Diferencia entre revisiones de «Plaza del Potro (Córdoba, España)»

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La plaza del  Potro es una popular plaza de Córdoba, debe su nombre a la fuente renacentista que la preside, se  debe a un antiguo mesón que era un lugar donde se vendía potros y mulas.
 
La plaza del  Potro es una popular plaza de Córdoba, debe su nombre a la fuente renacentista que la preside, se  debe a un antiguo mesón que era un lugar donde se vendía potros y mulas.
Tradicionalmente fue lugar de compra-venta de ganado y de actividades artesanales, tal y como demuestra la famosa Posada del mismo nombre. Hoy en día acoge en uno de sus laterales los museos de [Bellas Artes] y [Julio Romero de Torres] cuyo principal elemento decorativo es la figura de un potro
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Tradicionalmente fue lugar de compra-venta de ganado y de actividades artesanales, tal y como demuestra la famosa Posada del mismo nombre. Hoy en día acoge en uno de sus laterales los museos de [Bellas Artes] y [Julio Romero de Torres] cuyo principal elemento decorativo es la figura de un potro, en ella aparece la figura del Quijote de [Miguel de Cervantes], quien la conocía bien por haber pasado su niñez en el entorno, y haberse hospedado en la posada del Potro.
En ella aparece la figura del Quijote de [Miguel de Cervantes], quien la conocía bien por haber pasado su niñez en el entorno, y haberse hospedado en la posada del Potro.
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Todo este sitio era conocido por el Potro, nombre que abrazaba gran parte del barrio, como las calles de Lineros, Badanas, plazuela de San Nicolás y parte de la Ribera se llamaban la Curtiduría, por las muchas fábricas de curtidos que desde tiempo de los árabes había en todo aquel trayecto.  
Todo este sitio era conocido por el Potro, nombre que abrazaba gran parte del barrio, como las calles de Lineros, Badanas, plazuela de San Nicolás y parte de la Ribera se llamaban la Curtiduría, por las muchas fábricas de curtidos que desde tiempo de los árabes había en todo aquel trayecto. Tradicionalmente fue lugar de compra-venta de ganado y de actividades artesanales, tal y como demuestra la famosa Posada del mismo nombre. Hoy en día acoge en uno de sus laterales los museos de [[Bellas Artes]] y [[Julio Romero de Torres.]]
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Tradicionalmente fue lugar de compra-venta de ganado y de actividades artesanales, tal y como demuestra la famosa Posada del mismo nombre. Hoy en día acoge en uno de sus laterales los museos de [[Bellas Artes]] y [[Julio Romero de Torres.]]
Hoy, mermado su terreno por la construcción del hospital de la Caridad y otros edificios, es una plazuela entrelarga a la que afluyen las calles de Lineros, Lucano, Sillería y una travesía que la comunica con la de [San Francisco]. En uno de sus extremos tiene una fuente que hasta [1847] estuvo en el lado opuesto, construyéronla de primera vez en [1577], y la coronaron con un potro que con las manos levantadas sostiene el escudo o armas de Córdoba.  
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Hoy mermado su terreno por la construcción del [hospital de la Caridad] y otros edificios, es una plazuela entrelarga a la que afluyen las calles de Lineros, Lucano, Sillería y una travesía que la comunica con la de [San Francisco]. En uno de sus extremos tiene una fuente que hasta [1847] estuvo en el lado opuesto, construyéronla de primera vez en [1577], y la coronaron con un potro que con las manos levantadas sostiene el escudo o armas de Córdoba.
  
 
==Plaza del Potro según  Miguel de Cervantes ==
 
==Plaza del Potro según  Miguel de Cervantes ==

Revisión del 17:33 27 ene 2016

La Plaza del Potro
Información sobre la plantilla
Plaza del potro.jpg
Concepto:La Plaza El Potro era el lugar destinado a la venta del ganado caballar y mular, muy concurrido, tanto por los cordobeses como por todos los visitantes que venían a visitar esta ciudad.

La Plaza del Potro

Historia

La plaza del Potro es una popular plaza de Córdoba, debe su nombre a la fuente renacentista que la preside, se debe a un antiguo mesón que era un lugar donde se vendía potros y mulas. Tradicionalmente fue lugar de compra-venta de ganado y de actividades artesanales, tal y como demuestra la famosa Posada del mismo nombre. Hoy en día acoge en uno de sus laterales los museos de [Bellas Artes] y [Julio Romero de Torres] cuyo principal elemento decorativo es la figura de un potro, en ella aparece la figura del Quijote de [Miguel de Cervantes], quien la conocía bien por haber pasado su niñez en el entorno, y haberse hospedado en la posada del Potro. Todo este sitio era conocido por el Potro, nombre que abrazaba gran parte del barrio, como las calles de Lineros, Badanas, plazuela de San Nicolás y parte de la Ribera se llamaban la Curtiduría, por las muchas fábricas de curtidos que desde tiempo de los árabes había en todo aquel trayecto. Tradicionalmente fue lugar de compra-venta de ganado y de actividades artesanales, tal y como demuestra la famosa Posada del mismo nombre. Hoy en día acoge en uno de sus laterales los museos de Bellas Artes y Julio Romero de Torres. Hoy mermado su terreno por la construcción del [hospital de la Caridad] y otros edificios, es una plazuela entrelarga a la que afluyen las calles de Lineros, Lucano, Sillería y una travesía que la comunica con la de [San Francisco]. En uno de sus extremos tiene una fuente que hasta [1847] estuvo en el lado opuesto, construyéronla de primera vez en [1577], y la coronaron con un potro que con las manos levantadas sostiene el escudo o armas de Córdoba.

Plaza del Potro según Miguel de Cervantes

[Miguel de Cervantes] en su prólogo al lector en la segunda parte de [Don Quijote de la Mancha], en referencia a La Plaza del Potro: Había en Córdoba otro loco, que tenía por costumbre de traer encima de la cabeza un pedazo de losa de mármol, o un canto no muy liviano, y, en topando algún perro descuidado, se le ponía junto, y a plomo dejaba caer sobre él el peso. Amohinábase el perro, y, dando ladridos y aullidos, no paraba en tres calles. Sucedió, pues, que, entre los perros que descargó la carga, fue uno un perro de un bonetero, a quien quería mucho su dueño. Bajó el canto, diole en la cabeza, alzó el grito el molido perro, violo y sintiólo su amo, asió de una vara de medir, y salió al loco y no le dejó hueso sano; y cada palo que le daba decía: “Perro ladrón, ¿a mi podenco? ¿No viste, cruel, que era podenco mi perro?” Y, repitiéndole el nombre de podenco muchas veces, envió al loco hecho una alheña. Escarmentó el loco y retiróse, y en más de un mes no salió a la plaza; al cabo del cual tiempo, volvió con su invención y con más carga. Llegábase donde estaba el perro, y, mirándole muy bien de hito en hito, y sin querer ni atreverse a descargar la piedra, decía: “Este es podenco: ¡guarda!” En efeto, todos cuantos perros topaba, aunque fuesen alanos, o gozques, decía que eran podencos; y así, no soltó más el canto.» Quizá de esta suerte le podrá acontecer a este historiador: que no se atreverá a soltar más la presa de su ingenio en libros que, en siendo malos, son más duros que las peña.

Fuentes