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Revisión del 14:04 11 abr 2011

Director07jcgtm
Jenn.jpg
Datos Personales
Apellidos:del Río Rodríguez
Nombre(s):Yennys
Nivel de estudios:Universitario
Título:Licenciado en Informática
Temas de interés:
Informática, Electrónica, Cultura, Historia
Institución a la que pertenece:
Joven Club de Computación y Electrónica
Lugar de procedencia:
San Antonio del Sur, Guantánamo,{{Geodatos Bandera de Cuba bandera icono-país nombre = variante = tamaño = }}
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El contenido de esta plantilla fue actualizado el
11/04/2011


Aportes

Acreditar
Información sobre la plantilla

Una obra de multimedios es una labor de comunicación audiovisual interactiva. Ya sea un CD-ROM multimedia o una página Web, lo esencial es que toda obra de multimedios a la vez que producto informático es ante todo una creación artística en función de comunicar. Debido a que es un producto informático se diseña y desarrolla como un proyecto técnico, pero como obra de comunicación se concibe con el objetivo de trasmitir un mensaje, pues se diseña mediante la elaboración de un guión de interactividad y se desarrolla siguiendo las pautas de éste. No importa la envergadura o complejidad que posea la obra, ya que hasta la más simple página Web requiere ejecutar estos procesos, aunque por su sencillez es posible que muchos al asumir la creación de tal obra eviten plasmar en documentos esos aparentes obvios detalles y los dan por sobreentendidos.

En el desarrollo de una obra de multimedios participa por lo general un amplio equipo multidisciplinario integrado por profesionales y técnicos de diversas especialidades entre los que encontramos informáticos, diseñadores gráficos, periodistas, fotógrafos, técnicos de sonido y de video, locutores, etc., sin contar los especialistas propios de los temas de la obra que participan como autores del contenido, asesores o simplemente como autoridades en la materia para certificar la calidad de la misma. También se encuentran los conocedores de los métodos a emplear, tal es el caso del pedagogo, psicólogos y publicistas que se integran al equipo de creación en dependencia de si la obra tiene, por ejemplo, carácter educativo o promocional. Lo cierto es que toda obra de multimedios es el resultado de la actividad creadora de muchas personas y no pocas veces de varías instituciones que colaboran para lograr este maravilloso producto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Por qué los créditos

Constituye un derecho y un deber elemental, cuando de comunicación se trata dejar bien claros los créditos de una obra de multimedios. No sólo se trata de una forma justa de dar a conocer las personas o instituciones que han hecho la obra, sino del respeto al destinatario o receptor de la misma en cuanto al conocimiento  de las instituciones y personas que han participado en su creación y edición, es decir, en quiénes son los emisores del mensaje. De igual manera, la acreditación de las fuentes de información no es sólo una obligación en cuanto a divulgar la procedencia de los materiales originales, sino para que el destinatario pueda evaluar la validez y en general la calidad de la información que se le entrega.

De lo dicho anteriormente se deduce lo importante que resulta para una obra de muftimedios mostrar que ésta lleve los créditos lo más completo posible y a su vez que éstos puedan ser consultados por quienes utilizan la obra de una forma cómoda y atractiva. Por todo ello, es necesario destacar que la creatividad y originalidad son características que pueden y deben poseer las secciones dedicadas a los créditos, de manera que se relacionen completos, claros y fáciles de consultar. Los créditos de una obra de multimedios deben incluir:

- Los correspondientes a las instituciones.  - Autores.  - Colaboradores.  - Fuentes documentales.  - Agradecimientos.

Los institucionales

Son aquellos que corresponden a las instituciones participantes en la creación y edición de la obra de multimedios.  Primero debe aparecer la institución que realiza la edición electrónica, a continuación las que aportan o se responsabilizan con los contenidos y finalmente las que contribuye financiera o materialmente a la producción de la obra. Estas son, en principio, las que ostentan derechos patrimoniales sobre la obra o que sin poseerlos participan de forma directa material o moralmente en el desarrollo de la misma. En resumen, son las que se reconocen productoras de la labor.

La forma de acreditar cada institución debe considerar su marca o imagen (logotipo), sigla y nombre oficial. Es conveniente incluir, además, dirección, teléfono, correo electrónico y sitio Web de la institución. Algo que no puede faltar como parte de los créditos institucionales es la declaración de los derechos de “copyright” sobre la obra editada, por ello se debe indicar su titulo y seguidamente la frase de declaración con su símbolo. Debe incluirse también el código numérico y de barras del ISBN que se le ha asignado al título editado. Como parte de los créditos institucionales, lo que de hecho es también una norma de respeto a los destinatarios, deberán aparecer las personas que responden institucionalmente por la obra producida. Lo usual es que exista un consejo editorial, o en su defecto, las personas que por su cargo dentro de la institución asumen esa responsabilidad. En cualquier caso debe aparecer nombre y apellidos completos, así como cargo o responsabilidad que ostentan.

Los autorales

Son aquellos que corresponden a las personas que en principio han aportado creatividad a la obra o deciden sobre su forma y contenido. Generalmente los autores son el director o jefe de proyecto, asistentes de dirección, guionista, editores multimedia o los principales programadores, diseñadores y animadores. Se consideran igualmente como autores aquellas personas que fungen como coordinadores y productores.

Como autor principal se define al director o jefe del proyecto. Las demás personas son coautoras.  En realidad existe un grupo más amplio de participantes que pueden considerarse autores de la obra en dependencia de su aporte decisivo como creadores o en la conformación final de del trabajo. Estos son los editores de información textual, editores de sonido y video, editores de imágenes, redactores de textos, fotógrafos, diseñadores sonoros y realizadores de video, entre otros posibles participantes.  Los expertos conocedores del tema y especialistas metodológicos, entre los que se pueden encontrar pedagogos y publicistas deben considerarse autores cuando han tomado parte activa y decisiva en la obra, es decir, han sido más que asesores o certificadores de calidad. Por lo general, todo ese grupo de personas son más que autores, colaboradores, por lo que no resulta fácil dejar de mencionarlos. Todo ello es realmente un asunto delicado y complejo, cuya solución depende de cada obra y por supuesto de la pericia y sabiduría del director o jefe de proyecto. No es una cuestión de complacencia, sino de otorgar a cada cual, de acuerdo con su participación, la categoría más justa si asumimos que todos los que han participado en la obra son autores. La forma de dar a conocer los créditos autorales es indicando el nombre y apellidos de cada autor y las funciones que desempeñó en el desarrollo de la obra.

De los colaboradores

Son los correspondientes a cada participante en la obra que no es considerado como autor y corresponde a los que ejecutan tareas técnicas, metodológicas, organizativas, administrativas o de aseguramiento. Se considera colaboradores a:

- Editores multimedia o programadores auxiliares. - Diseñadores o animadores auxiliares. - Coordinadores y productores auxiliares. - Expertos de contenido. - Metodólogos (pedagogos, psicólogos y publicistas). - Los editores de textos, imágenes, sonido y video. - Redactores de textos, fotógrafos, dibujantes, ilustradores, músicos, realizadores de sonido y de video. - Locutores y traductores. - Revisores y correctores de textos. - Gestores de información. - Inspectores de calidad. - Especialistas de aseguramiento de la calidad.

También es justo reconocer el trabajo de los que aseguran el desarrollo de la obra desde sus funciones administrativas o de servicios como pueden ser los que se ocupan del transporte o la gastronomía, especialmente cuando los que hacen el trabajo técnico han requerido una atención especial fuera del horario laboral o en condiciones ambientales no habituales.

Para los colaboradores al igual que para los autores se debe indicar nombres y apellidos y las funciones que han desempeñado en el desarrollo de la obra.

De las fuentes documentales

Son los correspondientes a identificar el origen de las diversas informaciones utilizadas para conformar el contenido de la obra y su desarrollo general. La forma de referir las fuentes documentales puede ser muy diversa en correspondencia con el tipo de material de que se trate: si se conoce su autor o propietario, si es proporcionada por una persona o institución, si son documentos adquiridos o donados, encargada su producción o pagados los derechos de uso o utilizados en calidad de préstamo para copiarlos o elaborar versiones. Se debe ser muy cuidadoso al elaborar los créditos de las fuentes documentales, pues no debe omitirse material alguno, así como indicar consecuentemente según sea el caso, la información referente a sus autores, editores o propietarios y las instituciones o personas que las proporcionan. La seriedad con que se acometa la redacción de los créditos de tas fuentes documentales prestigia a los autores de la obra ya las instituciones que la editan. No está de más recordar que en la mayoría de los casos se está obligado a acreditar la utilización de un material y su autor según lo estipulado en la legislación sobre derechos de autor, independiente de la transacción realizada para su adquisición o uso.

Agradecimientos

Debe hacerse a personas o instituciones que hayan contribuido generosamente con e desarrollo de la obra o que por su notabilidad o prestigio sean meritorias de un reconocimiento especial independientemente de que sean colaboradores o autores. Se incluirá nombre y apellidos de la persona o la identificación de la institución en la lista de agradecimientos. Lo usual es indicar primero las personas y a continuación las instituciones. En el caso de las primeras puede ser de interés precisar alguna referencia ya sea por su profesión, labor que desempeña, institución a la que pertenece o participación que tuvo en el trabajo. Todo depende de la notoriedad que se quiera otorgar. Debe cuidarse el orden adecuado en la lista de agradecimientos para lo que se relacionará al inicio los de mayor relevancia.

Colocación de los créditos

Los créditos deben colocarse como una sección más de la obra a la que pueda accederse desde el ‘Indice principal’. Lo anterior es válido tanto para una obra multimedia sobre CD-ROM como para un sitio Web. No obstante lo que sigue a continuación se refiere sólo para los CD-ROMs. En ocasiones son situados como una sección de acceso obligatorio u opcional al solicitar “salir” o “concluir la consulta de obra” y aunque es común encontrar esta variante, se sabe que resulta bastante incómoda, sobre todo si es la única forma de acceder a los créditos. Por ello, si se decide utilizar esta forma, es recomendable su empleo como una opción adicional al acceso desde el “Indice principal”. Ocasionalmente alguna que otra obra coloca los créditos como parte de la “Presentación”, lo que es aceptable si son cortos, se integran armónicamente a la misma y no es incómoda su apreciación. No obstante, ya sean todos o parte de ellos, lo aconsejable es disponer de un acceso a los créditos completos desde el “Indice principal”. Independiente del lugar que se escoja lo importante es que puedan consultarse fácil y cómodamente.

Los de los sitios Web

En el caso de los Web es usual utilizar variantes más sencillas de créditos en los que sólo se indican los institucionales y los de autores. No existe código ISBN, pero sí se realiza la declaración de “copynght’. Pueden aparecer en la página principal o al pie de ésta, aunque muchos creadores los repiten al pie de cada página. Ello va a estar en dependencia de la envergadura y características del sitio, así como de lo complejo de su desarrollo y la cantidad de personas involucradas en su confección. Es recomendable dedicar una sección independiente con una o más páginas si fuera necesario para ser consultada desde cualquier página o al menos desde la principal. Lo que si no debe dejar de hacerse es colocar los créditos, especialmente los institucionales y autorales. Debe insistirse en ello, no sólo como un derecho del emisor, sino como una norma de cortesía y respeto para con el receptor. Quien quiere comunicar y hacerlo bien, elegante y eficazmente debe comenzar identificándose.

Forma de presentar los créditos

Los créditos se presentan habitualmente como listas textuales continuas y estáticas, organizadas por categorías en las que se indican con claridad los autores, colaboradores, fuentes documentales y agradecimientos. En estos casos los institucionales encabezan las listas. Si los créditos no son muchos y pueden organizarse en una sola pantalla, es la mejor variante a utilizar. Cuando sobrepasan las dimensiones de la pantalla debe dotarse de botones de desplazamiento (“scroll”). Lo más recomendable es separar las diferentes categorías en listas independientes a las que se accede por un índice o menú. Las variantes en las que se emplean listas dinámicas o presentaciones animadas para ser apreciadas pasiva y pacientemente en espera de que los créditos aparezcan en pantalla, similar al cine o programas televisivos, no son aconsejables por muy atractivas que puedan parecer. Sólo son admisibles si poseen buenos mecanismos de interacción o alternativas adicionales a listas estáticas de fácil acceso. Formas originales y novedosas de presentar los créditos mediante imágenes, ya sean ilustraciones y caricaturas o composiciones de fotos, o con el empleo de segmentos de video deben siempre diseñarse sin olvidar que lo importante es que éstos puedan ser consultados fácilmente, con comodidad y especialmente con claridad.

Conclusión

Las obras de multimedios como fruto de la actividad creadora de un amplio colectivo de profesionales, cuya característica fundamental es la de ser una obra de comunicación audiovisual interactiva deben incluir una sección de créditos lo más completa posible y a ellos se debe acceder desde el ‘lridice principal de la obra para realizar una consulta fácil, cómoda y clara. Cualquier forma o variante de presentación por muy novedosa y atractiva que sea debe subordinarse a estos principios.

Prescindir de una sección de créditos o ‘1limitarfos a los institucionales o a las de los autores es una carencia que si bien no impide tampoco favorece el proceso de comunicación que se pretende establecer entre los desarrolladores de la obra multimedia y sus destinatarios. Conocer a los autores, incluso sus rostros, es una manera muy efectiva de acercar los emisores a los receptores del mensaje, lo que se traduce en una dosis de identificación humana de los destinatarios con los autores. Créditos bien diseñados, completos, claros y fáciles de consultar mueven los resortes afectivos y la disposición a recibir el mensaje. No se puede perder de vista que lo esencial de la obra de multimedios no es su sensacional y maravillosa tecnología, es ante todo su capacidad para, de una forma más eficaz, relacionar y comunicar entre sí a los seres humanos.

Fuentes

Revista Cubana de Computación “GIGA” 2000