero de los antiguos equipos de Orientales y Serranos, hoy integrante del colectivo técnico de Guantánamo.

Fue durante un entrenamiento en la provincia de Granma con vistas a integrar el colectivo del Este cubano a la Serie Selectiva cuando El Guajiro de Laberinto, apelativo de Marrero, reparó no solo en la elegante manera de fildear del guantanamero, sino en algunas deficiencias en su bateo.

El entonces miembro de la Comisión Técnica Nacional hizo notar los puntos débiles y preguntó a Simón si quería que le ayudara a erradicarlos. A la respuesta positiva, siguió una enérgica advertencia: "Pero a condición de que no le digas a nadie que te estoy enseñando a batear, pues no es mi función". "Esas palabras fueron estribillo constante, mientras me indicaba los movimientos necesarios para mejorar la mecánica de conectarle a la bola", recuerda el entrevistado, casi tres décadas después.

Aunque Simón (así lo llaman todos) no era por naturaleza un slugger, aquel breve curso le permitió en 15 series nacionales alcanzar 269 de average: 828 hit, 76 jonrones, 137 tubeyes y 12 triples, además del campeonato de bateo en la Selectiva 1981-1982.

Parado en el home, junto a las instrucciones del coach, siempre cumplió con obediencia las instrucciones que le impartió Marrero, en particular la de cómo batear la slider, el lanzamiento con que su maestro hizo estragos en todas las ligas en que participó.

Sirvan estas declaraciones del atleta de Guantánamo como modesto homenaje al Premier (el otro sobrenombre de Marrero), quien este 25 de abril arriba a los 100 años con el cariño de su pueblo y un récord intacto: 360 victorias en todas las categorías profesionales de béisbol.

La mayoría de esos triunfos los protagonizó con la franela de los Senadores de Washington, equipo sotanero de las llamadas Ligas Mayores, y desde el cual empequeñeció a bateadores de todos los linajes.

Por Pablo Soroa Fernández