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Su longevidad, dado los poderes que tiene que le garantizan la eternidad, le ha obsequiado con escamas gruesas y doradas como la del metal que lo nombra; significativo de riqueza y patrón para el intercambio. | Su longevidad, dado los poderes que tiene que le garantizan la eternidad, le ha obsequiado con escamas gruesas y doradas como la del metal que lo nombra; significativo de riqueza y patrón para el intercambio. | ||
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La hacienda esclavista, con la connotación que el derecho de propiedad le confería, no daba margen a su existencia dada la incompatibilidad existente entre el carácter mitológico que requería de un amplio espacio donde se fundamentara su independencia, y la disposición del dueño atado a las necesidades de la industria. | La hacienda esclavista, con la connotación que el derecho de propiedad le confería, no daba margen a su existencia dada la incompatibilidad existente entre el carácter mitológico que requería de un amplio espacio donde se fundamentara su independencia, y la disposición del dueño atado a las necesidades de la industria. | ||
Revisión del 14:54 4 oct 2010
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La leyenda del Papa Oro
Personaje mítico cuya historia promocionaron desendientes de africanos habitantes de La Sabana en Madruga.
Historia
La Sabana, barrio del noroeste de Madruga surge con la abolici�n de la esclavitud. Una inmensa masa de desposei�dos, habita en este sitio y trajo consigo sus mitologi�as entre estas la del Papa Oro.
Sus habitantes concuerdan en que es un inmenso majá. En teor�a su denominaci�n se corresponde con el transito que se produjo en muchas comunidades africanas, en la �poca de la trata al patriarcado y el papel que juega la figura paterna en sus culturas.
Su longevidad, dado los poderes que tiene que le garantizan la eternidad, le ha obsequiado con escamas gruesas y doradas como la del metal que lo nombra; significativo de riqueza y patrón para el intercambio.
Para muchos, sus dominios no se pueden transgredir, para otros, es solo si la intenci�n es hacer guerra; de esta forma se nos presenta como generoso, expresi�n de sociabilidad de los negros a la que ha hecho menci�n Fernando Ortiz, y a la vez valiente.
Cuenta la tradici�n que los habitantes de una casa de la vecindad, quienes su poderes admiraban o hab�an servido, tomaban de la poblaci�n comida para las ofrendas, sin ningun requisito que la propia que iban a consumir, no importaba la que fuese, lo mismo harina que algún manjar y la depositaban toda, en un hueco construido en las inmediaciones de la vivienda a donde iría a consumirlas en horas de la noche.
La hacienda esclavista, con la connotación que el derecho de propiedad le confería, no daba margen a su existencia dada la incompatibilidad existente entre el carácter mitológico que requería de un amplio espacio donde se fundamentara su independencia, y la disposición del dueño atado a las necesidades de la industria.
Solo en la Sabana, extensa área estéril y en relación de marginalidad con el núcleo poblacional, en una fecha posterior a 1886, se dieron las condiciones para su promoción.
La robustez de que es portador, la cualidad de trasmutarse, al igual que el legendario Makandal, magistralmente revelado por Carpentier, en cualquier especie, reafirman sus raíces africanas, esa parte notable de la que está constituida la nación cubana.
Procedentes de La Habana y Güines aun arriban al lugar, en fecha al parecer seleccionada de forma libre, muchas personas que en unión a algunos vecinos realizan las merecidas ofrendas haciendo patente una tradición que perdura por más de cien años y que junto a otras hacen de este espacio una cantera cultural.
Fuente
- Carlos Miguel Suárez Sardiñas. Historiador de la Localidad de Madruga.